Pucha, Guerra Cochina

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

AY hija, ya no se puede con el hostigamiento de que somos víctimas las figuras más visibles de la oposición. Te lo juro que cuando ayer abrí la cortina de mi cuarto de meditación y me di cara a cara con un Abanto Pongo cualquiera disfrazado de servis de la Telefónica, trepado en una escalera de pintor, filmándome en calzón mientras se jalaba la cosa, pucha, pensé, "qué expuestas que estamos, ya no hay ni siquiera la chance de recurrir a la Corte de Costa Rica". No me quedó entonces si no llamar a Diego García Sayán, quien me recomendó salir clandestinamente por 48 horas de Lima, a Paracas pero con él, eso sí, porque las cosas ya se están poniendo -parece- color Vladimiro, qué quieres que te diga.
Mira, la otra vez me iba caminando del gimnasio a almorzar unos choritos ahí a La Dalmacia y qué crees, me comienza a seguir una motocicleta de esas de portapliegos, hija, manejada por Larraburro. Y no te hablo de otro chancho rosadón que se le pareciera (que tú sabes que acá hay tantos), no: ERA Larraburro, con una matachola de harina en una mano, dispuesto a sacarme del panorama político del siguiente milenio a cualquier precio. Qué crees, me acordé de mis clases de Ta E Bo en Los Angeles, me paré frente a la moto, le grité al pollogordo ese en coreano todo el equivalente semántico de BODOQUE HORRIBLE PEZUÑENTO QUÉ TE HAS CREIDO QUE UNA ES TU IGUAL, mientras le torcía la matachola y se la metía por la boca hasta que la harina se le empezó a salir por las orejas. Me dio pena nomás, hija, no haber tenido en ese momento una cámara de video para grabar la escena y llevársela a Jorge a la Defensoría a ver si alguna vez hace algo por los amigos, pero es que oooooodio el video, desde que todos los cho, o sea, los suizos, registran sus matrimonios, polladas y similares en esa espuria técnica de la cultura de masas.

Bueno, el otro día se abre el ascensor y entra a mi depa una especie de totem pielrroja con cara de cabo de artillería, hija, el pelo cucaracha y una pierna enyesada en alto, diciéndome en un acento inconfundible de Chachapoyas, algo así como "productos de tocador estoy vendiendo, preciosa, ¿no querrás comprarme del Pravia su Heno?". Yo te lo juro que sentí que había empezado el final de la humanidad (era el 9-9-99) y que el Sétimo Angel de San Juan estaba viniendo a llevarme, cuando en eso me fijo bien y descubro que el tal ángel no era otra que la Cuculiza, que traía bien escondidito en una mano un paño con éter, seguro para dormirme y destruir todos los archivos con mis análisis y notas sobre política que hago para cuando llegue, por lo menos, a congresista, de qué me estás hablando.
¿Quieres más indicios de guerra sucia? Hoy nomás en la mañana, iba en mi auto por Dasso cuando en eso se me cruza un camión con unas letras en japonés más obvias que los ojos de El Innombrable, y me choca por atrás. En mi clase de Envidia del Pene en la Católica, pucha no hubo ni un alumno. Hace un rato me paró un policía a pedirme brevete. Volaron los plomos en mi casa y el electricista -que obviamente, o sea, también era hombre del SIN-, pucha, vino a decirme, el muy insolente, que la Jessikah Jesseniha's tenía en su cuarto, en un solo tomacorriente, la secadora de pelo, el televisor, el VHS, la lámpara de velador, el deshumedecedor, el VAPE de los zancudos, el radio, el otro radio, el despertador eléctrico, un masajeador de espalda, una tostadora y hasta un vibrador, ¿te puedes imaginar al igualado ese?
Cómo estarán las cosas, hija, que anoche soñé que Martucha, ag, me tomaba fotos en un pic nic. Déjame decirte que un pic nic con Martucha, ag, es ya una razón suficiente como para ir a denunciar abusos apocalípticos a la Corte de La Haya, lo que pasa es que esto era sueño nomás, pero en fin. La cosa es que yo la vi con su carita de hurón con bubónica, hija, haciéndome foco con una camarita descartable de pueblo joven y gritándome "¡China, di chiiiissss!", y ahí fue que llamé a Diego, asfixiada, extenuada, exhausta de vivir en un país donde se ha hecho de la persecución, el acoso y la intolerancia, el estilo político del day to day. Por eso, hija, es que me voy bien clandestina yo a Paracas, así que plis, no se te ocurra interrumpirme ni siquiera para contarme que Torres Lara te está espiando desde el edificio del frente, ya sabes. Sé solidaria. Chau, chau. (Rafo León).

________
Email:leonca@amauta.rcp.net.pe



© 1995 - 1999 Empresa Editora Caretas S.A.