Edición Nº 1600


 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Controversias
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Mal Menor
  •  

     

     

    ARTÍCULO

    30 de Diciembre de 1999


    Era 'un Libro Aún No Escrito'
    Eso se dijo de Fujimori en 1990, cuando improvisaba asesores y volteretazos.

    Escribe CESAR LEVANO

     

    Conable, del Banco Mundial; Camdessus, del FMI; Pérez de Cuéllar; Fujimori y Enrique Iglesias, del BID, en la reunión de junio de 1990 en Nueva York.

    EL lunes último, al lanzar su candidatura, el presidente Fujimori adujo que "las fuerzas o movimientos que han surgido representan una suerte de improvisación y neopopulismo". El sabe lo que es populismo, ya que lo aplica a diario en Pueblos Jóvenes. Además, pocos tan duchos como él en cuanto a improvisación. Tanto es así que cuando fue elegido en 1990 no tenía programa y, según Michel Camdessus, encargó uno al Fondo Monetario Internacional.
    Monsieur Camdessus lo dijo en conferencia de prensa ante corresponsales internacionales. El párrafo pertinente consta en el boletín en inglés que el FMI difundió el 20 de setiembre de 1990, que dice así:
    El economista Oscar Ugarteche recuerda con precisión cuándo, cómo y por qué ocurrió el cambio -otra improvisación- que llevó al candidato del no shock al volteretazo económico y social más espectacular que registre la historia del Perú.
    -Yo vi la presión, dice Ugarteche. Eso sí lo vi. Fue del embajador de Japón, Masaki Seo, quien le dijo a Fujimori: "Tiene usted que llegar a un acuerdo con el FMI. A cambio, le garantizo cuatro mil millones de dólares de créditos". En realidad, era la voz del G-7, del Grupo de los Siete. Esa presión ocurrió a fines de abril de 1990, en el Hotel Crillón.
    Ugarteche fue miembro del primer equipo de economistas improvisado por Fujimori después de la primera vuelta electoral del 8 de abril de 1990, que dejó como únicos contendores a Mario Vargas Llosa y Fujimori.
    "A mí", recuerda Ugarteche, "Fujimori me llamó al día siguiente, el 10 de abril. Fui parte del primer grupo de economistas improvisado, que también integraron Santiago Roca y Adolfo Figueroa. La intención era, sin duda, crear un entorno que diera imagen de centroizquierda al candidato".

    Ugarteche fue testigo del día del gran cambiazo.


    Siete semanas más tarde, por decisión del Servicio de Inteligencia, añade, Fujimori formó un segundo grupo improvisado, que trabajaba en Bogotá, Colombia, y del que formaba parte Carlos Boloña.
    Después, ya vencedor en la segunda vuelta, del 10 de junio, Fujimori constituyó un tercer grupo improvisado. Este funcionaba en Nueva York.
    -Lo curioso, subraya Ugarteche, es que el equipo de Lima no sabía nada de la formación de los otros dos. En mi caso se produjo una situación singular. Yo había partido a San José de Costa Rica el 1 de mayo. Llamé a Fujimori a Lima el 8 y 9 de mayo, para que me confirmara una cita a la que íbamos a concurrir con él en Nueva York con funcionarios de los organismos internacionales. No me contestó el teléfono. Pero de pronto por radio escuché que él se iba a Nueva York, pero no el jueves 12 de junio como habíamos convenido. Entonces me dije: "esto es una tomadura de pelo". Me vine a Lima y me aparté de esa asesoría.
    Después se produjo la celebérrima reunión de Fujimori con Camdessus, director ejecutivo del FMI, y Barber Conable, presidente del Banco Mundial. Para lograr esa cita jugaron papel destacadísimo el Dr. Javier Pérez de Cuéllar, secretario general de la ONU, y Hernando de Soto, presidente del Instituto Democracia y Libertad. Fue después de ese ágape que Camdessus exclamó que las palabras del presidente electo del Perú le habían "sonado a música celestial" y hasta improvisó una broma (o sarcasmo): "Yo soy de Cambio 91" (ver CARETAS 1115).
    La tesis de Oscar Ugarteche es que el cambio de Fujimori del no shock al neoliberalismo se había producido ya en Lima, y no en la cita con Camdessus y Conable, como se cree generalmente, o en Tokio, como supone Adolfo Figueroa.
    Abona esta idea el libro Del aislamiento a la reinserción de Raymundo Morales Dasso, primo hermano doble del banquero homónimo. El texto fue editado sin data por el Instituto de Economía de Libre Mercado y prologado por Carlos Boloña, presidente de éste. Allí se lee:
    "Durante la campaña electoral para la segunda vuelta, un industrial peruano de ascendencia japonesa viajó especialmente a Washington y se entrevistó con Peter Botellier, jefe del Departamento (del Banco Mundial) que incluía al Perú. La reunión fue organizada por Ricardo Lago. En esta reunión el enviado revela que era intención del Ing. Fujimori, en caso de ser electo, arreglar su situación de atrasos con el Banco Mundial y dice que no debería preocuparse por la retórica electoral".
    Consignemos que el viernes 1 de junio de 1990, el diario Expreso de Lima dio cuenta del "contacto informal" de Alfredo Otsumi, "enviado de Cambio 90", con directivos del Banco Mundial.
    Respecto a la visita del propio Fujimori, Raymundo Morales precisa que Barber Conable, del BM, "expresó en reunión privada posterior" su escepticismo sobre el Presidente electo y dijo que Fujimori era "un libro aún no escrito". O sea que no tenía programa, ni doctrina.
    En suma, el flamante candidato a una reelección anticonstitucional es un conocido improvisador que, para más señales, improvisa bajo presión foránea y con libreto ajeno. Lo hizo en 1990 por carecer, como ahora, de programa.

     

  • ../secciones/Subir

  •    

       
    Pagina Principal