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ARTICULO
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27
de Abril de 2000 |
Rescatando
A La
Pavita
El hallazgo de la Penelope albipennis, ave peruana que se creía
extinguida desde hace un siglo.
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Las
plumas blancas en los bordes de las alas le dan el nombre científico
de Penelope albipennis.
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TRAS una vitrina del Museo Natural de Varsovia se exhibe -en estado
de disecación- el primer ejemplar conocido por la ciencia de la
pavita albiblanca (Penelope albipennis). Es un macho esbelto cubierto
de plumas color negro, verde y en mínima proporción -en
el borde de las alas- de color blanco. Estas, dicen, son mucho más
vistosas en pleno vuelo, de ahí su nombre. Fue el naturista polonés
Jean Stolzman quien el 18 de diciembre de 1876 la atrapó en una
isla del río Tumbes.
Pasó un siglo en que la comunidad científica creyó
que esta ave se había extinguido, hasta que en 1977 Gustavo del
Solar y el ornitólogo John O'Neill, de la Universidad de Louisiana,
la volvieron a descubrir.
Ambos buscaron el ave durante ocho años, siguiendo los pasos marcados
por la doctora María Koepcke, según los cuales había
indicios de que el ave habría sobrevivido al tiempo en un habitat
que estaría circunscrito al departamento de Lambayeque y las áreas
vecinas de Piura y Cajamarca. Pero en definitiva fue un campesino de la
región quien los dirigió hacía una quebrada del bosque
seco norteño donde, ¡oh sorpresa!, encontraron un ejemplar
vivito y cacareando. Luego de "redescubrir" la especie -dice Del
Solar- la noticia dio la vuelta al mundo. Además de ser un caso
raro, resultaba reconfortante conocer que una especie considerada extinguida
durante un siglo, "volviera a la vida".
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De
izquierda a derecha: Marco Mavila, Gustavo del Solar, Fernando Hilbck,
Heinz Plengue, Lucila Pautrat y el presidente de la comunidad Santa
Catalina de Chongoyape.
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Desde entonces, este hombre de caza convertido al conservacionismo,
decidió dedicar esfuerzos a proteger a esta especie en extinción
en el Perú. Primer logro fue una resolución ministerial
de 1980 que declara en veda indefinida su caza y/o captura. Segundo paso,
durante veinte años y en un zoocriadero de nombre emblemático,
Barbara D'Achille, se dedicó a criar polluelos en cautiverio. Hoy
en día, con el apoyo de la Asociación CRACIDAE Perú-Inrena
y de la Fundación Backus Pro-Fauna en vías de extinción
se lleva a cabo con éxito el Proyecto de Reintroducción
de la Pava Aliblanca en la Comunidad Santa Catalina de Chongoyape, en
Lambayeque. Allí la técnica de crianza está destinada
a contrarrestar las causas por las cuales la pava estuvo en estado de
extinción en el último siglo (aumento de la población
humana, cacería, tala y quema de árboles). Se trata de
una especie sumamente frágil, con hábitos alimenticios muy
especializados y que incluso puede morir por alteraciones en su sistema
nervioso -explica Del Solar. Por eso, para establecer una población
independiente y autosostenible se entrena a los polluelos que nacen en
cautiverio para que huyan de los humanos y de los depredadores naturales,
y para que consuman solamente comida silvestre. Por si fuera poca proteción,
viven en un sistema de semicautiverio, dos jaulas confeccionadas con malla
de pescador de 20m x 15m x 12m de altura (o lo necesario para estar por
encima de los árboles). Paralelamente se tiene planeado promover
la educación de la población local en la conservación
de la Pava aliblanca y del Bosque Seco del Noroeste. Los resultados del
proyecto se verán cuando, luego de un año de adaptación
continua, los ejemplares sean liberados por completo y emprendan vuelo.
Con las alas extendidas y bajo el resplandor del Sol, seguro destellarán
las plumas blancas de los bordes de las alas verdes y negras, que le han
dado nombre y -y ahora- renombre a la especie.
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