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ARTÍCULO
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11
de Febrero de 2000 |
La Grey del Embudo
1200 ciudadanos aspiran a la curul propia. Muchos
se sienten llamados, sólo 120 serán los elegidos.

Como en
todo festín en el que una cuota del poder se pone en juego, muchos
se sienten llamados a esta cena. Algunos con programas y fuerzas representativas
de diversos sectores de la sociedad, otros con la preocupación
minimalista y carente de perspectiva. Por suerte, estas elecciones muestran
en su mayoría valiosas propuestas que cada movimiento se encargará
de decantar conforme avance la campaña. Pero como de postres indigestos
también puede verse invadido el proceso -y allí está
la camarilla que sopesó y eligió a los candidatos de la
lista oficialista- el budín, no necesariamente "keke" como lo definió
el Presidente Fujimori, improvisado a la puerta del horno y con plazo
extraordinario para su inscripción, deja una vez más el
sabor amargo de un estilo que pretende ganar un tercer período
con las viejas artes de la partidocracia.
La fiesta de las inscripciones al Congreso que vivieron de distinta manera
las fuerzas de la oposición tuvo su contraste en el hermetismo
y supuesto suspenso con el que se quisieron obviar los roces y dudas al
interior de Perú 2000. Del cubileteo previo y posterior a la inscripción
de las listas, el escenario que a partir de ahora tendrán las elecciones,
los estilos de los candidatos y de quienes los acompañan, y la
estrategía, no exenta de piedras en el camino para los próximos
días, trata la siguiente crónica.
Todas las Tortas
Mientras a unas les falta levadura, otras buscan provocar
al elector en base a nombres y propuestas con miras a un futuro Congreso
variopinto.
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Graciela
Fernández Baca y Javier Sota, expectativa en la lista. Derecha:
hasta los chicos piden la suya.
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EL local central de Solidaridad Nacional, con Luis Castañeda
Lossio a la cabeza, parecía preparado para una fiesta de Año
Nuevo. El amarillo de los polos y camisas se confundía con el entusiasmo
y los nervios de última hora entre los candidatos y sus simpatizantes.
Era el último día para inscribir listas al Congreso, y en
el segundo piso el líder y su entorno más íntimo
daban los últimos toques a lo que sería el anuncio de los
120 elegidos.
A varios kilómetros de allí, y eligiendo el territorio cabalístico
de su fábrica Alda, Alberto Andrade se reunía con varios
dirigentes de Somos Perú, candidatos al Parlamento y demás
consejeros de campaña. La agenda del día se centró
en la estrategia proselitista para los próximos días y el
asunto de la inscripción ante el Jurado Nacional de Elecciones
había pasado a un segundo plano. Sin sobresaltos ni conflictos
de por medio, Andrade había conseguido armar una lista que, en
opinión de más de uno, lo fortalece.
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Alberto
Andrade, aprovechó la cabalística tranquilidad y distancia
de su fábrica para pasar del tema de las inscripciones a
afiatar su estrategia para los próximos días. Derecha:
Daniel Rodríguez, de Perú 2000. El papelón
de un personero fruto de la improvisación. La prensa casi
le da "su Yanamayo".
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A esa misma hora, pasado el mediodía, Alejandro Toledo hacía
su ingreso al Hotel Bolívar al ritmo del "pío-pío"
que una banda aporreaba como mejor podía entre los jalones entusiastas
de la muchedumbre. Por poco Toledo, Ferrero y Waisman, sus compañeros
de plancha y flamantes miembros de su lista congresal, quedan en la puerta
ante los abrazos y besos de gente que hacía malabares entre pancartas
y pitos para tocar al Cholo de Harvard. Mientras tanto, la prensa esperaba.
El candidato de Perú Posible se engolosinó con este baño
de popularidad y, sin calcular el tiempo, demoró más de
dos horas en cruzar la Plaza San Martín e inscribirse en el JNE.
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| El
Apra lleva de cabezas de lista a Del Castillo y Elvira de la Puente.
Hay varios jóvenes. |
Así, mientras la mayoría de grupos apostaban por la demostración
entusiasta de fuerzas convocando a sus huestes y animando la fiesta -o
como Andrade, aprovecharon el día para tomarse un respiro sin descuidar
la campaña-, otro candidato, el favorito de la prensa de señal
abierta y de las bases militares que le permiten pintar su símbolo
graciosamente disimulaba la improvisación jugando al suspenso.
Y como en toda historia de suspenso, la sorpresa no estuvo ausente. Dosificando
el anuncio, Alberto Fujimori había dejado asomar en el transcurso
de aquella tarde nombres como los del historiador Pablo Macera, o de profesionales
de la política como Enrique Chirinos Soto, pero nadie previó
la apurada performance que la sonrisa con futuro nos había preparado
para esa noche.
Porque donde menos se preveían dudas y murmuraciones era en la
pagoda oficialista.
