Para Mentir Y
Comer Pescado...
Hay que tener un cuidado que el abogado Javier Corrochano no tuvo en el caso Los Camellos.
El abogado Javier Corrochano (sentado, a la izquierda) declaró en el juicio contra el periodista de CARETAS, Orazio Potestá (de pie, a la derecha), que su yate Pisco Sour valorizado en US$ 300.000 nunca estuvo en venta. Semanas después, ante las cámaras de TV, manifestó lo contrario.
QUIEN venga siguiendo el caso Los Camellos habrá llegado ya a la conclusión que, no sólo se trata de uno de los casos de narcotráfico más importantes de la frondosa historia del país en este campo, sino que, a pesar del tiempo transcurrido, persiste una estela de contradicciones y de aspectos no aclarados más grande que la joroba de un dromedario.
CARETAS ha hecho un inventario parcial de los principales rincones oscuros:
El caso del yate Pisco Sour del doctor Javier Corrochano.
El referido abogado, que dice no representar a Bruno Chiappe en el caso, pero que para efectos prácticos es más que un hermano y un padrino de este corredor de autos convertido en narco de muelle grande, envió el 26 de mayo pasado un escrito al Quinto Juzgado en lo Penal de Lima en el que afirmó lo siguiente:
"La embarcación (el Pisco Sour)... no está ni ha estado en venta".
Corrochano hizo esta declaración como parte de una denuncia judicial contra el periodista Orazio Potestá de CARETAS al enterarse que éste había indagado por carta ante la Capitanía del Puerto del Callao sobre la presunta venta del yate a Chiappe.
En su manifestación judicial, Corrochano explicó que se enteró de esta gestión porque le llegó en un sobre de origen "anónimo" una copia de la carta de Potestá. (Siendo un hombre tan bien conectado, en CARETAS podríamos ayudarlo a adivinar quién tuvo la gentileza.)
Como con tantas otras versiones, Potestá simplemente trataba de verificar uno de los diversos aspectos del caso, y por su parte Corrochano buscaba desacreditar todo lo redactado por el periodista.
El 19 de setiembre, sin embargo, el doctor Corrochano se presentó en el programa `Panorama' de Canal 5, y ante una pregunta de Mónica Delta sobre un giro de US$ 101.000 recibido por él días antes de que Los Camellos intentaran pasar 2,3 toneladas de cocaína por el Callao el 1° de abril (y, por lo tanto, dinero que no podría atribuirse al pago de sus honorarios), el abogado afirmó que éste correspondía a la venta del Pisco Sour a Chiappe.
En mayo, Corrochano negó haber vendido el Pisco Sour. En setiembre dijo cómo lo vendió. Derecha, otro misterio: Las idas y vueltas de La Rocca.
Primero mostró un contrato en el que se indicaba que el 15 de marzo había recibido una primera cuota de US$ 99.000 de un total de US$ 300.000 y después explicó:
"Cuando yo viajo por Semana Santa fuera del Perú, Bruno me pide que le deje el yate, pero yo le digo que me pague más de la mitad. Entonces me dice que me va a hacer un depósito para redondear US$ 200.000. Por eso es que la cantidad es US$ 101.000".
Todo muy claro, presumiblemente, pero no es necesario estudiar derecho para apreciar que el doctor Corrochano no sólo incurrió en una contradicción flagrante, sino que mintió -mintió ante el juez o ante las cámaras.
¿Cuál es la verdad y por qué Corrochano cambió su versión?
CARETAS no sabe cuál es la verdad, pero aprecia que el abogado y yachtman se ha metido en un Camotal más complicado que el de La Punta.
Al presentarse en `Panorama', Corrochano buscaba negar declaraciones del panameño Boris Foguel dadas a CARETAS 1585 y publicadas tres días antes.
Foguel, sindicado como capo de Los Camellos, había acusado al abogado de recibir dinero del narcotráfico, aludiendo a una transferencia de US$ 101.000 originada en la cuenta de Nájera Centro de Arte del Banco Luso Español, de España, que le llegó a través de otra cuenta del Banco de Nueva York.
