Edición Nº 1607

 

  • Portada
  • Nos Escriben...
  • Mar de Fondo
  • Heduardo
  • China te Cuenta...
  • Ellos & Ellas
  • Culturales
  • Caretas TV
  • Controversias
  • Lugar Común
  • Piedra de Toque
  • Mal Menor
  •  

     

     

    ARTÍCULO

    24 de Febrero de 2000


    El Tirano del Caribe
    Rafael Trujillo: treinta años de la más cruel dictadura contra un país. Mario Vargas Llosa relata su insólito poder en La Fiesta del Chivo su más reciente novela.


    Retrato oficial del general Trujillo en 1950. Los crímenes se esconden tras la sonrisa.

    SUS partidarios y aduladores lo llamaban El Jefe. El pueblo que componía canciones y chistes a sus espaldas prefería llamarlo El Chivo. A cuarenta años de su asesinato, el sabio oficio de Mario Vargas Llosa para contar historias nos precisa el retrato de un personaje en el que convergen todos los lugares comunes utilizados para imaginar al dictador más primitivo, insólito, extravagante, farsesco y cruel: el general Rafael Leonidas Trujillo.
    El ascenso en su carrera fue meteórico. El presidente Horacio Vásquez lo había encumbrado en el escalafón militar en reconocimiento a su supuesta lealtad, mientras Trujillo aprovechaba el cargo para hilar fino una tropa de leales cómplices en los mandos claves del Ejército. Gradualmente convertiría aquel cuerpo del orden en una aceitada maquinaria al servicio de sus intereses.
    Cría cuervos y te sacarán los ojos dice el dicho: Esa confianza de Vásquez en Trujillo convirtió a éste en una figura intocable dentro del régimen y más adelante, en un punto de serios conflictos dentro de su partido. A pesar de las numerosas denuncias que recibió el mandatario previniéndolo de una conspiración orquestada por su protegido, a ninguna dio crédito creyéndolas fruto de intrigas y pugnas partidarias. Muy tarde daría razón a las advertencias, cuando su engreído Trujillo se apropió de la Presidencia tras una revuelta popular y un proceso electoral plagado de denuncias por hostigamiento contra los otros candidatos. Luego del triunfo, el electo Presidente dirigió una campaña de terror político y de intimidación policial, persiguiendo y encarcelando a sus más destacados opositores. Uno de ellos, Virgilio Martínez Reyna, quien había propuesto la destitución de Trujillo por corrupción en tiempos del gobierno de Horacio Vásquez, fue asesinado a tiros y puñaladas junto con su esposa embarazada mientras dormían en su casa de campo. Eso no es todo: Trujillo había organizado una banda terrorista llamada "La 42", encargada de imponer el miedo en el país. Montada en raudos automóviles, la banda daba sus golpes por sorpresa, dejando tras de sí una estela de cadáveres y hogares desgraciados. Con su juramentacion en la puerta del Congreso el 16 de agosto de 1930, ante la consternación de la mayoría nacional, la Era de Trujillo había comenzado.

    Trujillo juramentando como presidente frente a las puertas del Congreso. Santo Domingo, 1930.Derecha, Fachada de la Estancia Ramfis, símbolo del poder y ostentación de la familia presidencial.


    En 1929, los tiempos eran difíciles. Los precios del azúcar de caña habían caído estrepitosamente, las aduanas seguían cautivas por los acreedores y, el crac financiero había producido varios suicidios en Wall Street. Trujillo inició entonces un proceso sin precedentes de transformacion política y económica en el país caribeño, buscando paralelamente cambiar su cuestionada imagen de militar corrupto por la de confiable símbolo del poder. Sin embargo, para acceder al prestigio social, debió robar los títulos a quienes tradicionalmente los ostentaban. En efecto, Trujillo se dedicó a expropiar las propiedades y negocios de las más poderosas familias y empresas nacionales. Con patrañas legales cobraba deudas ficticias y monopolizaba empresas en nombre del Estado. Tal fue su régimen de rapiña, que apenas al terminar su primer mandato, ya se había convertido en el hombre más rico y poderoso del país.
    Por otro lado, el general había iniciado un ambicioso programa de obras públicas. Negoció una moratoria al pago de la deuda externa, y con el dinero liberado financió las modernas y amplias avenidas que se tendían alrededor de su residencia. Con el resto de los fondos, cubrió gastos de lo más caprichosos, especialmente referidos a diferentes remodelaciones de su palacio: salones de reuniones, comedores, grandes estancias, piscinas conectadas al océano, una cámara frigorífica para resguardar los abrigos de armiño de su esposa del inclemente calor caribeño, ampliación del cuarto para ocasionales torturas de opositores y, por si fuera poco, un campo de polo sólo para las prácticas de su primogénito, fanático de la equitación.

    Monumental piscina palaciega. El agua provenía del mismo Mar Caribe.


    Un día antes de su caída, cualquiera diría que Trujillo podía vivir para siempre. Sin embargo, el mismo gobierno norteamericano que protegió al dictador cuando le era útil, lo dejó solo ante sus enemigos cuando éste le resultaba anacrónico. Tal fue su poder sobre las conciencias, que se dice que sus propios asesinos no osaron moverse frente al cuerpo inerte de su víctima. Tras la muerte del dictador, una multitud saqueó el Palacio de Trujillo, llevándose cuanto mobiliario afrancesado, finísimas vajillas, o enormes óleos encontrara. La Historia, como un tornado impredecible, se llevó en instantes toda una época que parecía eterna. Muerto el tirano, su poder basado en el miedo se diluyó. La larga pesadilla había terminado. (Enrique Planas)

     


    Estilos Coincidentes

    Texto de época del oficialismo trujillista revela las similitudes con la retórica que quiere vendernos un país con futuro.

    AL amparo del régimen democrático del Excelentísimo Presidente Trujillo, la República Dominicana vive una época de progreso y de paz, consagrada al orden y al trabajo. Se ha concertado el tratado que fija definitivamente la frontera con la República de Haití, dándosele satisfactoria solución a tan viejo como espinoso problema. (...) Se ha prestado especial atención al aspecto de la enseñanza, multiplicándose de manera extraordinaria los planteles escolares, tanto en las zonas urbanas como rurales, y orientándose la educación acorde con los dictados de la pedagogía moderna. Se ha brindado una amplia protección a la clase obrera, con los servicios de asistencia pública y los de previsión social, orientados hacia la salud y el bienestar del pueblo. Se han desarrollado las vías de comunicaciones como medios de acercamiento entre los centros provinciales, tendido sólidos puentes sobre los ríos, trazado nuevos caminos y carreteras, y hecho las obras de canalización y riego en todas las regiones de siembra. Se ha saldado la deuda externa contraída por regímenes gubernamentales anteriores y obtenido, por tanto, la completa independencia económica de la nación. La República Dominicana se siente, pues, respetada y engrandecida por la sabia dirección presidencial de un estadista de tan altos ideales, a quien la gratitud nacional llama, justicieramente, Benefactor de la Patria.

    ___________
    Androcles Cámpora Benítez. "República Dominicana". Editorial Quisqueya, 1950.

     



  • ../secciones/Subir

  •    

       
    Pagina Principal