Edición Nº 1595


 

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    25 de noviembre de 1999
    Por LORENA TUDELA LOVEDAY

    A Mí con Lobbies

    LOBBIE, lobbie, lobbie te voy a dar... es que te juro, o sea, somos tan huancaínos, que un contrato adefesiero entre El Innombrable y unas empresuchas que se dedican a lavarles la cara a ciertos chochoca republic ante los gringos, ha convertido una vez más la política nacional en una gran jurelada danzant.
    Yo te voy a explicar lo que es un lobbie para que entiendas y después repitas en tus fiestas, hija, y quedes regia ante todas tus tías de esas que usan sayonara con medias, para que luego comenten, "ay, cómo sabe la Kelly, seguro que eso le han enseñado en la academia de computeishon...".
    Bueno, hace unos años yo vivía en NY, me junté con dos amigas y pusimos la Kennedy, Bush & Tudela (KB&T), una consultora dedicada, según los estatutos, "a desarrollar estrategias de correcto encaminamiento político de cierta institucionalidad endeble ante la gente de verdad..." (esa sería más o menos la traducción, ¿ya?, lo que pasa es que leído así suena a la Resolución Ministerial para que tu abuelita cobre tranquila su Derrama Magisterial).
    Nuestro primer caso vino del gobierno de Ouagadougou, un país nuevo cerca de Tanzania, donde el presidente (que era caníbal), se había comido crudo al embajador norteamericano en la recepción por el 4 of July y lógico, o sea, el Congreso norteamericano le había triplicado los intereses de la deuda. Fue súper fácil para nosotras resolver el caso, o sea, lo que hicimos fue invitar a un desayuno en el salón Gold del Pierre a los editores de un par de periódicos y contarles la verdad: que Ouagadougou se había vuelto otra vez colonia portuguesa, que ahora se llamaba Mocotongo y regio, el devorado embajador era un nuevo héroe nacional para los Estados Unidos y todos felices. El problema fue que Mocotongo no quiso reconocer nuestro contrato con Ouagadougou y nos quedamos con los recibos por quinientos mil dólares más colgados que Martucha, ag, en su quinceañero.
    Luego vino el caso de Troglodiztán, una república también nueva. Mira, hija, el ala que tenía el Premier de Troglodiztán era tan pero tan recia que cuando nos reuníamos yo tenía que prender palo santo y el muy tarado, que era musulmán, creía que su deber era orar y se tiraba al piso a hacer reverencias, para lo cual levantaba y bajaba los brazos... ay no, una pesadilla. Bueno, el problema con ese país era que el gabinete había puesto una empresa privada que manejaba el petróleo, ¿ya?, y resultó que un día todo el petróleo se lo entregaron en concesión hasta el cuarto milenio a Francia y el Banco Mundial declaró al país Inexistente, con lo cual, pucha, no podía recibir ayuda pero ni de los Santos de los Últimos Días.
    Bueno, para Troglodiztán la estrategia consistió en llegar a la secretaria del Encargado de Asuntos Eurásicos del Congreso, que era de paso su cherry y de frentón, hija (que es como hay que hacer las cosas), decirle que si ella convencía a su jefe para que hable con el Banco, pucha, nosotras le dábamos una semana de shopping en París. Dicho y hecho: a los tres días, chau resolución del Banco Mundial y ahora Troglodiztán está por lo menos, mejor que Arequipa, no sabes.
    KB&T se ocupó de casos tan sonados, pucha, como el de Salinas de Gortari, gracias a lo cual el Senado dejó en stand by una Resolución que determinaba bombardear Chiapas con ácido muriático, ¿te imaginas? También tuvimos que ver con un tema derivado de la colección de zapatos de Imelda Marcos y con el escándalo del tráfico de heroína en unas custodias que viajaban entre El Vaticano y Filipinas. Pero el caso que, pucha, a mí más me gustó, fue el de las mujeres de Mongolongo, hija, que querían que a sus hijas les siguieran cortando el clítoris con diente afilado de hiena, según sus tradiciones, y las congresistas gringas ya te puedes imaginar cómo andaban. Gracias a nuestro lobbie se consiguió que la práctica se calificara como "ethnologically correct" pero eso sí, o sea, con el diente de hiena esterilizado con alcohol alcanforado que vendía el United States Health and Care Supporting, regio.
    Bueno hija, eso es lobbie, ¿me entiendes? Ahora, conociendo el asunto te puedo decir que el caso de la imagen del Perú yo personalmente no lo hubiera tomado pero ni con tombo porque me daría pá-ni-co pasarle mi recibito a la secretaria de la Cancillería. ¿Te imaginas la cantidad de veces que me haría regresar para corregir el IGV y el ISC? Ay no, me quedo con los africanos, que como todavía hacen trueque, no emiten factura. Chau, chau. (Rafo León).

     

     

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