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17
de Febrero de 2000 |
Por LORENA
TUDELA LOVEDAY
Reencuentro Con Bianca
YO ya sabía que ella se iba a hacer la que no me conocía,
por eso me le adelanté y entré a la reunión con un
aire de Rosa de Luxemburgo en el Día del Proletariado que me lo
hubieras envidiado para tu fiesta de verano, ni la miré. Bueno,
tal como supuse, me observó de arriba abajo con la ceja de papa
frita levantada y esa carita que tiene de ésta-soy-yo-y-si-no-te-gusta-mala-suerte
(que dicho sea de paso, o sea, yo también tendría si me
hubiera cepillado a Mick Jagger) y nada, las dos nos hicimos las ensimismadas
en el tema de las irregularidades en el proceso electoral de El Jalado
Mafioso y su hórrida comparsa, qué horror.
Mira, yo no la veía desde la última vez que nos encontramos
en Studio 54, ¿te imaginas? Pucha, yo estaba con Mario Testino
y ella venía detrás, con una de las princesas Radziwill.
Ella fue la que me pasó la voz, haciéndose la mamerta, porque
me clavó los ojos y me dijo, "yo a ti te conozco, ¿no eres
de ese país que queda más debajo de Colombia y que tenía
como Presidente a un viejito que creía que las acequias de la ciudad
eran el Sena en verano?" Por supuesto que ante tamaña vulgaridad
yo no me iba a poner a aclararle que yo había sido testigo de su
matrimonio con The Mouth y que después del champán al novio
hubo que amarrarle las manos para que no me las metiera hasta por no sé
dónde, no sabes lo que fue.
Pero hija, la vida da tantas vueltas que a veces mejor es andar con el
Beyergal en la cartera, de modo que pucha, la reunión la tomé
a la profesional y ya ni me ocupé de mirarle los codos rugosos,
el cuello de la blusa bien cochinín ni la basta de la falda descosida;
sólo me concentré en las irregularidades del proceso, que
como ya habrás leído en nuestro informe, pucha, son un asco.
Esa noche me tocó a mí hacer una reunión en mi casa
para la gente de la Carter, los del Instituto Nacional Demócrata
y ya tú sabes, o sea, Transparencia, el Foro y la chucha del gato.
Yo estaba extenuada y no me dio el pellejo más que para hacer una
pasada de bocaditos peruanos que le encargué a Marisa, hija y cuando
Bianca llegó se zampó un canapé de alcapa con trozos
de aguaymanto y rocoto recién sacado de la mata, que de la picadera
le escupió todo en la cara a Luis Jaime y yo en mi fuero interno
pensé, "sabrá mucho de los Derechos Humanos entre la beautifull
people, pero un cuadradito de rocoto y miren dónde se le va
la clase, ya la quiero ver en una comunidad andina".
Al día siguiente le tocaba a ella su exposición y lo que
son las cosas, a partir de ese episodio fue que nos empezamos a llevar
regio, porque en un momento Bianca estaba señalando a los fujimorones
que a su criterio son los más feos, cutreros, inconfiables, tramposos,
fraudulentos y cholos, cuando en eso, pucha, luego de haber insistido
bastante en Espichán, Absalón, Torres al cubo, Marcenaro
y por supuesto, el Príncipe de las Tinieblas, se le queda en la
punta de la lengua un nombre y nada de acordarse, hasta que dijo, "ay,
es una bien feíta, que siempre se viste como si estuviera regresando
del velorio de su madrina, es lo que en mi país llamamos una `caga
fuego con cara de hielo', expresión entiendo, bastante difícil
de adaptar a otros contextos pero que en esencia remite a esa gente que
se siente parida por Buda, buenísima, llena de nobles causas y
termina siendo poco menos que la aguatera del infierno, con el perdón
de todos los diablos... ¿alguien me podría decir de quién
estoy hablando?"
- "De Martucha, ag", fue todo lo que dije.
Qué quieres que te diga, terminada su charla nos fuimos a tomar
un drink al Café Voltaire y después de haberle dado
trámite en dos minutos a lo que nos faltaba aclarar sobre los padrones
fraudulentos, pucha, nos hemos mandado un raje de todos y cada uno de
los modelitos de la nunca bien ponderada que olvídate, si no se
le han caído esa noche las orejas al piso es porque la bebé
se las debe haber tenido agarradas. De modo que Martucha, ag, nadie sabe
para quién trabaja, gracias a ti, he recuperado a una buena amiga.
Chau. Chau. (Rafo León).
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