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ARTÍCULO
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2
de diciembre de 1999 |
Escribe PEDRO TENORIO
El
Show del Futuro
Trajines legales y un curioso personaje en torno
a "Perú: País con Futuro", uno de los eslóganes más
publicitados de nuestro tiempo.
La sorpresiva aparición de un personaje tramitando a título
personal la titularidad de este asfixiante eslogan gobiernista abre la
posibilidad de un doble juego en marcha. Por un lado el anuncio oficial
de una inscripción ante INDECOPI busca calmar a la oposición,
por el otro alguien, con posibles vínculos con el poder, se asegura
-queriendo o no- que nadie se adelante a los planes que la aceitada maquinaria
reeleccionista ha puesto en marcha. Un chileno quiso apropiarse de la
Luna y ahora un común mortal estaría reclamando este "patrimonio
de todos los peruanos". Habrá que ver.
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Diego
Quijano Casas, aparente espontáneo tras un eslogan que está
en todas partes, y congresista oficialista Oscar Medelius. Hay indicios
de una relación más que amical pese a que Medelius
declare no conocer al primero. El deseo común de adelantarse
a otros ajenos al entorno palaciego pudo haber alentado a estos
simpatizantes de la re-reelección. Quijano añade "Admiro
al Presidente... por qué no, estoy en mi derecho y ya veré
qué haré".
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SERAN alrededor de ciento veinticinco vueltas -a razón
de una cada cuatro minutos- las que se dará el premier Alberto
Bustamante en su lecho nocturno. Desde que el último viernes anunciara
al Congreso la decisión, previo visto bueno del Presidente, de
inscribir ante el Registro de Marcas de INDECOPI y a nombre del Estado
el sonsonete publicitario más trajinado de los últimos años:
Perú país con futuro, la noticia de que alguien le va ganando
por puesta de mano puede dejarlo perplejo.
El eslogan, que desde agosto aparece cerrando la publicidad del Estado,
ha generado suspicacias respecto a su utilización política
al invadir paredes y sardineles, darle vuelta a los paneles y cubrir de
blanco los cerros de la capital. Su asociación a la campaña
por la re-reelección es más que evidente: millones de dólares
son dilapidados en recordarle a la población que las funciones
elementales de un gobierno -trabajar para hacer más viable un país-
bastan para justificar a quien quiera retener el poder.
Pero no todo está ceñido a estas grises solemnidades. Ahora
resulta que el exultante anuncio de inscripción estatal, destinado
a echar por tierra cualquier miedo opositor y salvar el honor de un régimen
que pretende vender su imparcialidad de cara a las elecciones, parece
naufragar ante la risueña aparición de don Diego Quijano
Casas (66), un jubilado que según propia declaración admira
al Presidente y que decidió, un buen día, hacer suyo un
lema que, según confesión del propio Bustamante, Fujimori
y demás a láteres constituye el súmmum de la peruanidad
de cara a un nuevo milenio.
Así, y anticipándose a lo expresado por el Premier, este
personaje se acercó el miércoles 24 a la Oficina de Registro
de Marcas de INDECOPI para inscribir el celebérrimo lema. Supo
que era el primero en llegar e inició los trámites. Desembolsó
385 soles y ante las 42 clases factibles de registrar su pedido escogió
la número 41, relativa a "Actividades dedicadas a la Educación,
Formación, Esparcimiento, Actividades deportivas y Culturales",
lo que le permitiría, dada la generalidad del enunciado, utilizar
la fórmula para varios propósitos.
A Diego Quijano no le hizo mucha gracia que fuéramos en su búsqueda.
Dos centrales de riesgo y otros informantes no dieron con su paradero,
pero una fuente indicó una dirección así que había
que ir tras él. En la casa ya no vivía, pero sí su
hija Katty, que no lo ve hace algunos años pero conserva un número
telefónico. Cuando le preguntamos si sabía dónde
trabajaba, dijo: "Lo único que sé es que trabaja con
el congresista Medelius". ¿En el Congreso o de forma particular?
"En el Congreso, recuerdo que era su asesor".
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¡16 kilómetros de Pintura!
Dondequiera
que vaya, una inversión también financiada por empresarios
de Lima.
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La confesión familiar aumentó el interés por
ubicarlo. Otra fuente dio con su dirección actual y lo buscamos.
Quijano es amabilísimo, pero le inquietó que fuéramos
periodistas. Primero se hizo el desentendido, pero se rindió ante
la evidencia de INDECOPI (ver facsímil). "Sí, hice la
inscripción, pero no tiene nada de malo", fue lo primero que
dijo. Luego agregó que era jubilado, ex broker de seguros y que
hizo el trámite "porque vi el aviso bien hechecito en un periódico...
son palabras filosóficas del señor Presidente y se me ocurrió
inscribirlas. Qué tiene de malo". Siempre a la defensiva, señaló
"Simpatizo con el Presidente, para qué le voy a decir que no. Voy
a cumplir 70 años y nunca vi a nadie hacer tanta obra como a él".
