Edición Nº 1612

 

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    ARTICULO

    30 de Marzo de 2000


    En Busca del Voto Perdido
    A diez días de las elecciones, El Chino "lanza" su campaña de última hora, mientras las encuestas enmudecen por ley. Se hace evidente, sin embargo, que el régimen atraviesa por una seria crisis de popularidad y que usa sin escrúpulos los recursos del Estado, en un claro esfuerzo por comprar el voto.

    El candidato-Presidente en el Parque Zonal Huayna Cápac de Villa El Salvador. Arreada asistencia y raleado entusiasmo. La plancha (Márquez y Tudela a la izquierda) parece bastante fría; Macera y Alvarez cavilan.

    LAS raleadas y poco entusiastas manifestaciones que ha encabezado el Presidente Alberto Fujimori desde el sábado pasado, desalentarían hasta al más curtido político. No son, sin duda, los mítines de un candidato en ascenso. Al contrario, confirman lo que mostraban los sondeos de opinión cuando cesaron de publicarse, la tendencia a la baja del candidato-Presidente.
    ¿Por qué los hace entonces? Un observador que no quiso identificarse esbozó una hipótesis. Se trataría de justificar un supuesto y repentino vuelco electoral que se plasmaría en una votación inverosímil, de más del 50%, para Fujimori.

    Absalón: las firmas falsas y las banderas.


    Así, el 9 de abril a partir de las cinco de la tarde, sesudos comentaristas en todos los canales de Tv. justificarían el asombroso triunfo del candidato-Presidente: `la campaña que lanzó en las últimas dos semanas revirtió la tendencia a caer', dirían. Otros lamentarían la guerra sucia contra Alejandro Toledo, pero constatarían su tenebrosa eficacia. De esta manera habría una coartada para defender lo que en realidad sería una manifiesta alteración de la voluntad popular.
    En otras palabras, el posible fraude del 9 de abril buscaría ser convalidado y justificado por la supuesta reversión de las tendencias electorales.
    En realidad, todo indica que las preferencias que se han hecho patentes en las últimas semanas, se están profundizando. Las manifestaciones que encabeza Alejandro Toledo son cada vez más nutridas -también las de Alberto Andrade y Luis Castañeda-, y el aparato oficialista se resquebraja por todos lados.
    Lo que se puede esperar ahora, de acuerdo a las tendencias mencionadas, es que la distancia entre Fujimori y Toledo se acorte y que haya una segunda vuelta. Si eso no ocurre, si sucede lo increíble y Fujimori supera el 50%, nadie creerá en esa repentina resurrección del candidato-Presidente.
    Es precisamente por ello que los ojos de la observación nacional e internacional ahora están puestos en el 9 de abril y lo que allí puede ocurrir.

    Toma y Vota
    En el Centro de Acopio N°ree; 44 del Pronaa -en el asentamiento humano Mercurio Alto, en Los Olivos- el reparto de alimentos se confundía con el proselitismo el lunes pasado. Cada presidenta de los comedores salía con su pan bajo el brazo y con un retrato del candidato-Presidente, autografiada y enmarcada. Además, el calendario de rigor, con la foto del N°ree; 77 del oficialismo, Manuel Vara Ochoa, jefe del Pronaa, dizque con licencia.
    "Cuando los del Pronaa fueron a mi comedor y no vieron la foto de Vara Ochoa, me llamaron la atención", contó la presidenta de un comedor a CARETAS.
    Según varias mujeres -que rehusaron identificarse-, antes del reparto de los alimentos, funcionarios del Pronaa las instruían sobre cómo votar por Perú 2000. Además, se les obligaba a colocar propaganda electoral en sus pizarras, incluyendo recortes de diarios oficialistas. Por si fuera poco, llegaron enviados de la ONPE para enseñar a votar. Se mezclaron con los que tenían los chalecos de Perú 2000 y no dijeron una palabra sobre la ilegal propaganda oficialista. Y después se quejan cuando la Misión de la OEA precisa en su último comunicado que se debe "hacer efectiva la prohibición sobre el uso de fondos públicos para la campaña y el comportamiento proselitista de funcionarios públicos".

