Goethe 250 Años de un Genio
Admirado por Napoleón, que le reveló que había leído siete veces su "Werther"; poeta, humanista y científico visionario, el mundo recuerda este año a un gran clásico.

Este 28 de agosto se han cumplido 250 años del nacimiento de Johann Wolfgang Goethe, el alemán que es uno de los grandes de la cultura humana. Nacido en Francfort, provenía de raíces populares. Uno de sus bisabuelos fue herrero; su abuelo paterno, sastre de alto rango en París y Francfort, y luego hotelero acaudalado. Su padre fue jurista de amplia cultura. Dominó desde muy joven los idiomas clásicos y modernos, y poco antes de morir estudiaba el serbio para leer en su lengua original el mayor poema épico de la Serbia antigua. Enamorado fogoso, fue también, aparte de poeta excelso, científico de varios campos: es un temprano adversario del reduccionismo que durante siglos ha intentado separar las ciencias entre sí. A los 24 años escribió "Los sufrimientos del joven Werther", el primer best-seller de la era moderna. Los jóvenes europeos imitaron en masa el frac azul y el chaleco y los pantalones amarillos de ese personaje suicida. El filósofo contemporáneo Karl Jaspers ha escrito que "tal vez sea Goethe el único hombre en toda la historia que se ha realizado con tal plenitud".

Este retrato por Andy Warhol se inspira en un cuadro que presenta al poeta en su viaje a Italia. El cuadro de al lado es obra de J. Stieler.

Escribe CESAR LEVANO

DEBO a Goethe mi primera y única incursión en el delito común. En los días remotos de mi infancia, acudía, como cientos de muchachos, a los almuerzos gratis de un refectorio municipal para escolares sito en los altos del Mercado Central. Tras devorar los garbanzos con arroz del menú cotidiano, solía detenerme en una librería de viejo de la calle Zavala. Durante meses permanecían allí dos libritos minúsculos, escritos en unos caracteres extraños que me fascinaban. No sé cómo me surgió la ilusión de que algún día podría entender ese código misterioso.
He ahí por qué decidí un buen día salvar de la indiferencia ambos opúsculos. Como no tenía dinero para comprarlos, los alcé y empecé a correr. Hasta ahora me dura la emoción.
Con el tiempo me di cuenta de que me había llevado nada menos que Goetz von Berlichingen y Egmont, de Goethe, impresos en letras góticas.
La primera es una obra teatral cuyo héroe, Goetz, lucha por la libertad del pueblo alemán escindido en principados cuya base era la propiedad feudal. Publicada por Goethe a los 21 años de edad, fue rápido su éxito en escena.
Egmont fue publicado en1780. Es una obra que conserva actualidad a través de los siglos y las pruebas de la historia. No sólo de Alemania. En 1941, cuando los nazis ocupaban Francia, fue detenido el escritor Jacques Decour, militante de la Resistencia antinazi, que con Louis Aragón, Georges Politzer, Jean Paulhan y Georges Duhamel, acababan de lanzar el primer número clandestino de la revista "Lettres Francaises". Los ocupantes lo condenaron a muerte. Antes de caer fusilado, Decour había escrito su última carta, en la que pedía al catedrático que lo reemplazara en la Universidad que hiciera leer a sus alumnos la última escena de Egmont. En ella se lee:
"En cuanto a éstos (señalando a los guardianes), ¡es una palabra hueca del déspota, y no su alma, la que los conduce! Y para salvar todo lo que tenéis de más caro, ¡caed alegremente como os doy el ejemplo!".
La obra se refiere a la lucha del pueblo de los Países Bajos, entonces ocupados por los españoles.

El joven autor patinando sobre hielo en Francfort. Era la gran atracción de las damas.

