
El gobierno gasta al año US$ 10.000 millones, como nunca antes en el siglo gastó un gobierno. Equivale a lo que en un año hubieran gastado juntos Belaunde y García, con el agravante que ya no hay empresas públicas. Aún así el picador Fujimori se resiste a bajarle el morro intentando que su fiesta brava se prolongue a un tercer período.
EL nuevo matador de la cartera de Economía saltará al ruedo en las próximas horas. En la arena lo espera un astado bien dotado: el toro fiscal. No es un Miura pero fácilmente supera el límite de los 700 kilos. El bicho ostenta dos víctimas en su haber. Los dos últimos matadores Jorge Baca Campodónico y Víctor Joy Way fueron retirados del coso en camilla y pasaron directamente a la enfermería.JOY SALIO SIN DESPLANTE
Con más oficio, pero sin llegar al arte del Juli, Joy Way lo citó por el mismo lado pero ensayando pases más abiertos, con aumento de sueldos de 16 %, el programa MiVivienda, adelanto de pagos a proveedores, entre otros capotazos. En medio de olés y palmas pudo lucirse con una serie de "verónicas" en julio. Elevó el gasto corriente en 22 %, el gasto de capital en 50 % y la devolución del 15 % de las CTS.
Sin embargo, el toro traidor lo empitonó con el cuerno de los ingresos (que cayeron en -12 %). Joy no tuvo tiempo ni para el desplante torero. Tan grave ha sido la cornada que ha sido necesario el auxilio de los subalternos de la cuadrilla del MEF. Estos han tratado de alejar al bicho del maestro sin conseguirlo.
El viceministro de Hacienda Alfredo Jaililie tuvo que jalarlo por el rabo, con un desembolso este año de US$ 1.035 millones de los fondos de la privatización. El auxilio no fue suficiente.
Entonces tuvo que saltar al ruedo la viceministra Rosario Almenara, que emulando a Cristina Sánchez arrojó el capote a las pezuñas del toro con un "gasolinazo" que ha provocado un aumento del combustible de 7,6 % en lo que va del año.
Estas intervenciones de los subalternos de Joy Way han provocado la rechifla del respetable reflejada en la caída de la intención de voto a favor del presidente Fujimori de 39 % a 31 % según la última encuesta de DATUM. Una faena cara para el gobierno, sin lugar a dudas.
SOLO UN "AFEITE" A LOS GASTOS
Por la diestra, por el cuerno del gasto, tal como se presenta el toro no se pueden hacer mayores pases. El pago de deuda representa el 17 %, el gasto de capital (inversión) 20 % y el gasto corriente 63 % (sueldos, viajes y viáticos).
La cátedra sostiene que hay toro para rato en un escenario electoral.
Roberto Abusada, una suerte de José Ortega Cano en el retiro, cree que el déficit fiscal de 1999 se situará en 2,6 % del PBI (algo así como US$ 1.500 millones).
El comentarista taurino Carlos "Ráfagas" Adrianzén, de la Universidad de San Ignacio de Loyola, sostiene que el gasto fiscal es el que provoca la caída del consumo y la inversión privada (Gestión 12/10/99).
También desde los tendidos de Macroconsult, Elmer Cuba asegura que el nuevo ministro de Economía tendrá poco margen para reducir gastos ya que ello colisionaría con las necesidades de la campaña electoral. (Gestión 12/10/99)
Y es cierto. El "picador" Alberto Fujimori no se compenetra con los matadores del MEF. No quiere castigar al astado con una rebaja del gasto fiscal, dado que desea que la fiesta brava no termine en octubre sino que continúe hasta el 9 de abril del 2000 (día de las elecciones).
Las pifias y matracas de la porra de la oposición no parecen sensibilizar al picador. No quiere reforma del Estado ni limitarse en sus continuos viajes.
Lo único que ha autorizado para el último trimestre en los establos es un pequeño "afeite" del cuerno de los gastos (15 % en celulares, viáticos y sueldos que sobrepasen los S/. 8.000).
