

Los Pasos Perdidos
Cecilia Scorza y conocidos escritores recuerdan a Manuel en aniversario de su nacimiento.
Cecilia, la última hija del escritor Manuel Scorza, tenía sólo 10 años cuando su padre falleció en el cruento accidente aéreo en que también perdieron la vida el crítico uruguayo Angel Rama y el novelista mexicano Jorge Ibargüengoitia. Nacida en París, Cecilia evoca con justificada nostalgia sus días de infancia. Lo conocí como escritor mucho después. Ante todo, guardo la imagen de un padre cariñoso y tierno, preocupado por compartir su tiempo conmigo. Pasábamos interminables tardes juntos. Jugábamos mucho. Nos gustaba coleccionar tapitas de gaseosa para luego usarlas en el juego de damas. Uno de nuestros pasatiempos favoritos era introducirnos debajo de una mesa y llenar de dibujos el reverso del tablero. También nos encantaba salir de paseo. Siempre preguntan si me siento francesa o peruana. En cierto modo, es algo que detesto responder. Venir al Perú con cierta continidad es una manera de conocer mejor a mi padre. (José Güich R.)
Cecilia nació en Francia, pero el vínculo con el Perú siempre ha sido muy fuerte. Es historiadora y economista de rigurosa formación.
ABEL POSSE
LOveo: Scorza en su pequeño departamento de la rue Saint Martin, cuando empezaba a ser reconocido en Francia. Preparaba las copias de Garabombo el Invisible, con la eficaz Cecilia Hare. Lo veo despotricando contra Montaner en el Congreso de las Canarias. Siempre polémico, apasionado. O borracho asomándose a la cornisa del Palace de Madrid amenazando con que se mataría si no le daban el Premio Nobel. O cuando llegamos a Trieste y los organizadores de la conferencia nos informan que de acuerdo al telegrama de Manuel le llevaran a la sala, exactamente a las 20.30, un sandwich de jamón, hora en que según Manuel se le producía un bajón existencial casi lipotímico que atribuía a sus malas prisiones...
Manuel terrible, imprevisible, sarcástico, el de la risa pánica. Oscilando entre la impudicia de la vanidad de escritor exitoso y sus angustias profundas y definitivas, originadas en ese Perú quebrado e inconsolable de su alma. El Scorza de las noches de picaresca limeña y amaneceres en Chorrillos y de sus festejos con champaña Krug y delicatessen compradas en Fauchon. Siempre provocador, siempre intransigente, se creaba desconfianzas e intransigencias (alguien lo calificó de escritor huachafo, a él que era todo menos huachafo porque era imposible no verle el aristocratismo del dolor y de la autenticidad).
Sabía que era indeclinablemente revolucionario. Tenía la convicción de haber nacido en un mundo absurdamente injusto y tenía la seguridad de que el capitalismo con sus modelos de vida era inexorablemente ridículo, una amoralidad y el fin de todo destino sublime al que pudiese aspirar la condición humana. Scorza era de la raza de los caballeros andantes, bogando con invariable cabalidad entre el desatino y la voluntad heroica.
Redoble por Rancas y Garabombo el Invisible quedan como dos hitos de perfección novelística, de ironía y de gracia, en una literatura peruana donde le tocaría a José María Arguedas ser la más íntima expresión de la queja y de la ruptura profunda de una raza a la que le robaron sus dioses; y a Scorza ser el animador de una gran épica revolucionaria y existencial, la guerra por la reconquista de esos dioses robados.
Fuimos amigos con Manuel en los días de su éxito literario mundial, cuando me dijo señalándome el anaquel: `Ya tengo setenta centímetros de traducciones, qué tal'. Lo acompañé cuando retornó del Perú convencido del triunfo final de la izquierda de Genaro Ledesma y en sus tardes melancólicas de la rue Larrey, después de su divorcio. Y juntos estuvimos en la víspera de su viaje final, en mi casa de la isla San Luis, con Elizabeth Burgos y otras amigas, cuando la vidente que nunca falta, después de la cena echó sobre la mesa, con descuido, la carta de la fatalidad.
El escritor en una imagen de 1972. En aquellos días nació Cecilia.
RICARDO GONZALEZ VIGIL
NO niego los méritos de Manuel Scorza como poeta (de estirpe nerudina), ni como editor abocado a festivales populares del libro en ediciones masivas de cincuenta mil ejemplares que se agotan en pocos días, a fines de los '50 y comienzos de los '60. Pero prefiero subrayar su condición de novelista, uno de los más dotados de la Generación del '50. Es en su saga novelística de los levantamientos del centro andino, sobre todo en sus tres muestras más logradas (Cantar de Agapito Robles, El jinete insomne y, en especial la estupenda La tumba del relámpago), donde consiguió cristalizar literalmente las cualidades que el hombre Scorza derrochaba en la conversación cotidiana: ingenio, brillantez, imaginación y pasión desbordante de quien apura la dicha de existir sabiéndola fugaz y perecedera.