Sin embargo, muchos nombres se barajaron y descartaron, subieron ubicaciones
y luego perdieron su chance y eso llevó, finalmente, a que Perú
2000 fuera la última lista en presentarse. Para ello, la atenta
consideración del JNE -que había prorrogado la recepción
de inscripciones hasta la medianoche de ese día-, fue una providencial
e inesperada muestra de las prioridades democráticas que tiene
el jurado. De paso, provocó el asombro no sólo de los candidatos
en liza sino de toda prensa.
No era para menos. La oposición había adelantado, desde
dos días antes, la hora y estilo en que acudiría a inscribirse.
Y se daba por sentado que tanto el Presidente como sus asesores (un grupo
de diez personas "secretas" como señalaron las propias fuentes
palaciegas) no tendrían problemas para dar con la relación
final de los próximos 120 candidatos a graduarse como profesionales
del beeper, en caso de ser elegidos.
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UPP
y Acción Popular, entusiasmo peses a la tibieza de las encuestas.
La pelea será difícil.
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Así, fue recién a las 8 de la noche, casi cinco horas después
de que los últimos candidatos de la oposición se hubieran
inscrito, y cuando decenas de reporteros desfallecían tras 11 horas
de espera, que hizo su ingreso al JNE Daniel Rodríguez, personero
de la alianza gobiernista. A este compañero de confianza de Absalón
Vásquez -flamante número uno de la lista- le quedó
grande el puesto. No sólo no pudo manejar una situación
para la que evidentemente había sido improvisado, sino que intentó
mantener el suspenso palaciego negándose en un primer momento a
dar los nombres de la pagoda oficialista. Ante tamaño titubeo,
los periodistas mostraron muy pocas reservas de paciencia.
"No creo estar autorizado", "No hay afán de ocultar nada, los nombres
saldrán publicados en El Peruano", tales eran las respuestas que
balbuceaba Rodríguez y compañía, protegiendo la lista
y tratando de llevar las cosas al extremo cuando una llamada al celular
de uno de sus acompañantes dio la orden terminante. El papelón
estaba siendo televisado y emitido por casi todas las radios, así
que habría que leer, en ese momento, la relación completa.
Ni siquiera ahí se le vio relajado al sucesor de Absalón.
"A éste casi le damos su Yanamayo", alcanzó a decir un impacientado
reportero.
EL BUDIN DEL 2000
Llamó la atención que esta vez Fujimori y su decena de
consejeros tardaran tanto en definir la situación. Del anunciado
límite (10 ó 12 puestos) a la cuota de candidatos a la reelección
parlamentaria poco quedó: dos tercios de la actual mayoría
intentará repetir el plato. Al parecer, las "lágrimas" surtieron
efecto esta vez y eso complicó el panorama. Se dice que algunos
números prometidos a la nueva hornada tuvieron que cubiletearse
con las aspiraciones de más de un obsecuente y beeper-dependiente
congresista.
El parche a la improvisación lo puso a través de los diez
primeros nombres de su lista, prácticamente vírgenes en
lides políticas. Sorpresiva fue la inclusión del historiador
Pablo Macera en puesto expectante. Macera, cuya brillantez ha derivado
en los últimos años hacia una suerte de pesimismo amargado,
parece destinado a jugar en pared con una eventual Martha Hildebrandt
reelegida. Lamentable perspectiva para un discípulo de Raúl
Porras Barrenechea.
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Alejandro Toledo parece decir basta, pero no. Llegó con sus
120 escuderos y bulliciosa banda. Derecha, Con más de una
sorpresiva inclusión periodística, el FIM confirmó
a Susana Higuchi como tercera de la lista.
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Quien durante la dictadura militar exclamara desde Bolivia que "El Perú
era un burdel" hoy más bien está cerca, de tener suerte
electoralmente hablando, de ingresar a un harem. Será difícil
que pueda asumir un papel medianamente crítico como el que desempeñó
en estos años Carlos Ferrero. La historia lo dirá. Pero
lo más divertido, además de la inclusión de tránsfugas
de la talla de Denis Vargas Marín, Miguel Ciccia y Augusto Pardo
Mesones, fue la frase que el propio Presidente Fujimori se permitió
a la entrada del César's Hotel, en Miraflores -por dos días
sede de su comando de campaña- cuando aseguró, aludiendo
a las listas presentadas por la oposición, que la suya era una
alianza perfecta sin disfuerzos y querellas internas: "aquí nadie
se reparte una porción poque aquí no se reparte un keke".
Es decir, para nuestro Presidente-candidato la democracia se traduce en
diez u once cabezas proponiendo, calculando y decidiendo el destino de
un partido político. Tamaña indigestión.
Entonces las elecciones internas, la confrontación de liderazgos
y la consulta a las bases son parte de una tradición que no vale
la pena. Eso, para el oficialismo, no funcionaría ni en Pampa Bonita.
HACIA UNA NUEVA META
A nivel de los partidos políticos de oposición existe
un pacto de "pelea limpia" que, más allá de candidaturas
unitarias o fórmulas de consenso, fue conversado entre los propios
candidatos a la presidencia. Ese mismo acuerdo, que rompe cuando le provoca
mostrarse poco acertado Víctor Andrés García Belaunde,
parece que será trasladado al terreno de la lucha en el Legislativo.
