Habla Foguel
Se le Acusa de ser el Camello Mayor

El caso de Los Camellos es el más espectacular de los últimos tiempos, a juzgar por el tonelaje de cocaína de la más alta pureza capturado. Sin embargo, a estas alturas, casi nada se sabe de la organización que opera en el Perú y que hizo posible la fabricación de enormes cantidades de droga que llegaron hasta el puerto del Callao.

En algún lugar de América Central, CARETAS entrevistó en exclusiva al panameño Boris Foguel y Suengas, prófugo de la justicia y buscado por la INTERPOL.

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VICTOR CH. VARGAS

El caso de Los Camellos, quizá el más importante en la historia del narcotráfico en el Perú, ha mostrado en estos días sólo uno de sus ángulos: el presunto lavado de dinero. El martes 7 de setiembre, la justicia intervino el moderno gimnasio del congresista del CODE Moisés Heresi y el casino del hotel María Angola, por el supuesto aporte de dinero que hizo en ambos negocios el panameño Boris Foguel y Suengas, sindicado como el líder de la poderosa banda. CARETAS habló en exclusiva con Foguel, en algún lugar de América Central y sin ningún ánimo de apañar sus contradictorias opiniones. Nuestro propósito es esclarecer los verdaderos entretelones de este caso, en el cual el lavado de dinero se parece apenas a la punta de un blanco iceberg. Pese a que varios arrepentidos ya han cantado hasta rancheras, aún no se ha denunciado lo más importante: la muy probable existencia de una mafia que al parecer operaba con gran libertad, pues no sólo produjo casi tres toneladas de cocaína de la más alta pureza, sino que la llevó hasta el puerto del Callao, para ser embarcada fuera del país, aunque al final fuera decomisada. ¿Alguien no desea que esto se conozca? Sobre el caso Los Camellos todos han opinado menos Foguel. Sólo bajo esta premisa es que CARETAS ha decidido entrevistarlo, pero sin ratificar sus denuncias, muchas de las cuales no han podido comprobarse.

El panameño Boris Foguel y el corredor Bruno Chiappe en mejores épocas. Derecha, parte de las 2,3 toneladas detectadas en el Callao el 1 de abril.


Niega Ser el Capo
Foguel no se calla nada y se manda con todo. Pero hay vacíos en sus declaraciones.

Entrevista ORAZIO POTESTA

LLEGAMOS al lugar indicado con la certeza de que un Volkswagen amarillo nos seguía durante las correrías que envolvieron esta entrevista. Lo vimos, además, de noche frente al hotel en donde nos alojamos. Pese a ello, ubicamos a Boris Foguel, de 39 años, y de buenas a primeras, con su acentuado dejo caribeño, nos ofreció hablar sin tapujos acerca de lo que ocurre con Los Camellos. Hizo denuncias graves, pero no pudo demostrar la veracidad de las mismas.
-¿Desde cuándo conoce a Bruno Chiappe?
-Lo conocí en 1996, en la tienda de autos A+P, que quedaba en Miraflores y cuyo dueño, Iván Prado, era amigo de los dos.
-¿Y desde cuándo conoce a Javier Corrochano?
-Lo conocí en persona en abril de este año, cuando fue a ver a Chiappe a La Habana.
-¿Nunca antes lo había visto?
-Nunca. Sin embargo, Chiappe siempre me lo quiso meter por los ojos, porque decía que era el brazo derecho de Vladimiro Montesinos, el hombre que cierra todos los negocios en el Perú. En La Habana lo tuve cara a cara pero no hablamos.
-¿Usted es el cabecilla de Los Camellos en el Perú?
-Esa es una infamia creada por Chiappe.
-Pero sus antecedentes no le favorecen. Usted fue acusado de ser cómplice en el asesinato de una pareja de esposos en Panamá, en 1995, y condenado por tráfico de drogas en España...
-Sabía que las pocas cosas que Bruno conocía de mi vida, las iba a manejar para sindicarme como cabecilla de Los Camellos. En 1989, acompañé a España a un amigo, Tomás Alberto Cupas, que era cónsul de Panamá en Miami, y lo atraparon con droga. Nos detuvieron a los dos, pero Cupas, desde un principio dijo que yo nada tenía que ver. Sin embargo, estuve 18 meses en la cárcel, porque consideraron que él quería protegerme. Respecto al asesinato de los esposos Juan Barletta y Lorena Anguizola, que se debió a un ajuste de cuentas del narcotráfico, me acusaron de ser el único que conocía el escondite de ambos, pero las investigaciones determinaron que eran más de diez personas que lo sabían. El caso está archivado y fui absuelto.

Foguel sostiene su inocencia pese a sus oscuros antecedentes. Aquí muestra parte de un atestado policial del caso Los Camellos.

