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ARTICULO
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24
de Marzo de 2000 |
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Kenneth
Wollack, jefe de la Misión del Centro Carter, sale de una
cita con Alberto Bustamante el lunes 20. El Premier fue el único
funcionario estatal que lo atendió. Otras citas importantes
-entre ellas una con Absalón Vásquez- se cancelaron.
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Condena
Internacional
Críticas al proceso electoral arrecian
desde todo el mundo. El Gobierno trata de conservar las formas, pero su
soberbia lo delata.
LOS miembros de la Misión de observación del Centro
Carter-NDI que visita el Perú se quedaron asombrados. Una extraña
epidemia afectaba a muchos políticos del oficialismo, que no podían
reunirse con ellos. Absalón Vásquez, que encabeza la lista
parlamentaria de Perú 2000, "está de gira por provincias",
según les comunicaron, y no podrá entrevistarse con los
observadores.
El interés de la Misión no era, por supuesto, conocer los
novedosos planteamientos económicos absalonistas (críticos
de lo que el gobierno que representa ha hecho durante diez años)
sino tratar de esclarecer su participación en el fraude de las
firmas del hoy disuelto Frente Independiente Perú 2000, de su paisano,
compañero y amigo Daniel Chuan.
Precisamente Chuan, que apareció eufórico el domingo pasado,
volvió a desaparecer y era imposible de ubicar para la Misión,
interesada en conocer las aventuras políticas del "médico
del pueblo", como se autodenomina.
Pero no sólo Absalón y Chuan no tenían tiempo para
ellos. La congresista Martha Chávez "tiene su agenda muy recargada",
según respondió uno de sus ayudantes.
Otro parlamentario oficialista, el notario y Presidente de la hoy inactiva
Comisión de Justicia, Oscar Medelius, tampoco había confirmado
la cita hasta el cierre de esta edición. La Misión Carter-NDI
tampoco estaba interesada en conocer su versión sobre su participación
en la falsificación industrial de las firmas oficialistas.
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STEIN EN SU LABERINTO:
Los
dos informes que ha emitido, como emisario de la OEA, evidencian
que ha tomado distancia de los excesos del régimen en este
proceso electoral. Se espera que mantenga esa posición en
sus próximos pronunciamientos, lo cual puede resultar definitivo
para el futuro de los comicios.
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Hasta el Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, que se lanzó al
ruedo para defender al gobierno y zaherir a los observadores extranjeros
-con argumentos idénticos al del candidato oficialista Francisco
Tudela-, enfermó repentinamente de gripe.
Así, éstos y otros personajes del oficialismo desairaron
a la Misión del Centro Carter y el NDI (Instituto Nacional Demócrata),
que es una extensión del actual partido de gobierno de Estados
Unidos.
CAMBIO DE TACTICA
Parece que el gobierno ya se dio cuenta que sus esfuerzos para convencer
a los observadores internacionales no tienen posibilidades de éxito.
Las realidades de la manipulación son tan contundentes que no hay
manera de engañar a las misiones internacionales.La nueva táctica
consiste entonces en seguir adelante con el plan reeleccionista guardando
sólo el mínimo indispensable de formalidades. Ya dan por
sentado que el proceso no tendrá credibilidad internacional. Apuestan
nuevamente a la política de los hechos consumados, en la creencia
que los gobiernos extranjeros tendrán que reconocer y aceptar un
nuevo período de Alberto Fujimori, aunque no les entusiasme la
idea.
Es por eso que el Premier Alberto Bustamante recibió el lunes a
la Misión Carter-NDI. Ese es el mínimo indispensable. Bustamante
al parecer no logró convencerlos que ha habido progresos ni que
se han atendido las recomendaciones de la anterior Misión.
La Misión Carter-NDI tiene, según trascendió, objetivos
precisos en esta tercera visita de observación electoral. Ellos
quieren saber si el gobierno ha tomado en cuenta -y en qué grado-
las recomendaciones de la Misión que encabezó el mes pasado
el ex presidente de Costa Rica Rodrigo Carazo.
