Edición Nº 1605

 

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    11 de Febrero de 2000


    EL PRINCIPE TABLISTA
    El príncipe polaco Adán Czartoryski y su hobby de verano: el correr olas peruanas.

    COMO en los últimos tres años, el príncipe polaco Adán Czartoryski se mantiene fiel a una rutina muy especial: su visita al Perú durante el verano. Todo se inició con la invitación de su amigo Manongo Bentín Diez Canseco a quien conoció cuando estudiaban en Inglaterra. Pero su encuentro con la tabla tiene que ver más bien con su amistad con Duilio Matellini, consumado surfista, y su actual anfitrión. Desde entonces es familiar verlo en enero correr olas en la playa del Waikiki y en Kontiki. Y es a través de estas amistades que empezó también a interesarse por la historia precolombina peruana. No en vano Czartoryski es presidente de uno de los más importantes museos de Cracovia, el mismo que guarda "La dama con el armiño" de Leonardo, uno de los tantos tesoros que planea exhibir próximamente en el Perú.

     




    LA CALMA DE CAYMA

     
    Descanso dominical de Caio Roma quien es rodeado por Rossina Targarona, Flavia y Gaia Roma, Giuliana Conetta, Pasquale Imparato y Sofía Antúnez de Mayolo. Centro: Ursula de Romaña y Mónica Mercier. Derecha, Pamela Botto en la ducha playera. Contempla Alvaro Linares.

    DICEN que en el kilómetro 97,5 de la carretera al sur brilla más el Sol. Y otros, que rompen más fuerte las olas. El hecho es que las arenas y el mar convocan a tout Lima, que busca recargar pilas durante el fin de semana. La apacibilidad del último fin de semana en Cayma se vio ligeramente alterada por la presencia de un buen grupo de tablistas en competencia. Y aunque hay decenas de aficionados al surf entre sus bañistas, muchos como los Casabonne, los Bustamante, los Aguirre Roca o los de Romaña, prefirieron pasarla entre amigos, en un almuerzo dominical, lejos de cualquier ánimo competitivo. O tenderse en la arena bajo los rayos del Sol para alcanzar el ansiado bronceado que, sin embargo, requirió un duchazo en regla para contrarrestar la quemazón. Son los gajes del estío.


     




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