-Tiene una dudosa mala suerte...
-Soy una persona que entrega su amistad y eso me trae problemas.
-Si no es usted, ¿quién es el cabecilla de Los Camellos en el Perú?
-Es Bruno Chiappe. De otra forma no podría concebir cómo una persona, con poder económico y estatus social como él, usó sus cuentas personales para hacer transferencias millonarias derivadas del narcotráfico.
-Pero los narcotraficantes avezados no usan sus propias cuentas ni compran en persona camiones que van a transportar droga...
-Lo que pasa es que Bruno Chiappe estaba protegido por Javier Corrochano.
-¿Qué interés puede tener Corrochano en proteger a Chiappe?
-Corrochano es su socio y tiene que cuidarlo.
-¿Socio en qué?
-Tengo un documento que demuestra que Corrochano recibió, a fines de marzo, 101 mil dólares como adelanto para facilitar la salida de la droga del 1 de abril, que al final fue detectada. El dinero salió de una cuenta del Banco Luso Español a nombre de Nájera Centro de Arte y llegó al New York Bank a otra cuenta que está a cargo de la sectorista Marcia Schriber. Según el atestado 040 de la Dinandro, de esta cuenta en España salieron varias transferencias a nombre de Bruno, su hermana Mónica y el esposo de ésta, Lorenzo La Rocca. Desde hace 3 años, la cuenta de Nájera está investigada por la DEA y la Policía española, por estar vinculada al narcotráfico. Corrochano no puede decir que este dinero era parte de sus honorarios, porque la transferencia se hizo días antes del hallazgo.
Foguel se enervó cuando dijo esto. Se comprometió a enviarnos el documento que demostraría la relación de Corrochano en el narcotráfico, pero nunca lo hizo. No hacemos nuestra esta grave denuncia.
-Otro de los giros importantes de este caso es que Corrochano viajó a buscar a Chiappe a La Habana. ¿Cómo empieza esta historia?
-Luego del hallazgo del 1 de abril, Bruno me llama y me pide que nos encontremos en Panamá. Yo estaba en Cuba desde el 21 de marzo porque tenía que apurar el embarque de unas casas prefabricadas hacia el Perú. Le pregunté qué pasaba y me dijo que quería decírmelo en persona. Lloraba mucho. Sale del Perú el 4 y llega el mismo día a Panamá. El 6 viajamos los dos a La Habana y lo alojo en una suite alquilada por mí en el hotel Meliá Cohiba.

Corrochano llegó hasta La Habana para asesorar a Bruno Chiappe.

-¿Y cuándo llegó Corrochano?
-Al día siguiente, el 7, voy a ver a Bruno a la habitación y me encuentro con Corrochano que dormía. Luego, Bruno se levantó y me dijo que lo espere abajo, en el lobby. Bajó, y sin mirarme a los ojos, me dijo que Corrochano quería hablar conmigo.
-Corrochano, en la entrevista con De Althaus, dijo que no quiso reunirse con usted porque no habla con narcotraficantes...
-¡Pero si estuvo en mi habitación! El dice que puede mostrar los comprobantes pero eso no es cierto. ¡Yo le pagué el alojamiento!
Foguel también quedó en mandar los comprobantes de pago en el Meliá Cohiba pero no lo hizo. Tampoco acreditamos estas palabras.
-¿Qué le ofreció Corrochano a Chiappe?
-Bruno me dijo que necesitaba 500,000 dólares para que Corrochano le arreglara el problema. Yo le dije: ¿Bruno, tú estás loco? ¿No has visto cuántos militares y agentes de la DEA saben del problema? ¿Crees que vas a callarlos con 20,000 dólares a cada uno?
-¿Chiappe confiaba en la propuesta de Corrochano?
-Cuando estábamos en el almuerzo, me dijo que ya estaba todo solucionado y que nunca me había pedido un favor como ése. Yo le dije que me jugaba la vida por él.
-¿Le iba a prestar la plata a un acusado por narcotráfico?
-Sí y lo digo con sinceridad. Era mi amigo. Si yo hubiera estado seguro de que arreglaba con 500,000 dólares, se los daba.
Esto último no le favorece mucho a Foguel. Si bien niega todos los cargos que se le imputan en el Perú, aquí no duda en aparecer como apañador de un acto delictivo.
-¿El pago era en efectivo?
-Bueno, Corrochano le dijo que 300,000 dólares se pagaban ahora y el saldo cuando esté en la calle. Un detalle del trato era que, apenas se entregara, lo iban a mandar a un hospital por 20 días. Hasta ese momento, Bruno estaba tranquilo.
-¿Qué pasó después?
-Dos horas más tarde, Bruno me busca asustado y me dice: "Boris, ahora necesito 800,000 dólares". Le dije que, como lo habían visto débil, le iban a solicitar un millón o quizá más. Le repetí que igual iba preso. El trato cambió un poco: 300,000 ahora, 200,000 en una semana mientras el caso desaparecía de los medios de comunicación, y 300,000 cuando esté en libertad.
-¿Toda esa plata iba a ser para Corrochano?
-Bruno me dijo que Corrochano llamó varias veces a Lima. Me dio a entender que la cifra subió luego de esas llamadas.
-Según usted, Corrochano lo protegía. ¿Cómo es que a Chiappe le descubren la droga el 1 de abril?
-Bruno me dijo que todo estaba arreglado para que el contenedor salga del Callao, pero alguien denunció el peso falso de una caja de merluza. A partir de ese momento, la bola de nieve se hizo imparable. El estaba tan confiado que cometió errores infantiles y no cuidó que el frigorífico esté controlado por sus hombres.
Foguel insiste en su inocencia, pero pareciera que conoce el negocio por dentro. ¿Cuál será la verdad?

