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ARTICULO
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19
de Abril de 2000 |
¿De Qué
Se Ríen?
El régimen ensaya nueva estrategia porque
no pudo consumar el fraude.
El historiador
Pablo Macera, que nunca fue un militante político, resulta ahora
en el estado mayor electoral de Fujimori, al lado del ultraderechista
Tudela, cuyo juego es reemplazar al Presidente antes de que éste
cumpla su eventual tercer período. El trasfondo es el miedo de
Fujimori y Montesinos a que una oposición enardecida en el Congreso
y en las calles les exijan cuentas. Entretanto, a raíz de la falsificación
de firmas, la cúpula oficialista es corroída por discrepancias
que han causado la conversión de Absalón Vásquez
en simple "jefe de organización", mientras otros orquestan una
segunda vuelta en que emplearán un híbrido de guerra sucia
y buenas maneras.
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| Pese
a lo que digan las cifras de la ONPE, Fujimori y sus compañeros
de baile en Puente Piedra saben que están jugando con fuego
y con líos internos. |
LA imposibilidad de consumar el fraude y ganar en primera vuelta
-imposibilidad determinada por las impetuosas y masivas demostraciones
en varias ciudades del país- habría causado desconcierto
en las filas fujimoristas. Esta semana se esbozó por eso una nueva
estrategia para la segunda vuelta.
Antes había surgido una tormenta interna, debido a la falsificación
de firmas. A causa de esto, Absalón fue relegado a "jefe de organización"
y dicen que desde hace dos semanas ya no se reúne con el alto mando
electoral, que antes él integraba, y que ahora está compuesto
por Vladimiro Montesinos, Francisco Tudela, Pablo Macera y Keiko Sofía,
bajo la conducción personal de Fujimori. El ultraderechista Tudela
aparece ahora con perfil alto, un perfil que se ha dado el lujo de "soplar"
respuestas al primer mandatario delante de la prensa extranjera.
Además de eso, se han nombrado cinco voceros oficiales: Tudela,
Macera, Jorge Trelles (de Nueva Mayoría), Luz Salgado (de Cambio
90) y Martha Hildebrandt.
Lo que malquistó a Absalón Vásquez no fue que hubiera
orquestado una falsificación de firmas, sino que lo hubiera hecho
de forma tan burda y dejando rastros y testigos. El ventarrón opositor
de las urnas y las calles hizo en esa difícil coyuntura que se
decidiera darle a Fujimori un baño de multitud.
Así, el viernes 15 se dispuso de la placita de Puente Piedra, que
fue colmada por tres mil manifestantes. Por un momento, todo parecía
igual. Ahí estaba el Chino, sonriente, con el ya característico
estrado en forma de T, y acompañado de su elenco estable de artistas.
Pero a la partitura de "Chino, chino, chino" se le ha añadido ahora:
"¡en primera vuelta y en segunda vuelta!" Y ahora ni Ricardo Márquez
ni Tudela bailaban (en realidad, nunca lo hicieron).
Seriedad, sobriedad y, sobre todo, responsabilidad, son ahora los ejes
del discurso presidencial. Alguien le ha aconsejado que hay que comportarse
con altura.
Fujimori dice que por 15 mil votos no ganó en primera vuelta, y
que Toledo necesitaba un millón para alcanzar esa meta. Omite por
cierto las operaciones de fraude, que parecen haber sido sobre todo electrónicas;
pero se nota que ha acusado la pegada.
El sábado 16, el alcalde Ricardo Chiroque, de Nueva Mayoría,
le había preparado un gran show en San Juan de Lurigancho, pero
Fujimori nunca apareció. Parece decidido a mantener distancia con
un personaje demasiado comprometido con la escandalosa falsificación
de firmas. Fujimori apareció más bien ese día en
Bagua, encabezando un nutrido mitin en compañía de Absalón
Vásquez, pero sin el candidato a la primera vicepresidencia. ¿Acaso
Vásquez y Tudela no se pueden ver?
En Bagua anunció medidas drásticas contra funcionarios de
la Sunat que abusan contra los pequeños comerciantes y les cierran
sus negocios. Prometió la carretera Rioja-Tarapoto-Yurimaguas totalmente
asfaltada, para que Bagua y Jaén se conviertan en centros de crecimiento.
No olvida que su programa vial le ha ganado réditos en diversas
regiones del país.
Pero un aire enrarecido flota sobre los hombros de Fujimori.
A Fujimori le preocupa, por supuesto, la presión internacional;
pero cree que un triunfo por margen confortable puede hacer variar la
dirección del viento. Esto exige, por debajo de los gestos alturados,
una guerra sucia a todo meter contra Toledo.
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| Absalón:
arrinconado pero protegido por el Presidente. |
LA HISTORIA POR DENTRO
Cuando, el martes 29 de febrero, apareció la sensacional revelación
de El Comercio sobre la falsificación de más de un millón
de firmas, hubo en Palacio una reunión ordinaria del comando, compuesto
por Fujimori, Vladimiro Montesinos y Absalón Vásquez. Estaba
presente el publicista Saúl Mankevich (ver CARETAS 1613). Allí
se pidieron explicaciones a Absalón, pero éste respondió
que se trataba de exageraciones del diario decano. Sostuvo que la denuncia
del joven Carlos Rodríguez Iglesias había sido manipulada.
Luego, cuando la hermana del anterior, la joven María brindó
su propio testimonio confirmatorio del de su hermano, Absalón volvió
a insistir en su negativa.
Pero todo su tinglado se desplomó cuando en El Comercio del 15
de abril apareció Erika Milagros Martínez Liñán
(22), egresada de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor
de San Marcos. Ella no sólo confirmó lo ya revelado respecto
a la falsificación, sino que reconoció a uno de los miembros
de la red falsificadora, que en Lima se hacía pasar como `Angel'.
La joven se asombró al ver aparecer a ese sujeto como jefe de la
Oficina Descentralizada de Procesos Electorales de Arequipa, ahora con
su verdadero nombre: Rubén Calderón Díaz.
¿TUDELA PRESIDENTE?
No es la de Absalón y sus compadres la única movida en
las alturas. Por diversos canales se ha filtrado la información
de que Fujimori y Montesinos están decididos a pelear a muerte
la reelección presidencial, no sólo por amor al poder, sino
porque temen que un abandono de éste los convierta en perseguidos
de la justicia.
Tudela habría dicho hace meses en Washington a un político
peruano que pide reserva de su nombre, que él forma parte de un
plan para permitir una transición sin dramas. Eso implica que a
determinada altura del supuesto tercer período de Fujimori, él
asumiría la presidencia. Todo ello acompañado, como ha ocurrido
en otras transiciones, con un borrón y cuenta nueva.
El lunes último, en El Comercio, el Dr. Luis Bedoya Reyes dio un
sello de seriedad a estas voces, al expresar, en una entrevista: "Fujimori
ha tenido miedo de irse porque quedó demostrado que no podía
endosar. Fracasó con Yoshiyama y con Hurtado Miller. No tenía
otro camino que jugarse él. Porque él y don Vladi están
en la misma yunta. Alguien no lo dejaba salir. Entonces se atrincheró
en la necesidad de quedarse. Pero yo siempre he dicho que no se quedará
más de un año".
Cuando el Tucán habla, es porque piedras trae.
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