Edición Nº 1613

 

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    ARTICULO

    7 de Abril de 2000


    A Ocho Años del Autogolpe
    ¿Existe un plan castrense para perpetuar a Fujimori en el poder?

    El Plan Verde
    Algunos analistas creen que el interés del presidente Alberto Fujimori de perpetuarse en el gobierno no obedece solamente a su inocultable apego al poder, sino a la existencia de un Plan castrense de largo plazo -bautizado periodísticamente como el Plan Verde-, en cuyo cumplimiento estarían empeñados un conjunto de militares, que serían el poder detrás del trono. ¿Existe realmente ese Plan? ¿Se está cumpliendo? ¿Fujimori es una pieza del engranaje militar?

    A un año del autogolpe, en julio de 1993, Fujimori y las bayonetas.

    EN 1989, en una suite del Hotel Sheraton, alquilada para tal efecto, se reunían los complotados, militares y civiles para preparar el golpe contra Alan García. Un oficial retirado del ejército era el coordinador. Progresivamente, militares de alto rango en actividad eran invitados para incorporarse al movimiento. Algunos lo hicieron. Otros, como suele suceder en estos casos, dieron respuestas ambiguas. En realidad, esperaban a ver qué pasaba, sin comprometerse. Si el golpe tenía éxito, se sumarían. Si fracasaba, fingirían no saber nada.
    En octubre de 1989, el Plan estuvo listo. Sólo faltaba el momento propicio para ejecutarlo. Pero ese momento nunca llegó, por lo menos para los conspiradores que prepararon el Plan. La historia siguió un rumbo no previsto.
    Las presiones norteamericanas, las expectativas que despertó Mario Vargas Llosa en ciertos sectores de las FF.AA., y los movimientos que efectuó el propio Alan García en los mandos castrenses, fueron retrasando el golpe.
    Cuando Alberto Fujimori surgió de la nada y derrotó a Vargas Llosa, uno de los conspiradores, un general del ejército, buscó otro camino y le entregó el Plan a un conocido suyo, un oscuro ex capitán del ejército, abogado de narcotraficantes, que se había convertido en un asesor clave del presidente electo. La perspicacia de Vladimiro Montesinos le permitió captar de inmediato la importancia del Plan y la posibilidad de usarlo en provecho propio.

    LA PLANTILLA DEL GOLPE

    Cuando el 5 de abril de 1992 el presidente Alberto Fujimori y los militares disolvieron el Congreso, el Tribunal Constitucional e intervinieron el Poder Judicial, parecían seguir al pie de la letra la plantilla de un Plan militar en tres tomos existente desde 1989, antes que Fujimori soñara con ser presidente del Perú.
    Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional ocuparon el Congreso, el Palacio de Justicia, los medios de comunicación y locales públicos. También detuvieron a políticos prominentes y algunos periodistas. Todos los típicos ingredientes de un golpe de Estado, al cual los peruanos están acostumbrados.
    Sólo que esta vez ocurrieron algunos hechos curiosos. Algunos de los detenidos eran obvios: los presidentes de las cámaras legislativas, por ejemplo. Otros no tanto. El despliegue castrense para efectuar los apresamientos también fue, en algunos casos, inusual. Para detener al ex presidente Alan García, se movilizaron cientos de efectivos militares. También hubo un despliegue impresionante para apresar a Agustín Mantilla Campos, ex ministro del Interior del gobierno aprista. De igual manera, se detuvo a Abel Salinas, también ex ministro del Interior del Apra. Varios ex jefes policiales presuntamente vinculados al Apra, como los generales (PIP) Fernando Reyes Roca, Víctor Gastelú y Edgard Luque Freyre fueron detenidos (o intentaron apresarlos). El local del Partido Aprista, en la avenida Alfonso Ugarte, fue tomado como si se tratara de una fortaleza, cuando en realidad sólo había un asustado huachimán. ¿Por qué este desproporcionado despliegue de fuerzas? Al parecer por la información y evaluación -equivocada- que tenían los militares respecto a las fuerzas paramilitares apristas y su armamento. En el Plan del Golpe se dice que el Apra:
    "...está en condiciones de ofrecer resistencia armada por medio de sus militantes preparados para esta eventualidad, sin descartarse que en esta respuesta pudiesen intervenir también efectivos de filiación aprista que pertenecen a las Fuerzas Policiales y a las Fuerzas Armadas."
    Los cálculos eran que apristas e izquierdista podían movilizar unos 3,000 paramilitares. Esa información era errónea y no hubo respuesta violenta alguna al golpe. Pero el Plan estaba diseñado para ser aplicado durante el gobierno aprista.
    Nadie se dio el trabajo de hacer otra y la plantilla del golpe usada el 5 de abril de 1992 fue la misma del Plan preparado en 1989. A tal punto, que las fuerzas del orden se desplazaron a clausurar algunos órganos de prensa apristas e izquierdistas que ya no existían en 1992, pero sí habían estado activos 3 años antes. Y demoraron en ir a una radio nueva, que no existía en 1989. De igual manera, detenciones como la de Abel Salinas -hoy candidato a la presidencia-, podían tener sentido en un golpe efectuado en 1989, pero no en 1992, cuando Salinas ya no era ministro ni tenía una posición privilegiada en el Apra. De la misma manera, los generales de la Policía, ya en retiro y sin mando en 1992, no representaban ningún peligro real para el nuevo gobierno.
    Es decir, la información no sólo era exagerada para 1989, sino fuera de lugar en 1992, cuando el Apra ya no estaba en el poder. El caso es que para el golpe del 5 de abril se usó el esquema preparado para el año 1989.

