Edición Nº 1607

 

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    ARTÍCULO

    24 de Febrero de 2000


    Invasiones

    La Defensa Privada
    Ante la incierta actitud del gobierno, propietarios se defienden de invasores con armas, perros, electricidad, espinas y hasta ejércitos de abejas asesinas.


    Carlos Calonge a caballo y al frente de su ejército de miles de abejas asesinas con que repelería a los invasores de Villa El Salvador.

    Escribe GASTON AGURTO

    LA vulnerabilidad de la propiedad privada en tiempos preelectorales, y la sospechosa pasividad policial durante los cinco primeros días de las invasiones de este año, han obligado a agricultores, ganaderos y dueños de fundos y residencias a organizar su propia defensa.
    Y muchos, como el ganadero Oscar R. Benavides, han aprendido tácticas de guerra en el mismo fragor de la batalla. Durante las últimas invasiones, tuvo que dirigir a sus hijos y empleados para defender su fundo de 15 hectáreas, ubicado en la zona agropecuaria de Villa El Salvador. Cuando alumbraba mis sembríos con mi potente linterna, descubría a cientos de invasores armados con piedras, palos, machetes y bombas molotov. Fue entonces que Benavides y sus vecinos, comunicados mediante pitos y teléfonos celulares, se defendieron con palos, piedras y fuegos artificiales que, al estallar sobre los sembríos y alterar a las vacas del establo, daban al enfrentamiento nocturno un siniestro aire a pauperizadas maniobras de combate.
    Yo no iba a permitir que las 4 hectáreas que me pertenecen desde hace 30 años, me fueran arrebatadas en cinco minutos -dice Carlos Calonge, otro agricultor de pasto forrajero que sí logró reprimir a pedradas las sucesivas oleadas de invasores de inicios de año. Ante la amenaza de futuras invasiones y considerando el tamaño de las fuerzas enemigas, Calonge ha previsto más de una táctica de defensa. Por ejemplo, alrededor de su propiedad ha distribuido 150 cajones de abejas, que contienen entre 5 y 10 mil insectos cada uno. Cuando a las abejas se les azuza -explica- se vuelven muy agresivas. Ya he sacado la cuenta, de 10 a 20 picaduras por invasor, sería suficiente para coronar la campaña. Por si no diera resultado, y como último recurso, ha cercado su terreno con canales de agua y alambres conectados a una central de electricidad de alto voltaje. Me da pena -reflexiona este hombre de campo convertido en estratega bélico- porque la defensa de mi territorio y mi gente, en base a actos de violencia, me pondría -también a mí- al margen de la ley. ¡Pero, qué voy a hacer si no recibo la protección que el Estado está obligado a brindarme!
    Al no plantear el gobierno una salida a la crisis de las invasiones, los propietarios de la zona agropecuaria de Villa El Salvador se plantearon a sí mismos la posibilidad de contratar a 1500 matones para erradicar a los invasores. Eso hubiera sido terrible -dice uno de ellos- porque esa gente no hubiera tenido ni conocimientos de seguridad ni escrúpulos a la hora de realizar el desalojo.

    Ricardo Román, en Cieneguilla 140 perros están siendo entrenados en tácticas antiinvasiones. Derecha: Roberto Suárez y Cristóbal Zúñiga, porcicultores de Villa María del Triunfo que conviven y -a la fuerza- abastecen de alimento al enemigo invasor.


    Y al quinto día, el mandatario Alberto Fujimori resucitó de entre los muertos. Y, con la tácita idea de que en Villa El Salvador el salvador no era nadie sino él mismo, dispuso la intervención del Ejército, que hasta hoy está acantonado resguardando esa región. Luego llegó el ministro de Agricultura, Belisario de las Casas, con tractores, cargadores frontales y el ofrecimiento de resarcir los daños causados por las invasiones. Demasiado tarde. El fundo de Jaime
    Wong, por ejemplo, el más importante en su género, ha sufrido pérdidas irreparables. De las 20 hectáreas plantadas con jojoba (de cuyas semillas se obtiene un aceite de uso industrial) sólo han quedado en pie tres arbustos. Con la intención de dejar un terreno plano y habitable, los invasores arrancaron de raíz e incineraron los arbustos de 12 años de edad. Y ahora el panorama es desolador: pareciera que por allí hubieran pasado las huestes de Atila.
    El ingeniero Luis Montesinos, asesor agrónomo de la familia Wong, da cuenta del valor de las pérdidas: Las 20 hectáreas de jojoba producían 60 mil kilos al año que, con un valor en el mercado de US$ 3.00 el kilo, hacían un total de US$ 180,000 anuales de ganancia. Como esta plantación tenía para 30 años más, las ventas hubieran llegado a los US$ 3' 600.000. La empresa más importante de jojoba en el Perú, ha quebrado. La pampa que lo sustentaba, ahora no tiene ningún valor agronómico. Si se siembra ahora mismo, tendría que esperarse hasta el año 2009 para poder cosechar los primeros frutos, porque la jojoba demora nueve años en madurar.
    El ministro De las Casas sólo atinó a recomendar buaranguillo. Una enredadera con espinas de hasta 20 cmts. de largo, que crece hasta 2.5 mts. de alto y 2.mts. de ancho en zonas áridas de la costa peruana, y que se utiliza por su poder disuasivo como cerco vivo en la delimitación de terrenos. No pasan ni los roedores -publicita Ronald Gago, jefe del Banco de Semillas Forestales del Ministerio de Agricultura.
    En todo caso en este distrito los únicos que por las medidas de seguridad tomadas parecen estar a salvo, son los almacenes de Saga, Ripley y las instalaciones de First Com, que han levantado muros de cuatro metros y los han coronado con cercos eléctricos y torres de vigilancia con hombres armados.

