Edición Nº 1593


 

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    ARTÍCULO

    11 de Noviembre de 1999

    Escribe
    EL MARQUES DE
    VALERO DE PALMA

    Toro Saltado
    Una afición atípica enfrió el plato en la tercera de abono.

    Impecable natural de Raúl Gracia El Tato, zaragozano que debutó en Lima. Derecha: Hermoso de Mendoza arriesgó horrores, tampoco fue entendido.

    OTRA corrida en que la terna está formada por dos toreros de a pie y uno a caballo. Esto no me gusta. La terna de a pie, aunque no lo digan los reglamentos, es cuasi obligatoria en plazas de primera categoría. En plazas de segunda y de tercera existen estos carteles de terna mixta, y son hasta cierto punto usuales. En mi recuerdo jamás vi en España en plazas de primera esta conformación de cartel. Lo normal, hace varias décadas, era un toro de rejoneo que abría plaza y seis toros para la terna de a pie. Más tarde y cuando las ternas de a pie estaban conformadas por toreros segundones o de relleno se reforzaba el cartel con un rejoneador que toreaba el primero y el cuarto toro. Esto dejaba la corrida en ocho toros lo cual era bien visto por el público. Pero dos toreros de a pie y un rejoneador en una plaza de la trascendencia de Lima sinceramente no me parece adecuado.
    Pablo Hermoso de Mendoza en su primer toro arriesgó horrores. Este toro era la antítesis del que propició el extraordinario triunfo del rejoneador en la primera corrida de feria que nos dejó boquiabiertos a todos. Aquel toro era nobilísimo, pastueño y tenía un son magnífico para el toreo a caballo. Este toro, que no era malo del todo porque lo que se dice embestir, embestía, no tenía el son adecuado. Era difícil, muy difícil, para el rejoneo y perseguía al caballo dando continuos arreoncitos. Pero no llegaba jamás a topar la grupa del caballo, porque si esto hubiera sucedido en algún momento el caballo hubiese rebrincado. Que tocaba la grupa en algunos momentos es un hecho cierto, pero tocar no es topar, tocar a algo inalcanzable en movimiento supone un derroche de sensibilidad especialísima de un caballo superentrenado para suprimir la dinámica de un encuentro riesgoso. Esto es para mí un entorchado más para este formidable jinete. Creo, muy sinceramente, que Hermoso de Mendoza hizo una formidable faena que no fue bien digerida o vista por parte de la concurrencia y menos por los matraqueros. El caballo no sufrió ni un leve rasguño y en esto consiste la belleza del rejoneo. En muchas ocasiones he visto alcanzar el toro al caballo y cuando esto sucede el caballo salta, recula, rebrinca y hasta se defiende a coces. En muchas ocasiones he visto esto y ustedes, los que lo hayan visto, saben que es así y que tengo razón. Y lo maravilloso de esta faena de Pablo Hermoso de Mendoza es que arriesgó muchísimo y toreó más cerca que nunca (porque en el toreo tanto a caballo como de a pie de eso se trata) y se gustó siempre a sí mismo. Para Pablo Hermoso de Mendoza esta faena suya tiene tantos decibelios emotivos como la famosa de las dos orejas.
    A su segundo toro, muy quedado, lo descordó con el rejón de muerte. Lamentablemente esto no es ningún demérito pero sí un azar riesgoso que impide toda señalización de triunfo.
    Raúl Gracia "El Tato" se presentaba en Acho. De Raúl Gracia "El Tato" teníamos noticias claras de su calidad intrínseca de torero canonista, acompasado y serio. Hace tres años Raúl Gracia "El Tato" estaba en lo alto del escalafón como uno de los toreros más prometedores de la época. A través de la televisión lo vi y me encantaba y era torero muy de mi gusto. Este torero maño, o sea aragonés, siempre gran triunfador de las ferias del Pilar de Zaragoza se quedó un poquitito en el camino en estas dos últimas temporadas. Pero lo importante es que, en su debut en Acho, ha demostrado ser un torero muy fino, muy entero, muy clásico y muy de verdad. La faena a su segundo toro fue excelente, casi impoluta, de clasicismo inmaculado. Sobre todo con la mano izquierda, con los naturales, lentos, templados, con la mano muy baja, con un exquisito sentido de la distancia, muy bien rematados, dejando al toro en la jurisdicción precisa, sin buscar acomodos de sitio ni carreritas hacia atrás, dominando. El canonismo más recalcitrante nos dice que a un toro hay que torearlo por el cuerno bueno y forzarlo para poder al final torearlo por el cuerno menos bueno. Y por eso los derechazos de "El Tato" fueron excelentes aunque, sin embargo, no alcanzaron la categoría estelar de sus naturales. Bueno, pues bien, pues no importa tanto, ya que ver torear bien a un torero con la mano de la verdad, con la izquierda, es lo más trascendente de cualquier faena. Y los naturales de Raúl Gracia "El Tato" los veo ahora, en la imaginación, limpios, prístinos y extraordinariamente bien dibujados. La faena de la tarde. La pena es que tirándose a matar a por uvas, con total decisión y como un obús marrase con una estacada ladeada que no tuvo efectos rápidos con un subsiguiente rosario de descabellos que eclipsaron lo efectuado con la muleta.