    EL PROGRAMA

    Algunos puntos del Plan se cumplieron al pie de la letra. Por ejemplo, los autores, con gran agudeza, habían determinado que "El objetivo principal y único en el corto plazo, es abatir cabal y resueltamente el proceso hiperinflacionario". Ese sería"el éxito político más importante (...) la estabilidad a cualquier precio concitará el respaldo generalizado a la estrategia diseñada".
    Muchos economistas y políticos de la época no entendían la importancia de acabar de un golpe con la hiperinflación. El propio Fujimori, y su equipo económico eran partidarios del no-shock y de tratar de reducirla progresivamente. Sin embargo, se aplicó el Plan y el éxito le dio durante años una enorme popularidad a Fujimori.
    En "políticas de corto y mediano plazo dentro de una proyección estratégica al siglo XXI", se trazan una serie de medidas, algunas de las cuales se aplicaron. Por ejemplo, en política fiscal se plantea:
    -"reducir drásticamente la evasión tributaria"
    -"liberalizar precios y tarifas públicas"
    Se propone modificar radicalmente ciertas políticas del gobierno aprista:
    -"Reinsertar el país en la economía internacional"
    -"Negociar un programa de ajuste financiamiento con el Fondo Monetario Internacional".
    -"Negociar deuda oficial con el Club de París".
    -"Crear clima para inversión extranjera", "propiciar la inversión extranjera".
    En lo que respecta a política arancelaria, se propone una "política de apertura" y la "progresiva reducción de aranceles", contrastando con el proteccionismo anterior.
    En política financiera, "el Estado debe reducir su participación en el sistema bancario". Específicamente se menciona que la "presencia del estado en el Banco Continental, Banco Popular, Interbanc y las Bancas Regionales" no responde a estrategia alguna y sólo son herencia de malos manejos y quiebras. Asimismo, se debe "estimular la presencia de la Banca Extranjera".
    Las políticas sectoriales siguen la misma línea. En agricultura, por ejemplo, se sostiene que "es necesaria la privatización de las tierras asociativas", y la extinción de organismos públicos como Ecasa, Enci y Mercados del Pueblo, que fueron efectivamente liquidados. En el tema de la seguridad social, el Plan es muy específico y se cumpli casi al pie de la letra: "La solución que brindó el gobierno chileno hace pocos años a este problema que mostraba las mismas características fundamentales que muestra Sistema Peruano ha resultado exitosa y consideramos que debemos aprender rapidamente de ella.(...) El ciudadano puede elegir en que empresa administradora de pensiones coloca sus recursos".
    En el Sector Salud, el Estado "debe restringir su participación" y "debe transferir en lo posible su infraestructura disponible a la actividad empresarial privada". Pero lo más importante es que la primera prioridad es "impulsar la política demográfica del Estado".
    Aquí se exponen políticas de corte nazi. El diagnóstico es que "el problema más importante del Perú reside en que sus tendencias demográficas después de la Segunda Guerra Mundial han alcanzado proporciones de epidemia". La conclusión es que hay que "frenar lo más pronto posible el crecimiento demográfico", por lo que urge "un tratamiento para los excedentes existentes".
    Montesinos recibió el Plan en junio de 1990 y lo usó en su provecho.


    Además "es conveniente la utilización generalizada de procesos de esterilización de los grupos culturalmente atrasados y económicamente pauperizados. Sin estas cargas innecesarias el acceso a ciertos niveles de bienestar por los grupos familiares débiles se facilitaría."
    Algunos de los métodos específicos que propone el Plan parecen haberse ensayado:
    -"Los métodos compulsivos deben tener sólo carácter experimental y aplicarse en zonas puntuales para medir las distintas reacciones de la población ante su aplicación, antes de extenderlos a otros sectores".
    -"Debe ser norma en todos los centros de salud que atiendan partos, la ligadura de trompas, salvo demostración fehaciente de solvencia económica".
    -"La manera más sana de aligerarnos del excedente poblacional sano, es la migración a otros países".