Específicamente, les interesa, por ejemplo, la situación
de la televisión de señal abierta. Allí sólo
encontrarán cambios cosméticos, porque los canales de Tv.
siguen cerrados a la publicidad de los candidatos y las "franjas" gratuitas
son una pantomima, en la medida en que son administradas por los propios
canales.
El periodista y candidato Luis Iberico sufrió en carne propia la
censura previa la semana pasada, cuando un canal de Tv. se negó
a pasar un mensaje suyo, exigiéndole que retire ciertos párrafos
del mismo.
Parte de la táctica del gobierno, perdida ya la batalla de engañar
a las misiones internacionales, es atacarlas violentamente para desacreditarlas.
Lo que hace poco hicieron con la Asociación Transparencia y la
Defensoría del Pueblo, lo repiten ahora con los observadores internacionales.
El ex canciller Francisco Tudela y el Arzobispo del Opus Dei, monseñor
Juan Luis Cipriani, han exhibido argumentos gemelos. Ambos han salido
a defender la soberanía frente al "neocolonialismo norteamericano".
Consideraciones idénticas a las que despliegan dictadores de todos
colores en esta época, desde el iraquí Saddam Hussein hasta
el coreano Kim Jong Il, desde el serbio Slobodan Milosevic hasta la cúpula
de China comunista.
Nada de eso ha impedido a un resucitado y siempre fracasado ex candidato,
Richard Amiel, calificar de "marxistas-leninistas" a los observadores
internacionales. El asunto se convirtió en motivo de chanzas entre
los miembros de la misión de observación.
El viernes la Misión Carter-NDI emitirá su tercer y último
informe. Ellos no tendrán una misión el día de las
elecciones, aunque los representantes permanentes que quedan en Lima,
Luis Nunes y Barry Levitt sí estarán, probablemente acompañados
de dos o tres colegas más. Probablemente ese mismo día,
Eduardo Stein, jefe de la misión de la OEA, también emitirá
un nuevo comunicado.
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Fujimori
en el Cusco fungiendo de candidato con la ayuda del Estado, a pesar
de sus promesas de no hacerlo. Una provocación a los observadores.
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EL SORPRENDENTE STEIN
Contrariamente a lo que muchos temían por experiencias anteriores,
esta vez la Misión de Observación Electoral (MOE) de la
OEA ha resultado más independiente y aguda de lo que esperaban
tanto el gobierno como la oposición.
El ex canciller guatemalteco Eduardo Stein se ha reunido repetidamente
con funcionarios del gobierno, representantes de partidos políticos
y de la sociedad civil, y no ha ocultado sus recelos sobre el proceso
electoral.
Los dos informes que ha emitido hasta ahora han abordado los temas claves
del proceso, con precisión y sin muchas ambigüedades.
El boletín N°ree; 2, del viernes 17, dice sin rodeos que la
MOE manifiesta "su profunda preocupación ante el agravamiento
de las deficiencias que exhibe el proceso electoral". Es decir, no
hace ningún tipo de concesiones innecesarias, ni se detiene a felicitar
al gobierno por asuntos secundarios.
Los puntos que aborda son los importantes. El primero, el del acceso de
los candidatos a la Tv. de señal abierta, donde "no se ha constatado
un avance sustancial". El segundo, el caso de la falsificación
de firmas y la implicación de funcionarios de la ONPE, lo que constituye
"un hecho de la mayor gravedad que proyecta un manto de duda sobre
la credibilidad del proceso electoral".
O, más claramente todavía, como declaró al diario
chileno El Mercurio el sábado pasado, "no aclarar este problema
(de la ONPE y su responsabilidad frente a la inscripción de Perú
2000 con firmas falsificadas) pone en entredicho el proceso electoral
mismo". Y luego propone recomendaciones urgentes, a aplicar en los "próximos
días", como el acceso amplio y equitativo a la Tv., la prohibición
efectiva de uso de fondos públicos en la campaña, etc.
