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17 de Febrero de 2000 |
Por
FERNANDO ROSPIGLOSI |
Misiones
Críticas
LOS informes de las misiones del Centro Carter-NDI y de la Federación
Internacional de Derechos Humanos (FIDH), han sido concluyentes: en el
Perú no hay actualmente condiciones para un proceso electoral libre
y justo. Expertos y académicos extranjeros como los que estuvieron
en los seminarios recientemente organizados por el Consejo de la Prensa
Peruana, Transparencia y LASA (Latin American Studies Association) han
coincidido en lo mismo.
Algunos voceros del oficialismo -ayayeros, como los llama el presidente
Alberto Fujimori-, los han insultado de manera grosera. "Viejito decrépito"
le dijo la congresista Martha Chávez en un programa de radio al
ex presidente costarricense Rodrigo Carazo, que encabezó la misión
Carter-NDI.
Al mismo tiempo, el presidente Fujimori y el premier Alberto Bustamante,
disparan el otro cañón de la escopeta, y se muestran aparentemente
permeables y receptivos. Ellos afirman que van a aceptar varias de las
recomendaciones de las misiones internacionales.
En verdad, es el antiguo juego aprista de la escopeta de dos cañones.
Una demostración más del éxito que ha tenido el cabeza
de lista del oficialismo, Absalón Vásquez, en adiestrar
a las huestes fujimoristas en las viejas tácticas del partido de
Alan García.
La realidad es que el gobierno no va a ceder en ninguno de los asuntos
esenciales, precisamente los que han permitido a Fujimori ubicarse adelante
en las encuestas. Pero al mismo tiempo, saben que no pueden oponerse frontalmente
a las misiones de observación, porque uno de los requisitos de
la comunidad internacional para consentir las elecciones del 9 de abril,
es que exista esa supervisión externa.
Por eso fingen aceptar las recomendaciones, reconociendo y rectificando
sólo asuntos secundarios y sin mayor importancia. Por ejemplo,
retirar las inscripciones en los cerros ubicados dentro de instalaciones
militares, "que es apenas la manifestación más visible de
la injerencia de las Fuerzas Armadas en el proceso electoral", como ha
dicho la FIDH. O conceder espacios gratuitos a los partidos 45 días
antes en los medios del Estado, como Canal 7 y El Peruano, que tienen
una escasa audiencia.
Esas son cuestiones accesorias, que no afectan en lo sustancial la campaña
del Candidato-presidente. En los puntos básicos no hay rectificación
alguna:
El uso de los recursos del Estado en la campaña
electoral. El gran cambio de Fujimori ha sido semántico: ahora
no hace inauguraciones, realiza inspecciones. Esa es una ridiculez, por
supuesto. Y no constituye sino una reiteración de lo que dijo hace
más de un mes, el 4 de enero. El hecho es que sigue paseándose
por el país, con el dinero de todos los peruanos, con el pretexto
que cada acequia que construye el Estado o cada metro de carretera, requieren
de su presencia en el lugar para evitar que alguien se robe los fondos
públicos. Lo cual, de ser cierto, implicaría que su gobierno
está plagado de ladrones.
Lo único que no ha explicado es dónde estaba cuando se gastaron
los US$ 8,000 millones de las privatizaciones.
El control de la Tv. de señal abierta.
Ese es el otro gran asunto fundamental, y el gobierno sigue escudándose
en la supuesta libertad de empresa para negar el acceso de la oposición
al único medio de masas. En verdad, como han señalado varios
de los expertos que estuvieron recientemente en Lima, sólo hay
tres países en el continente donde no hay legislación precisa
al respecto: Cuba, Haití y Perú
En todas partes, incluyendo EE.UU. y Canadá, existe legislación
o acuerdos que permiten el acceso gratuito, subvencionado por el Estado
o pagado por los propios partidos pero con reglas precisas, a la Tv. Porque
como es obvio, hoy en día las campañas electorales se desarrollan
básicamente por Tv. Los mítines ya pasaron a la historia
o, en todo caso, sólo tienen utilidad si aparecen en la televisión.
Si no hay acceso equitativo a la Tv., simplemente no existe un proceso
electoral limpio y justo, sino un remedo de comicios que sólo constituyen
una mascarada para justificar la perpetuación del gobierno autoritario,
como bien han señalado los observadores extranjeros.
El tercer tema clave es el de la guerra sucia
contra los adversarios del Candidato-presidente. La campaña inmunda
de calumnias e injurias, ejecutada todos los días por el Servicio
de Inteligencia Nacional a través de la prensa amarilla y varios
canales de Tv., ha sido una pieza decisiva para lograr disminuir la intención
de voto de los adversarios del Candidato-presidente.
En ninguno de estos asuntos, el gobierno de Alberto Fujimori y Vladimiro
Montesinos está dispuesto a transar. Sólo efectuarán
pequeños retrocesos. Quizás, cuando falten pocos días
para el 9 de abril, hagan alguna concesión. Y eso, si es que se
mantiene la presión externa.
Email:frospig@amauta.rcp.net.pe
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