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Edición Nº 1596 |
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Países de Memoria
DESDE el año de su publicación, la novela País
de Jauja se ha convertido en un referente de la narrativa peruana
escrita durante la segunda mitad del siglo XX. Su autor, Edgardo Rivera
Martínez, ya contaba con una larga trayectoria literaria cuando
decidió escribir un relato inspirado en su infancia y en la idílica
localidad a que refiere el título. Según el autor eran tiempos
sumamente difíciles, pues los ataques terroristas ponían
en jaque a la nación. Rivera Martínez recuerda que aprovechaba
al máximo los instantes en que el suministro eléctrico retornaba.
Fue la primera vez que usé una computadora. No lo había
hecho antes. Eso permitió culminar la novela en dos años.
Cuando la editorial llevó a cabo la diagramación, me asombré
de sus dimensiones, que no fueron calculadas voluntariamente. La extensión
de un texto depende de las necesidades interiores del autor. La escala
la dicta el proyecto en sí mismo. Actualmente trabajo en una obra
que considero más breve que "País de Jauja" y la novela
que estoy a punto de lanzar. Uno de los aspectos más destacados
de la primera obra aludida por Rivera es el optimismo que trasunta.
Creo que el hecho de que el libro refleje optimismo se relaciona con la
coyuntura tan violenta e incierta que el Perú atravesó.En
esencia, es una historia de educación sentimental. Claudio, uno
de los personajes, acepta su doble vertiente -occidental y andina- con
alegría. Retomo la tradición del trabajo no como imposición,
sino como fuente de gozo. Eso se aprecia sobre todo en el amor de Claudio
y su familia por la música. No es una novela de infancia: es una
historia de descubrimiento. De acuerdo con Rivera, hasta la década
de 1950, la ciudad fue lugar de curación para enfermos de las vías
respiratorias. Desde el siglo pasado, el flujo de visitantes extranjeros,
muchos de los cuales se asentaban en el lugar, hizo posible un fructífero
intercambio cultural. Surgió, de ese modo, una población
compuesta, casi en su mayoría, por una clase media rural de un
nivel intelectual superior al de otras ciudades andinas. Prácticamente
no existían las diferencias de casta que caracterizaban a otras
regiones.Esa situación ha cambiado en las últimas cuatro
décadas. Hubo mucha migración a Lima. Hoy, Jauja es habitada
por personas que se trasladan desde los distritos aledaños. La
arquitectura tradicional se destruye poco a poco. Yo conservo una casa
familiar en la ciudad, pero no voy con frecuencia. Dejé de ser
residente hace mucho tiempo. La nueva novela de Rivera Martínez
lleva por título Libro del amor y de las profecías. Dicha
obra se instala nuevamente en el Paraíso o Edad de Oro que representó
para el escritor la tierra de su infancia y juventud. El título
es engañoso. Provoca la impresión de que se trata de algo
diferente. Me gustaría que la cubierta aclarara que es una novela
y no otro tipo de literatura(risas). El espacio es nuevamente Jauja. He
dedicado el libro a mi esposa Betty. Ella es la musa inspiradora.
El escritor, prudentemente, no proporciona demasiados detalles sobre el
texto, de inminente aparición. Sobre el estado de la narrativa
peruana contemporánea, Rivera Martínez sostiene que ésta
se caracteriza por la efervescencia. Hay escritores de calidad, sobre
todo jóvenes. Pienso que los concursos literarios son los responsables
de ello , con su labor de estímulo y difusión. En ese sentido,
son encomiables el certamen organizado por CARETAS y, de otro lado, el
Premio Copé. La cantidad de obras que se presentan es impresionante.
(José Güich Rodríguez).
Arcádico
Universo
LA pintura piurana y de la región norte tiene en Arcadio Boyer a uno de sus principales exponentes. Formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes Ignacio Merino , su larga trayectoria artística lo ha llevado hasta Europa y a varios países de América. Después de un período de ausencia en el circuito limeño, el pintor presenta un conjunto de obras recientes en la Galería La Quinta. Contra lo que pueda afirmarse respecto a las escuelas costumbristas -que es la fuente nítida de este creador-, el trabajo de Boyer no se desplaza entre las fórmulas tradicionales. Es cierto que el artista no se ha alejado de los motivos paisajísticos (especialmente los marinos), de los tipos populares (fruteras, lecheras) o de las naturalezas muertas, pero ha insuflado a la figuración de una atmósfera donde es más importante el color que la representación objetiva. En algunos, incluso, la figura casi se ha disuelto en cromatismo puro y en líneas muy dinámicas, que acercan los óleos a la abstracción. Por ello, puede afirmarse que la aventura de Boyer es el resultado de un saludable encuentro entre las virtudes del costumbrismo y los lenguajes de la vanguardia. La exposición permanecerá abierta hasta el 31 de diciembre en Av. Grau 170 (C), Miraflores.
Color Musical
La Asociación Prolírica y la Universidad San Martín de Porres presentan la exposición II Sinfonía de Colores, en la que participan destacados artistas nacionales. El evento cierra las actividades que ambas entidades han llevado a cabo en beneficio del arte lírico. La brillante temporada de ópera es una comprobación fehaciente de ello. La muestra colectiva puede visitarse en la Sala de Exposiciones de la Farmacia Deza, Av. Conquistadores 1140, San Isidro.
Esther Vainstein vuelve al circuito galerístico con una nueva instalación EL nombre de Esther Vainstein evoca una zona singular del arte peruano contemporáneo. Ante una verdadera oleada de jóvenes creadores que han optado por la instalación sin mayores fundamentos conceptuales, Vainstein mantiene una posición principista, sustentada en la responsabilidad y la coherencia del género. Inspirada en un poema de Emilio Adolfo Westphalen, El fin del principio es una instalación que recoge un conjunto de reflexiones personales acerca de la humanidad y su disociación alarmante con el entorno natural. Por otro lado, también es una elegía a la madre de la artista, recientemente fallecida. Articulada en torno del tiempo, El fin del principio se organiza en tres apartados que no pierden de vista la unidad: Pasado, Presente y Futuro. En esta disposición también es visible la preocupación por la dualidad, que ha animado la poética de Vainstein desde sus primeros trabajos. Para la plástica, se trata de forjar un lenguaje nuevo, que devuelva al mundo los significados perdidos en un período de la historia que parece asentarse sobre la incomunicación. La cita se inicia el 10 de diciembre en la Sala Luis Miró Quesada Garland de la Municipalidad de Miraflores.
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