
Angie Cepeda la Colombiana y sus rojiverdes colegas de armas.
El guión de Giovanna Pollarollo y Enrique Moncloa también pudo tomar al Panta original, ambientado en los '50 y escrito en los '70, como una sátira del militarismo de doble faz, abandonado plácidamente al dulce caos que pretende abusivamente gobernar. El Pantita de MVLL, que acaba promiscuo y cagado, inspira menos simpatía que éste. Pero el autor de la antimilitarista "La boca del lobo" ofreció a su productor José Enrique Crousillat una versión políticamente abstraída, más fábula que sátira. Por eso, el fotógrafo español Teo Delgado pudo virar todo a un amarillo irreal y quemante, filtrando un paisaje que le queda grande, casi despreciando el verde biológico que junto al rojo es el color emblemático del servicio. Pantilandia es un mundo independiente y como tal tiene su folclor, su gesta (los mejores pasajes suceden en el barco con las visitadoras mirando a proa, en pose de conquista), su historia de amor y su clímax melodramático: el responso de Panta -intachable Salvador del Solar- en el entierro de la visitadora.
Rodado a la par que una miniserie, entresacando lo mejor, en el filme no abundan giros y sorpresas para una edición fina. Fuera de Pantilandia, el mundo familiar de Mónica Sánchez es más convincente que las intrigas de cuartel (los milicos impostan demasiado su autoridad) y que los trazos caricaturales y racistas del periodista que encarna Aristóteles Picho. Angie Cepeda es una ofrenda de la biodiversidad en un cast mixto donde la española Pilar Bardem se desperdicia. La Colombiana sólo tiene que ser bella y hablar poco. Pancho Lombardi la ha pasado bien y eso lo sabe trasmitir al espectador.

Iván Márquez entre Lanata, Seinfeld y los locos bajitos.
Viendo a BOP
Beto Ortiz en el menú de "Para todos".
BETO Ortiz Pajuelo ha recorrido varias veces con el pensamiento el camino que va de Jaime Bayly a Magaly Medina hasta decidirse por un punto medio de humor y bronca, de ingenio y patocha. Incluso ha ejecutado algunas faenas en espacios ajenos como el de Raúl Romero y con géneros de dudosas fronteras entre la ética y la estética como los reportajes en "La revista dominical". Pero recién tiene una secuencia diaria y propia en el desangelado "Para todos" de Canal A, jalado por Domingo Palermo, el socio menor que a falta del gringo Mike Salomon y del socorrista nacional Andrés Marsano, está manejando los asuntos neurálgicos del Canal. La entrevista de RR a BOP donde se trocaron los papeles, habría convencido a A de enrolar en sus filas a este personaje que todavía no coge la labia y gestualidad equivalentes a su dominio creativo y neurótico del teclado, pero que es un buen bombo donde rebotan, se agitan y relumbran los temas de la tele. Su capacidad para jugar al teléfono malogrado, aunque sólo tenga un interlocutor por vez, va a ser crucial en un espacio que recurrirá al fono y a la lectura de la prensa del día. Suerte para todos.
-Laura Bozzo en su talkshow del mediodía.

