Tiempos del Cazador
Diálogo con Alfredo Pita, cuya última novela obtuvo un premio que permite su publicación en seis idiomas.

El escritor ha residido por más de quince años en París. Actualmente, completa un ciclo novelístico.

HACE unos meses, el escritor Alfredo Pita se hizo acreedor al importante premio literario Las Dos Orillas, concedido en España a novelas destacadas. Pita obtuvo tal distinción por el El cazador ausente, libro publicado originalmente en el Perú por Lluvia Editores y que suscitara algunas respuestas positivas por parte de la crítica especializada. Gracias al premio, esta obra será publicada por seis importantes editoriales europeas, entre las que figura Seix Barral. Las otras casas tienen su asiento en Francia, Portugal, Grecia, Italia y Alemania. Pita reconoce con sinceridad que su vida ha cambiado ostensiblemente. Casi me había resignado a ser un escritor medianamente conocido en su país, pero desconocido en el resto del mundo. Son quince años de estancia parisina, en la que alterné literatura y trabajos periodísticos que me permitieron ganarme la vida. Yo dejé el Perú precisamente para eso: quería escribir. El escritor aclara que su novela alcanzó cierta notoriedad cuando la editorial colombiana Norma compró los derechos para su publicación en el ámbito hispanoamericano. Eso ocurrió antes de la concesión del premio. "El cazador ausente" forma parte de un ciclo compuesto por cinco novelas. En la siguiente historia, retomaré un personaje de ese libro y continuaré recreando narrativamente los últimos treinta años de historia en el Perú. Me interesan las transformaciones sociales y culturales que han determinado la experiencia colectiva en este período. Sobre la literatura peruana actual, Pita sostiene que ésta no puede evadir su tradición realista. Somos un país diverso, donde las piezas que lo configuran no han podido amalgamarse del todo. De ahí que sea absolutamente natural que nuestra narrativa haya afirmado sus raíces en la realidad. Acepto que escritores como Bellatín, Thays o Herrera exploran nuevos rumbos. Y es bueno que esto suceda, pues se enriquece el panorama y se produce una ampliación de los horizontes. Respecto al papel de la crítica, Pita afirma que hace falta el resurgimiento de una interpretación responsable y enterada. Hoy, lamentablemente, abunda la improvisación y el descuido. Me gustaría que surgiera un nuevo movimiento en este sentido, independiente y alejado de las mafias, de las que siempre he abjurado. (J.G.R)



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