Lo más sorprendente de todo es la limitada difusión de las
observaciones de Stein. En el caso del gobierno, es clara la manipulación
de sus declaraciones, para tratar de hacerlas pasar como favorables al
régimen y contraponerlas a las de otras misiones. En el caso de
la prensa independiente y opositora, es difícil de entender por
qué las semisilencian.
Es verdad que inicialmente, después de una conversación
con el candidato-Presidente Fujimori, Stein hizo declaraciones muy complacientes
y hasta cómplices. Pero eso ha cambiado.
En sus reuniones con los representantes de los partidos políticos
de oposición, casi todos le han propuesto que se vaya del país
y "que no avale el fraude electoral". Sin embargo, los que le sugieren
esa actitud radical no están dispuestos a tomar una similar ellos
mismos.
En la entrevista a El Mercurio, cuando le preguntan si ha considerado
la posibilidad de "retirarse de Perú para no avalar un proceso
ilegítimo", responde que "desde que llegamos es la primera invitación
que muchos nos hicieron (`váyase del país'), pero no estoy
en condiciones de responder eso aún".
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La
sociedad civil también empieza a reaccionar contra las oscuras
maniobras electorales del gobierno.Derecha, Ex canciller Tudela:
esta semana tuvo insólito arrebato anticolonialista.
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Es decir, aún la semana pasada Stein no descartaba esa posibilidad.
En sus conversaciones con representantes de los partidos él les
ha explicado claramente que no desecha esa eventualidad -de retirarse-
pero que no lo haría mientras las presuntas víctimas del
fraude continúan en el proceso.
Eduardo Stein también ha planteado en Lima a sus interlocutores
"tres opciones":
1) "Que se produzcan elementos claros y contundentes de esclarecimiento
(de ciertas irregularidades) para que se cumpla con los requisitos mínimos
de legitimidad y transparencia."
2) "Que se opte por una postergación del proceso en marcha,
lo cual sólo podría ser promovido por las agrupaciones políticas
peruanas."
3) "Finalmente, está la posibilidad no de una postergación,
sino de una eliminación de este proceso y el lanzamiento de
un proceso electoral nuevo y distinto". Esta opción, se supone,
también promovida por los partidos.
Stein ha puesto claramente las opciones sobre la mesa. En realidad, lo
hizo casi desde el momento mismo que llegó. Pero, al parecer, no
puede o no quiere ir más allá. El no está dispuesto
a tomar la iniciativa. Esta deben asumirla los partidos y la MOE podría,
eventualmente, apoyarla. Esta opción de Stein es comprensible.
Siendo representante de una organización como la OEA, difícilmente
puede ir más lejos.
No obstante, estos planteamientos sugieren varios posibles escenarios.
CASA DE
CITAS
"La legitimidad es el núcleo prisológico de la democracia
y no puede fingirse. Implica vivir activamente la relación entre
los valores y las normas en las cuales la democracia se funda. Los gobernantes
legalmente constituidos, los cuales no sólo deben actuar dentro
de la constitución y las leyes sino que deben hacer un ejercicio
continuo de prudencia política durante su mandato, deben cuidar
la autoridad que les fue delegada. (...)
La ausencia de legitimidad crea una situación de inseguridad respecto
a la continuidad o la superviviencia misma de la democracia. Por ello,
toda deslegitimación, además de exhibir un problema de moral
política, resulta un problema de política práctica.
No hay gobernabilidad sin legitimidad, sin una conducta axiológica
de los gobernantes que sustente a los gobernados. La creencia de que el
maquiavelismo político puede ser practicado ilimitadamente siempre
fue un error: inevitablemente llega el momento en el cual éste
se hace evidente, generando en la sociedad la indiferencia desilusionada,
la decadencia social, la parálisis de toda dinámica política
constructiva, y, finalmente, la anomia, la ausencia de normas previsibles
de conducta social.
