Edición Nº 1610

 

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    16 de Marzo de 2000
    Por AUGUSTO ELMORE


    EN una de las jugadas más osadas de las numerosas cometidas hasta la fecha por el gobierno en su afán de desmontar todas las instituciones cívicas del país, de repente apareció como espontáneo, en el Canal 2 claro, el ex ministro Carlos Boloña Behr tratando de desprestigiar el accionar del Defensor del Pueblo -que es finalmente lo último que nos queda-. (Ya en ocasión anterior este mismo personaje (Boloña), que defiende a rajatabla la teoría ultraliberal pero no la democrática que le es consustancial, publicó notorios y costosos avisos para desacreditar al general Morales Bermúdez casi en particular aunque incluyó como coartada al presidente Belaunde y al desastroso Alan García, justo, qué casualidad, cuando el general Morales Bermúdez acababa de destapar la olla respecto del principal asesor presidencial). En esta ocasión la suya fue la voz de ¡ahora! para que la prensa inmunda se lance de lleno contra Jorge Santistevan de Noriega. ¡Triste papel el del ex ministro de Economía, espontáneo espadachín de la truhanería!

    Ahora que está intentando hacerlo, si el gobierno logra su objetivo de desestabilizar el decano de la prensa nacional, la penúltima institución cívica que perdura, dirá que se trata sólo de un problema entre socios de una empresa. El mismo argumento que esgrime en los casos del Canal 2 y de Radio 1160. La verdad es que más honesto resulta haber sido el método de Odría y Velasco: cerrar de frente los diarios y silenciar a la oposición. Sin más vainas.

    Desde hace casi un mes se me ha quedado en la garganta el recuerdo de mi, nuestra, vecina de casa de por medio. Era joven, con aspecto de aún más joven, pero activa, eficiente y creadora. Madre ejemplar, muchas veces al salir de casa vi a Judith Rodrigo de Ortiz de Zevallos llevando de la mano a sus hijos, o cargando desde su primer taller de artesanía, que funcionaba en el garage de su casa, las hermosas piezas de arte utilitario que sus manos y su talento creaban. Hormiguita laboriosa, Judith era el modelo de la madre moderna, que se da tiempo para atender a sus hijos y a su esposo y además llevar adelante una actividad productiva casi prodigiosa (porque brotaba de sus manos). Tan sólo alcancé a intercambiar con ella uno que otro saludo, o unas cuantas palabras a lo sumo. Ella era la buena vecindad silenciosa y admirable. Hasta que una tarde aciaga alguien tuvo la maldad de apartarla para siempre de sus hijos y de Gabriel, su esposo, en un hecho insólito e insoportable, que los días transcurridos no atenúan. Casi no la conocí, pero ella era nuestra maravillosa vecina que ya no está. Descansa en paz, Judith. Nunca supiste cuánto te admirábamos.

    Como si hiciese falta ponerle algo adicional al pisco y butifarra electoral del gobierno (que empezó directamente con el reparto de lotes a cada votante útil), éste acaba de incrementar, a menos de 30 días de las elecciones, el sueldo mínimo de los trabajadores del sector privado. ¡Qué fácil!

    Lo acaba de decir un prestigioso editorialista de "El Comercio" (ese, según los pasquines del gobierno, diario comunista y subversivo que busca el desprestigio del acto electoral): En el Estado peruano subsisten, conviven, dos tipos de moral diferentes. Una, la que repite, remarca y se vanagloria de la opinión extranjera acerca de los triunfos de Fujimori sobre la inflación, la derrota al terrorismo, la reincorporación del Perú a la comunidad internacional, etc., (méritos, dicho sea de paso, que todos le reconocemos). La otra moral es la que, contrario sensu, lamenta a renglón seguido los comentarios extranjeros que cuestionan la marcha del proceso electoral, e incluso los descalifica por considerarlos una intromisión foránea imposible de aceptar. Doble moral, qué duda cabe.

    Díme cuánto y cuán asquerosamente te atacan y te diré cómo vas en las encuestas: Primero fue Andrade, cuando estaba arriba, luego le siguió Castañeda cuando se acercaba. Sobre los otros candidatos, los calichines digamos, los diarios mugre no decían nada, hasta que el cholo Toledo empezó a subir. Entonces empezó la guerra sucia contra él. Lástima de Salas que como no sube no tiene quién lo ataque (claro, hasta que suba). El que sí se va a salvar es Ataucusi, que no existe.

    En otra ocasión, hace años, tras mirar las listas de los ingresados en las universidades en los primeros puestos, comenté que en ninguna de ellas figuraba, y creo que sigue sin figurar, ningún hijo de familia acomodada y proveniente de colegios de élite. Dije entonces que eso se debía, sin duda, al relajo casi generalizado que existe en esa clase de jóvenes, que acuden a las discotecas con infinita más frecuencia que a las bibliotecas, o simplemente a los libros. ¡Una chelita antes que la teoría cuántica, cuñau!

    Esto se corroboró recientemente con el triple ingreso (a tres universidades distintas) del jovencísimo Carlos Enrique Pérez Sinticala, cuya única residencia, y sin piscina siquiera, se encuentra en el arenal. Carlos Enrique ha sabido superar todos los handicaps en contra que la vida y la sociedad pusieron injustamente sobre sus hombros para lograr algo que muchachos infinitamente más afortunados no suelen alcanzar jamás. Lamentablemente -salvo error u omisión-, hasta que escribo estas líneas, no he escuchado de ninguna institución y menos el Ministerio de Educación (ni siquiera pensando en la campaña electoral) que le ofrezca ayuda alguna para continuar con su esfuerzo sin necesidad de tanto sacrificio de su parte. Quizá mejor para él, aunque sea injusto.

     

     

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