    También propone, al estilo nazi: "Consideramos a los subversivos y sus familiares directos, a los agitadores profesionales, a los elementos delincuenciales y a los traficantes de pasta básica de cocaína como excedente poblacional nocivo. Para estos sectores, dado el carácter de incorregible y la carencia de recursos para distraer en su atención sólo queda el exterminio total."

    EL GOBIERNO

    El tipo de gobierno que se proponían los golpistas está claramente expuesto:
    "Se propone un Gobierno CIVIL-MILITAR, en el cual las FFAA (...) asumen el compromiso de dirigir los destinos de la Patria (...) convocan a la civilidad honesta, responsable, patriótica y técnicamente preparada."
    "Quien decide por dónde debe ir el vehículo (Estado) para llegar a los objetivos nacionales de largo plazo es (sic) las FFAA que emplea los mejores choferes (Civiles) para manejar dicho vehículo."
    En otro asunto importante, el Plan fue también aplicado. En el Tomo III del Plan, se plantean varios temas en forma de preguntas y respuestas. Una es:
    "¿El Sistema Nacional de Control, Seguridad y Propaganda que se plantea es el equivalente a una GESTAPO? ."
    "Sí, definitivamente."

    Cualquier parecido con las funciones actuales del Servicio de Inteligencia Nacional no son coincidencia.

    EXITO CON LOS MEDIOS

    Los medios de comunicación siempre son un asunto fundamental para los militares que hacen política. El enfoque que se da al tema en el Plan está signado por el tema de la guerra antisubversiva, pero de hecho ha funcionado para el manejo de los medios mucho después de terminado el problema. En resumen, el asunto se plantea así:
    "El desarrollo de la guerra contra los grupos subversivos requiere un replanteamiento de la conducción sicológica de la población y de una orientación específica según la estrategia a delimitarse por lo que la libertad de empresa es perfectamente compatible con estos objetivos, la libertad de opinión es incompatible con la coyuntura".
    Entre las medidas para cumplir con los objetivos de conducción sicológica de la población, está una que ha funcionado con los dueños de los canales de Tv. de señal abierta:
    "Debe coordinarse con los responsables empresarios y promotores de los medios de comunicación la autocensura y el marco de accionar que les es permitido en esta coyuntura".
    Las represalias contra los que no acaten lo que se les ordena serán implacables:
    -"Cierre temporal o definitivo de aquellos medios que no sigan escrupulosamente las normas".
    -"Cualquier reincidencia sistemática de estas actitudes los ubicará en la práctica en el campo de los grupos subversivos y por lo tanto correrán la misma suerte de estos".

    Lo que ocurrió en la práctica, fue una variante de lo propuesto en el Plan. Baruch Ivcher y Genaro Delgado Parker, que perdieron sus estaciones de Tv. y no pueden regresar al país por las amenazas judiciales y de otro tipo que pesan sobre ellos, pueden dar fe.

    LOS BENEFICIARIOS

    El Plan del Golpe se llevó adelante parcialmente. O, mejor dicho, el Plan fue usado como base para formular un esquema de gobierno autoritario que incluyera a las FF.AA. como soporte básico. Muchos de sus elementos fueron puestos en práctica por el gobierno de Fujimori, pero otros no.
    Los autores del Plan ni lo aplicaron ni lo disfrutaron. Montesinos se encargó de sacarlos del juego y usó el plan para su propio beneficio, adaptándolo a las circunstancias. Algunos temas quedaron en el papel, otros se pusieron en práctica.
    En suma, desde el inicio existió una decisiva presencia militar en el gobierno de Fujimori, en particular del Ejército. Pero no fueron las FF.AA. -y el Ejército- como institución, tal como habían planeado los autores del Plan, sino básicamente elementos afincados en el Servicio de Inteligencia Nacional, que usaron a -y se aliaron con- miembros de la cúpula militar para ir controlando progresivamente las instituciones castrenses. Fujimori participó desde el principio en este esquema, aunque no está claro hasta qué punto conocía los detalles y los objetivos de las maniobras que iba realizando Vladimiro Montesinos que ha sido, sin duda, desde el principio, el ejecutor de la intervención militar en el poder.

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    La mayor parte de la información para este artículo se ha tomado de "Las Fuerzas Armadas y el 5 de abril. La percepción de la amenaza subversiva como una motivación golpista", de Fernando Rospigliosi, Instituto de Estudios Peruanos, 1996.

     

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