(...) Por ello, cuando se habla de democracia, hay que referirse a una
sola forma de democracia, la representativa: y ello por razones de experiencia
histórica, pues es la única que realmente protege la libertad
humana conteniendo al poder político."
Francisco Tudela van Breugel, candidato a la primera vicepresidencia
y al Congreso por la alianza oficialista Perú 2000, en "Democracia,
legitimidad y futuro", revista Visión, 1 al 15 de abril de 1998.
También los Europeos
Firme
pronunciamiento del Parlamento Europeo sobre las elecciones.
EL Parlamento Europeo también acaba de aprobar una moción
sobre el proceso electoral peruano. En los considerandos señalan
que hay "disfunciones" en el proc eso. Y luego demandan a las autoridades
que "adopten las medidas adecuadas para garantizar un proceso electoral
abierto, justo y transparente".
Insta a las autoridades garantizar la "máxima libertad de expresión"
a las fuerzas políticas y lamenta que el Perú se haya retirado
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, al tiempo que pide revisar
esa decisión. La resolución insiste en el carácter
secreto que debe tener el voto.
Finalmente, pide a la Comisión Europea que realice "un seguimiento
del proceso electoral" y encarga que la resolución sea transmitida
al Presidente del Perú, a la OEA, al Pacto Andino y al Parlamento
Latinoamericano.
Esa moción del Parlamento Europeo es, por supuesto, inusual y excepcional.
No ha habido nada parecido en referencia a ninguno de los procesos electorales
recientes en la región.
Cuatro Pistas
Posibles
rutas que podría tomar el proceso electoral, a juzgar por lo recorrido
hasta ahora.
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Joaquín
Balaguer, ex presidente de República Dominicana.
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1. El primero, es que todo siga como
está o que cambie muy poco. En cualquier caso, a estas alturas
del proceso, ya casi todo está decidido y aun cuando el gobierno
hiciera suyas las recomendaciones de los observadores, no es mucho lo
que cambiaría. En ese caso las posibilidades son dos:
a) Un triunfo del candidato-Presidente en primera vuelta. Los candidatos
opositores podrán protestar, señalando lo inequitativo que
fue el proceso, pero su presencia ayudará -sino a legitimar- por
lo menos a reforzar los argumentos justificatorios de una eventual victoria
de Fujimori.
b) Gana Fujimori pero no obtiene la mitad más uno de los
votos. Hay una segunda vuelta y, con toda la maquinaria del Estado a su
favor, se impone sobre Alejandro Toledo. Su triunfo es menos cuestionable
que en el primer caso, porque se "arriesgó" a la segunda vuelta.
Los partidarios del maquiavelismo dicen que ésta es la opción
que prepara el Servicio de Inteligencia Nacional.
Naturalmente, está la posibilidad que Toledo se imponga en una
segunda vuelta. Pero pareciera que ésa es sólo una posibilidad
teórica, si se tiene en cuenta el grado de manipulación
del proceso que se ha visto hasta ahora.
2. Se postergan las elecciones. Los
constitucionalistas nacionales sostienen que jurídicamente es imposible.
Probablemente tienen razón, pero el fraude tampoco es constitucional.
En este caso, el problema más importante es ¿qué
cambiaría? La postergación alude a un cambio de fecha, pero
no necesariamente a una modificación sustancial de las condiciones
actuales. En todo caso, como ha dicho Stein, es indispensable que sean
los propios partidos quienes lo planteen, y nadie lo ha hecho, salvo Federico
Salas, que lanzó la idea y la recogió de inmediato, presionado
por sus candidatos al parlamento.
3. Se anulan las elecciones y se hacen,
en un plazo perentorio -entre tres y seis meses-, otras. Eso implica introducir
cambios radicales. Básicamente, nuevos responsables de organismos
electorales (JNE, ONPE y RENIEC), ya que los actuales no inspiran la más
mínima confianza y han sido denunciados como parte del fraude.
