Edición Nº 1601

 

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    ARTÍCULO

    13 de Enero de 2000

    El Milenio En Su Laberinto
    La posibilidad de proyectar el futuro peruano y lo que le depara al mundo en el milenio que comienza, según el analista Francisco Sagasti.

    El ejercicio de anticipar el futuro encierra una gran ventaja. En los ochenta, Francisco Sagasti, entonces en el Banco Mundial, realizó un "escenario de inercia" a fin de determinar lo que ocurriría en la década siguiente. A continuación, un resumen de esa experiencia y una visión de lo que se espera en este primer decenio del siglo XXI en el Perú y el Mundo y una proyección de lo que ocurrirá en el tercer milenio. Además, presentamos a los ciudadanos del 2000 y un análisis, con los ojos bien abiertos, de la Tv. que se nos viene.

    Francisco Sagasti: "Se proyecta lo que va a pasar porque no hay grandes misterios".

     

    Escribe TERESINA MUÑOZ-NAJAR

    ¿Cuándo cree que la Unión Soviética será miembro del Banco Mundial?", preguntó el alto funcionario. "Dentro de tres o cinco años", contestó Francisco Sagasti. "Usted no tiene idea de nada", concluyó el primero. Sí que tenía idea, aunque no fue exactamente la Unión Soviética la que pasó a ser parte del Banco sino Rusia. La conversación, hay que decirlo, transcurrió a finales de 1989.
    Lo que sucede es que Sagasti, con la rigurosidad propia de los científicos (es ingeniero) pero con la mente tan amplia como la de los humanistas, ha dedicado gran parte de su tiempo a proyectar el futuro.
    Estando justamente a cargo del Planeamiento Estratégico del Banco Mundial, en 1989 -entonces no había caído el Muro de Berlín ni ocurrido lo de Tiananmen-, él y otros expertos de esa entidad, realizaron un "escenario de inercia" a fin de deducir cómo se presentaría la década siguiente.
    "Si uno analiza las fuerzas que están configurando el mundo en la actualidad y ve cómo evolucionan e interactúan unas con otras puede anticipar el futuro y prepararse para él", explica.
    Esto fue en resumen lo que predijeron para los últimos años del siglo pasado.
    Que los temas ambientales y los desastres naturales iban a volverse asunto importantísimo a nivel internacional y de las relaciones entre países ricos y pobres.
    Que por esta razón, la colaboración de los países ricos estaría más vinculada al medio ambiente que al financiero.
    "El sistema financiero global que se estaba configurando desde fines de los 70 iba a estar por fuera del control de los países, inclusive de los países más grandes", señala. Por este motivo, el sistema financiero globalizado iba a volverse autónomo y a tener una lógica de funcionamiento distinta. "Estas variables financieras determinarían el éxito o fracaso de muchos países".
    "De hecho -sentencia Sagasti- lo que pasó en la crisis del sudeste asiático en 1997 fue el resultado de un sistema financiero nacional incapaz de adaptarse a la globalización financiera".
    Otra cosa que percibieron fue que a pesar que el tema de la deuda era motivo de gran discusión en esos momentos, éste no iba a ser un problema clave ni ocasionar crisis política alguna.
    También, plantearon que Polonia y Alemania se convertirían en el punto focal del conflicto este-oeste. "Dijimos que lo de Alemania era crítico en todas sus circunstancias y que algo pasaría ahí". A los pocos meses cayó el Muro de Berlín.


    Concluyeron en que Estados Unidos continuaría siendo el líder mundial. "Sin embargo, lo interesante del liderazgo norteamericano en la actualidad es que cada país del mundo ve algo de lo suyo dentro de los Estados Unidos".
    Asimismo, observaron que el dinamismo de la cuenca del Pacífico sería balanceado por el dinamismo de una Europa unificada y que la regionalización del comercio mundial seguiría siendo fuerte pero no avasallante.
    "Lo que definitivamente quedó muy claro -indica el experto- es que el mundo iba a andar por un camino de dos vías. Una por la que los países industrializados avanzarían muy rápido y otra por la que los países en desarrollo caminarían con un cúmulo de problemas realmente serios y que las razones geopolíticas para ayudar a estos países iban a disminuir tremendamente".
    De otro lado, los temas de seguridad también cambiarían. De ser a nivel nacional mundial y geopolítico se transformarían en términos de seguridad personal. Como lo ha sido el terrorismo personal, los asaltos y crímenes, por ejemplo.
    Ahora bien, determinaron que la necesidad de aumentar la oferta de empleo iba a ser enorme a nivel mundial, con más del 95 % de la demanda de nuevos empleos en los países en desarrollo.
    Finalmente, alertaron que algunos países se convertirían en volcanes políticos a punto de erupcionar y que, en algunos casos, las explosiones de lealtades primarias de carácter étnico, nacional y religioso serían muy violentas en ciertas partes de Africa y Asia. No mencionaron Europa.
    Pero como afirma Francisco Sagasti, este ejercicio de proyectar el futuro, sirve, fundamentalmente, para que las personas cambien de mentalidad, imaginen cosas que pueden suceder y se preparen para responder a ellas.

