Edición Nº 1611

 

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    24 de Marzo de 2000
    Por AUGUSTO ELMORE


    LLEGARON las lluvias, y con ellas los huaicos. No me refiero a los efectos de la naturaleza, sino a la política. El gobierno creía tenerlas todas consigo: los diarios nauseabundos que propicia; el SIN, que probablemente los financia y les proporciona titulares; los ayayeros de toda naturaleza (de Martha Chávez a Oscar Medelius, pasando por Daniel Chuan); los canales de señal abierta (abierta para ellos, pero cerrada para la oposición); las masas paupérrimas que harían lo que sea por un desayuno gratis o un lote de terreno, etc., etc.; hasta que ha empezado a lloverle de todo, y vino el huaico primero desde el extranjero (Fundación Carter, CIDH, etc.) y luego desde el Perú, cuando "El Comercio" tuvo el atrevimiento de destapar la olla de las firmas trafa. Y, como sucede cuando la lluvia arrecia, el gobierno ha quedado desnudo ante el mundo, y gente como el alcalde de Arequipa, la otra ciudad heroica, se ha atrevido a solicitar la renuncia del recandidato oficial. Creo que se les pasó la mano en arrogancia.

    Ecuador acaba de cambiar su sistema monetario y se ha definido por la dolarización. Aquí eso se ha venido discutiendo y no se por qué pues la verdad es que es indiscutible que en el Perú hace rato que estamos dolarizados. A la criolla, si se quiere, pero dolarizados. Si no vean los grandes avisos de los establecimientos comerciales mayores, que aparecen los viernes y sábados: allí casi todos los precios son en dólares, al igual que en cada casa comercial que se respete, colegio que tenga pretensiones, empleados que están arriba (eso sí, sólo los de arriba), y hasta el sueldo de las mucamas, etc. Aparte de los intoxicantes nombres de los nidos y jardines de la infancia, tiendas y boutiques de toda clase. ¡Estamos dolarizados hasta la remaceta!

    Y eso se debe sustancialmente a la desconfianza en nuestra moneda y ésta al desmanejo de la economía.

    Ya sé a qué juez le va a tocar, de pura chiripa claro, ocuparse del juicio entre los accionistas mayoritarios y un ex accionista de "El Comercio": al doctor Percy Escobar Lino. Casualidades serán casualidades.

    Creo que con esto de las elecciones uno empieza a oír cosas alucinantes. Como la que le escuché hace poco el ministro Pandolfi, que afirmó, con toda sanfasón, que éstas serían las elecciones más limpias de la historia. ¡Alucinante!

    Todos los paraderos de ómnibus entre el Callao y Ventanilla, hechos por Cordelica, están cubiertos con avisos de la Presidencia. Uno de ellos dice: Hemos creado más trabajo. ¿Se referirá al que le vienen dando a las cortes internacionales de justicia?

    Todo el mundo se pregunta ¿quiénes serán finalmente los ayayeros a los que cada vez que quiere sacar las castañas del fuego se refiere el candidato Fujimori? Bueno, ya sabemos: con mayúsculas el canal 2, y su programa Contrapunto en particular, que el propio gobierno regaló a sus accionistas minoritarios. Pero ¿serán también ayayeros Martha Chávez, Martha Hildebrandt, Oscar Medelius, Enrique Chirinos Soto? La próxima vez que Fujimori zafe el bulto y le eche la culpa de las trastadas que se cometen a los ayayeros, los periodistas deberían exigirle que los nombre. Con mayúsculas o minúsculas.

    ¿Quién les paga a los ayayeros? ¿O son espontáneos y gratuitos?

    Recomiendo a mis lectores ver la película "El informante", en el que se revela un hecho real ocurrido nada menos que en la CBS de los Estados Unidos, cuando el prestigioso programa "60 Minutos" intenta revelar primero, y cediendo a las amenazas busca ocultarla después, una acusación en contra de una empresa tabacalera que inducía por medios ilícitos al tabaquismo a los consumidores. Se parece como una gota de agua a otra al caso que reveló "El Comercio" relativo a la falsificación de firmas, que produjo de inmediato, merced a los recursos informativos con que cuenta el SIN, una campaña de desprestigio vil montada en contra del principal testigo, lo mismo que hizo la tabacalera aludida con el informante del caso. La acusación en contra de los accionistas mayoritarios del decano de la prensa, promovida oportunamente por los accionistas minoritarios, y el intento de apoderarse del diario, son idénticos a lo que sucede en el filme que comento, en el que la tabacalera amenaza apropiarse de CBS.

    No he leído ni una sola línea, ni mucho menos un comunicado del Colegio de Notarios del Callao referido al miembro de dicha orden, Oscar Medelius, principal implicado en el caso de la grosera falsificación de firmas. A los miembros de la directiva de esa institución, obligada a proteger la ética, parece no importarles nada que uno de sus miembros se encuentra como supuesto culpable de cargo tan grave, contra la fe pública nada menos. De allí que supongo que en verdad el Colegio de Notarios del Callao no existe. Aunque cuente con número de teléfono.


     

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