Según Foguel, que incluso dio el nombre del sectorista (Marcia Schriber) pero no proporcionó a CARETAS el comprobante pertinente, Nájera no es un centro de arte sino uno de los ejes financieros del narcotráfico.
El doctor Corrochano ha negado, por cierto, toda vinculación de esta naturaleza y conocer el origen del dinero, pero al hacerlo ha declarado implícitamente que mintió ante la justicia.
Corrochano tampoco indicó a las autoridades policiales o judiciales que había realizado esa transacción con Chiappe, y hasta se podría decir que eso es comprensible. Hasta ahora, más de 90 personas han desfilado por la Dirección Nacional Antidrogas (DINANDRO) por haber tenido cualquier tipo de relación con Chiappe, y algunas, como el congresista Moisés Heressi y el empresario Salvador Ricci, han visto sus negocios incautados por haber vendido o comprado bienes o propiedades al narcotraficante.
Por negar acusaciones de Foguel (izquierda), el abogado Javier Corrochano admitió que le vendió su yate al corredor Bruno Chiappe (derecha).
En el caso del abogado Corrochano, sin embargo, ¿el ocultamiento de su propia transacción era correcto? Y si mintió en este asunto, ¿no habrá otras jorobas por allí?
Por ejemplo:
La situación de Lorenzo la Rocca, quien como su cuñado Chiappe, salió y entró del país sin ser detenido pese a estar comprometido en el caso de las 2,3 toneladas de cocaína.
Según el atestado, el 19 de marzo, La Rocca acompañó a Chiappe a comprar el camión refrigerador marca Hyundai placa XU-5942 en el que el 31 de ese mes se transportó la droga disimulada en cajas de merluza al terminal del Callao.
Es evidente que, al descubrirse la cocaína el 1o de abril, la investigación comenzó, entre otras pistas directas, con el camión que estaba registrado a nombre de Chiappe.
Como ya se sabe, lo primero que llamó la atención a CARETAS de este caso fue que Chiappe fugó al exterior cuatro días después del hallazgo pasando por el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez con la evidente complicidad de determinadas autoridades que deben haberle asegurado en términos muy convincentes que no estaba en las pantallas de Migraciones.
Pero eso no es todo. En una entrevista en la revista Gente, Corrochano aceptó que había llamado a Lima desde La Habana (como dijera Foguel a CARETAS), pero para lograr que La Rocca viaje a Cuba y lo ayude a convencer a Bruno de que vuelva y se acoja a la ley de arrepentimiento.
"Entonces, dijo Corrochano, yo hablo con la familia y le digo: ¿ustedes pueden hacer que Renzo venga?"
La Rocca llegó a La Habana el 8 de abril, pero hay otras preguntas: ¿Cómo es que logró salir también por el Aeropuerto Internacional? ¿Cómo es que después volvió sin ser interceptado? ¿Y cómo es que actualmente se pasea por La Molina a pesar de que figura como "no habido" en los atestados?
Corrochano, que se identifica como "abogado de la familia Chiappe" (y sólo asesor espiritual de Bruno), ha indicado que no se imaginaba que la Rocca también estuviera metido en estos líos.
Sin embargo, es francamente curioso que el letrado de la familia no supiera que desde 1998, cuentas bancarias de tanto La Rocca como Chiappe y su señora se encontraban embargadas en el Cantone del Ticino en Suiza, por sospecha de reciclar dinero proveniente del narcotráfico.
¿Todo esto no es digno de ser aclarado? ¿El periodismo no debe meter las narices en esto?
El Otro Yate
UNrepresentante de Isaac Galsky aseguró a CARETAS que el empresario pesquero no ha puesto en venta su yate Palace por razones económicas sino obligado por consideraciones de salud. Indicó también que 7 personas se han interesado en la embarcación -cuyo precio supera el medio millón de dólares- y negó que el trato se haya concretado con el doctor Javier Corrochano
Esto contradice las múltiples versiones recogidas por CARETAS en La Punta y Ancón. Pero, como se ve, en el mundo de los yates se navega en una chupina de desmentidos y devoluciones.

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