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27 de Abril de 2000 |
Por
AUGUSTO ELMORE |
NO somos nada: debido al adelanto de la edición anterior,
esta columna, o página, parece que llegó tarde y se quedó
tirando cintura y terminó no apareciendo. Quizá podríamos
llamar a esto gajes del oficio. Algunos puntos de la misma, que reproduzco,
podrían parecer desfasados, pero en lo que se trata a Tudela no
lo están, aunque salgan un poco tarde. Porque Tudela es Tudela.
Al comentar las elecciones, muy suelto de huesos pero con el estiramiento
de siempre, el subcandidato, doctor Tudela, dijo que en el Perú
la diferencia entre el primer candidato y el segundo era mucho mayor que
en las elecciones ocurridas en otros países. "Muy diferente -tuvo
el empacho de decir- al caso chileno y uruguayo". Pero, claro, señor
tan poco clarividente, las elecciones en Chile y Uruguay fueron efectivamente
muy distintas, porque fueron limpias. Aquí hubo, desde meses antes
de que se produjera, una elección tramposa e inequitativa, llena
de turbidez y violencia periodística digitada por el gobierno en
contra de los candidatos de la oposición. ¡Gran diferencia,
en verdad! Después de todo, le doy la razón, Tudela.
Comparar las elecciones chilena y uruguaya con la peruana fue como mentar
la soga en casa del ahorcado, ni más ni menos.
El subcandidato Tudela, probablemente sin meditarlo mucho, también
denominó, igual que hubiera hecho Franco, como un acto de sedición,
la aparición de las masas juveniles en las calles, siendo rebatido
de inmediato, en forma contundente y serena, por el decano del Colegio
de Abogados, doctor Martín Belaunde Moreyra, quien se refirió
al derecho constitucional del pueblo a manifestarse en voz alta. Quizá
a Tudela, acostumbrado al parecer a la obediencia ciega, todo acto de
protesta y de altivez le parezca ahora sedición. ¡Ni que
viviéramos en un cuartel!
Tengo mala suerte con la doctora Hildebrandt, a la que por razones ajenas
a mi voluntad me veo obligado a volver a citar. En la penúltima
edición, en el párrafo en el que deseaba aclarar el lapsus
calami ocurrido en la anterior, ocurrió otro, que ahora sí
atribuyo a los duendes que visitan las imprentas. Cuando quise decirle
que, como ella sabe muy bien, vivimos equivocándonos, apareció
como vivimos equivocadamente. Se parece pero no es lo mismo, señor
corrector.
La, por su monto, estrambótica, súbita e injusta multa del
Jurado Nacional de Elecciones al Canal N, no constituye sino una de las
tantas revanchas a que nos tiene acostumbrados el gobierno. ¿Es
posible que esto siga ocurriendo? Otra de las revanchas es acusar a la
funcionaria de la ONPE que denunció problemas ocurridos en Chachapoyas.
¿Se acuerdan del Jurado Nacional de Elecciones que presidió
ese intachable, insospechable jurisconsulto que fue don Domingo García
Rada, contra el que atentó, claro, Sendero? Diríamos, como
en el valse, que toda comparación es una ofensa.
Ha habido en estas elecciones una concurrencia extraordinaria, dijo hace
poco el subcandidato Tudela, elogiándolas. ¡Claro, si hasta
en muchas mesas ha habido más votos que electores!
Las masas, sobre todo la juventud, en la calle, gracias a Dios, cortaron
la marcha del fraude que, de a pocos, iba a consumarse. ¿Alguien
lo puede dudar? Pues a ninguno de los corresponsales extranjeros le cupo
la menor duda.
Continuando felizmente con la labor iniciada por su antecesor, Fernando
Andrade Carmona, el actual alcalde de Miraflores, Luis Bedoya de Vivanco,
ha puesto particular énfasis en la cultura en ese distrito. Actualmente
en el parque Reducto, embellecido y puesto en funciones por Andrade, se
ofrecen conciertos notables. Recientemente estuvo allí, para deleite
de los vecinos, la orquesta juvenil Olive de Bélgica, conformada
por 30 adolescentes de 13 a 17 años, alumnos del colegio Nuestra
Señora de Edegen, de Amberes, Bélgica. Poco antes se realizó
otro extraordinario concierto de guitarra y flauta traversa, a cargo de
alumnos del Conservatorio Nacional de Música. ¡Buena labor,
alcalde (aunque no compense el alza de los arbitrios)!
¿Es una simple coincidencia que dos de los canales cautivos (por
más que sean de señal abierta) hayan programado desde hace
meses, para los sábados en la noche, en horario popular, dos programas
tan deleznables, groseros y chabacanos como Los Cómicos Ambulantes
y los Ambulantes de la Risa (la similitud en los nombres los denuncia)?
Esa, unida al programa de la Bozzo, ¿es una mera casualidad, o
constituye un operativo sicosocial para rebajar la capacidad de pensar
del pueblo manteniéndolo malentretenido? Más parecería
que de lo que se trata es de arrebatarle al pueblo su capacidad crítica,
reemplazándola por esa basura.
Aunque termine siendo un triunfo para Fidel (que le sacará el jugo
hasta la última gota), es hora que el balserito Elián retorne
con su padre a Cuba, al pueblo de Cárdenas. ¡No hagamos que
la guerra fría se imponga a los sentimientos humanos! La patria
potestad está por encima de todo al fin de cuentas. Cuando sea
grande Elián tendrá el derecho de elegir (¿lo tendrá
en efecto?)
En todo caso podrá hacer su balsa propia.
Los peruanos demócratas agradecemos a los embajadores extranjeros
que, preocupados por lo que venía sucediendo en el país,
se hicieron presentes manifestando sus observaciones antes de la primera
vuelta. Ellos le mostraron al gobierno que en un mundo globalizado la
exportación de productos tiene estrecha relación con la
importación de normas democráticas.
Murió, súbitamente, Gustavo Mohme Llona, director de La
República, uno de los luchadores por la libertad. Su vida, como
hombre, periodista y congresista, será en adelante un ejemplo para
quienes sigan sus pasos.
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