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ARTICULO
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16
de Marzo de 2000 |
Asunto
de Continuidad
Aylwin, Frei, Lagos... La democracia chilena y
la concertada senda de la transición.
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| Presidente
Lagos: vigorizar las instituciones y garantizar la independencia de
los poderes públicos. |
Por ALEJANDRO
DEUSTUA C.
CUANDO Eduardo Frei prefirió referirse a Ricardo Lagos
como el tercer presidente de la Concertación antes que como el
primer Jefe de Estado socialista desde el derrocamiento de Salvador Allende,
el mensaje de continuidad y consolidación democrática en
Chile salió al paso de los amagos de confrontación que envolvieron
el retorno de Pinochet a Santiago. El Presidente saliente reconoció,
sin embargo, que la culminación de la transición democrática
era una asignatura pendiente que aún reclamaba la plena subordinación
del poder militar a la autoridad civil y el fin de los enclaves autoritarios
que, manifiestos en el Senado, se ubican tambien en otras instituciones
chilenas.
Las dificultades de esa misión se evidenciaron cuando el nuevo
gobernante, desde La Moneda, aseguró que si la curación
de las "heridas" del pasado -ahora recrudecidas- merecerá su atención,
no va a gobernar nostálgicamente. La tarea del Ejecutivo, dijo
más adelante, sería la de vigorizar las instituciones y
garantizar la independencia de los poderes públicos de manera que
los tribunales pudieran llevar a cabo su tarea efectivamente. Este objetivo
se realizará fortaleciendo el Estado de Derecho, la solidaridad,
la justicia...pero sobre todo, la unidad.
Este último tema marcó el tono del mensaje de Lagos en la
clausura de la celebraciones de la transmisión del mando cuya dimensión
ecumémica enterró cualquier resabio de la vieja y sectaria
Unidad Popular. En términos políticos ello implica concertación
"en torno al futuro" (con la oposición, se entiende). Así
el abrazo con Lavín luego de que éste reconociera rápidamente
la derrota en enero pasado se confirma como un acto programático
antes que como una manifestación de altruismo electoral. Pese a
ello, Lavín no fue invitado a la ceremonia celebrada en el lejano
edificio del Congreso construido por la dictadura en Valparaíso.
En términos económicos, el Presidente socialista extendió
el mensaje unitario convocando al empresariado para trabajar "sin desconfianzas
ni suspicacias" en la creación de riqueza donde el rol del gobierno
será el de "estimular" y "encauzar" las fuerzas económicas,
no de bloquear la creatividad. Los dos últimos años de Frei,
afectados por la crisis asiática en los que Chile creció
en promedio, sólo 2,1% en promedio anual, deben ser superados en
ese marco. En la perspectiva laboral, la unidad se reflejará en
el diálogo con los sindicatos para asegurar capacitación,
"relaciones laborales modernas", e inicialmente, el seguro de cesantía.
La dimensión social de la unidad se planteó en función
de la forja de un nuevo "espíritu de comunidad" a manifestarse
en una alianza "a largo plazo" con los jóvenes, en la reforma electoral
que permita votar sin mayores requerimientos a los mayores de 18 años
y a los chilenos que viven en el extranjero y en el sólido incremento
de la confianza colectiva. Con esa misma racionalidad se planteó
la descentralización (Lagos dio su primer mensaje en Concepción)
como elemento potenciador de la unidad espacial. En este marco general,
las áreas de concentración gubernamental serán desempleo
y reformas laborales, salud, seguridad ciudadana y descentralización.
Pero el mensaje unitario no dejó de lado la política exterior.
En este ámbito se profundizará la relación con América
Latina subrayada como ámbito de identidad y como foro potenciador
de influencia en un mundo que, aludiendo a Ciro Alegría, "no será
nunca más ni ancho ni ajeno". La autopercepción de un Chile
extrarregional y primermundista parece haber quedado atrás.
El número 2 de la Cancillería chilena que dirige la señora
Soledad Alvear, el Subsecretario Heraldo Muñoz, ya ha anunciado
que el área de concentración regional -sin descuidar otros
intereses- será el MERCOSUR al que Chile se integrará definitivamente,
sin embargo, sólo en el mediano o largo plazo. En ese ámbito
se privilegiará la concertación política, la institucionalización
de la solución de controversias, la convergencia macroeconómica
y la aceleración de la desgravación arancelaria. Con la
Comunidad Andina se buscaría un acuerdo comercial general superando
los de ámbito bilateral. Especial atención se prestará
a la búsqueda de una "relación constructiva" con Bolivia.
Al tiempo de mantener la posición jurídica chilena en esa
relación se propiciará la superación de los "problemas
del pasado". Sobre el particular, Chile ya ha propuesto la evaluación
de un escenario de integración subregional entre el sur peruano,
el norte chileno y el occidente boliviano (CARETAS 1608). Enriqueciendo
esa iniciativa, el senador Sergio Bitar acaba de sugerir la consideración
de la internacionalización del puerto de Arica con participación
peruana y boliviana retomando una propuesta aparentemente surgida de la
presidencia del directorio de ese puerto. Estas sugerencias abren un nuevo
escenario en la zona.
Para aprovechar la agenda democrática e integracionista de Lagos,
el Perú debe liberarse primero del obstáculo autoritario
que plantea un fujimorismo que ya ha visto pasar a tres Presidentes chilenos
democráticamente elegidos.
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