Edición Nº 1605

 

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    ARTÍCULO

    11 de Febrero de 2000


    La Grey del Embudo

    1200 ciudadanos aspiran a la curul propia. Muchos se sienten llamados, sólo 120 serán los elegidos.

    Como en todo festín en el que una cuota del poder se pone en juego, muchos se sienten llamados a esta cena. Algunos con programas y fuerzas representativas de diversos sectores de la sociedad, otros con la preocupación minimalista y carente de perspectiva. Por suerte, estas elecciones muestran en su mayoría valiosas propuestas que cada movimiento se encargará de decantar conforme avance la campaña. Pero como de postres indigestos también puede verse invadido el proceso -y allí está la camarilla que sopesó y eligió a los candidatos de la lista oficialista- el budín, no necesariamente "keke" como lo definió el Presidente Fujimori, improvisado a la puerta del horno y con plazo extraordinario para su inscripción, deja una vez más el sabor amargo de un estilo que pretende ganar un tercer período con las viejas artes de la partidocracia.
    La fiesta de las inscripciones al Congreso que vivieron de distinta manera las fuerzas de la oposición tuvo su contraste en el hermetismo y supuesto suspenso con el que se quisieron obviar los roces y dudas al interior de Perú 2000. Del cubileteo previo y posterior a la inscripción de las listas, el escenario que a partir de ahora tendrán las elecciones, los estilos de los candidatos y de quienes los acompañan, y la estrategía, no exenta de piedras en el camino para los próximos días, trata la siguiente crónica.

    Todas las Tortas

    Mientras a unas les falta levadura, otras buscan provocar al elector en base a nombres y propuestas con miras a un futuro Congreso variopinto.

     

    Graciela Fernández Baca y Javier Sota, expectativa en la lista. Derecha: hasta los chicos piden la suya.

    EL local central de Solidaridad Nacional, con Luis Castañeda Lossio a la cabeza, parecía preparado para una fiesta de Año Nuevo. El amarillo de los polos y camisas se confundía con el entusiasmo y los nervios de última hora entre los candidatos y sus simpatizantes. Era el último día para inscribir listas al Congreso, y en el segundo piso el líder y su entorno más íntimo daban los últimos toques a lo que sería el anuncio de los 120 elegidos.
    A varios kilómetros de allí, y eligiendo el territorio cabalístico de su fábrica Alda, Alberto Andrade se reunía con varios dirigentes de Somos Perú, candidatos al Parlamento y demás consejeros de campaña. La agenda del día se centró en la estrategia proselitista para los próximos días y el asunto de la inscripción ante el Jurado Nacional de Elecciones había pasado a un segundo plano. Sin sobresaltos ni conflictos de por medio, Andrade había conseguido armar una lista que, en opinión de más de uno, lo fortalece.

    Alberto Andrade, aprovechó la cabalística tranquilidad y distancia de su fábrica para pasar del tema de las inscripciones a afiatar su estrategia para los próximos días. Derecha: Daniel Rodríguez, de Perú 2000. El papelón de un personero fruto de la improvisación. La prensa casi le da "su Yanamayo".


    A esa misma hora, pasado el mediodía, Alejandro Toledo hacía su ingreso al Hotel Bolívar al ritmo del "pío-pío" que una banda aporreaba como mejor podía entre los jalones entusiastas de la muchedumbre. Por poco Toledo, Ferrero y Waisman, sus compañeros de plancha y flamantes miembros de su lista congresal, quedan en la puerta ante los abrazos y besos de gente que hacía malabares entre pancartas y pitos para tocar al Cholo de Harvard. Mientras tanto, la prensa esperaba. El candidato de Perú Posible se engolosinó con este baño de popularidad y, sin calcular el tiempo, demoró más de dos horas en cruzar la Plaza San Martín e inscribirse en el JNE.
    El Apra lleva de cabezas de lista a Del Castillo y Elvira de la Puente. Hay varios jóvenes.

    Así, mientras la mayoría de grupos apostaban por la demostración entusiasta de fuerzas convocando a sus huestes y animando la fiesta -o como Andrade, aprovecharon el día para tomarse un respiro sin descuidar la campaña-, otro candidato, el favorito de la prensa de señal abierta y de las bases militares que le permiten pintar su símbolo graciosamente disimulaba la improvisación jugando al suspenso.
    Y como en toda historia de suspenso, la sorpresa no estuvo ausente. Dosificando el anuncio, Alberto Fujimori había dejado asomar en el transcurso de aquella tarde nombres como los del historiador Pablo Macera, o de profesionales de la política como Enrique Chirinos Soto, pero nadie previó la apurada performance que la sonrisa con futuro nos había preparado para esa noche.
    Porque donde menos se preveían dudas y murmuraciones era en la pagoda oficialista.
    Sin embargo, muchos nombres se barajaron y descartaron, subieron ubicaciones y luego perdieron su chance y eso llevó, finalmente, a que Perú 2000 fuera la última lista en presentarse. Para ello, la atenta consideración del JNE -que había prorrogado la recepción de inscripciones hasta la medianoche de ese día-, fue una providencial e inesperada muestra de las prioridades democráticas que tiene el jurado. De paso, provocó el asombro no sólo de los candidatos en liza sino de toda prensa.
    No era para menos. La oposición había adelantado, desde dos días antes, la hora y estilo en que acudiría a inscribirse. Y se daba por sentado que tanto el Presidente como sus asesores (un grupo de diez personas "secretas" como señalaron las propias fuentes palaciegas) no tendrían problemas para dar con la relación final de los próximos 120 candidatos a graduarse como profesionales del beeper, en caso de ser elegidos.

