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3 de Febrero de 2000 |
Por
FERNANDO ROSPIGLOSI |
De
Guardián a Invasor
HACE algunos años, la Policía habría actuado
rápida y enérgicamente para impedir la invasión de
terrenos de propiedad privada. Y de inmediato Alberto Fujimori habría
salido a la Tv., afirmando que su gobierno no iba a permitir el desorden
alentado por agitadores y terroristas. Probablemente habría denunciado
la infiltración de Sendero y el MRTA entre los invasores.
Pero esos eran otros tiempos, cuando lo que daba más réditos
políticos era la estrategia de "mano dura" y orden, sobre cualquier
otra consideración.
Ahora, en época de crisis y recesión, lo que produce ganancias
electorales es lo que Fujimori ha denostado durante años, el populismo.
Y el Presidente-candidato no tiene ningún remordimiento en virar
ciento ochenta grados y empezar a hacer él mismo lo que antes criticaba.
Por eso el gobierno ahora no sólo tolera y permite, sino alienta
y organiza invasiones de terrenos. Eso sí, por supuesto, no en
cualquier lugar, sino en un distrito ejemplar y dirigido por un alcalde
de Somos Perú.
Ya monseñor Luis Bambarén, presidente de la Conferencia
Episcopal, lo insinuó la semana pasada. Otro representante de la
Iglesia, Augusto Dammert, dijo el lunes pasado en Tv., que ellos habían
recibido información que congresistas oficialistas y una ministra
estaban entre los promotores de la invasión.
El argumento usado por Fujimori para justificar la inacción policial
fue completamente ridículo: no querían provocar violencia,
dijo, cuando todavía estaban insepultos los cadáveres de
cinco personas muertas durante la refriega. Fue precisamente la no intervención
policial la que propició que los terrenos de Villa el Salvador
se convirtieran en una suerte de Lejano Oeste chicha.
Las evidencias mostradas por la prensa independiente no dejan lugar a
dudas. Los invasores han sido abastecidos con cisternas de agua de Sedapal.
Promotores y funcionarios del Pronaa les distribuyen regularmente alimentos,
sin olvidar de ponerse camisetas de "Perú 2000" a la hora de repartir
las bolsas de comida.
Porque eso es esencial. Que los invasores, sus familiares y sus amigos
sepan, sin lugar a dudas, que quien apoya y sostiene la invasión
es el gobierno y el Presidente-candidato. Ya los agentes del gobierno
entre los ocupantes -promotores de Pronaa y Cofopri, activistas aprogobiernistas,
la tránsfuga Martha Moyano, etc.- les están prometiendo
soluciones a nombre del gobierno, siempre y cuando Fujimori sea reelegido.
De lo contrario -les dicen-, con Alberto Andrade y el alcalde de Villa
el Salvador, Martín Pumar, serían desalojados con violencia
y no obtendrían nada.
La fecha de la invasión, 75 días antes de las elecciones,
es exacta. Lo bastante cerca para que sea recordada por los votantes y
para que los ocupantes se sientan absolutamente dependientes de lo que
pueda hacer por ellos el gobierno. Es decir, hasta el 9 de abril no habrá
ninguna solución definitiva, sólo arreglos parciales y promesas
que se cumplirán -les dicen- sólo si Fujimori es reelegido.
Como es obvio, a los invasores les importa un comino los sesudos programas
expuestos en el Cade 2000 por los adversarios electorales de Fujimori.
Las cifras de crecimiento macroeconómico, las proyecciones de la
balanza de pagos o el impacto que tendría sobre el presupuesto
la eliminación del impuesto selectivo al consumo, son galimatías
extravagantes de los que no están enterados ni se van a enterar
jamás.
Lo que les interesa es que les llegue todos los días el agua y
la comida, que la Policía no los reprima y, sobre todo, que les
entreguen un pedazo de terreno, al que probablemente nunca tendrían
acceso de otra manera, porque dada la situación de miseria en que
se encuentra la mayoría de la población, es impensable ahorrar
para comprar.
Por supuesto, el gobierno y los servicios de inteligencia son perfectamente
conscientes que, al tiempo que ganan decenas o cientos de miles de votos
entre los invasores actuales y los potenciales, pueden perderlos entre
las clases medias y altas.
Y aunque haciendo sumas y restas probablemente siempre ganen más
de lo que pierden, tampoco quieren enajenarse a esos sectores. Entonces
usando los medios de comunicación que controlan, le echan la culpa
a Andrade y los "marxistas" de Somos Perú y los acusan, con toda
desfachatez, de ser ellos los que promueven las invasiones.
Es decir, hay claramente un doble discurso, contradictorio, de acuerdo
al público a quien se dirija. Eso sólo lo pueden mantener
con el control absoluto de la Tv. de señal abierta, y buena parte
de la prensa escrita y radial.
En síntesis, una evidencia más que si Alberto Fujimori Y
Vladimiro Montesinos permanecen en el poder, cualquier cosa puede ocurrir
en los próximos años. Los que creían que este gobierno
aseguraba estabilidad y un rumbo claro, no podrán quejarse en el
futuro que no estaban advertidos.
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