    EJERCICIO CLAVE

    Anticipar algo diferente para nuestro país no es en consecuencia descabellado. Según Francisco Sagasti, deberíamos tener una concepción de cómo va a evolucionar el Perú en los próximos 10 y 12 años y a partir de eso, tratar de diseñar un conjunto de respuestas que nos permitan avanzar hacia la prosperidad y el bienestar.
    "Con más de lo mismo -dice- tal como seguimos, con una estrategia de reprimerización de la economía, con las enormes diferencias sociales, con una incapacidad de proyectar a nuestro país de una manera más adecuada en el entorno internacional, sin invertir en ciencia y tecnología, sin utilizar nuestro territorio racionalmente y sobre todo con unas instituciones democráticas que no están funcionando bien y con una desintegración institucional, no vamos a ningún lado".
    Sin pretender ser apocalíptico, Sagasti afirma que lo mejor que nos puede pasar -si es que no hay un cambio político- es quedarnos tal como estamos. Es decir, con la mitad de la población debajo de la línea de pobreza, con dos terceras partes de los peruanos desempleados y subempleados, y con las diferencias entre ricos y pobres, creciendo.
    Por este motivo, Sagasti y el programa que dirige con Max Hernández, Agenda: Perú, han participado en la creación del Consejo Nacional de la Visión del Perú, el mismo que incluye a Promperú y al empresariado. "Se trata -explica- de diseñar una estrategia y ponerla en práctica a través de una serie de mecanismos que involucren una transición hacia prácticas más democráticas.
    Eso significa que quien tiene el poder político respete las reglas de juego aunque éstas le resulten adversas. Así de simple. De lo contrario será imposible establecer relaciones de confianza y predictibilidad.
    Estos serían los desafíos y oportunidades que va a enfrentar el Perú en el decenio que ya corre: el de poner en valor su biodiversidad y relacionarse con los países ricos del mundo para recibir pagos por los servicios ambientales que presta la Amazonía; y el de transformar su economía y dejar de ser un país productor de materias primas. "Nadie puede desarrollarse exclusivamente en base a la exportación de materias primas. Hay que utilizar el ingreso de nuestras exportaciones primarias para financiar un proceso de transformación de nuestra economía hacia etapas de mayor valor agregado"
    Por otra parte, Sagasti señala que "la globalización financiera impone ciertas restricciones que nos obligan a ser prudentes en términos de déficit fiscal, política cambiaria y gasto público para poder hacer frente a los desafíos de un contexto financiero globalizado". También, que si no se invierte en la creación de una capacidad científica y tecnológica no tenemos salidas.
    En pocas palabras: Urge el cambio.
    Dentro de 30 años veremos la explotación comercial del espacio -un lugar de gravedad cero- luego, el turismo espacial. Más tarde se discutirá sobre si los robots tienen derechos o no.

