Problemas Con La Línea

Por LORENA TUDELA LOVEDAY

AY hija, no sabes, el otro día me encuentro con Lourdes Flores en la Deza y casi entro en shock, porque se ha bajado tanto pero tanto de peso que te confieso que cuando la vi pensé de arrancancán que al Cuerpo General de Bomberos le había reducido su personal a la mitad, no sabes, y claro, como se lo tenía que comentar a alguien -horrorizada como estaba de la envidia, porque en cambio yo he subido doscientos gramos que no los puedo eliminar ni con ese programa canadiense para emergencias que consiste en dar quince vueltas a la manzana gritando "¡Ya la torta no me importa, la flacura es hermosura!", como refuerzo psicológico a una alimentación consistente, o sea, en cien gramos de mandarina y un vaso de hercampuri dos veces al día- marqué el número de Maridí Díaz Ufano, para hacerle una pequeña chanchada (ay, se me salió el inconsciente) contándole lo de Lourdes porque mi querida compañera de colegio está que parece la cisterna de Surco, no te puedes imaginar,aunque en realidad la que no se podía imaginar lo que iba a pasarle al intentar hacer esa llamada era yo.
Hija, en lugar de alguien de la casa de Maridí me contesta una especie de vieja con voz de gallina clueca, pucha, haciendo unos agudos que parecían dopes dentro de la tina llena y diciendo lo siguiente:
"Buenas tardes, hablo con la boutique Chafalonie´s, ¿no es cierto? Bueno, joven, mire, quería explicarle que como usted ya se habrá enterado, los funcionarios públicos vamos a percibir un quince por ciento menos de nuestros emolumentos, lo que me obliga a considerar que ya no le debo nada del último pedido consistente en: un frasco de a litro de perfume Pecado de Eva, dos monillos con copas ribeteadas, una blusa electric blue, el sastre negro del duelo de mi tía Asumpta, cuatro trusas de algodón tornasol y un bikini verde-la-esperanza-no-se-pierde-jamás. Muchas gracias, ah."

Y colgó. Bueno, ya te podrás imaginar lo que sentí, cuando al querer llamar a una compañera de colegio para contarle que Lourdes ha cambiado la escala de su cabotaje, tener que escuchar semejante diálogo: qué Shakespeare ni Shakespeare. La cosa es que al intentar llamar de nuevo pasó lo mismo y pucha, me gané con la siguiente conversa de la propia vieja:
"Este es un mensaje para la farmacia Santo Remedio. Desde el próximo mes dejaré de pagar lo fiado, por un imponderable del destino: es que se nos ha reducido el sueldo a los trabajadores del Estado en un quince por ciento. Felizmente creo que a ustedes les debo sólo del último delivery, que consistió en... acá tengo la lista, a ver... déjeme ponerme los anteojos... ay, la medalla que se mete por todas partes.... bueno... un Hemorrodil, dos Micosistán para los hongos, que ya estaba con los pies que parecían cebiche de champiñones; cuatro cajas de Rohypnol (no para mí -a mí nada me quita el sueño- sino para mi perrita Aljovina), una Mimosa para limpiar la platería y tres frasquitos de Dibrolax, que ya no se puede más del estreñimiento. Mensaje de Blanda Nélica".
Hija, cuando al tercer intento de marcar me doy con más de lo mismo, pucha, llamé a Tuti Meier a la Telefónica a decirle que no es posible que nos sigamos llenando de pasivos contra la privatización, obligándonos a como yo lo estaba en ese momento, pucha, a escuchar por error de la empresa, o sea, los detalles de las almorranas de ciertos personajes de la escena nacional, que hija, o sea, ya en sí mismos son bastante poluidos como para encima enterarte de cómo la pasan por los barrios bajos. Tuti me dijo que enseguida me arreglaban la línea, pero yo ya me había quedado pegada con la vieja, así que le dije que se demoraran una horita, lo que me permitió volver a marcar y escuchar que la vieja dejaba el siguiente mensaje en la empresa constructora Ladrillos y Concreto Colán y Hermanos:
"Soy Blanda Nélica, llamaba para avisar que si van a intentar cobrarse de mi cuenta bancaria las siguientes mensualidades de la casita de Camacho... ¡yuca!...".
Hija, hasta ahí llegué, porque después me arreglaron la línea y le conté a Maridí lo de Lourdes y te juro que se puso tan pero tan tiger de la envidia, que me contó que según un estudio hecho por una empresa psicosocial gringa, pucha, las mujeres que aspiran a llegar a la presidencia en cualquier país bananero como el nuestro, pucha, tienen un gen que se llama "3H Rollo", que las hace y hará gordas para toda su vida, y que lo demás, pucha, es como cuando no se tiene el poder: pura ilusión. Qué mala Maridí, ¿no? Chau, chau. (Rafo León).

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