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ARTICULO
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19
de Abril de 2000 |
ONPE
Conteo Bamba
Asombrosa mezcla de ineptitud y engaños
desvirtúan las elecciones del 9 de abril.
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| Una
imagen vale más que las palabras : el lento escrutinio de actas
estuvo cargado de sorpresas. |
LA incompetencia de José Portillo y sus muchachos ha sido
insuperable en los comicios del 9 de abril. "Si la Misión de Observación
de la OEA no hubiera estado presente, hubiese habido un desastre informático",
dice Miguel Saravia, coordinador de los observadores técnicos de
Transparencia.
Desde meses antes, afirma Saravia, se le había advertido a la Oficina
Nacional de Procesos Electorales (ONPE) de la catástrofe que podía
suceder el 9 de abril. Pero no hacían caso. Sólo cuando
la OEA llegó y amenazó con declarar viciado el proceso,
empezaron a rectificar. Pero ya era muy tarde.
El resultado ha sido lo que el país observa estupefacto. Un periodista
mejicano ha recordado que en Senegal, que no cuenta con sistemas de computación
tan avanzados como los de la ONPE, los resultados se dieron más
rápido que acá.
Por eso cuando Francisco Tudela ha dicho que la comunidad internacional
quiere tratar al Perú como una república bananera, está
exagerando. La ONPE no está a la altura de una república
bananera.
Entre la casi interminable relación de problemas que pueden señalarse,
están:
La ONPE anuló su sistema de conteo rápido paralelo, pero
instaló un centro de cómputo semiclandestino en San Miguel,
donde en doce cubículos se recibía, por fax, la información
de todo el país, que para ese efecto había sido dividido
en doce regiones. De allí obtuvo su información el jefe
de la ONPE, José Portillo, cuando leyó algunas mesas aisladas
poco antes de la medianoche del 9 de abril.
Su central de cómputo instalada en el local de la ONPE (en el Campo
de Marte) no había recibido nada todavía, porque se había
dado una orden de último minuto para que recién a la medianoche
se empiece a enviar la información de los 56 centros instalados
en todo el país.
A última hora también de dictó una disposición
que permitía los traslados parciales de actas a los centros de
cómputo. Se suponía que en cada centro de votación
debería esperarse a tener todas la actas y llevarlas, en compañía
de los personeros y observadores que quisieran acompañarlas, a
los centros de cómputo.
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| Cada
día el descrédito es mayor para José Portillo
y José Cavassa, de la ONPE. |
Pero esa directiva se cambió y empezaron a enviarse lotes de actas
que, obviamente, no iban acompañadas de personeros.
Otra instrucción de último momento fue que se refregara
con una esponja con bencina la lámina de plástico que recubría
las actas, antes de digitarlas, para borrar cualquier número que
se hubiera escrito encima.
Esta disposición se tomó en la última semana, cuando
el personero de Acción Popular demostró que se podía
escribir encima del acta y adulterarla.
El problema se presentó cuando empezaron a llegar actas que no
tenían la lámina de plástico, porque éstas
no se habían distribuido a algunas de las mesas. Al final se aceptaron,
sin la cubierta de plástico.
No hubo planes de contingencia o no funcionaron. Por ejemplo, el sábado
8 se cayó (malogró) el servidor de Huanta. No pudieron levantarlo
(arreglarlo) nunca. Hubo que enviar otro para reemplazarlo. Lo mismo pasó
en Puno el domingo 9. Sin ir muy lejos, el lunes 10 se cayó el
servidor de la ONPE en la Universidad Nacional de Ingeniería, un
centro de cómputo clave, pues atiende al populoso Cono Norte. Estuvo
fuera de servicio durante 24 horas.
Las fallas en el sistema de cómputo señaladas por la OEA
en los simulacros del sábado 8 y domingo 9 (ver entrevista Eduardo
Stein en CARETAS 1614), se debieron en gran medida a problemas de software.
El costosísimo y moderno programa que adquirió la ONPE,
el Oracle, es una base de datos que sirve para muchos fines, pero necesita
ser adaptada específicamente para un sistema electoral y, como
todo programa, probado repetidamente. Eso no se hizo acá.
Al final, probaron y corrigieron a medias lo concerniente al voto presidencial
y congresal, pero no el voto preferencial. Si en los primeros hay gravísimos
problemas, con los preferenciales puede salir cualquier cosa.
Los famosos hologramas infalsificables de José Portillo, que se
pegaban en la actas, fueron mandados a hacer en Inglaterra. Pero cuando
llegaron, se comprobó que podían despegarse sin dejar huella.
Entonces mandaron a hacer un segundo lote. Estos sí eran imposibles
de arrancar. Pero no destruyeron los primeros. Peor aún, al final
la ONPE le dio validez a los dos hologramas.
Si había una mafia que falsificaba actas (ver CARETAS 1613), y
se hicieron del primer lote de hologramas, se les facilitó la labor.
Lo elemental hubiera sido destruir los primeros hologramas en presencia
de un notario y de personeros y observadores. No se hizo.
La impresión de las actas tampoco se hizo de esa manera, así
es que nadie garantiza que no se imprimieran duplicados.