Y sobre su relación con el congresista Oscar Medelius acotó,
visiblemente incómodo: "Sí, lo conozco, es un gran señor,
soy su amigo pero no he trabajado con él en el Congreso. Es un
buen muchacho y no tiene nada que ver con esto... si él está
para que lo aconseje yo lo aconsejo". Peón de cierto oficialismo
o alborotado espontáneo tratando de reinvindicar derechos sobre
la creatividad oficialista, pese a lo dicho por Quijano la duda persiste.
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Facsímil
emitido por el Registro de Marcas de INDECOPI que muestra la inscripción
realizada por Diego Quijano a título personal.
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Lo gracioso en este aparente drama es que la Presidencia del Consejo de
Ministros tramitó su propia inscripción el viernes 26. "Escogimos
seis clases, en este momento no recuerdo cuáles, dando cumplimiento
a lo que señaló el ministro en su mensaje al Congreso",
explica algo incómodo el Dr. Richard Inurritegui, representante
legal de la PCM. Consultado sobre si conocía alguna inscripción
previa y ya en trámite en alguna clase, señaló: "No
lo sé, yo firmé la solicitud pero no estoy al tanto de los
trámites... en todo caso pregúntele a INDECOPI" O se
hacía el loco anticipando futura y graciosa controversia con Quijano
o el Dr. Inurritegui -y el premier Bustamante- ignoran la pasada.
Había que ver si Medelius estaba involucrado en el entuerto. Cuando
se le preguntó si conocía a Diego Quijano trocó su
sonriente semblante por la más seria morisqueta "No conozco
a nadie con ese nombre. Puedo decirle que ese señor no ha trabajado
conmigo en el Congreso". Uno puede olvidar nombres pero difícilmente
caras, así que ante una fotografía de Quijano agregó
"No lo sé, tendría que mirarlo con detenimiento". Doctor,
aquí puede verlo bien "Sí, qué acabado el pobre
hombre... mire no sé, pero me disculpan que tengo Comisión
de Defensa", y dejó su despacho. Ante dos versiones opuestas
sólo queda preguntarse a quién creer, al defensor de la
re-reelección y demás tropelías jurídicas
del régimen (además de sindicado hombre de confianza de
Vladimiro Montesinos al interior de Vamos Vecino) o al caballero que le
estaría ganando por puesta de mano -o cuidándole el sitio
con auspicio de Medelius- al gobierno.
De existir la conexión Quijano-Medelius lo que habría sería
un afán por adelantarse a otros que, ajenos al club de la simpatía
fujimorista o adictos al anunciado grupo "Perú país con
futuro" que ya recolecta firmas (y que no cuenta con apoyo oficialista),
puedan complicar el panorama. La gestión de Quijano es anterior
a la decisión adoptada por el gobierno y hecha pública en
el Congreso. De no ser así, a los sabuesos del régimen se
les habría escapado tamaña primeridad, pero no el derecho
definitivo, allí y luego de un proceso que demandará varias
semanas, INDECOPI tendrá la última palabra.
Luis García Muñoz-Nájar, jefe de la Oficina de Signos
Distintivos de INDECOPI, señala que el inicio del tramite establece
un Derecho de Prelación, un derecho espectaticio ante otros que
pudieran llegar, aunque "la admisión de esta solicitud no implica
que el derecho haya sido otorgado. En el camino cualquiera que se sienta
con derechos sobre una marca o logotipo puede oponerse a una solicitud,
y aún si nadie la observa INDECOPI puede decidir, de oficio, no
conceder registro". "El Registro de marca le otorga a su titular la potestad
de impedir que otro haga uso de una denominación idéntica
o similar, para la clase en la que figura inscrito o en marcos vínculados"
agrega. Si nadie se opusiera al pedido de Quijano y éste se
viera favorecido podría vender su derecho a Bustamante y compañía
o regalárselo a quien quisiera, dejando que la sufrida humanidad
de este país haga uso de ella como mejor le parezca.
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Premier
Alberto Bustamante: que alguien le cuente que quizás haya
que pelear el eslogan.
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"INDECOPI no registra lemas políticos, sólo distingue
un producto o un servicio", agrega García. Analizando el facsímil
se ve que Quijano no dejó nada al azar. "Perú país
con futuro" figura dos veces: solicitó inscripción como
S (marca de servicio) y L (lema comercial), además
las letras M y D del extremo derecho indican que el logo
está compuesto por elemento (color) y denominación (palabras),
respectivamente. Mejor asesorado no pudo haber estado este jubilado.
