
El viernes pasado, ante el Congreso de la República, el Premier y ministro de Economía Víctor Joy Way mostró un optimismo nada contagioso. El Presupuesto para el 2000, aseguró, estará "debidamente financiado y será realista y austero". Pero luego, gracias en buena parte a la oposición, se produjo el parto con dolor de la verdad. Esta era desconsoladora: los ingresos calculados son ilusión estadística, del dinero de las privatizaciones sólo queda el 14 % y el Estado ha incurrido en gastos de armas excesivos y sin control. A la vista aparece un paquetazo, sin duda para después de las elecciones de abril.
Joy Way confirmó sequía de reservas. Ahora, busca ahorrar en minucias como el celular de Daniel Espichán. Después de las elecciones estalla la bomba.
UNO de los pilares más débiles del proyecto de Presupuesto es la columna de ingresos.
Joy Way calcula, por ejemplo, una recaudación de seis mil millones de soles por impuesto a la renta (IR). No parece haberse percatado que este año el IR rindió la mitad de lo proyectado (exactamente, el 46 %).
Igual desfase sufren los cuatro mil millones que espera recaudar por impuesto selectivo al consumo (ISC), que se está desplomando a ritmo similar al del IR. Sólo va a dar el 58 % de lo previsto.
Así, si se mantiene la tendencia a la caída de la recaudación en estos dos tributos, el Presupuesto 2000 tendrá desde el arranque un forado cercano a los cinco mil millones.
Por la metodología de recaudación y por la recesión, que no tiene cuándo parar, es improbable que los recursos que se obtengan por IR se recuperen en el 2000. Estos se calculan con los coeficientes de los alicaídos balances de 1999.
Otro tanto sucede con la reciente elevación, en junio pasado, de la tasa de ISC a la cerveza. El incremento es tan considerable, que por cada caja de "chelas" casi el valor de seis botellas pasa a la caja fiscal. Es decir, con un ISC tan alto, lo que se paga por una de ellas es a la salud de la reelección. Y, como era de esperarse, este aumento ha desalentado el consumo de la bebida.
Jorge Camet. Mintió: reservas no estaban seguras en bancos extranjeros. Se dilapidaban.
Respecto a los S/. 1,873 millones (no S/. 1,400 millones) que se esperaba recaudar por la ex contribución al Fonavi o impuesto extraordinario a la solidaridad (IES), el gobierno ha anunciado que los reemplazará mediante una emisión de bonos por S/. 1,000 millones. Estos serían comprados por las AFP. Pero tampoco se cubrirá todo el hueco, ya que quedarán S/. 873 millones en el aire. De allí las denominadas medidas de austeridad anunciadas (rebaja en los sueldos, recorte en el uso de celulares, menos viajes).
Otro tanto sucede con los S/. 3,122 millones (US$ 827 millones) que se espera recaudar con la privatización. Es probable que, en vísperas de nuestras elecciones, los inversionistas se tomen su tiempo para ponderar el nuevo escenario del 28 de julio venidero.
PRIVATIZACIONES: LO QUE EL VIENTO SE LLEVO
Fue necesario un reclamo airado de Javier Diez Canseco, que exigía cuenta detallada de los gastos realizados con los recursos de la privatización, para que Joy Way proporcionara algunos pormenores respecto a los US$ 8,622 millones que la COPRI menciona como ingresos de este proceso. A principios de mes nos habíamos adelantado con datos precisos al respecto (CARETAS 1584).
Joy Way dijo que sólo quedan en el BCR unos US$ 1,500 millones. Pero la realidad es más dura: sólo hay en caja US$ 1,277 millones. Es decir, el 14 % de la venta de casi todas las empresas públicas.
Es decir los peruanos ya no tenemos las joyas de la familia y, peor aún, seguimos tanto o más pobres que antes. Ese es el balance contable que nos deja el decenio fujimorista y una de sus reformas estructurales fundamentales: la privatización.
MIG-29 de combate. Según Fujimori, se pagaron al cash. Se ignoran precios y negociaciones.
Joy Way precisó el viernes que sólo han ingresado al Tesoro US$ 5,920 millones por privatización. Luego, en una rápida y somera presentación de los gastos, el primer ministro ha señalado que ahora US$ 1,800 millones pertenecen al Fondo de Reservas y al Fondo Nacional de Ahorro Público (FONAHPU) destinado a una parte de los jubilados. Otros US$ 1,500 millones se utilizaron, según él, en gasto social y US$ 1,500 millones más se emplearon en la compra de armamento. Eso fue todo.
El primer ministro se olvidó de mencionar que en 1993 con estos fondos se compraron a la China computadoras, máquinas de coser, medicinas y tractores para repartir a manos llenas en la campaña electoral del Congreso Constituyente.
Tampoco detalló que ahora estos recursos, que forman parte de las reservas internacionales, se están "quemando" a una velocidad de US$ 100 millones mensuales para cubrir su "política anticíclica coherente" que mencionó en el pleno.
Ningún detalle más para los 25 millones de peruanos propietarios de estas empresas públicas, pese a que la ley de la privatización (Decreto Legislativo 674) obligaba a que estos recursos sólo se emplearan en gasto social y en la pacificación del país.
En medio de la desazón que han producido las extrañas cuentas de la privatización, el presidente Fujimori ha acudido en ayuda de Joy Way. Tratando de cortar el descontento que genera el hecho de que el gasto corriente (sueldos, adquisición de bienes y viajes) del Presupuesto del 2000 sea superior en un 12 % al inicial del año 1999, ha anunciado un recorte de sueldos de 15 % a los empleados públicos que perciban más de S/. 8,000 mensuales.
Una medida popular en una época de crisis. Sin embargo, recuerda a muchos el recorte del sueldo presidencial y de sus funcionarios que realizó con fines idénticos el ex presidente Alan García.
Pero estas ofertas electorales no son suficientes en esta época de vacas flacas. Una revisión de las cifras del Presupuesto del año 2000 revela que el ajuste de cinturones no alcanzará a todas las instancias del Ejecutivo. Por ejemplo, el Congreso de Martha Hildebrandt recibirá S/. 35 millones más que en 1999.
También los gastos del Ministerio de Defensa, en plena época de palomas blancas en las fronteras, subirán nada menos que en S/. 450 millones. Un aumento de 16.5 % frente al Presupuesto de este año.
Al Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) le tocan S/. 59 millones, la misma cantidad que 1999, pero el doble de lo que corresponderá al Ministerio de Justicia (S/. 28 millones), más que el despacho de Trabajo (S/. 24 millones) y casi cuatro veces lo que tocará a la Defensoría del Pueblo (S/. 16 millones). Como para que no quede duda de la importancia de sus servicios para la re-reelección.