    UPP y Acción Popular, entusiasmo peses a la tibieza de las encuestas. La pelea será difícil.


    Así, fue recién a las 8 de la noche, casi cinco horas después de que los últimos candidatos de la oposición se hubieran inscrito, y cuando decenas de reporteros desfallecían tras 11 horas de espera, que hizo su ingreso al JNE Daniel Rodríguez, personero de la alianza gobiernista. A este compañero de confianza de Absalón Vásquez -flamante número uno de la lista- le quedó grande el puesto. No sólo no pudo manejar una situación para la que evidentemente había sido improvisado, sino que intentó mantener el suspenso palaciego negándose en un primer momento a dar los nombres de la pagoda oficialista. Ante tamaño titubeo, los periodistas mostraron muy pocas reservas de paciencia.
    "No creo estar autorizado", "No hay afán de ocultar nada, los nombres saldrán publicados en El Peruano", tales eran las respuestas que balbuceaba Rodríguez y compañía, protegiendo la lista y tratando de llevar las cosas al extremo cuando una llamada al celular de uno de sus acompañantes dio la orden terminante. El papelón estaba siendo televisado y emitido por casi todas las radios, así que habría que leer, en ese momento, la relación completa. Ni siquiera ahí se le vio relajado al sucesor de Absalón. "A éste casi le damos su Yanamayo", alcanzó a decir un impacientado reportero.

    EL BUDIN DEL 2000

    Llamó la atención que esta vez Fujimori y su decena de consejeros tardaran tanto en definir la situación. Del anunciado límite (10 ó 12 puestos) a la cuota de candidatos a la reelección parlamentaria poco quedó: dos tercios de la actual mayoría intentará repetir el plato. Al parecer, las "lágrimas" surtieron efecto esta vez y eso complicó el panorama. Se dice que algunos números prometidos a la nueva hornada tuvieron que cubiletearse con las aspiraciones de más de un obsecuente y beeper-dependiente congresista.

    El parche a la improvisación lo puso a través de los diez primeros nombres de su lista, prácticamente vírgenes en lides políticas. Sorpresiva fue la inclusión del historiador Pablo Macera en puesto expectante. Macera, cuya brillantez ha derivado en los últimos años hacia una suerte de pesimismo amargado, parece destinado a jugar en pared con una eventual Martha Hildebrandt reelegida. Lamentable perspectiva para un discípulo de Raúl Porras Barrenechea.

    Alejandro Toledo parece decir basta, pero no. Llegó con sus 120 escuderos y bulliciosa banda. Derecha, Con más de una sorpresiva inclusión periodística, el FIM confirmó a Susana Higuchi como tercera de la lista.


    Quien durante la dictadura militar exclamara desde Bolivia que "El Perú era un burdel" hoy más bien está cerca, de tener suerte electoralmente hablando, de ingresar a un harem. Será difícil que pueda asumir un papel medianamente crítico como el que desempeñó en estos años Carlos Ferrero. La historia lo dirá. Pero lo más divertido, además de la inclusión de tránsfugas de la talla de Denis Vargas Marín, Miguel Ciccia y Augusto Pardo Mesones, fue la frase que el propio Presidente Fujimori se permitió a la entrada del César's Hotel, en Miraflores -por dos días sede de su comando de campaña- cuando aseguró, aludiendo a las listas presentadas por la oposición, que la suya era una alianza perfecta sin disfuerzos y querellas internas: "aquí nadie se reparte una porción poque aquí no se reparte un keke". Es decir, para nuestro Presidente-candidato la democracia se traduce en diez u once cabezas proponiendo, calculando y decidiendo el destino de un partido político. Tamaña indigestión.
    Entonces las elecciones internas, la confrontación de liderazgos y la consulta a las bases son parte de una tradición que no vale la pena. Eso, para el oficialismo, no funcionaría ni en Pampa Bonita.

    HACIA UNA NUEVA META

    A nivel de los partidos políticos de oposición existe un pacto de "pelea limpia" que, más allá de candidaturas unitarias o fórmulas de consenso, fue conversado entre los propios candidatos a la presidencia. Ese mismo acuerdo, que rompe cuando le provoca mostrarse poco acertado Víctor Andrés García Belaunde, parece que será trasladado al terreno de la lucha en el Legislativo.