    ESPALDARAZO

    El desusado pronunciamiento de la Casa Blanca, el martes pasado, fue el remache que faltaba. Todos los intentos del gobierno para desautorizar la Misión de Observación Electoral del Centro Carter y del Instituto Nacional Demócrata (NDI) se hundieron en un instante.
    Desde hacía varios días se rumoreaba en círculos diplomáticos que se preparaba esa declaración. En Washington se ha constituido un inusual consenso en torno a la irregular situación del proceso electoral peruano. Demócratas y republicanos coinciden en que los intentos de perpetuar al Presidente Alberto Fujimori con recursos vedados, perjudicará la estabilidad del Perú y será un pésimo ejemplo para otros países.
    El pronunciamiento, esta vez de rango presidencial, muestra el nivel de la preocupación en los EE.UU. y el enorme riesgo que se está corriendo. Es claro ahora que existe una posibilidad muy concreta que la legitimidad del Presidente Fujimori sea seriamente cuestionada, si es que se reelige nuevamente. Y no sólo por los opositores internos, sino por la comunidad internacional.
    "La Casa Blanca coincide con las evaluaciones realizadas la semana pasada por el NDI y el Centro Carter y la OEA sobre el proceso conducente a las elecciones nacionales del Perú el 9 de abril", dice el comunicado.
    El informe Carter-NDI mencionado específicamente por la Casa Blanca manifiesta que "a estas alturas, el daño causado a la integridad del proceso electoral es irreparable". Y el de la OEA reitera que "persisten condiciones preocupantes para la celebración de unas elecciones generales que cuenten con la suficiente credibilidad".
    Está fuera de duda, entonces, que el proceso está viciado. En este momento ya nada puede cambiar la falta de acceso a la Tv. de señal abierta durante los meses anteriores, el uso de los recursos del Estado en provecho del candidato-Presidente o la guerra sucia contra los opositores.
    Pero a pesar de todas las malas artes empleadas, el impresionante ascenso de Alejandro Toledo podría desbaratar los intentos reeleccionistas. Por eso la atención se centra ahora en el día de las elecciones.
    No es casual, entonces, que la Casa Blanca demande que se "garantice que las condiciones para las elecciones en sí, incluyendo la emisión de votos y el escrutinio de los mismos, aseguren la legitimidad de la contienda electoral".
    Ese es el tema clave ahora. Hasta hace un mes, se pensaba que el asunto fundamental era la manipulación y la notoria inequidad del proceso. Pero ahora resulta que eso no le alcanza al gobierno, y que hay un creciente peligro que el propio día de las elecciones se produzca un fraude de proporciones.
    No sería la primera vez, como atestigua el ex magistrado del Jurado Nacional de Elecciones Juan Chávez Molina, en su reciente libro "Mis Votos Singulares", y como ha reiterado la ex agente del Servicio de Inteligencia Leonor La Rosa.

    Observador Stein de la OEA. Derecha Clinton respaldó el martes las conclusiones de la misión Carter-NDI. Telefonazo de alerta.

    NEOCOLONIALISTAS Y COMUNISTAS

    La estrategia del gobierno para desacreditar internamente a las misiones de observación electoral, ha consistido en atacarlas como "neocolonialistas", "politizadas" y "comunistas". Al tiempo que trataban de minimizar su importancia, afirmando que no representaban a nadie.
    El ex presidente de Tribunal de Panamá, Guillermo Márquez, integrante de la Misión Carter-NDI, respondió el viernes pasado a la acusación del candidato y ex canciller Francisco Tudela. "¿Yo, panameño, neocolonialista?", dijo, aludiendo a la situación que vivió su país hasta diciembre pasado con la Zona del Canal ocupada por los EE.UU.
    En efecto, ésa como otras misiones internacionales, están integradas por intachables personalidades latinoamericanas.
    La ridícula imputación de la conspiración comunista también termina de deshacerse con el endose de la Casa Blanca. A menos que se diga ahora que Bill y Hillary Clinton son infiltrados de la antigua KGB.
    Y, por último, está fuera de duda que las misiones de observación están fuertemente respaldadas tanto en los EE.UU. como en Europa. El mecanismo es obvio y sólo el gobierno peruano finge no darse cuenta: las misiones dicen las cosas claras, sin comprometer directamente a un Estado, y luego los gobiernos se pronuncian, en lenguaje diplomático, respaldando las conclusiones de las misiones.
    A diez días de las elecciones prácticamente todos los gobiernos de los países desarrollados -con la solitaria excepción del Japón-, se han pronunciado criticando el proceso peruano y advirtiendo los peligros del mismo. Los gobiernos latinoamericanos tampoco ocultan su preocupación, a juzgar por las reuniones que han sostenido los embajadores acreditados en Lima con Eduardo Stein, jefe de la Misión de la OEA.
    A la vez, el despertar popular y las presiones internacionales ya están produciendo efecto en los cuarteles, a juzgar por las informaciones aparecidas en los últimos días.
    Todo lo cual va configurando una situación potencialmente explosiva. Si el gobierno insiste que usar métodos como el de la fábrica de firmas de Perú 2000 -en cuya investigación la fiscal Mirtha Trabucco sigue con pies de plomo- el día de la elección, tiene pocas posibilidades de obtener el reconocimiento interno y externo al resultado.


     

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