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Edición Nº 1601 |
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Mercado Vivo
LAS aventuras bipersonales en la Villa del Arte constituyen un
sugestivo y fugaz intercambio de experiencias. Durante la última
década, muchos artistas plásticos del medio han emprendido,
con diversos resultados, proyectos de esta naturaleza. Cuando el producto
final no deviene plenamente satisfactorio, la tentación de sugerir
que las personalidades del pequeño consorcio son disímiles
-y por ello, antagónicas-, es demasiado fuerte, cuando no facilista.
Terrible eufemismo para ocultar, entre bastidores y sobrios juegos del
lenguaje, que se trataba simplemente de una solución desesperada
para reducir los enormes costos que demanda un montaje -por más
sencillo que éste sea-. Y ello no sería, en absoluto, tema
de crítica o de oprobio: demasiadas penurias ya acosan al artista
peruano para que alguna voz pontificadora les exija no construir tablas
de salvación. Si la iniciativa corresponde a una sala de exposiciones,
es posible vislumbrar un panorama menos oscurecido por diatribas y convulsiones
de toda laya. Para este naciente año 2000, la galería Trapecio
ha proyectado un ciclo casi continuo de muestras bipersonales. Se trata,
sin duda, de una empresa sumamente ambiciosa e inusual para un contexto
que se debate entre la supervivencia y la neurosis de la incertidumbre.
Participarán artistas de diversas generaciones, tendencias e intereses
(Shinki, Tola, Tokeshi, Córdova, las hermanas Letts y Villanueva
son sólo algunos de los nombres que pueblan la nómina).
El primero de estos binomios está integrado por la fotógrafa
y diseñadora gráfica Alejandra Bedoya, y el pintor Ricardo
Córdova. Nacidos en Arequipa, ambos representan con propiedad el
cosmopolitismo alcanzado por los artistas surgidos en otras ciudades del
Perú, renuentes a bajar la cabeza ante la dictadura intelectual
y la pseudohegemonía cultural que destila Lima. Bedoya y Córdova
han elegido un tema común: el mercado popular de corte mayorista,
opuesto a la despersonalización de los paquidérmicos autoservicios
que infestan la capital. Ambos desarrollan la idea desde concepciones
estéticas particulares. En el caso de la fotógrafa, las
imágenes son objeto de una manipulación deliberada. De este
modo, se produce la recomposición de una realidad en principio
caótica, desorganizada. Es un collage de sensaciones derivadas
de la observación de múltiples productos. Para mí,
el conjunto de imágenes refleja la variedad y el laberinto que
es el mundo. Incido en el motivo de los artículos en serie, que
no escapan a una cuota de humor -éste es fundamental-: en un mercado
pueden comprarse desde calzones hasta huesos. Por otro lado, destaco los
elementos que nacen del intercambio: precios, cuentas, caseras. Desde
muy pequeña, el mercado fue un lugar de inspiración muy
importante. A efectos de la muestra, Bedoya ha recorrido variopintos
universos, como el Mercado Mayorista y el Mercado de Villa María
del Triunfo -en éste, la inagotable heterogeneidad de ofertas incluía
hasta un gato enjaulado-. Asimismo, su inquieta cámara ha desentrañado
las íntimas facetas de centros de abastecimiento en Barranco y
en su ciudad natal. La exposición puede visitarse en Av. Larco
743, mezz.2 (Miraflores). (José Güich Rodríguez).
O Sea, Mi Libro "Lorena Tudela Loveday nació ante la opinión pública
en setiembre de 1980 (si es que la fecha que acabo de inventar coincide
con la realidad) y fue literalmente una costilla de Adán, o mejor,
de su enamorado José del Salto Cadbury, un muchacho limeño
bastante bien comido, muy dado a lo que José de la Riva Agüero
llamaba "las grandes aspiraciones", y a decir de la propia Lorena, la
parte más sensible de su automóvil. Del Salto Cadbury a
su vez había visto su primera (y única) luz un año
antes que la China en las páginas de Monos y Monadas, esa
publicación que junto a un montón de gente enormemente talentosa
y divertida que aceptó trabajar gratis, cobrándose en libertad".
Andrea Derpich se encuentra en Lima para dictar dos talleres. El primero está dedicado al clown. Las inscripciones e información adicional pueden solicitarse en la Av. Saénz Peña 107, Barranco (teléfono 477-0140). Por otro lado, la artista tendrá a su cargo un Taller de Teatro para niños y adolescentes en el Municipio de Barranco. Este evento es gratuito. La información se encuentra disponible en el teléfono 247-0158.
Rito Cotidiano
LA Galería Forum rompe los fuegos del nuevo año con una exposición de pintura. Se trata del joven artista Gonzalo García (1971), quien egresó en 1997 de la Facultad de Arte de la Universidad Católica. La muestra, titulada Ritual de lo Habitual forma parte de la activa política que esta Sala -que celebró, durante diciembre, su primer cuarto de siglo- ha desplegado continuamente en beneficio de las nuevas generaciones. García obtuvo el Premio Adolfo Winternitz correspondiente a 1996, en la especialidad de pintura. Ha sido, además, finalista de la Tercera Bienal de Dibujo de Skopje (Macedonia), evento celebrado en 1997. Pese a su juventud, el artista hace gala de una técnica encomiable en la creación de inquietantes y sugestivas composiciones, orientadas a desentrañar el hondo misterio que supone la rutina y lo cotidiano. En este caso, García traza una serie de iluminaciones. Desde 1998, ha tomado parte en más de 20 exposiciones en las galerías más importantes del medio, por lo que su pintura ya es conocida por el público. La exhibición permanecerá abierta hasta fines de enero en el horario habitual de Forum, Av. Larco 1150, sótano, Miraflores (lunes a viernes de 10.30 p.m. a 1.30 p.m., y de 5.30 p.m. a 9 p.m./sábados de 5.30 a 9 p.m.).
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