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4 de noviembre de 1999 |
Por
FERNANDO ROSPIGLOSI |
Acuerdo
con Chile
SORPRESIVAMENTE la opinión pública peruana se enteró
que un acuerdo con Chile está a punto de firmarse en el curso de
los próximos días. Esta vez, al igual que lo sucedido el
año pasado en las negociaciones con Ecuador, la mejor fuente parece
ser la prensa del país vecino, alimentada por su gobierno. El fin
de semana pasado, el canciller chileno, Gabriel Valdés, estuvo
en Arica, dialogando con las instituciones e hizo declaraciones sobre
la inminencia de la firma de un acuerdo que termine de aplicar el tratado
de 1929, en lo que respecta al muelle y otras servidumbres, como se les
denomina, a las que se comprometió Chile hace 70 años. En
1993, el gobierno del presidente Alberto Fujimori estuvo a punto de ratificar
las llamadas Convenciones de Lima, negociadas con Chile e incluso aprobadas
por el parlamento de ese país. Pero una fortísima oposición
interna se lo impidió. Finalmente esas Convenciones fueron desechadas.
Hoy día se está a punto de firmar un nuevo convenio que
es incluso menos favorable para el Perú que el de 1993, a decir
de Henry Rondinel, ex diputado por Tacna en el período 1985-90
(en la época en que habían parlamentarios elegidos por departamentos,
que hacían sentir la voz de sus representados).
El apresuramiento, según Rondinel, radica en que Chile tiene un
problema urgente que resolver. Van a privatizar 5 muelles en Arica el
15 de diciembre, y los postores están exigiendo garantías:
que el muelle que se le entregará al Perú no pueda fijar
precios más bajos que los de ellos y que tenga una serie de limitaciones
que le impidan al muelle peruano competir con los espigones privatizados.
Por ejemplo, una de las restricciones sería que el muelle peruano
sólo podría recibir carga de y hacia el Perú, pero
no hacia Bolivia o al mismo Chile. Esto es, manifiesta Rondinel, un retroceso
incluso respecto a las rechazadas Convenciones de 1993.
Tampoco se incluye en el nuevo acuerdo el terreno de El Chinchorro,
adquirido por el Perú en 1926 y considerado en todas las negociaciones
posteriores. "De ese terreno ya la municipalidad de Arica usurpó
30,000 metros", dice Rondinel y ahora podrán expropiarlo todo.
Los tacneños se preguntan porqué el gobierno peruano no
busca proteger El Chinchorro como ha hecho Ecuador con Tiwinza, que son
100 hectáreas cedidas a perpetuidad e inexpropiables, incluso con
una carretera que será construida por el Perú. El historiador
Gustavo Pons Muzzo ha sido muy duro: "en la cancillería hay antipatriotas
que se dejan engañar por la astucia de la diplomacia chilena. Parece
que no conocen el Tratado de 1929, y si ignoran su espíritu no
pueden negociar su ejecución" En Tacna muchos opinan que estaría
muy bien que se llegue a un acuerdo definitivo con Chile, que finalice
los puntos pendientes del Tratado de 1929. Pero que eso no signifique
retroceder en los asuntos ya establecidos en ese Tratado. Por cierto,
algunas personas -entre las que parecen estar el presidente Fujimori y
canciller De Trazegnies-, consideran que en un mundo globalizado esos
son nacionalismos estúpidos y despreciables. Y que hay que llegar
a acuerdos a cualquier precio, no importa las concesiones que se hagan.
En realidad, son pocos los gobernantes en el mundo que piensan lo mismo.
No ocurre eso, por supuesto, con las grandes potencias. En el reciente
debate por la candidatura demócrata, el vicepresidente norteamericano
Al Gore dejó en claro que son los líderes mundiales, pero
cualquier cosa que hagan "debe realizarse tomando en cuenta nuestros intereses
nacionales". Y, sin ir muy lejos, hay que observar precisamente el ejemplo
chileno, tan admirado por gobernantes, empresarios y militares peruanos.
Chile ha estado y está a la vanguardia de la modernización
y de la inserción en las nuevas corrientes económicas mundiales.
Pero sus élites y ciudadanos son profundamente nacionalistas, tienen
muy claros cuáles son sus objetivos e intereses nacionales, y los
defienden con ahínco y perseverancia. Lo cual contrasta con la
desaprensión de las élites peruanas, dispuestas a entregar
rápidamente todo lo que les piden, menos sus beneficios particulares,
claro está. Las Convenciones de 1993 fueron desechadas por el repudio
que suscitaron en la opinión pública pero también,
al parecer, por la fuerte resistencia que encontraron en las FF.AA., sustento
decisivo del régimen autoritario. Hoy la situación se ha
modificado y los institutos castrenses, completamente dominados por Vladimiro
Montesinos y sus adeptos, se adecuan dócilmente a cualquier directiva
proveniente de Las Palmas. Cómo el jefe real de los servicios de
inteligencia no tiene entre sus numerosas virtudes el nacionalismo -como
lo muestra su trayectoria y las versiones de quienes lo conocen-, es posible
que en esta oportunidad el gobierno pueda suscribir el acuerdo.
Email:frospig@amauta.rcp.net.pe
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