También la apertura, sin restricciones, de la Tv. de señal
abierta, ya sea mediante una ley del Congreso o de acuerdos claros y explícitos,
supervisados por organismos internacionales. Esta solución requiere,
como la anterior, la iniciativa de los partidos de oposición. Sin
embargo, a estas alturas, nada indica que éstos puedan llegar a
un consenso para plantearla seriamente.
4. Otra variante, es la llamada "solución
Balaguer", en alusión al ex presidente dominicano Joaquín
Balaguer, que se reeligió por tercera vez en mayo de 1994 con un
fraude escandaloso. Después de proclamado triunfador, Balaguer
fue obligado a renunciar por la movilización interna y la presión
internacional. Se convocaron nuevas elecciones sin Balaguer, que era la
causa del problema, pues el fraude se hacía por su inagotable ambición
reeleccionista. En esa ocasión jugaron un papel importantísimo
las misiones de la OEA, presidida por John Graham y la del NDI que emitieron
informes muy duros sobre el fraude tres y dos días después
de las elecciones, respectivamente; a ellas se sumó CAPEL y el
Instituto Interamericano de Derechos Humanos. Pero allí el fraude
se hizo el mismo día de las elecciones. Aquí la gruesa manipulación
previa determinaría la ilegitimidad fraudulenta del proceso.
Si la OEA se sumará a la condena internacional de este proceso
y lo declarara también ilegítimo, el retiro del Perú
de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos
se sumaría a las calificaciones y la organización bien podría
verse en la obligación sin precedentes de invocar el artículo
1080 de su carta, convocar a una reunión de cancilleres del continente
y denunciar la violación del régimen democrático,
lo que conllevaría la aplicación automática de sanciones
diplomáticas y económicas.
Stein, sin duda, está en un laberinto.
¿Qué es el Centro
Carter?
El rostro de la principal misión
de observación electoral.
Otras 3 misiones también se hacen presentes en el Perú.
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Local
del centro Carter cerca de Atlanta. Fue fundado en 1962 por el ex
presidente Jimmy Carter y su esposa Rosalynn. Ha actuado -como observador
o en misiones de paz- en más de 65 países.
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LA tercera misión del Centro Carter y el NDI (Instituto
Nacional Demócrata) está integrada por Kenneth Wollack,
presidente del NDI; Guillermo Márquez, ex presidente del Tribunal
Electoral de Panamá; el director de Programas para la Democracia
del Centro Carter, Charles Costello; la sub directora para América
Latina y el Caribe, Shelly McConnell. También Gerardo Le Chevalier,
Patrick Merloe, Luis Nunes y Barry Levitt.
El centro Carter y el NDI tienen años de experiencia en misiones
de observación en toda América Latina, así como en
Sudán, Uganda, Timor Oriental, Indonesia y Mozambique.
Como es obvio, ambas instituciones están fuertemente vinculadas
al Partido Demócrata, hoy en el gobierno en los EE.UU., y aunque
son instituciones privadas, Organizaciones No Gubernamentales (ONG), sus
voces son escuchadas en los más altos niveles en los EE.UU.
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Absalón
Vásquez y Pablo Macera, el martes 21, por las calles de Chiclayo.
La historia al revés.
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Precisamente hace pocos días, el 15 de marzo, Jennifer McCoy, del
Centro Carter, rindió testimonio ante dos importantes comisiones
del senado norteamericano. McCoy integró la segunda Misión
Carter en el Perú. Ella se refirió en su intervención
a peligrosa tendencia de las "democracias híbridas" en el hemisferio,
Perú Venezuela y Guatemala.
Terry Duffy, un experto británico en reforma electoral, está
en el Perú y emitirá sus conclusiones a fines de mes. Es
el segundo enviado del Electoral Reform International Service (ERIS)
que viene al país. La anterior, Rebecca Cox, publicó el
mes pasado un informe demoledor que empezaba señalando que en el
Perú sólo hay una apariencia de democracia.
