|
Portada
Nos
Escriben...
Mar
de Fondo
Heduardo
China
te Cuenta...
Ellos
& Ellas
Culturales
Caretas
TV
Controversias
Lugar
Común
Piedra de Toque
Mal Menor
|
|
 |
 |
16 de Marzo de 2000 |
Por
AUGUSTO ELMORE |
EN una de las jugadas más osadas de las numerosas cometidas
hasta la fecha por el gobierno en su afán de desmontar todas las
instituciones cívicas del país, de repente apareció
como espontáneo, en el Canal 2 claro, el ex ministro Carlos Boloña
Behr tratando de desprestigiar el accionar del Defensor del Pueblo -que
es finalmente lo último que nos queda-. (Ya en ocasión anterior
este mismo personaje (Boloña), que defiende a rajatabla la teoría
ultraliberal pero no la democrática que le es consustancial, publicó
notorios y costosos avisos para desacreditar al general Morales Bermúdez
casi en particular aunque incluyó como coartada al presidente Belaunde
y al desastroso Alan García, justo, qué casualidad, cuando
el general Morales Bermúdez acababa de destapar la olla respecto
del principal asesor presidencial). En esta ocasión la suya fue
la voz de ¡ahora! para que la prensa inmunda se lance de lleno contra
Jorge Santistevan de Noriega. ¡Triste papel el del ex ministro de
Economía, espontáneo espadachín de la truhanería!
Ahora que está intentando hacerlo, si el gobierno logra su objetivo
de desestabilizar el decano de la prensa nacional, la penúltima
institución cívica que perdura, dirá que se trata
sólo de un problema entre socios de una empresa. El mismo argumento
que esgrime en los casos del Canal 2 y de Radio 1160. La verdad es que
más honesto resulta haber sido el método de Odría
y Velasco: cerrar de frente los diarios y silenciar a la oposición.
Sin más vainas.
Desde hace casi un mes se me ha quedado en la garganta el recuerdo de
mi, nuestra, vecina de casa de por medio. Era joven, con aspecto de aún
más joven, pero activa, eficiente y creadora. Madre ejemplar, muchas
veces al salir de casa vi a Judith Rodrigo de Ortiz de Zevallos llevando
de la mano a sus hijos, o cargando desde su primer taller de artesanía,
que funcionaba en el garage de su casa, las hermosas piezas de arte utilitario
que sus manos y su talento creaban. Hormiguita laboriosa, Judith era el
modelo de la madre moderna, que se da tiempo para atender a sus hijos
y a su esposo y además llevar adelante una actividad productiva
casi prodigiosa (porque brotaba de sus manos). Tan sólo alcancé
a intercambiar con ella uno que otro saludo, o unas cuantas palabras a
lo sumo. Ella era la buena vecindad silenciosa y admirable. Hasta que
una tarde aciaga alguien tuvo la maldad de apartarla para siempre de sus
hijos y de Gabriel, su esposo, en un hecho insólito e insoportable,
que los días transcurridos no atenúan. Casi no la conocí,
pero ella era nuestra maravillosa vecina que ya no está. Descansa
en paz, Judith. Nunca supiste cuánto te admirábamos.
Como si hiciese falta ponerle algo adicional al pisco y butifarra electoral
del gobierno (que empezó directamente con el reparto de lotes a
cada votante útil), éste acaba de incrementar, a menos de
30 días de las elecciones, el sueldo mínimo de los trabajadores
del sector privado. ¡Qué fácil!
Lo acaba de decir un prestigioso editorialista de "El Comercio" (ese,
según los pasquines del gobierno, diario comunista y subversivo
que busca el desprestigio del acto electoral): En el Estado peruano subsisten,
conviven, dos tipos de moral diferentes. Una, la que repite, remarca y
se vanagloria de la opinión extranjera acerca de los triunfos de
Fujimori sobre la inflación, la derrota al terrorismo, la reincorporación
del Perú a la comunidad internacional, etc., (méritos, dicho
sea de paso, que todos le reconocemos). La otra moral es la que, contrario
sensu, lamenta a renglón seguido los comentarios extranjeros que
cuestionan la marcha del proceso electoral, e incluso los descalifica
por considerarlos una intromisión foránea imposible de aceptar.
Doble moral, qué duda cabe.
Díme cuánto y cuán asquerosamente te atacan y te
diré cómo vas en las encuestas: Primero fue Andrade, cuando
estaba arriba, luego le siguió Castañeda cuando se acercaba.
Sobre los otros candidatos, los calichines digamos, los diarios mugre
no decían nada, hasta que el cholo Toledo empezó a subir.
Entonces empezó la guerra sucia contra él. Lástima
de Salas que como no sube no tiene quién lo ataque (claro, hasta
que suba). El que sí se va a salvar es Ataucusi, que no existe.
En otra ocasión, hace años, tras mirar las listas de los
ingresados en las universidades en los primeros puestos, comenté
que en ninguna de ellas figuraba, y creo que sigue sin figurar, ningún
hijo de familia acomodada y proveniente de colegios de élite. Dije
entonces que eso se debía, sin duda, al relajo casi generalizado
que existe en esa clase de jóvenes, que acuden a las discotecas
con infinita más frecuencia que a las bibliotecas, o simplemente
a los libros. ¡Una chelita antes que la teoría cuántica,
cuñau!
Esto se corroboró recientemente con el triple ingreso (a tres universidades
distintas) del jovencísimo Carlos Enrique Pérez Sinticala,
cuya única residencia, y sin piscina siquiera, se encuentra en
el arenal. Carlos Enrique ha sabido superar todos los handicaps en contra
que la vida y la sociedad pusieron injustamente sobre sus hombros para
lograr algo que muchachos infinitamente más afortunados no suelen
alcanzar jamás. Lamentablemente -salvo error u omisión-,
hasta que escribo estas líneas, no he escuchado de ninguna institución
y menos el Ministerio de Educación (ni siquiera pensando en la
campaña electoral) que le ofrezca ayuda alguna para continuar con
su esfuerzo sin necesidad de tanto sacrificio de su parte. Quizá
mejor para él, aunque sea injusto.
|