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ARTICULO
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16
de Marzo de 2000 |
El
Observador en su Laberinto
Un tirón de orejas desde Washington hizo
que el jefe de la Misión de la OEA rectificara su primera declaración
en Lima.
PIÑATA
ELECTORAL- Las madres del comedor Cristo el Salvador de Villa El Salvador
recibieron el 6 de marzo una visita inesperada. Empleadas del Programa
Nacional de Asistencia Alimentaria (PRONAA) llegaron con el primer reparto
de víveres que recibían en mucho tiempo, acompañados
esta vez de propaganda del gobierno. Según Gloria Trío,
presidenta de dicho comedor, "las funcionarias del PRONAA se desplazaron
por toda Villa entregando, comedor por comedor, almanaques, calendarios
y hasta cajas de fósforos con propaganda fujimorista". Con su comedor
se equivocaron, porque está en la lista negra desde agosto, por
haber recogido firmas para la realización del referéndum
contra la reelección del Presidente.
EL jueves 10, Eduardo Stein, jefe de la Misión Electoral
de la OEA, pronunció unas palabras que marcaron el tono inicial
de su presencia, desataron una tempestad de críticas y lo condujeron
luego a una rectificación, en parte por exigencia expresa de Washington.
Ese día, apenas llegado a Lima por segunda vez, Stein se entrevistó
durante dos horas y media con el Presidente Fujimori. A la salida de Palacio
soltó las fatídicas palabras;
"Yo no me atrevería a dar una opinión concluyente y definitiva,
aún no hemos terminado las entrevistas con los candidatos, pero
no hay razón para pensar en que este proceso electoral no se conduciría
de manera transparente".
Era demasiado. Sus expresiones sirvieron para que muchos confirmaran la
idea de que la OEA había venido, nuevamente, a encubrir las irregularidades
electorales. Salieron a flote los recuerdos de la amistad de Fujimori
con César Gaviria, secretario general de la OEA, que en sus días
de ministro del Interior y luego de presidente de Colombia, sufriera más
de una crítica por violaciones graves de los derechos humanos.
En todo caso, a partir de las críticas de la oposición respecto
a sus declaraciones iniciales, el Departamento de Estado reaccionó
recordando a Gaviria cuál es la forma como debe actuar una misión
de observación electoral y qué se espera de ella.
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| Stein,
jefe de la Misión de la OEA, sabe lo que se puede venir. |
Lo cierto es que Gaviria no puede hacer en la OEA lo que le venga en gana,
y Stein tampoco respecto de la misión que encabeza. Hay detrás
o encima una auténtica espada de Damocles: la Resolución
1080 a la cual los miembros de la OEA pueden apelar cuando se produzcan
"hechos que ocasionen una interrupción.... irregular del proceso
institucional democrático". De acuerdo a esa Resolución,
los ministros de relaciones exteriores de los 34 estados miembros de la
OEA deberían reunirse para considerar la situación, algo
similar a lo ocurrido después del autogolpe del 5 de abril de 1992.
Después de su traspié inicial, Stein ha enmendado rumbos.
Su boletín dado a conocer el viernes así lo indica. Expresa
allí, entre otras cosas, que los avances tecnológicos del
proceso electoral no bastan para "superar la crisis de confianza generalizada".
Pide el boletín un esclarecimiento rápido del caso de falsificación
de firmas y que Fujimori cumpla con su promesa de no inaugurar obras públicas.
Aunque tardíamente, solicita asimismo acceso equitativo de los
candidatos a los medios de comunicación y proclama su solidaridad
con el Defensor del Pueblo.
Al mismo tiempo que el Departamento de Estado recordaba a Gaviria los
deberes de la Misión Electoral, la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos de la OEA emitía un comunicado en el que expresa
que, según el Relator sobre Libertad de Expresión, "`en
el Perú no existen las condiciones necesarias para el pleno ejercicio
del derecho a la libertad de expresar ideas políticas de oposición
o críticas a la gestión del gobierno a través de
los medios de comunicación, lo cual constituye un serio obstáculo
para el normal desarrollo del proceso electoral".
