

Pucha,
Yo Burra
Hija, nos llevaron a un local de horror lleno de oficinas con ese olor a fundillo que te puede llegar a volver drogadicta si te descuidas, hasta que nos sentaron frente a un coronel con máquina de escribir de Comisaría, peine en el bolsillo, y pegado en la pared de atrás, un calendario de Susan León del año pasado, con los pelitos de abajo pintados con lapicero, qué más te puedo decir.
Maripí lloraba como una posesa y yo le tuve que dar por lo bajo un Prozac Compositum porque la idiota era capaz de declarar lo que fuera para salir de allí. Bueno, la cosa empezó cuando el coronel nos espetó: "Hermosas damitas, sabrán disculpar la molestia que les hemos ocasionado estando en la intersección de Basadre con El Rosario, pero es que en las actuales circunstancias del combate al narcotráfico parece que es afirmativa la participación de un padre de la patria poseedor de ese bello y elegante gimnasio al que ustedes dos, bellezas esculturales, acuden, y nos han informado nuestros agentes que ustedes podrían pertenecer al círculo íntimo de los supuestos implicados..."
Qué te puedo decir, al escuchar semejante huevada, hija, yo lo único que vi en mi imaginación fue a mí misma al borde de la piscina del hotel Sonesta de Miami (¡donde se alojaba Alan García!), tomando piñas coladas con el tal congresista Heresi (que dicho sea de paso, o sea, parece un bife de chorizo con una neurona licenciada sin goce de haber), además de Corrochano, las Kuriyama, un tal Chiappe (que una vez en un restaurante me pasó una tarjeta con quinientos dólares y una notita, pucha, en la que decía: "Soy el cuatro al hilo", y yo se la devolví con el siguiente mensaje: "Anda cósele con ese hilo el cóncavo profundo a tu abuela"); además de El Padrino, Los Gallos, Los Camellos y Las Ladillas, bailando merengue y metiéndonos tiros. El shock que sufrí ante la fantasía fue tal, hija, que se me apresuró la lucidez y le dije al coronel, con doscientos dólares de abanico:
-.. "Jefecito, ¿no necesitará unas escobas para mantener bien bonito su local?"
-.. "Nuestra fuerza reconocerá eternamente su contribución", me contestó.
Hija, agarré a Maripí de los pelos, la metí a un taxi y no hemos parado hasta la sauna hirviendo de El Golf, entre que nos sacábamos el horror existencial y pensábamos dónde podía haber verdaderamente un buen gimnasio para hacer spinning. Te juro que en este país todo es tan primigenio. Chau, chau (Rafo León).
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