    Víctor Puerto se reencontró con Acho propinándole cinco largas afaroladas a su primer toro. Los tendidos, fríos.Derecha, Puerto se la jugó enterita, pero faltó química con el público.

    El triunfador de la tarde fue Víctor Puerto. Víctor Puerto se dejó vivito y sin picar a su primer toro. Así que el toro, enterito aunque con pocas fuerzas, le podía embestir de lejos. Y aprovechando el viaje del toro continuamente Puerto divirtió a la concurrencia con recortes, pases cambiados y adornos de variación y repertorio. Mucha vista en este caso por parte de Puerto, ya que el toro no era bueno y ofrecía bastantes problemas. Aprovechar los pases en el toreo a distancia es recurso de rata sabia y torearlo dentro, encima, tirando de él y dominándolo es difícil en un toro de estas características. Con mucha habilidad Puerto obvió el toreo de compromiso haciendo como que hacía, pero sin hacer demasiado. Faena bulliciosa y bullanguera que no caló demasiado en el público.

     

    Pero en su segundo toro Puerto se la jugó enterita y fue a por todas con un toro aplomadísimo. Practicó el encimismo más absoluto. Estuvo allí, entre los cuernos del toro, a escasos decímetros de los pitones, pendulando la muleta para adelante y para atrás y asustando al toro. Porque a los toros hay toreros que los asustan. Esos toreros que no les dudan, que no destilan feromonas ni adrenalina. Esos toreros que se disfrazan de muro vivo delante de un toro, de algo que el toro trata de evitar porque ya está dominado. De esos toreros que se quedan ahí y que saben que el toro ya les teme. Fue por tanto esta una faena de suspenso, de corte tremendista y de extraordinario aguante rematada por una estocada levemente desprendida. Oreja muy merecida ya que solamente así se podía torear a ese toro. Intentar templarlo tirando de él era absolutamente imposible. Muy superior el torero al toro.
    Por la noche hablaba con Víctor Puerto y con su banderillero Valentín Cuevas. Me confesaron su admiración por el faenón de Hermoso de Mendoza. No entendieron esta vez muy bien al público de Acho al que quieren entrañablemente. Y estoy de acuerdo con ellos. Fue una tarde rara de pititos, silbidos, borrachitos y matracas sin venir a cuento. Parecía como si los antitaurinos hubieran metido en Acho un batallón de reventadores profesionales. El maravilloso público de Acho, el de los silencios de Maestranza sevillana esta vez no estuvo docto y profundo. Sobraron dioptrias viscerales y atípicas y faltó visión nítida de lo que en realidad ocurrió en el ruedo.



    Puerto Pitea
    En carta a la afición limeña, matador critica matracazos.
    Queridos amigos aficionados:
    Desde que me informaron de mi contratación en Lima, disfruté pensando y soñando con la Plaza y su gran afición. El domingo disfruté todo lo posible con un lote a contra estilo, pero me encontré con una sorpresa que no esperaba. No sé si estoy en posesión de la verdad, y empiezo diciendo que para mí el público es el "respetable" con mayúsculas: Si algo le gusta, me encanta que lo aplaudan. Si no le gusta, que silbe o pite, pero la disconformidad con instrumentos sonoros sobra.
    Un abrazo para todos los aficionados de Lima de vuestro torero y amigo,

    Víctor Puerto.

     

     

     

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