Edición Nº 1613

 

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    ARTICULO

    7 de Abril de 2000


    Mecha Corta
    Si el gobierno se impone fraudulentamente en primera vuelta, EE.UU. será quien pierda la paciencia.

    Copia de propuesta de Resolución condenatoria del Congreso de EE.UU. Derecha: Secretaria de Estado norteamericana, Madelaine Albright.

    Escribe
    GUILLERMO GONZALES ARICA

    A sólo cuatro días de las elecciones, el miércoles 5, el vocero del Departamento de Estado de EE.UU., James Rubin, volvió a poner el dedo en la llaga y se refiró a la precocupación del gobierno de Clinton por la transparencia del proceso electoral. Y al cierre de esta edición era inminente la aprobación en el Congreso estadounidense del proyecto de resolución presentado el pasado miércoles 29 por cuatro senadores norteamericanos: Paul Coverdell, Jesse Helms, Michael Dewine y Patrick Leahy. Se trata de una posición bipartidista sobre el mismo tema. La resolución legislativa cuestiona seriamente la transparencia en el proceso electoral peruano. En caso de ser aprobada, la resolución será comunicada por la Casa Blanca al candidato-Presidente Alberto Fujimori.
    Además, en los últimos días se habría producido una reunión de embajadores latinoamericanos y europeos en Washington D.C. con funcionarios del Departamento de Estado.
    Ahí no acaban las preocupaciones de Estados Unidos.
    Sobre el pequeño escritorio de la oficina de la Secretaria de Estado Norteamericano, Madeleine Albright, ubicada en la zona conocida como foggy bottom en C Street en Washington D.C., el viernes 31, habría llegado un memorándum referido a la delicada situación del proceso electoral en el Perú y las previsiones para después del 9 de abril.
    Ese mismo día por la tarde, el embajador del Perú en EE.UU., Alfonso Rivero, habría sostenido una reunión con funcionarios de la Subsecretaría de Estado para América Latina. El asunto: expresar su desacuerdo por la reacción de la Casa Blanca respecto al último informe elaborado por el National Democratic Institute (NDI) y el Centro Carter sobre la falta de transparencia para llevar a cabo unas elecciones libres y justas en el Perú. Al parecer, quien habría aconsejado a Bill Clinton apoyar los informes de las referidas misiones, sería el National Security Council (NSC). Arturo Valenzuela, funcionario de ese organismo, habría cumplido al respecto un rol especial. Rivero desconocía que a esas alturas el Departamento de Estado ya había elaborado un documento en el que se prevén escenarios posibles para la reacción de los Estados Unidos frente a los resultados electorales.
    Sucede que días antes, las cabezas de la Subsecretaría de Estado para América Latina, Peter Romero y Bill Brownfield, habían preparado un memorándum sobre qué hacer si Fujimori gana con fraude en la primera vuelta electoral en el Perú, entre otras hipótesis. Treinta días atrás el temperamento en el Departamento de Estado era distinto. Se pensaba que Fujimori ganaría casi sin problemas en la primera vuelta. Ello porque, según algunos analistas en la capital norteamericana, el candidato-Presidente competía con tres candidatos que no tenían las preferencias de la ciudadanía y sin que ninguno de ellos alcanzara el 20 % de la intención de voto presidencial. No veían, electoralmente hablando, una alternativa contundente frente a Fujimori. Claro que, al mismo tiempo aceptaban que el proceso estaba viciado y no era transparente ni justo.
    Ahora las condiciones electorales han cambiado.
    Funcionarios del Departamento de Estado comentaron a CARETAS hace unas semanas que esperaban que el gobierno modificara las condiciones. "Faltan 31 días, vamos a ver qué sucede. Esperamos que el gobierno cambie de actitud". Sobre cómo reaccionarían frente a un fraude el día de las elecciones, respondieron: "No podemos prejuzgar sobre lo que vamos a hacer. Nosotros esperamos que exista un cambio democrático. Cuando culmine el proceso electoral, expresaremos nuestra opinión".
    Fuentes consultadas en Washington han señalado que habría una seria reacción si Fujimori gana en primera vuelta con fraude. Simplemente, Estados Unidos no lo aceptaría y habría sanciones económicas y políticas.
    La resolución bipartidista así lo anticipa.
    ¿Qué dice dicha resolución? Básicamente, que si la comunidad internacional no ve que las elecciones del próximo domingo son justas y libres, el gobierno estadounidense modificará sus relaciones económicas y políticas con el Perú, incluyendo su apoyo a los préstamos de instituciones financieras internacionales de crédito y trabajará con otras democracias del hemisferio y de otras partes para la restauración de la institucionalidad en el Perú.
    Hay que recordar que cuando concuerdan senadores como Helms y Leahy, que generalmente tienen puntos de vista discrepantes, la resolución se aprueba por unanimidad. Leahy trabaja estrechamente con el senador demócrata Ted Kennedy, de su mismo partido. La última vez que Kennedy y Helms estuvieron de acuerdo en un tema similar fue cuando, a finales de la década de 1980, condenaron la dictadura de Manuel Antonio Noriega en Panamá, quien se hizo reelegir fraudulentamente.
    La semana pasada el presidente del Consejo de Ministros, Alberto Bustamante Belaunde, aludió al proyecto de resolución con palabras altisonantes. "Se nos está agotando la paciencia", dijo. Esto podría explicarse porque son cinco los viajes que ha realizado a Washington en los últimos meses, intentando convencer al Departamento de Estado y a congresistas, entre ellos el propio Helms, de que el proceso electoral y la institucionalidad democrática marchan sobre ruedas.

     

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