EL CASO WERTHER

Goethe es el autor de Fausto, de Poesía y Verdad, de Las afinidades electivas, de Prometeo, de Torcuato Tasso y de cien obras más, que incluyen poesía, memorias, investigaciones científicas (descubrió el hueso intermaxilar del ser humano y se adelantó a esbozar una teoría de la evolución de las especies vegetales). Pero es para muchos sobre todo el autor de Werther. Es ésta una historia de amor: el joven que se enamora de una chica que ya tiene novio. Es, mejor dicho, el caso del propio Goethe, que se había sentido atraído por la bella Charlotte Bluff, quien le brindó apenas su amistad, puesto que estaba comprometida con otro.
La novela fue escrita entre febrero y abril de 1774, bajo el fuego de la pasión dolorida. Hubo luego de la aparición del libro una moda que hizo que los jóvenes se vistieran a lo Werther, con frac azul y chaleco amarillo. Y que muchos de ellos decidieran matarse de un pistoletazo, como el héroe de la obra.
Goethe, por su parte, superó el trauma personal mediante la creación.
En adelante, después de haber desatado la ola romántica, el poeta se convertirá en artista sereno y hasta en ministro y consejero de la corte de Weimar. En un poema de 1775 respondería a los imitadores de su personaje: "¡Sé hombre, y no sigas mi ejemplo!".
La sabiduría de Goethe abarcó los campos más diversos: derecho, botánica, mineralogía, filosofía, música. Su amigo Alexander von Humboldt le mostró "El Mercurio Peruano" y él se hizo traducir algunos textos. Descubrió en "El sobrino de Rameau" de Diderot una obra genial, que también hizo traducir. Se interesó por la lírica persa y la poesía china y al mismo tiempo instituyó el surgimiento de una Weltliteratur (una literatura universal) nutrida por los afluentes de todas las culturas. Admiraba a los trabajadores hasta el punto de decir en una carta:
"Mi drama se niega a avanzar. Es difícil escribir sobre el rey de Táuride como si no hubiera en Apolda tejedores que se mueren de hambre". En ese momento creaba en Apolda su Ifigenia en Táuride.
En 1822, a los 73 años de edad, este hombre que tantos amores intensos y plenos había vivido, se enamora de la bella Ulrike von Levetzow, de 19 años de edad. Hasta logra que el gran duque Carlos Augusto solicite a nombre de él la mano de la joven. Sin éxito, por cierto. En el viaje de retorno desde los célebres baños, escribirá su desgarradora "Elegía de Marienbad". Stefan Zweig colocó ese episodio entre los momentos estelares de la humanidad.
Pero tampoco en este caso el genio renunció a la vida y la creación. Entre otras cosas remataría su Fausto, obra de toda una vida, llamado a la acción y la justicia, en que lanza el grito místicamente humano: "lo eterno femenino nos atrae a lo alto".


Las Nobles Musas del Poeta
Mujeres brillantes o sencillas lo rodearon.

Goethe de los 27 años, ya autor famoso en el mundo occidental. La galería de las mujeres que amó y por las que fue amado es una selección de seres que lo inspiraron y alentaron en todas las etapas de su prolongada vida.

GOETHE ha documentado la historia de las mujeres de su vida sin ofender su prestigio; pero también descorriendo algunos secretos. Fue enamorado temprano. En esta galería figuran sólo las mujeres que descollaron en su vida. La primera es la Charlotte, que se convertiría en personaje de Werther. Le sigue la bella y apasionada Lili, de quien dijo, en Poesía y verdad, fue "la primera a quien profunda y verdaderamente amé". De Charlotte von Stein dijo que había influido en su espíritu tanto como Shakespeare. Christiana Vulpius fue su ama de casa y su guardiana, que incluso le salvó la vida durante la ocupación francesa. En gratitud, la desposó después de haber convivido con ella 18 años. La última de la galería es Ulrike von Levetzow. A los 73 años, Goethe se enamoró de esta bella que sólo tenía 19. Llegó a pedir su mano, sin éxito por supuesto. La decepción inspiró al poeta su "Elegía de Marienbad", uno de los más hermosos y desgarrados poemas de amor de la literatura universal. Murió nueve años después, el 22 de marzo de 1832, luego de haber pedido abrir de su ventana los postigos para que entrara luz, más luz.



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