A estas alturas, va quedando claro que el enorme toro fiscal de 1999, con su cornamenta y trapío de US$ 10.000 millones de gastos (el Presupuesto de este año suma S/. 34.015 millones) es el astado del siglo.
Nunca se gastó tanto en este milenio.
Convierte en una suerte de novillos para feria de provincias a los toros fiscales de la década del '80. Es engañoso comparar el 15,1% del PBI del gasto fiscal en 1999 con el 13,2 % del PBI del gasto fiscal de 1989 (US$ 4.372 millones) y el 24,6 % del PBI del gasto fiscal en 1984 (US$ 5.124 millones) según los registros del BCR. (Ver Gráfico)
Lo más grave aún es que este bicho (el de 1999) no cuenta con el peso del gasto de las empresas públicas que cargaron los toros fiscales de los gobiernos de Fernando Belaunde y Alan García. El presidende de Adex, Carlos Bruce, fue el primero en advertir este despilfarro. Sin embargo se quedó corto en los números. El toro (del gasto fiscal) de Fujimori es dos veces más pesado que el de García. Parece el minotauro de la isla de Creta.
El retirado matador Joy Way hace poco señaló "que el gasto en las empresas públicas por parte del tesoro fue de US$ 10 millones diarios". Dicho de otra manera, el picador Fujimori no tiene que gastar anualmente US$ 3.650 millones en empresas públicas como lo hicieron sus antecesores, pero aún así gasta tanto en un año como Belaunde y García juntos. Picador de polendas.
EL PICADOR QUIERE REPETIR FAENA
Así las cosas es poco probable que el nuevo matador cuaje una faena regular.
Todo hace pensar que lo único que le queda es citar al toro por el lado de los ingresos que también es peligroso porque se han caído en 12 % (S/. 3.120 millones).
Si el gobierno cumple con su promesa de eliminar el Impuesto Extraordinario de Solidaridad (IES) no contará con S/. 1.400 millones y sólo puede recurrir para ello a una "chicuelina" con la emisión de Bonos por S/. 1.000 millones. Pero, no es suficiente.
En realidad no le quedan muchos grados de libertad. No hay mucho que hacer con el capote.
Con las banderillas tampoco tiene margen, porque a estas alturas sólo cuenta con US$ 1.142 millones de fondos de la privatización.
Otra desventaja del nuevo ministro es que no puede contar con una cuadrilla propia. Tendrá que reenganchar como sus peones a los viceministros Alfredo Jaililie y Rosario Almenara quienes han sobrevivido a los cinco matadores que ocuparon el MEF en esta década.
Lo más audaz que se le podría ocurrir al nuevo titular del MEF es recibir al astado a puerta Gayola y volver a aumentar el ISC a combustibles, cigarrillos y cerveza (con lo que recaudaría menos por el impacto recesivo). También un audaz pase de rodillas aumentando el IGV ante la complacencia de la autoridad (el FMI juez de plaza que acaba de bajar a la arena en visita de octubre a Lima para cautelar el equilibrio en los cuernos).
Pero el gran problema sigue siendo el picador. No colabora con la faena.
Insiste en perdonarle la vida al toro. Quiere que la fiesta se prolongue para gozar de una tercera feria.
El nuevo matador, ¿tendrá la autoridad suficiente para recortar el gasto con sabor a campaña? En Argentina, el ministro Roque Fernández le ha parado los machos al presidente Saúl Menem, amenazando con una renuncia a tres semanas de las elecciones.
La suerte parece echada para el nuevo diestro del MEF. Si el picador se lanza a la re-reelección, la estocada final al toro fiscal tendrá que esperar hasta después de las elecciones.
Entre tanto, el matador tiene que volverse un Manolete redivivo para hipnotizar al respetable y al toro evitando así que los dólares de la privatización se agoten, que los depósitos en dólares fuguen al exterior y que se produzca una disparada en el tipo de cambio y en las tasas de interés.

