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Edición Nº 1592 |
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LA
COLA DE LA IGUANA LOS productos de la Iguana son una síntesis
de los ascos que los cineastas le hacen a la telenovela. Junto a los agghhhs
por el género y su mugre doméstica están, claro,
los afanes por colar cine en Tv. "Malicia" fue rematada con un drama de
juzgado a lo Hollywood; en "Obsesión" un director autoral montaba
un "West Side Story" en la Casa Dasso; "La noche" fue un policial de Mel
Gibson; Torbellinos, Travesuras y Sueños, fueron incursiones en
la comedia sentimental norteña, al igual que "Girasoles para Lucía".
Iguana le corre a la dramaturgia grandilocuente del folletín, le
da roche abordar temas como el de la filiación y las barreras sociales.
A la locura pasional prefiere el enredo cómico-sentimental; a la
intriga, la pesquisa policial; a los interiores domésticos, las
academias, oficinas de redacción y agencias de modelaje muy a la
brasilera (Globo también, con mayor fortuna, huyó de la
telenovela tomando prestado de otros géneros). Pero los imponderables
melodramáticos del diario ritual novelero tienen que ser atacados
aunque sea de costado; y ello, junto con la urgencia de buscar coproductores,
empuja las novelas a una abstracción y descontextualización
muy a la peruana (el localismo provoca tanto asco que toda referencia
geográfica se escamotea). Bien cuando la fantasía impone
sus propias reglas, pero no cuando se llega a ella por huir de los referentes
inmediatos. Es un universalismo acomplejado.
Si las dalinas y gólmodis de "Nubeluz" hicieran una telenovela sería como las de Iguana (por cierto, Almendra fue la actriz natural de "Sueños"). Lucía, siendo adulta y sexualmente activa, lleva estos lastres y desfases genéricos con una ingenuidad estentórea que sus guiños y pucheros pretenden compensar. La heroína de comedia sentimental gringa que pretende emular -el libreto original es de la norteamericana Elsa Echevarría- ya no es tan naif en los 90. Se extraña lo que Augusto Cabada, libretista de "Escándalo" y de lo mejor de la producción de Luis Llosa, llamaba la "sofisticada morbidez" de la Iguana. En su lugar han quedado estos folletines rosados y acomplejados que ni siquiera tiene el valor de parodiarse a sí mismos. Su elegancia y su finura de puesta en escena -felicitaciones a muchos de los técnicos y actores involucrados, condolencias a los modelitos de turno improvisados de actores- se desperdician.
Escribe JUDITH VELEZ
Quienes trabajamos en Tv. vemos muy poco de ella y cuando esto sucede es compulsivamente, para relajarse. Con el control en la mano, cada noche alrededor de las 9 p.m., comienzo un obligado recorrido por muchos de los canales de señal abierta que trasmiten grandes cantidades de humor chabacano, prensa amarilla y melodrama barato. Nada de esto me entretiene pero sí me alerta de los peligros de la desinformación y de lo lejos que me encuentro de una parte de la cultura televisiva actual aunque trabaje para ella. Es por ello que recalo inevitablemente en el cable, allí aguardan Locomotion, especialmente los cortos de animación experimental, MTV, CNN y People & Arts. Me alegra ver cómo la cultura del documental es un medio de entretenimiento permanente en otros hemisferios y veo que lo puede ser aquí también. Como dije al inicio, en pequeñas dosis, sin exagerar.
China
o Show
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