Foguel formula graves denuncias pero no es capaz de comprobarlas.

-El caso de Los Camellos se descubre el 1 de abril, cuando se incauta el cargamento de 2,3 toneladas en el Callao y la Dinandro anuncia que se debió a un plan de inteligencia. Pero Chiappe salió del país el 4 de abril. ¿Cómo lo explica?
-Es posible que Bruno haya salido gracias a sus nexos con Corrochano y Milla. Estaba implicado porque la Policía conocía la placa del camión que llevó la merluza con droga al frigorífico antes de ponerla en el contenedor. El camión estaba a su nombre.
-Corrochano negó haberlo ayudado a salir del país. Dijo que estaba de regreso al Perú en un vuelo de American cuando Chiappe salía por el Jorge Chávez...
-Bruno me dio a entender que habló con Corrochano por teléfono antes de salir del Perú.
-¿Usted no sospechó de lo que pretendía hacer Chiappe?
-Después de negarle el dinero y de decirle que ni Corrochano ni Dios lo iban a sacar del problema, Bruno me empezó a evadir. No sabía por qué. Dentro del plan de Corrochano, yo era el personaje perfecto para que me culpen de todo: extranjero, andaba con Bruno en Lima, y con antecedentes policiales, aunque la justicia me haya absuelto.
-Usted no le dio dinero a Chiappe...
-Pero Corrochano se fijó en las propiedades de Bruno, ya que éste no disponía de dinero. Corrochano nunca se queda sin cobrar.
Otra contradicción de Foguel: No se entiende cómo Chiappe, siendo el cabecilla de Los Camellos, andaba con una mano atrás y otra adelante. Cuando se molesta, mueve las manos y levanta las cejas.
-Hubo el rumor de que varias personas estaban siendo extorsionadas. ¿Qué sabe usted?
-Visitaron a las personas que Bruno sabía que me debían dinero.
-¿Puede ser más específico?
-Corrochano, o alguno de sus hombres, extorsionó a Salvador Ricci, del hotel María Angola, porque me debía 284,000 dólares. También visitaron la planta de la Porsche y conversaron con la gerenta Daniela Mossier, porque dejé un depósito de 200,000 dólares por la compra de un auto. Les dijeron que si no colaboraban los iban a involucrar en el caso Los Camellos.
-Todo apuntaría a que usted lavó dinero del narcotráfico en el María Angola...
-Toda la transacción del María Angola fue limpia y de esto puede dar fe la Comisión Nacional de Casinos (CONACA). Además, el Atlantic Security Bank, filial del Banco de Crédito en el exterior, recomendó a Savador Ricci, gerente del hotel, nuestra inversión. A esto se suma una investigación de año y medio que hizo la División Financiera de la Policía de Panamá y la DEA a raíz de mis problemas en España y Panamá, y no encontraron nada.
-¿Se extorsionó también a los que tuvieron algún negocio con Chiappe?
-En primer lugar a Eduardo Chachi Dibós.
-¿Qué pasó con él?
-Bruno compró en 1998 dos Toyota Célica valorizados en 500,000 dólares, que trajo de Europa José Cordano. Sólo pagó a la SUNAT los impuestos de uno. Para el otro hizo una factura falsa. Como le debía una fuerte cantidad de dinero a Cordano, éste, al sentirse estafado, denunció en venganza la irregularidad a la SUNAT. Bruno perdió la cabeza y acudió a Corrochano, quien le dijo que podía ir a la cárcel por eso, pero que con 200,000 dólares se arreglaba. Así fue, pero tuvo que pagar parte de los impuestos. Luego, Bruno decide venderle los carros a Dibós a cambio de una letra de 400,000 dólares avalada por el Bohemia. La letra iba a nombre de Lorenzo La Rocca. Yo la vi. Por esa transacción es que Dibós es extorsionado. Le dijeron que si no pagaba la deuda lo iban a involucrar en el caso Los Camellos.
-¿Desde cuándo Chiappe conocía al mayor PNP Eduardo Milla apodado el "Gato"?
-Creo que se conocían desde 1998, cuando fue detectado un embarque de droga en Bulgaria.
Ver antecedentes de Milla en la nota "Aquí Falta Algo".
-¿Milla tenía vinculaciones con Corrochano?
-Pero claro. Frente a mí y a Bruno, Milla dijo que varias veces le sacó embarques por el Jorge Chávez. No sé de qué proporción. Milla era amigo de Bruno. Lo conocí hace un año. Luego me enteré que trabajaba en el SIN.
-¿Y las vinculaciones de Milla con Montesinos?
-Escuché a Milla decir que asistía a ciertas reuniones del SIN convocadas por Montesinos en Las Palmas.
Por lo visto, Foguel tuvo cierto nivel de relación con Milla. Se le preguntó fechas y testigos, pero no recordó nada. Toda la entrevista fue una lucha constante por tratar de que su memoria suelte ciertos datos que nos permitan comprobar lo que dice.