Se reve1ó tardíamente como novelista, cuando ya estaba en marcha el llamado "posboom", con Puig, Gudiño Kieffer y Bryce Echenique, entre otros. Scorza fue el primero del posboom que asumió el realismo maravilloso de García Márquez como una fuente irresistible de magia verbal.
JORGE CORNEJO POLAR
Jorge
CONOCI a Manuel Scorza con ocasión del Festival de Poesía Peruana que en la universidad de San Agustín de Arequipa, organicé en un lejano agosto de 1957. Lo vi entonces, vehemente y apasionado, combatir al lado de Xavier Abril y Juan Ríos en defensa de su idea de la poesía. Y le escuché decir versos de amor y palabras de furia que estremecían por igual a una multitud ávida de belleza y de justicia.
Nació de este modo una amistad que creció firme al calor de sucesivos encuentros, de diálogos no por breves menos intensos, de algún proyecto común (recuerdo por ejemplo haber dictado juntos, hacia 1981, un curso de literatura en el Acuerdo de Cartagena). Y así hasta aquel infausto día de noviembre de 1983 en que Hernando Cortés, consternado, me dice en la calle: Manuel Scorza ha muerto.
Creo que la biografía de Scorza está por hacerse y que no se ha escrito hasta ahora, el análisis cabal de su obra como poeta (una palabra que se iluminaba en el amor y se encendía en la imprecación) y como novelista. Cuando ambas imprescindibles tareas se emprendan habrá de subrayarse -pienso- su pasión por la justicia, su entusiasmo siempre pronto, su afán por la difusión de la cultura, el poder de su imaginación y sobre todo su admirable manejo de la palabra poética, ese "torreón desde donde se vigila tenazmente la noche".
Dieciséis años después digo como entonces, que la desaparición de Manuel Scorza dejó trunca una obra literaria que podría haber sido todavía más vasta de lo que es. Y añado que la tristeza por su muerte aún me sobrecoge tenaz entre los trabajos y los días.
Españoles en
La Mira
Muestra de video español
se inaugura en el Centro
Cultural de España.
Jose J. Gonzálvez,
director de "Grape",
video grabado
en Mallorca.
Izaskum Escandón,
bilbaína
que presenta
"Agua cruza tu mirada".
LA influencia de la comunicación audiovisual es hoy un hecho innegable. El video es uno de los formatos más accesibles para artistas jóvenes -en su mayoría autodidactos- que encuentran en las imágenes una manera de acercarse y comprender un lenguaje que influye notoriamente en la sociedad actual.
En el Perú, el desarrollo de creaciones mediadas por el video o la computadora es aún pobre comparado con la movida que se vive en otros países como España o México.
Humor negro de
Juan Carlos Marí
en "Historias de una
mente deformada 2".
Una excelente oportunidad para aproximarse a los mejores trabajos del video español es la muestra "Joven Video Español" que se presentará en el Auditorio del Centro Cultural de España (Natalio Sánchez 181-185, Lima) del 20 al 30 de setiembre y que reúne el trabajo de 28 jóvenes creadores premiados y seleccionados en el certamen de video de dicho país en 1998.Las funciones se inician a las 7:30 p.m.
Lauro Hispano
Después de dedicar varios años a la investigación y a la docencia en el área de lingüística y literatura, Rocío Quispe Agnoli (Lima, 1962) ha incursionado con éxito en predios narrativos. Prueba de ello son sendos premios en concursos realizados por diversas entidades de la ciudad de Salamanca (España), donde la escritora efectuó estudios de posgrado. El primero de estos galardones corresponde al Cuarto Certamen Literario La Regenta, convocado en diciembre del 98. Por rara coincidencia, el cuento ganador se titula El cuarto mandamiento. En junio del presente año, la narradora conquistó el Décimo Certamen de la Asociación Cultural Atenea por su relato El cementerio de Acarí. Asimismo, la autora resultó primera finalista en el importante Premio Ana María Matute.
Trama del Recuerdo
Segunda individual de Nishimura en G.C.G.
Desde el jueves 16 de setiembre, la Galería Cecilia González presentará la segunda exposición individual de la artista Kareen Nishimura, quien egresó de la Facultad de Artes de la Universidad Católica. En 1994, Nishimura partió hacia el Japón gracias a una beca de la Universidad de Shizuoka. En dicho centro académico, la artista cursó estudios de pintura por un año. Ha participado en diversos concursos, festivales y bienales, en los que se ha hecho acreedora a distinciones como el Primer Premio del Concurso de Pintura Mural del Instituto Goethe. La exposición podrá apreciarse hasta el 5 de octubre en Matilde Acha de Brenner 245 -El Olivar, San Isidro- en el horario habitual de la galería. Informes en el teléfono 442-7618.

