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Edición Nº 1615 |
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Las Mitades de Fito
LOS hombres se presentan: el que tomaba agua que no calma la
sed, el que no tenía nada que hacer, los que no querían
saber a dónde iban, el que vivía en una cárcel con
las puertas abiertas. Todos contradictorios, todos disociados. Pobrecillos.
Son incapaces de comprender el nuevo mundo allá afuera, llevando
a cuestas su viejas recetas y modelos para ser hombre. Trastornos de la
personalidad, que le llaman. Tal vez los plastificados travestis de la
Av. Arequipa y los paleolíticos miembros de las barras bravas no
son más que los extremos de una misma crisis, aquella que cuestiona
el tradicional modelo masculino y revela el embate de fuerzas contradictorias:
unas que tienden a disgregarlo y otras que buscan su integración.
Una Buena Causa En la residencia del embajador de EE.UU. se celebra nuevamente
la
Convirtiendo su casa en gigantesca galería , Donna Hamilton nos devuelve la tradicional Noche del Arte. ERA una costumbre que la Residencia del Embajador de los Estados
Unidos abriera sus puertas a los creadores y consumidores de arte en una
fiesta de dos días titulada la Noche de Arte. Se trataba de una
exposición venta de obras organizada para recaudar fondos y apoyar
las actividades de bien social apadrinadas por esta sede diplomática.
Lamentablemente, por razones de seguridad, esta tradicional fiesta debió
suspenderse hasta encontrar tiempos más amables.
OCHO SON SUFICIENTES. No llegamos a ser antípodas pero no hay que fundamentar mucho si nos referimos a la enorme distancia que separa el Perú de Suecia. Pero he aquí que una discreta muestra que se presenta durante todo abril y mayo en el Museo de la Nación llega a nosotros como un sutil encuentro. En la muestra "Ocho de Suecia", descubrimos un arte que bebe de la tradición popular y medieval europea, donde se perciben las contradicciones de la ciudad y el campo, la naturaleza y la cultura, el color y la forma. La mirada de ocho artistas es suficiente para secuestrar nuestra atención y participar de este síndrome de Estocolmo artístico.
EL Mitin Literario
FUE noticia celebrada la presencia de los escritores Jean Echenoz
y Florence Delay en el Perú. Pero lo que no se sabe fue el feliz
encuentro de ambos con una realidad que no estaba escrita en ninguna guía
de turismo. Luego de compartir con el medio literario limeño, los
escritores galos visitaron Trujillo, Cusco e Iquitos, y sus conferencias
en todas estas ciudades tuvieron como telón de fondo las multitudinarias
movilizaciones para detener el fraude electoral. Y entre ambos espacios,
el auditorio y la calle, los escritores sentían una especial solidaridad.
Afuera se luchaba por la democracia, y dentro, a una escala mucho menor
pero también importante, se defendía el poder de la imaginación.
"Nos conmovió muchísimo en Iquitos el domingo por la tarde,
ver a la gente celebrando espontaneamente el triunfo de Toledo" señala
Delay. Pero para ellos, más allá del mitin o del hecho literario,
lo importante es ligar ambas a la condición humana, a nuestra integral
existencia.
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