Edición Nº 1606

 

 

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    ARTÍCULO

    17 de Febrero de 2000


    Neutralizando A la OEA
    El gobierno peruano trata de mediatizar la nueva misión de observación.

    ESTE jueves se reunirían en Washington el Secretario General de la OEA, César Gaviria, y el ex canciller de Guatemala Eduardo Stein, para ultimar detalles sobre la misión de observación electoral que presidirá el centroamericano.
    Aunque se esperaba que la misión fuera anunciada esta semana, al parecer la declaración oficial se atrasaría hasta la siguiente. Uno de los temas claves de discusión son las condiciones en que desarrollará su trabajo. Otro es la posibilidad de asociación con Transparencia para las elecciones, además de efectuar con este organismo un conteo rápido. Es un sistema usado por la OEA en procesos electorales de varios países de América Latina. Consiste en tomar una muestra de mesas en todo el país y sobre la base de esos resultados, que son inmediatamente contabilizados, obtener una proyección del resultado final.
    Si la muestra está bien realizada, el conteo rápido proporciona resultados muy cercanos al cómputo final. Transparencia tiene experiencia en la materia, pues realizó conteos rápidos en las elecciones generales de 1995 y en las municipales de 1998.
    El asunto es que el gobierno peruano se opone a que Transparencia efectúe, en colaboración con la OEA, este proceso.

    Ante las justificadas dudas de César Gaviria, afloraron los disfuerzos de Beatriz Ramacciotti. Luis Jaime Cisneros, presidente de Transparencia.


    La embajadora peruana ante la OEA, Beatriz Ramacciotti, ha conversado con la canadiense Elizabeth Espejar, que es la jefa de Santiago Murray, quien presidiera anteriores misones de la OEA en Perú, para tratar de desacreditar el trabajo de Transparencia, al que califica de "sesgado".
    El conteo rápido de Transparencia tomaría una muestra de mil mesas en todo el país (en total son 85.000) y permitiría ofrecer resultados casi inmediatos. Una de las ventajas de este sistema es que dificulta un posible fraude.
    Si se producen adulteraciones de la votación, saltarán a la vista las diferencias entre entre los resultados fraguados y las cifras del conteo rápido.
    Según versiones recogidas en Washington, el premier Alberto Bustamante también habría insistido ante el propio César Gaviria que la OEA efectúe su propio conteo, distinto del de Transparencia. De esa manera se pretendería restarle credibilidad a la asociación que preside Luis Jaime Cisneros, y poner esa importante instancia de verificación en manos de la OEA que, supone el gobierno peruano, puede ser neutralizada.
    El brasileño Antonio Amarante es la persona que la OEA designaría para participar -u organizar- el conteo rápido.
    De hecho, la OEA no emite por lo general informes inmediatos, sino sus representantes los elevan al Secretario General y al Consejo Permanente, que los hacen públicos meses después. Es decir, cuando los hechos están consumados.
    Parte del problema en este caso es el del financiamiento de la misión. El gobierno de EE.UU. ha aportado US$ 275.000, que es parte de lo que se necesitaría para una misión de unas 25 personas, cuyo costo total sería de US$ 400.000.
    Pero una misión de 25 personas no estaría en condiciones de efectuar su propio conteo rápido. La muestra sería muy pequeña. El gobierno peruano trató de conseguir una delegación de unas 70 personas. Pero una misión de esas dimensiones costaría alrededor de US$ 750.000.
    El premier Bustamante ofreció conseguir los fondos restantes del gobierno japonés.
    El otro tema en discusión son las atribuciones de la misión. Si es de alto nivel y está presidida por un ex canciller, se trataría que publique su informe de observación de inmediato. Sin embargo, en Washington se considera eso altamente improbable.
    También se ha considerado la posibilidad que la misión de la OEA elabore lo que sería un informe preliminar después de su primera visita. Ese informe tomaría como base los preparados antes por el Centro Carter y el Instituto Nacional Demócrata. Pero este punto no es seguro.
    Por último, se estima que la estrecha relación de amistad entre Gaviria y Stein, limitaría las posibilidades de actuación independiente de este último.
    En suma, de acuerdo con las versiones que circulan en Washington, el gobierno peruano estaría avanzando en su propósito de mediatizar la misión de la OEA y conseguir una suerte de contrapeso para los duros y concluyentes informes de las misiones Carter, NDI y FIDH. (Desde Washington, Guillermo Gonzales Arica)

     

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