Edición Nº 1606

 

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    ARTÍCULO

    17 de Febrero de 2000


    Macera en su Enredo
    Antología breve de un hombre que expone, defiende y termina por refutar sus propias ideas.

    Para muchos, la presencia del historiador Pablo Macera en la lista de candidatos oficialistas al Congreso originó asombro, ira y diatriba. El hombre sin partido que defendió a la izquierda más extrema y que rechazó el autoritarismo y el clericalismo reaccionario, parecía haber dado una súbita vuelta de campana. Todavía se recuerda que en febrero de 1987, a raíz de una intervención policial en tres universidades del Estado, escribió en La Gaceta Sanmarquina: "Más allá de las discusiones sobre autonomía y extraterritorialidad, lo que parece estar en juego es el mantenimiento de un espacio libre de crítica en el país... entonces se quisiera una universidad en silencio. Nuestro deber es impedirlo y mantenernos libres para servir mejor a los demás". Desde hace algún tiempo habla, en cambio, de la necesidad de gobiernos fuertes y aparte de defender la reelección de Fujimori que antes rechazaba, recusa varias de las ideas que lo hicieron célebre. Ahora resulta hasta partidario del programa económico neoliberal y se declara dispuesto a comulgar con monseñor Juan Luis Cipriani.


    Un juego ancestral en manos de un personaje que desconfía del futuro del "país con futuro".Derecha, En los inicios del régimen de Alan García, en diálogo con Carlos Roca y Alfonso Barrantes. ¿Qué diría la "araña gorda"?

    SOBRE SENDERO LUMINOSO

    Estamos en el punto que dijo el Presidente (Alan García) hace unas semanas: la revolución la hace el Apra o la hace Sendero...
    Pablo Macera:
    Bueno, no lo he dicho yo, lo ha dicho el Presidente de la República.
    -¿Qué juicio le merece esa opinión del Presidente?
    Pablo Macera:
    Que por esta vez tiene razón.
    Entrevista en La República, 28 de agosto de 1987.

    EN PRO DE GOBIERNOS FUERTES

    -¿Qué rescataría de lo que ha hecho el Gobierno?
    -Yo no soy contrario al Gobierno, por las supuestas o reales violaciones a un orden democrático. Para mí uno de los méritos de este Gobierno es que es un gobierno fuerte. Yo soy partidario de los gobiernos fuertes, no de éste en particular, sino de los gobiernos fuertes.
    Entrevista en El Peruano, 21 de febrero de 1994.

    SOBRE LA REELECCION

    -Con el cambio de siglo, el Perú se ubica ante la disyuntiva de continuar o no con el mismo Presidente.
    -Creo que es muy difícil que cualquier gobierno peruano, incluido el actual, consiga una tercera elección. El único antecedente es Leguía y no terminó bien.
    Entrevista en ¡Mira!, suplemento de El Sol, 17 de mayo de 1998.

     

    Amigo de Diez Canseco y Barrantes, no militó en IU.

    SOBRE EL PROGRAMA ECONOMICO

    En 1996 hubo muchos que pensaron que era el año de la producción, que se iba a mantener el crecimiento económico, pero los condicionamientos externos vinculados con el Fondo Monetario Internacional han determinado condiciones de otro tipo, que eran precondiciones para el arreglo con el Club de París, y que parecían ser el requisito para evitar un resurgimiento de la crisis y la recesión.
    Entrevista en El Sol, 28 de julio de 1996.
    Hay quizás un pequeño grupo de personas activas políticamente en el Perú, que cree con sinceridad en la viabilidad de un modelo como el que en estos momentos está implementando el gobierno peruano. Temo mucho, sin embargo, que estas personas sinceras en su creencia de que este ajuste pueda llegar a implementar las precondiciones de un desarrollo capitalista peruano encuentren paradojalmente, o en apariencia paradojalmente, que los primeros obstáculos, los primeros enemigos de un desarrollo capitalista son aquellos que deberían ser sus agentes principales, o sea, la mayoría de los empresarios peruanos.
    Entrevista en Apertura en radio, el 15 de enero de 1994.
    -Pero ahora existe el temor de deshacer las reformas económicas.
    -Aquí hay varios términos por diferenciar. En primer término, creo que es conveniente que un modelo político-económico sea aplicado durante algún tiempo relativamente largo.
    Entrevista ya citada en ¡Mira!, mayo de 1998.

