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3
de Febrero de 2000 |
Por LORENA
TUDELA LOVEDAY
Chau
Propiedad Privada
NO hija, no me vas a creer la última que me ha hecho El
Inconstitucional en combinación con esos renacuajos de acequia
que le componen el entorno. Como tú sabes, o sea, este verano estoy
en Brisas, ¿ya?, al lado de Maripí, al otro lado de los
Vega Llona, delante de los Días Ufano (que no salen de la casa
de la pura vergüenza, ¿no ves que no están en primera
fila?) y más allacito de los Bentín.
Bueno, o sea, si estoy full chamba me voy a Brisas el viernes por la tarde
y regreso a Lima el siguiente viernes por la mañana, pero cuando
tengo menos trabajo, pucha, ahí sí que ya ni me aparezco
por Lima. Pero resulta que el martes pasado tuve que ir para una operación
que me encargó el Susman & Tinman Brothers, un banco chiquito pero
súper power que me ha contratado como su Senior Mánager
para Latinoamérica, ¿ya?, y cuando llego al parqueo de mi
edificio empiezo a notar algo superraro en el ambiente, no te hubiera
podido decir qué cosa era pero a la vez, pucha, resultaba inconfundible.
Llamé al Maikelyakson, que es un nuevo guachi del edificio, y le
pregunté por qué esa atmósfera de alteridad y otredad
en mi propio mundo personal, pero el pobre me contestó como siempre
reaccionan ellos ante un enigma existencial:
-"¿Cuál?"
Bueno, decidí verificar yo misma qué era lo que estaba pasando
y cuando me bajo del auto y volteo hacia el jardín interior del
edificio, pucha, qué crees, me encuentro con que un grupo humano
como de veinte, de ésos que cuando los ves por la tele agradeces
a Dios sin saber muy bien por qué, pucha, con sus iglúes
de estera, sus ollas, sus toldos de plástico azul y sus marcianos
de fresa, pucha, se habían instalado alrededor de la piscina, bajo
mis bromelias, entre mis helechos babilónicos y sobre mi Queensberry
grass, hija, delante de una inmensa banderola blanca con letras rojas,
en la que se leía "¡ASENTAMIENTO HUMANO LORENA TUDELA LOVEDAY
EXIGIMOS JOSTICIA, TITULACIÓN Y UN TICO POR FAMILIA HASTA LA VICTORIA
FINAL EL PUEBLO UNIDO JAMAS SERA VENCIDO!!!!!!!!!!!!!!"
Como tooooooda la gente del edificio estaba en la yapla, pucha, ahí
me di cuenta de que iba a tener que ser yo la que arregle el problema,
así que haciéndome la normanda, como que nada hubiera pasado
(era igualito a Los Pájaros de Hitchcock, no sabes), entré
de puntitas al depósito y de allí llamé al Serenazgo
y le conté todo, por las puras, of course, porque el joven
sereno me contestó desde el otro lado de la línea, que "mayormente
no hemos recibido orden judicial para desalojo..."
Bueno, tomé aire y me fui a negociar. Ya estaba por ubicar al dirigente
(y dicho sea de paso, en los diez minutos transcurridos llegaron como
veinte familias más), cuando me pongo a observar a una de las invasoras
que toda harapienta y desgreñada, de pronto saca celular y se pone
a hablar horas. "Ah, no", me dije, "acá hay chancho volando", y
me fui donde la mujercita y claro, cuando me di cuenta que era la propia
e inimitable Martucha, ag, la que asomaba su cabezota por el hueco del
iglú, casi me viene un prolapso, no sé si me entiendes.
Y entonces, qué crees: Larraburro intentaba meterse a su iglú
pero el rabazo se le quedaba fuera; la Salgado y familia sí se
habían acomodado regio, para qué, en tres de las chocitas
y te juro que hasta te conmovían; la Cuculiza se había quedado
dormida dentro de su iglú y le asomaban las canillas por un lado
y la cabeza por el otro, al punto que parecía un truco de mago.
Pero cuando me di con la tía Martha-ay-qué-miedo, o sea,
que vestida de mamacha agarraba la caja de marcianos y se iba de choza
en choza haciéndose la que vendía pero dando instrucciones
de cómo seguir invadiendo para después denunciar al alcalde
por desidia, ahí sí que recuperé el dominio de mí
misma, hasta que se apareció el primer reportero de televisión
a preguntarme:
-"¿Es cierto que usted es una propietaria y que su alcalde trafica
con estas tierras?"
Ahí simplemente, hija, agarré las llaves, cerré todo
por fuera con reportero incluido, corté el agua y la luz y bueno,
desde ese día hasta ahorita estoy tomando sol en la playa, que
es lo mejor que una puede hacer cuando le violan la propiedad privada,
¿no te parece? Chau, chau (Rafo León).
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