Más aún si se tienen en cuenta los obstáculos que,
para la mayoría de candidatos, muestra el camino. Un dirigente
cercano a Luis Castañeda Lossio lo graficaba de esta manera: "en
unas semanas lanzaremos el spot más caro de la historia. US$10.000
por simples 30 segundos. Esa es la tarifa que la televisión abierta
nos exige". Mientras la publicidad estatal juega a favor de Fujimori,
la oposición ha visto la necesidad de concentrar sus recursos en
una sola campaña, la presidencial, y darle a las aspiraciones personales
un talante más discreto.
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H.
Forsyth en SP y P. Macera por Perú 2000. Flores Aráoz
con Toledo, Helfer en UPP y ex jueza Minaya en SP.
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Esa fue una de las condiciones puestas por Andrade al interior de Somos
Perú e igual compromiso se ensaya en Solidaridad Nacional y Perú
Posible.
Por el lado de Perú 2000 probablemente las cosas no sean tan apacibles
como en 1995, donde las posibilidades eran más claras y prácticamente
toda la campaña para el Congreso se centró en las cabezas
de lista. Martha Chávez, antigua número uno ahora ubicada
en el puesto 120 -"eso le pareció más digno que ir perdida
más allá de los diez primeros", explicó un allegado-
deberá bregar duro, estampitas y almanaques de por medio, si quiere,
como que quiere, repetir el plato hondo.
En Somos Perú la relación de candidatos trajo algunas sorpresas.
Por un lado Manuel Masías -cabeza de lista- representa al partido,
Javier Silva Ruete -número tres- a los tecnócratas que se
adhirieron en el camino y Anel Townsend -va cuarta- las juventudes que
se van sumando. Luis Guerrero, Gustavo Mohme, Carlos Bruce, Xavier Barrón
y Harold Forsyth hablan de un pluralismo político que tentará
aglutinar a distintos sectores.
Y por el lado de los profesionales con experiencia pública hay
un conjunto de ex alcaldes, congresistas y jóvenes profesionales
con los que espera Andrade retomar las últimas ocho semanas de
campaña hasta la primera vuelta. La lista presentada por Castañeda
Lossio es también rica en aportes de la empresa, la gestión
pública y el planeamiento de un desarrollo alternativo al que ya
conocemos tras diez años de gobierno. Eduardo Farah, Graciela Fernández
Baca, Humberto Campodónico y Javier Sota Nadal, junto a otros hombres
del entorno de Castañeda, figuran en los primeros lugares de la
lista.
No con menos brío, pero sí algo desencajados ante el tibio
apoyo popular, las demás listas se inscribieron desde la semana
pasada. Acción Popular, Avancemos, FIM y el APRA fueron cumpliendo
con el trámite de acudir ante el JNE para iniciar su carrera hacia
el Congreso. Ahora, quedan por romper los fuegos de un proceso democrático
capaz de devolverle la confianza al electorado y dejar sentado que estas
elecciones no tienen por qué ser un mero trámite. (Pedro
Tenorio).
Grandes Tribunos
Parlamentarios de lujo que honraron el Congreso con su presencia.
Un legado que obliga.
Hoy es la
institución pública más desacreditada; pero a lo
largo de 171 años el Congreso fue escenario de debates en que se
dilucidaron, con ideas y coraje, los destinos del país. Monarquía
o República; Estado unitario o federal; cuestión agraria
y problema del petróleo tuvieron polemistas de garra, especie hoy
en extinción.
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González
Vigil símbolo de coraje. Al lado, el gran constituyente V.
A. Belaunde. `El
Cachorro' Seoane fue expulsado del Congreso. Montesinos defendió
el petróleo peruano.Pepecista Ramírez del Villar con
la custodia armada el día del golpe de abril de 1992.
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JOSE Faustino Sánchez Carrión, `El Solitario de
Sayán', nacido en Huamachuco en 1787, libra combate, en contra
de San Martín y de Bernardo de Monteagudo, contra la idea monárquica.
El tacneño Francisco de Paula Vigil, nacido el 13 de setiembre
de 1792, pese a su condición de sacerdote católico defendió
la tolerancia religiosa, la libertad de conciencia y de imprenta, y el
matrimonio civil. Fue excomulgado por negar la infalibilidad del Papa.
Se enfrentó al general Agustín Gamarra en un célebre
discurso que terminó: "yo debo acusar, yo acuso". De él
escribió Manuel González Prada: "No tuvo rivales ni deja
sucesores, y descuella en el Perú como solitaria columna de mármol
a orillas de un río cenagoso". Manuel Seoane, líder aprista
nacido en Lima en 1900, y Víctor Andrés Belaunde, socialcristiano
nacido en Arequipa en 1883, descollaron en la Constituyente de 1931. El
primero fue expulsado y deportado. Alfonso Montesinos fue, en los años
'60, gran combatiente por la nacionalización del petróleo.
Cuando el golpe de 1992, una falange de congresistas se enfrentaron al
desmán. A Roberto Ramírez del Villar, del PPC, lo tuvieron
en prisión domiciliaria.
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