    PACTO CON MONSEÑOR CIPRIANI

    -¿Democracia o autoritarismo?
    -No me interesa.
    -¿Partidos políticos como canal de expresión?
    -Tampoco... menos.
    -¿El Apra?
    -Nada. La única persona que me interesa es monseñor Cipriani. Yo estaría dispuesto a un pacto con monseñor Cipriani para detener la sexualización estúpida de la televisión. ¡Detenerla!
    Entrevista de Eduardo Orrego (hijo), en La Casa de Cartón, No. 19, 1999.


    Paltas con Historia

     

    Agrícola anécdota contada por el historiador a sus amigos más próximos revela cómo habría nacido su misteriosa relación con el ahora candidato-Presidente.

    PARA sus amigos más íntimos, viejos intelectuales de izquierda, la presencia del historiador en la lista de Perú 2000 es una desafortunada sorpresa. Algunos se niegan a creer que Macera, instalado en su curul, siga ciegamente las órdenes de un beeper, o que sus próximas respuestas a la prensa, antiguamente valoradas como luces para mirar el futuro, se conviertan ahora en justificaciones del eslogan Perú, país con futuro. Aunque en los últimos años el estudioso guardaba especial discreción sobre su relaciones con el Presidente, varios de sus confidentes recuerdan la anécdota que Macera alguna vez contara, al preguntársele cómo conoció a Fujimori. La historia, relatada a CARETAS por una fuente del más cercano entorno del historiador, puede sorprender a más de uno.
    Macera y Fujimori habrían cruzado caminos de un modo muy casual, por motivos nada académicos. Huachano de larga estirpe, el profesor sanmarquino recibió como herencia familiar, una herencia más bien modesta: un fundo de muy pocas hectáreas, típico de un pueblo norteño donde la tenencia de la tierra no conoce de grandes haciendas. Macera, un académico acostumbrado al trabajo de biblioteca, se sintió totalmente desubicado frente a las cuatro hectáreas de su humilde querencia. Doctor, ¿por qué no siembra paltas? Le preguntaron los campesinos que lo vieron en aquel difícil trance. En efecto, a finales de los ochentas se vivía el boom de la palta, gracias a la importación de semillas mejoradas genéticamente, muy superiores a la palta tradicional de cascara gruesa. Usted invierte en la siembra y después se olvida... le dijeron.
    Pero acostumbrado a una segunda opinión para confirmar sus fuentes, Macera acudió a los agrónomos de la Universidad Nacional Agraria. ¿Por qué no va a consultar con el rector, el ingeniero Fujimori? le dijo el especialista consultado. El tiene un fundo en Huaral, cercano al suyo, donde está sembrando también ese tipo de paltas... se llama Pampa Bonita". Entonces el historiador continuó su investigación con quien era, en ese momento, presidente de la Asamblea Nacional de Rectores. De esa conversación sobre paltas, pepas e insecticidas empezaría una extraña amistad. Más tarde, al historiador se le acabaría el entusiasmo, y luego de sobrellevar a duras penas la difícil situación del agro, prefirió sus oficios académicos a la responsabilidad por aquellas verdes cosechas. Lo cierto es que, ya convertido en presidente, Fujimori ha llevado al erudito en sus viajes al interior del país, no para hablar de paltas, precisamente. Macera habría confesado que nunca hablaban de política, que le sorprendía su capacidad de responder siempre a sus críticas con evasivas y enigmáticas sonrisas. Pero el contenido de sus últimas conversaciones no lo comparte ni con sus mejores amigos. Ni que fuera un caído del palto. (E.P.).

     

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