Y es que el omnipresente logo ha despertado voraces apetitos dado su éxito,
si de retención e identificación entre el público
se trata. "No fue creado para ser el abierto caballito publicitario
de Fujimori, sino para recordarle a la gente que las obras del gobierno
SON de Fujimori y sólo él garantiza un mañana",
señala un publicista consultado que prefiere el anonimato. "Con
él no se necesita que el apellido presidencial figure. Por su difusión
física y televisiva la asociación ya existe en la cabeza
de millones y mientras éste se propale seguirá beneficiando
al Presidente candidato", agrega esta nueva lectura del viejo aforismo
El Estado soy Yo.
Estratégicamente hay otros aspectos en juego. Gracias a esta millonaria
inversión quedan ya pocas paredes y espacios libres para las pintas
de otros candidatos. La misma estrategía de "madrugar" al adversario
que se usó en la recolección de firmas vuelve a tallar.
Y con la excusa de ser un lema creado para unir y motivar a los peruanos,
la sola posibilidad de su borrado durante la campaña será
estimado como un "atentado" contra la moral nacional.
Diversas fuentes señalan como creadores del logo a la agencia Publicistas
Asociados, una de las pocas que manejan la publicidad estatal. El argentino
Daniel Winitzky, cabeza de PA y sindicado creador del logo, no es nuevo
en lides políticas. Hace 10 años sorprendió con un
famoso spot del FREDEMO -monito meando a la teleplatea, pudo ser el título-
aunque ahora se solaza con producciones del tipo "Candamo, la última
selva sin hombres". Consultado sobre su supuesta autoría respondió
haciéndose el desentendido: "No sé de lo que me estás
hablando. Ah, el logo de País con Futuro. Que yo sepa es el que
cierra la publicidad del Estado. Yo no soy su creador, pero no creo que
sea difícil averiguar quién fue... sería cuestión
de preguntarle a cualquiera de los 400 redactores que hay en Lima... yo
pensé que me llamabas por lo de Candamo". Una negativa clara,
aunque el dato provenga del propio medio publicitario.
Así, el tema tiene para rato. En dos semanas Diego Quijano seguirá
con sus trámites y allí veremos si alguien se opone a sus
intentos. Los meandros del poder esconden muchos misterios y los personajes
que los habitan sus propios silencios. Pronto veremos el desenlace. Mientras
tanto, a contemplar una triste ciudad colmada de pintas.
La Pinta es lo de Menos
Un vistazo a los eslóganes que animaron algunas de las campañas
políticas más movidas del siglo.
EL eslogan político no es cosa nueva en el país.
Viene acaso desde los tiempos de Nicolás de Piérola, el
"Califa". Las personas mayores de 70 años recordarán que
en los años treinta todavía se escuchaba el grito de ¡Viva
Piérola, carajo! En las elecciones de 1912, Billinghurst lleva
como bandera el abaratamiento de las subsistencias y su símbolo
es un enorme pan, lo que le vale el mote de "Pan grande". Pasan años
y llega Leguía con la empalagosa proposición "Patria Nueva",
que engañando incautos agita demagógicamente durante once
años. En 1945, sonó el lema "Vota por Bustamante y comerás
bastante". Odría asalta el poder, y basa su esquema político
en el eslogan "Hechos y no palabras", luego con "La democracia no se come",
para ocultar un gobierno sin programa ni ideales. Llega 1956, y uno de
los creativos de la firma Philips (de apellido Guerra) redondea un lema
que le viene de perilla al candidato Prado: "Tú lo conoces, vota
por él" (y al que sus enemigos oponen "Tú lo conoces, ojo
con él"). En tanto, sus adversarios usan "Lavalle es el hombre"
y los partidarios de Belaunde "Renovación o revolución",
y años después, "Sin matones, sin camiones, ni millones",
"El pueblo lo hizo" y "El Perú como doctrina". Bedoya no se quedó
atrás, en los años '60, estrena "Bedoya te llenará
la olla".
El gobierno militar tampoco fue ajeno a los eslóganes. Al darse
la reforma agraria adquirió contornos de lema la frase "El patrón
ya no comerá más de tu pobreza", y en los años de
apogeo del general Velasco, el estribillo "Contigo Chino hasta la muerte".
En las elecciones de 1980, acaso el lema más rescatable fue el
de Villanueva: "Armando tiene fuerza" (¿en los pies?).
Y en las del '85, el candidato del Apra, contrastando con la vieja divisa
SEASAP (Sólo el Apra salvará el Perú) sacó
"Un presidente para todos los peruanos". Finalmente, en la campaña
electoral de 1990, mientras Vargas Llosa tiene "El gran cambio", el candidato
Fujimori sale con la moña de "Honradez, tecnología y trabajo".
Y ahora arremete con: "Perú, país con futuro", lema que
no sólo aguanta el papel, sino que hasta los cerros tienen que
resistirlo. Pero ya se sabe, para ganar una elección, la pinta
es lo de menos.(DTL)
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