    L. Montesinos, asesor del fundo Wong, "las pérdidas en cultivos de jojoba son de US$ 180.000 año".Derecha, Oscar R. Benavides y empleados, defendieron su propiedad con palos, piedras y fuegos artificiales.


    En el distrito de La Molina, en cambio, los vecinos están levantando grandes murallas de piedra para contener el peligro inminente de ser invadidos. Desde enero, miles de invasores están escalando los cerros de Villa María del Triunfo -advierte Cayo Coaguilla, presidente de la Asociación de Viviendas Las Praderas de La Molina. Cada vez los tenemos más cerca, ahora están a escasos 80 metros de las cimas que marcan el límite entre los dos distritos. Ciertamente, al otro lado del cerro, en Villa María del Triunfo, el alcalde se queja de que mil familias, muchas de las cuales con propiedades en el distrito, han tomado un área de 22.000 mts.2 destinada a la construcción de servicios comunales. Y en las faldas de los cerros, 182 propietarios de la Asociación de Criadores de Porcinos Cerro Verde, están conviviendo con 1800 familias invasoras. Han destrozado nuestras propiedades y se están alimentando con nuestros animales -dice el porcicultor Roberto Suárez. Todas las noches se escucha el chillido de los lechones cuando a la fuerza son arrebatados de los establos. Y es que, con la agudización de la crisis, ni siquiera la antigua recomendación de soltar a los toros salvajes detendría a los invasores actuales. Esa estrategia sólo serviría para llenar las ollas comunes.
    Como siempre, la desgracia de unos se ha convertido en la oportunidad comercial de otros. Y entre las empresas de seguridad, las basadas en canes están ganando cada vez mayor clientela. Las ventajas son varias -dice Ricardo Román, director de Megacán, empresa que actualmente entrena en tácticas antiinvasiones a 140 perros de las razas rothweiler, mastín napolitano, fila brasileño, doberman, pastor alemán y chuscos. Sicológicamente el hombre le teme al ladrido y a la mordida de estas fieras, por lo que su presencia es altamente disuasiva -dice Román. Gracias a la agudeza de su oído y olfato, sirven como alarma temprana. Y además, su instinto de territoriedad los mantiene en alerta las 24 horas del día, impidiendo que el vigilante se duerma. El ingeniero uruguayo José Prada, que tiene 5 hectáreas en Lurín dedicadas al cultivo de tomates para la industria de la mermelada, se decidió por los canes como una salida a los problemas legales que trae consigo el uso de armas de fuego en defensa propia. Y ahora, los ocho perros que resguardan su terreno están con orden de inamovilidad y en alerta permanente.

     

    Desatender durante diez años el problema de la vivienda en el Perú ha generado que miles de pobladores se sientan con derecho a tomar posesión de propiedades privadas y municipales.

    CERCO Y ESPINAS
    El buaranguillo es una enredadera con espinas de hasta 20 cmts. de largo que, por recomendación del mismo ministro de Agricultura, Belisario de las Casas, está siendo utilizado como cerco vivo ante futuras invasiones. Sembrado en el contorno de la propiedad, se obtiene una infranqueable pared espinosa de hasta 2,5 mts. de alto y 2 mts. de ancho. Ni los roedores pasan.
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    Las invasiones se asemejan a un techo de calamina picada. Cuando llueve, gotea por todos lados. Eso mismo está ocurriendo aquí por jugar con la ilusión del lote propio. En todo el Perú están amenazados los terrenos privados, municipales, históricos y arqueológicos. Ante una horda de miles de invasores -dice César Ortiz Anderson, presidente de la Asociasión Pro Seguridad Ciudadana- lo más eficaz no es un cerco eléctrico ni las armas de fuego ni el buaranguillo ni los perros ladradores ni las abejas asesinas, sino simplemente un gobierno que haga respetar el derecho a la propiedad privada.

     

     

     



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