Una Advertencia Severa
La jurista inglesa Rebeca Cox denuncia y reclama.
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| Diagnóstico
preciso sobre nuestra "democracia". |
EL Perú en el 2000 posee las instituciones formales y la
apariencia de una democracia, pero no las normas ni la esencia. Por eso,
resulta problemático que el 9 de abril se realicen elecciones legítimas
y veraces.
Con esas palabras se inicia el informe de Rebecca Cox, la jurista inglesa
que en enero y febrero cumplió, en representación de Electoral
Reform International Services, una misión de observación
electoral.
USO Y ABUSO DE LOS RECURSOS DEL ESTADO
Ha habido muchas quejas recientes sobre el mal uso de los recursos del
estado por parte del gobierno, senala la doctora Cox.Su extenso informe
establece el siguiente análisis comparativo:
La inauguración de obras públicas
por parte del Presidente y el enorme presupuesto de propaganda estatal
en la etapa pre-electoral producirán a menudo una ventaja electoral
en su beneficio, aunque el Presidente no se dedique al proselitismo como
tal, y aparecerán a ojos de sus adversarios como un mal uso de
recursos del Estado. En El Salvador y en Panamá esto se prohíbe
en los 30 días anteriores a las elecciones. En Francia, un candidato
a la reelección está impedido de hacer campaña en
base a sus logros durante los seis meses anteriores a las elecciones.
En México existe una prohibición de seis meses durante los
cuales los ministerios no pueden publicitar sus logros en general; sólo
se les permite anunciar asuntos específicos, como por ejemplo campañas
de vacunación.
EL JNE EN EL BANQUILLO
El texto pone en tela de juicio a organismos como el Jurado Nacional
de Elecciones que se han colocado en el ojo de la tormenta tras el escándalo
de la falsificación de dos millones de firmas.
El JNE tiene cinco miembros. Uno es designado por la Comisión Ejecutiva
de la Reforma del Poder Judicial (y es -en esencia- un representante del
gobierno); uno por la Comisión Ejecutiva de la Reforma del Ministerio
Público (otro representante del gobierno); uno por el Colegio de
Abogados de Lima (que podría ser independiente con respecto al
gobierno); uno por los decanos de las facultades de Derecho de las universidades
privadas (que podría ser independiente); y uno por los decanos
de las facultades de Derecho de las universidades estatales (que tienen
un sesgo gobiernista). A fines de 1997, el Parlamento modificó
las normas para permitir que los jueces y fiscales provisionales votaran
en la elección de los miembros del JNE, con lo que aumentó
aún más la probabilidad de un sesgo a favor del gobierno.
En junio de 1998, el Poder Judicial y el Ministerio Público eligieron
a dos nuevos miembros del JNE, a quienes se considera ampliamente partidarios
del gobierno. En mayo de 1998, se modificó la norma de mayoría
del JNE con respecto a los votos requeridos para la aprobación
de candidaturas, fijándola en cuatro de cinco en lugar de la anterior
mayoría simple de tres.
POSIBILIDADES DE FRAUDE
Recientemente se han tomado muchas medidas pertinentes para mejorar
la seguridad durante el proceso electoral, explica la doctora Cox. Se
ha aplicado tecnologías recientes para dificultar el fraude. El
registro de electores contiene una copia del Documento Nacional de Identidad
(DNI) computarizado que posee aproximadamente la mitad de la población
de votantes, con una fotografía del ciudadano en cuestión.
Los votos, los formularios y las actas de resultados son efectivamente
imposibles de modificar o falsificar; y los resultados de las 85.000 mesas
de votación se publicarán en el Internet tan pronto como
sea posible, lo cual permitiría una verificación por parte
de los personeros de los partidos. Sin embargo, incluso las autoridades
electorales admiten la posibilidad de un fraude si los miembros de las
mesas de votación fueran cómplices o coaccionados. Al cierre
de la votación, sería posible falsificar firmas (o huellas
digitales para los analfabetos) en las actas de los que no hubiesen votado.
Acto seguido, se altera los totales en las actas.
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