El jueves inicia sus trabajos la segunda misión de observación
de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) con sede
en París. Esta vez regresan Bianca Jagger (nicaragüense) y
Mariclaire Acosta (mejicana). En esta ocasión será una misión
conjunta con la Federación de Asociaciones de Defensa y Promoción
de Derechos Humanos de España (FADH), representada por su vicepresidente,
Emilio Gil Olmo. Y el Centro Internacional por los Derechos Humanos y
el Desarrollo Democrático de Canadá (ICHRDD), que envía
a Stéphanie Rousseau. Ellos presentarán sus conclusiones
el 1 de abril.
La de la OEA, presidida por el ex canciller de Guatemala Eduardo Stein.
Escenario de Riesgo
Lo
que puede pasar si el Gobierno insiste en obviar (y hasta criticar) el
frente externo.
LOS escenarios de incertidumbre que se plantean observadores
e interesados, obliga a esbozar las posibles reacciones a un proceso cuya
falta de credibilidad seguramente no quedará sin respuesta externa.
Para comenzar, los observadores de la OEA, luego de emitir su segundo
informe en el que afirman que las condiciones electorales no sólo
no han mejorado, sino que se han agravado, ya plantean hasta tres escenarios
de incertidumbre: que las elecciones se lleven a cabo, que se posterguen
o que sean calificadas de ilegítimas. El hecho de que esta misión
-que representa al único organismo presente con autoridad jurisdiccional
sobre la materia en tanto el Perú es parte de él y coadyuva
en la generación de sus normas-, se plantee estas alternativas,
revela la extraordinaria preocupación con que el sistema interamericano
ve la coyuntura electoral peruana.
En la eventualidad de que la misión de la OEA no avalase el proceso
electoral, la consideración del "caso" peruano por el Consejo de
Ministros de Relaciones Exteriores de ese organismo colocaría al
Perú, como en 1992, en una situación de sometimiento a las
disposiciones imperativas del sistema interamericano.
De otro lado, representantes del capital trasnacional -hasta ahora inexpresivo-
ya encienden algunas luces amarillas pulsadas, por ejemplo, por asesores
de la banca de inversión de la más sólida reputación
como Goldman Sachs Europe. Aquí los escenarios de incertidumbre
serían seis, nada menos. Así el triunfo de Fujimori en primera
o segunda vuelta generaría inestabilidad, cuestionamiento de su
legitimidad en el primer caso o por problemas de gobernabilidad en el
segundo.
Por lo demás, el tercer informe del Centro Carter y del Institituto
Nacional Demócrata que se producirá en las próximas
semanas sobre el cumplimiento en el proceso a los estándares internacionales
podría ser sólo declarativo si no tuviera el respaldo expreso
del gobierno norteamericano. Este, sumado al que la Unión Europea
ha prestado al informe de la Federación Internacional de Derecho
Humanos, pasaría de la simple presión sobre el Ejecutivo
a la acción coercitiva abierta sobre el Perú si el proceso
electoral no mejora radicalmente.Si Fujimori piensa que podrá eludirlos
respaldándose en su buen expediente en la lucha antinarcóticos,
a su buena relación con el FMI o a la utilización política
de la pobreza nacional, más vale que recuerde el caso Samper (que
no logró atenuar el aislamiento a pesar de los esfuerzos colombianos
contra los narcotraficantes), que el flujo de los recursos que avala la
suscripción una carta de intención pueden bloquerase en
el camino y que los europeos están hartos de la manipulación
que, por ejemplo, el PRONAA hace de su ayuda. El hecho de que los peruanos
debamos lamentar estas medidas no implica que el riesgo de su aplicación
no exista, y que la raíz de las incertidumbres sea el afán
reeleccionista. (Alejandro Deustua C.).
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