La ONPE no instaló terminales de computadora donde los personeros
y observadores pudieran verificar la información que se iba ingresando
al sistema. Las promesas que dio José Portillo, en el sentido que
todo se podía observar, no sirvieron para nada. Lo único
que podían hacer los personeros era mirar cómo se digitaba
la información parados junto a un operador.
No sólo no podían mirar dentro del sistema, sino que tampoco
podían saber si no habían uno o más terminales clandestinos
conectados al servidor, fuera del recinto, donde se introdujeran datos.
Eso es perfectamente posible de verificar, pero la ONPE no quiso que se
hiciera.
La sospecha de la alteración de actas, la suplantación de
muertos y viajeros, y la utilización del carrusel, no sólo
es una presunción. Ha habido múltiples denuncias en todo
el país de lo mismo. Pero hay otro dato que alimenta la suspicacia:
el bajísimo porcentaje de voto nulos y blancos en estas elecciones.
Nunca en la historia electoral del país hubo tan pocos votos viciados.
La única explicación es que mecanismos de fraude como el
carrusel y la alteración de las actas los han convertidos en votos
por el candidato... ¿es posible imaginar quién?
¿Los peruanos decidieron de pronto no equivocarse, ni viciar su
voto, ni dejarlo en blanco? Ni siquiera en la segunda vuelta de 1990,
con sólo dos candidatos, hubo tan pocos votos nulos. Los ciudadanos
se han portado superlativamente en esta elección. O ha habido un
fraude gigante.
El porcentaje de votos nulos y blancos para el Congreso es también
mucho menor que el normal en las elecciones desde 1980 y, por supuesto,
minúsculo en comparación con los comicios pasados, donde
el fraude se hizo por el mecanismo opuesto, anulando una cantidad descomunal
de votos.
En 1995, en la votación para el Congreso hubo un 40,8 % de nulos
y 6,1 % de blancos, 46,9 % de sufragios no válidos. Este año,
gracias a las manos milagrosas de José Portillo y José Cavassa,
los nulos son sólo 9,4 % y los blancos 5,9 %, en total 15,3 % de
votos no válidos. Un gran progreso. Salvo que la disminución
de votos anulados se haya transferido en una acto de prestidigitación
a la lista de... ¿es posible imaginar cuál?
A lo cual se agrega la espectacular distancia entre el número de
votantes y de votos, diferencia avalada por la ley, de acuerdo con las
normas dictadas por este gobierno.
En suma, nadie puede determinar a ciencia cierta cuánto es legítima
incompetencia y cuánto auténtica trampa. De lo que no cabe
duda, es que la primera sirve para disfrazar la segunda.
La Trabucco Sigue Amarrando el Macho
Fiscal del caso de las firmas falsificadas no se pronuncia, a
pesar de que la OEA ha recordado que se trata de un tema pendiente.
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| Fiscal
Trabucco: no se le ve entusiasmada. |
UN ambiente ubicado del 4º piso del local de la Policía
en la avenida Aramburú de San Isidro guarda el mayor secreto de
este turbulento tiempo electoral: los padrones de adherentes de todos
los grupos que participaron en los comicios. Incluidos los de la presunta
"fábrica" de firmas del movimiento Perú 2000.
El próximo 31 de marzo vence el plazo que la misma doctora Mirtha
Trabucco, fiscal especial para delitos electorales, se puso, tentativamente,
para concluir su investigación de este caso. No hay, sin embargo,
indicios de una próxima revelación.
Todo indica que se esperaría hasta después de la Segunda
Vuelta y se manejarían dos opciones: o inculpar solamente a los
testigos o anunciar que todos los grupos falsificaron firmas y, por tanto,
investigarlos también a todos.
Carlos Rivera, miembro del Instituto de Defensa Legal y abogado de Erika
Martínez, una de las testigos, afirmó esta semana que la
investigación ha entrado en una "etapa secreta". Y es que a la
conferencia de prensa del 28 de marzo, en la que reclamó acceso
a todo lo actuado, la fiscal Trabucco respondió curiosamente.
Dijo que, hasta ese momento, ya había llevado a cabo 28 diligencias
y tomado declaraciones a 22 personas. Entre ellas al congresista Oscar
Medelius, a Ruben Calderón "Angel" (ex jefe de la ODPE de Arequipa),
a Luis Navarrete (regidor metropolitano) y a Migdonio Bellota (regidor
de Los Olivos).
Pero nadie vio ni supo cuándo ni dónde se actuaron estas
diligencias. Más bien la cercanía de la Trabucco a Blanca
Nélida Colán y a la doctora Hilda Valladares (la fiscal
que acusó a Baruch Ivcher), encargada de la Mesa de Partes de Delitos
Tributarios y Aduaneros, hicieron que aumentara la desconfianza en torno
a ella.
Además, que la Trabucco esté casada con Ricardo Trelles
Rebossio, funcionario del Banco de Comercio, una entidad manejada por
la Caja de Pensiones Militar Policial, echa aún más dudas
sobre su imparcialidad. Sus vínculos con el SIN vendrían
por esa vía.
Pero, ojo, éste no es sólo un "tema pendiente", como ha
señalado Eduardo Stein, Jefe de la Misión de Observadores
de la OEA. Es en cierto modo "el" tema que puso en clamorosa evidencia
los oscuros propósitos electorales del régimen.
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