    TERRA INCOGNITA

    La explotación comercial del espacio, la emergencia de la terapia genética, el dominio de la realidad virtual. Esto, entre otras cosas, es lo que verá la humanidad a partir del primer decenio del siglo XXI. "No lo decimos cuatro locos", advierte Sagasti. Son las predicciones que nacen a partir de la observación de la realidad y de lo que la historia nos cuenta cada día.
    A nivel global, de acuerdo a Francisco Sagasti, este primer decenio confrontará inestabilidades y cambios propios del período de transición entre una época y otra. "No porque sea el año 2000 -dice- sino porque se agotan un conjunto de ciclos históricos".
    Y predice: "Seguiremos viendo desastres nacionales e impresionándonos con el impacto del cambio global y del cambio tecnológico". Además, afirma que observaremos con mucha nitidez cómo los avances tecnológicos y económicos crean un mundo distinto, y como nuestros valores e instituciones están muy por detrás de estas transformaciones. Esto significa que habrá un desfase entre los cambios y nuestra capacidad para regularlos y manejarlos.
    En este período de cambio, Sagasti opina que la cultura occidental (durante los últimos 500 años la cultura europea fue la que se extendió por todo el mundo) se incorporará y fusionará con las culturas asiática, africana, islámica, etc. a través de una interacción mucho más fuerte. "Dentro de esta perspectiva América Latina y especialmente el Perú, están en una posición privilegiada porque somos parte de la cultura occidental y a la vez tenemos profundas raíces en lo no occidental".
    También, que "en este siglo comenzaremos a explotar comercialmente el espacio. Dentro de 30 años como mucho. Hay posibilidades de manufactura en condiciones de gravedad cero, ciertos cristales y otro tipo de experimentos que se pueden hacer ahí. Algunos dicen que en el 2050 más o menos habrá inclusive turismo espacial. Y, hacia fines de siglo vamos a estar explotando algunos materiales raros de los asteroides".
    Igualmente, sostiene que habrá un uso más racional del espacio marino y mayor conciencia de los servicios ambientales que prestan los bosques tropicales.
    Otro de los aspectos que resaltará es el de la ingeniería genética. "La biogenética ya la conocemos bien pero en lo que se refiere a seres humanos podremos adquirir la capacidad y posibilidad real de influir sobre ciertos aspectos aunque no se podrán escoger cualidades que dependen de la interacción del ser humano, como la inteligencia, por ejemplo. Y en el campo de la salud veremos trasplantes trasgénicos (de órganos de animales a seres humanos)". "No obstante -refiere Sagasti- deberemos desarrollar un conjunto de lineamientos éticos para regular los avances en este campo".
    De acuerdo a este ejercicio futurista, el temible sida será dominado dentro de 20 años. Es bueno precisar que una plaga como ésta -nadie sabe qué otra plaga nos azotará en el futuro- "es una consecuencia no anticipada que suele golpear duramente".
    En cuanto al aspecto cultural, Sagasti dice que si miramos hacia atrás en la historia, ningún avance tecnológico ha reemplazado a los anteriores. "La escritura no desplazó a la expresión oral ni el teléfono a los contactos personales".
    "No llegaremos a una situación estática o a un punto muerto. La evolución es indefinida".


    Lo que sí será algo absolutamente nuevo es el dominio de la realidad virtual. De aquella que está a medio camino de la realidad física que tocamos todos los días y la realidad de los conceptos e ideas que lucubramos.
    Habrá pues un nuevo espacio para el ejercicio de las facultades humanas. Sagasti asegura que este siglo será el de "las explosiones de creatividad humana y de la utilización sofisticada del potencial que genera el ciberespacio".
    "Lo paradójico de esto -advierte- es que por un lado nos pondrá en contacto a unos con otros y por el otro profundizará nuestras diferencias". Sagasti denomina a este fenómeno la emergencia de un "orden global fracturado".
    Si a principios del siglo pasado una persona apenas se relacionaba con cuatro gatos, este siglo mostrará a hombres y mujeres con multiplicidad de contactos y facetas (gracias a la Tv. radio, computadora, etc.), por lo tanto las familias y comunidades cambiarán de naturaleza. "Habrá personas que sientan más confianza y cercanía con un cibernauta que con su padre, esposa o tío".
    Para Francisco Sagasti, ha culminado la era de Francis Bacon. La era marcada por el racionalismo.
    "El conocimiento y el bienestar de la humanidad no pueden ir separados. El progreso indefinido -que no es lo mismo que la evolución- no es tal -el siglo XX vio el holocausto, el fascismo, la bomba atómica, etc.-. Y los avances tecnológicos han cambiado nuestra concepción de lo que es el universo. Hasta nuestra idea del tiempo es diferente".
    Y concluye: "Hace 25 años hemos iniciado un camino hacia una terra incógnita, un camino sin retorno. Nunca llegaremos a una situación estática o a un punto muerto. La humanidad seguirá evolucionando en forma indefinida".

     


    Debates del Futuro

    Las grandes discusiones de los ciudadanos del tercer milenio.

    UNO de los primeros debates girará en torno a los usos de la biotecnología aplicada a las plantas y animales y a los usos de la biogenética en los seres humanos. En el aspecto político, la bronca determinará si es lícito o no intervenir en los asuntos de un estado independiente. Es decir, si al resto de la humanidad le importará, por ejemplo, la masacre de una minoría. Se discutirá, además, sobre el impacto de la globalización: ¿se podrán globalizar todos los factores de la producción o sólo unos cuántos? Más adelante, se verá con preocupación si es conveniente la asignación de recursos para la explotación del espacio, en momentos en que la Tierra tiene graves problemas. El tema ambiental también levantará polvareda: ¿quién va a pagar el costo de la reducción y emisión de gases que provoca el efecto invernadero? Y dentro de cien años, todos se preguntarán si los robots tienen derechos y se inquietarán al saber de la posibilidad que surjan -por la manipulación genética- dos sub-especies humanas. El asunto de la privacidad tendrá igualmente, notable repercusión pues a través del conocimiento del perfil genético de los humanos es probable que no se pueda guardar ni un solo secreto.

     


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