El abogado Javier Corrochano, presente en todo juicio peliagudo. ¿Mala suerte?

-¿Y desde cuándo Milla se conoce con Corrochano?
-Creo que desde antes del escándalo de los López Paredes y las denuncias de Luis Izusqui en 1996.
-¿Cúal era la labor de Milla en el puerto del Callao?
-No figuraba nunca en los registros aduaneros, pero tenía acceso a personas claves para sacar los embarques. Su gente conseguía los documentos y el sello que impedía que el contenedor sea abierto. Era como un supervisor que servía a varias bandas.
Otra vez sorprende con lo que sabe. ¿Cómo se enteró que Milla no firmaba documentos aduaneros?
-¿Y cuánto cree que cobraba?
-Si Corrochano cobró 101,000 dólares, supongo que Milla y su gente se repartieron, para la salida del 1 de abril, entre 500 mil y un millón de dólares.
Si es cierto que Corrochano era socio de Chiappe, resulta poco creíble que haya recibido sólo 101,000 dólares como adelanto, mientras que Milla y sus secuaces se iban a repartir entre 500,000 y un millón.
-¿En algún momento le dio usted un millón y medio de dólares a Heresi para la construcción de su gimnasio?
-Nunca le di dinero a Heresi. Me parece que dentro del gran juego de ajedrez de Corrochano, el gran error ha sido involucrarlo y esto le puede costar caro.
-¿Cuántos autos le compró a Heresi?
-Quien compró los autos fue Bruno. El Porsche en el '97 y el Ferrari en el '98.
-¿Lo busca la INTERPOL?
-Sí, pero continúo con mis negocios y viajo.
-¿Está en La Habana porque allí no lo pueden detener?
-Yo trabajo hace varios años en Cuba.
-¿Alguna vez participó en un negocio con Chiappe y Corrochano?
-El 19 de marzo, 10 días antes de la detección del 1 de abril, viajé a La Habana para apurar el envío al Perú de cuatro casas prefabricadas, para ser exhibidas en Expo Vivienda '99. Un día Bruno fue a buscarme y me dijo: "Boris, ahora sí nos metemos a lo de las casas, ya hablé con Corrochano".
Foguel sí proporcionó una escritura, fechada el 18 de marzo, de la Notaría Espinoza que certifica la constitución de la empresa B&B Constructores, conformada por él y Chiappe. Esta sería la encargada de poner en marcha el negocio.
-¿Hay algún inocente encarcelado por este caso?
-Sí. Uno de ellos es Felipe Naváscuez, detenido por ser amigo mío y socio en la tienda Pitstop.
-Una pregunta, ¿cómo es que sabe tanto?
-Sé cosas por el problema que tuve en España y por todo lo que me enteré por boca de Bruno.
-¿Es cierto que nunca conoció a Corrochano?
-Ya le dije que lo conocí en La Habana. Pero, antes de eso, Bruno me invitaba a varias fiestas en la oficina de Corrochano. Nunca asistí. -¿Quiénes sí iban?
-Dennis del Castillo por ejemplo. Bruno me decía que había muchos militares.
-¿Del Castillo es amigo de Corrochano?
-Según Bruno, Corrochano se jactaba de haberlo colocado como jefe de la DINANDRO.
-¿De qué vive usted?
-De los negocios inmobiliarios de mi familia aquí y en España, de operaciones de importación y exportación. Además, tenemos la representación, dentro de las bases militares de los Estados Unidos, de los vehículos Chrysler para la venta a militares y diplomáticos.



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