    Más aún si se tienen en cuenta los obstáculos que, para la mayoría de candidatos, muestra el camino. Un dirigente cercano a Luis Castañeda Lossio lo graficaba de esta manera: "en unas semanas lanzaremos el spot más caro de la historia. US$10.000 por simples 30 segundos. Esa es la tarifa que la televisión abierta nos exige". Mientras la publicidad estatal juega a favor de Fujimori, la oposición ha visto la necesidad de concentrar sus recursos en una sola campaña, la presidencial, y darle a las aspiraciones personales un talante más discreto.

    H. Forsyth en SP y P. Macera por Perú 2000. Flores Aráoz con Toledo, Helfer en UPP y ex jueza Minaya en SP.


    Esa fue una de las condiciones puestas por Andrade al interior de Somos Perú e igual compromiso se ensaya en Solidaridad Nacional y Perú Posible.
    Por el lado de Perú 2000 probablemente las cosas no sean tan apacibles como en 1995, donde las posibilidades eran más claras y prácticamente toda la campaña para el Congreso se centró en las cabezas de lista. Martha Chávez, antigua número uno ahora ubicada en el puesto 120 -"eso le pareció más digno que ir perdida más allá de los diez primeros", explicó un allegado- deberá bregar duro, estampitas y almanaques de por medio, si quiere, como que quiere, repetir el plato hondo.
    En Somos Perú la relación de candidatos trajo algunas sorpresas. Por un lado Manuel Masías -cabeza de lista- representa al partido, Javier Silva Ruete -número tres- a los tecnócratas que se adhirieron en el camino y Anel Townsend -va cuarta- las juventudes que se van sumando. Luis Guerrero, Gustavo Mohme, Carlos Bruce, Xavier Barrón y Harold Forsyth hablan de un pluralismo político que tentará aglutinar a distintos sectores.
    Y por el lado de los profesionales con experiencia pública hay un conjunto de ex alcaldes, congresistas y jóvenes profesionales con los que espera Andrade retomar las últimas ocho semanas de campaña hasta la primera vuelta. La lista presentada por Castañeda Lossio es también rica en aportes de la empresa, la gestión pública y el planeamiento de un desarrollo alternativo al que ya conocemos tras diez años de gobierno. Eduardo Farah, Graciela Fernández Baca, Humberto Campodónico y Javier Sota Nadal, junto a otros hombres del entorno de Castañeda, figuran en los primeros lugares de la lista.
    No con menos brío, pero sí algo desencajados ante el tibio apoyo popular, las demás listas se inscribieron desde la semana pasada. Acción Popular, Avancemos, FIM y el APRA fueron cumpliendo con el trámite de acudir ante el JNE para iniciar su carrera hacia el Congreso. Ahora, quedan por romper los fuegos de un proceso democrático capaz de devolverle la confianza al electorado y dejar sentado que estas elecciones no tienen por qué ser un mero trámite. (Pedro Tenorio).



    Grandes Tribunos

    Parlamentarios de lujo que honraron el Congreso con su presencia. Un legado que obliga.

    Hoy es la institución pública más desacreditada; pero a lo largo de 171 años el Congreso fue escenario de debates en que se dilucidaron, con ideas y coraje, los destinos del país. Monarquía o República; Estado unitario o federal; cuestión agraria y problema del petróleo tuvieron polemistas de garra, especie hoy en extinción.

     

    González Vigil símbolo de coraje. Al lado, el gran constituyente V. A. Belaunde. `El Cachorro' Seoane fue expulsado del Congreso. Montesinos defendió el petróleo peruano.Pepecista Ramírez del Villar con la custodia armada el día del golpe de abril de 1992.

    JOSE Faustino Sánchez Carrión, `El Solitario de Sayán', nacido en Huamachuco en 1787, libra combate, en contra de San Martín y de Bernardo de Monteagudo, contra la idea monárquica. El tacneño Francisco de Paula Vigil, nacido el 13 de setiembre de 1792, pese a su condición de sacerdote católico defendió la tolerancia religiosa, la libertad de conciencia y de imprenta, y el matrimonio civil. Fue excomulgado por negar la infalibilidad del Papa. Se enfrentó al general Agustín Gamarra en un célebre discurso que terminó: "yo debo acusar, yo acuso". De él escribió Manuel González Prada: "No tuvo rivales ni deja sucesores, y descuella en el Perú como solitaria columna de mármol a orillas de un río cenagoso". Manuel Seoane, líder aprista nacido en Lima en 1900, y Víctor Andrés Belaunde, socialcristiano nacido en Arequipa en 1883, descollaron en la Constituyente de 1931. El primero fue expulsado y deportado. Alfonso Montesinos fue, en los años '60, gran combatiente por la nacionalización del petróleo. Cuando el golpe de 1992, una falange de congresistas se enfrentaron al desmán. A Roberto Ramírez del Villar, del PPC, lo tuvieron en prisión domiciliaria.

     


     



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