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2 de Marzo de 2000 |
Por
FERNANDO ROSPIGLOSI |
Falsificando
Una Elección
LOS excelentes reportajes de la Unidad de Investigación
de El Comercio, han puesto en evidencia la catadura gangsteril
del gobierno. La masiva falsificación de firmas del llamado Frente
Independiente Perú 2000, demuestra que la cúpula cívico-militar
no tiene el más mínimo respeto por las más elementales
normas de una competencia democrática.
Desde el comienzo fue sospechosa la repentina aparición de ese
nuevo partido, sin organización, sin locales, sin dirigentes, que
en unos pocos días logró una inscripción que a otros
les demoró años. El único representante de Perú
2000, un tal Daniel Chuan fue abordado por CARETAS y se fugó. Luego
de inscrito su movimiento, convocó a una conferencia de prensa
y luego la suspendió. Así es que nunca nadie pudo saber
en qué consistía ese sorprendente partido, que poco después
inundó los muros y cerros del país con su logotipo.
Es decir, Perú 2000 siempre fue un movimiento fantasma. Pero apadrinó
la lista del candidato-Presidente, que encabeza largamente las encuestas
para la farsa en que se han convertido los comicios del 9 de abril.
La necesidad del régimen de agenciarse una nueva fachada para cada
elección es una vieja estrategia. Lo único nuevo es la creciente
desfachatez con que actúan. Como controlan todas las instituciones
estatales y toda la Tv. de señal abierta, están seguros
que no recibirán ninguna sanción electoral ni judicial,
y que el asunto quedará limitado a unos pocos medios escritos y
a un canal de cable.
Esta investigación de El Comercio, la denuncia de Alberto
Andrade el lunes pasado sobre los policías en el padrón
y en las mesas de sufragio, se añaden a las numerosas irregularidades
constatadas por las varias misiones de observación que han visitado
el país en las últimas semanas.
El informe del británico Electoral Reform International Service,
preparado por Rebecca Cox y presentado el viernes pasado, es igualmente
concluyente. Empieza diciendo que "el Perú del 2000 posee las
instituciones formales y la apariencia de un sistema democrático,
pero no la esencia. Por eso resulta problemático que el 9 de
abril se realicen elecciones legítimas y veraces, que cumplan con
los estándares internacionales."
Eso ya parece obvio a estas alturas. El 9 de abril pasará muy poco,
porque las elecciones ya estarán decididas. El fraude no se realizará
ese día -no muy importante, por lo menos-, sino en la manipulación
de todo el proceso.
Esa situación era previsible para todos. Por eso la Asociación
Transparencia y la Defensoría del Pueblo empezaron a observar el
proceso con meses de anticipación y las misiones internacionales
han venido al Perú desde noviembre del año pasado.
El régimen cívico-militar no ha podido engañar a
la comunidad internacional ni a los observadores nacionales. Sin embargo,
lo que se esperaba, la reacción enérgica de los candidatos,
sigue postergándose.
Si bien fue un avance que seis de ellos se reunieran el lunes pasado,
el pronunciamiento que emitieron estuvo muy lejos de las expectativas
creadas y de la gravedad de los hechos denunciados por El Comercio
y Alberto Andrade.
Hasta el candidato-Presidente se burló de ellos el martes pasado,
aludiendo a sus marchas y contramarchas, a sus vacilaciones y falta de
firmeza.
Y es que además de los intereses de muchos candidatos al Congreso,
algunos todavía conservan la ilusión que pueden enfrentarse
a la maquinaria montada por el SIN y los militares con métodos
propios de una democracia. Eso es absurdo. Simplemente los van a aplastar
y borrar del mapa.
Los que se aferran a la esperanza de obtener una bancada parlamentaria
fuerte, pronto verán evaporarse sus fantasías. El gobierno
presionará o chantajeará a algunos haciéndolos desertar,
y el resto se desgastará en una tarea inútil en un Congreso
de pacotilla.
Y si otros ingenuos apuestan a las municipales del 2002, pueden irse olvidando
de ese espejismo. Hasta 1998 el gobierno no le dio importancia a los municipios,
porque podía controlar fácilmente a cientos de alcaldes
"independientes" dispersos. Las elecciones municipales eran relativamente
libres. Pero cuando Somos Lima y luego Somos Perú usaron las municipales
para tratar de organizar un movimiento, el gobierno montó de inmediato
una maquinaria paralela, para evitar que se estructuren partidos opositores
a partir de los municipios.
Si el régimen dura hasta el 2002, Absalón Vásquez
se ocupará de que el gobierno gane el 70% u 80% de los municipios
en el país, con los mismos métodos que están usando
en esta elección. Y nuevamente los incautos quedarán con
los crespos hechos.
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Email:frospig@amauta.rcp.net.pe
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