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ARTICULO
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11
de Mayo de 2000 |
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Ojo
clínico. Estas mujeres son implacables con las cédulas.
En turnos de 12 horas, son observadas por la ONPE y los personeros.
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Cédulas:
No
Perderlas
de Vista
CARETAS
estuvo presente en la impresión de las cédulas electorales.
Ojalá se tenga la misma transparencia con la fabricación
de las actas.
El proceso
electoral está que arde. Por eso, la iniciativa de Quebecor (empresa
que imprimirá la cédula de votación) y ONPE, de invitar
a los dos partidos en carrera, el JNE, la Defensoría del Pueblo,
la OEA y un notario público a presenciar la destrucción
del material usado, atempera la coyuntura. A su vez, la impresión
y el empaquetado de cédulas también puede ser observado
por los personeros y por las organizaciones mencionadas.
EL proceso electoral está siendo cuestionado y ante la
duda más vale precaución. Es por ello que la imprenta Quebecor,
encargada de la elaboración de la cédula para la segunda
vuelta, junto con la ONPE, ha querido demostrar por todos los flancos
que la cosa no es con ellos.
En la imprenta de dicha empresa en Santa Anita, se reunieron el pasado
lunes 8 a las siete de la noche, convocados por la ONPE y a sugerencia
de Quebecor, representantes del JNE, Perú Posible, Perú
2000 y un notario público que certificó la destrucción
del material de impresión (fotolitos y placas de color). La OEA
y la Defensoría del Pueblo, pese a haber sido invitados por la
empresa, no asistieron. En total eran 11 personas.
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La
exactitud de las máquinas computarizadas hacen que el proceso
de impresión sea a prueba de fraude.
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Las planchas de los fotolitos eran cortadas en varias partes, bajo supervisión
y beneplácito del notario público. Nadie puso objeción
alguna. Luego, las planchas de alumino con los colores de impresión,
fueron dobladas en cuatro pedazos. El aluminio al ser doblado no puede
ser enderezado otra vez. En esta parte del trabajo tampoco hubo objeción.
Tanto los fotolitos como las planchas de color fueron introducidas a un
tacho de basura que luego fue llevado a un almacén de seguridad.
La cédula donde se hizo la prueba de color fue cortada en varias
tiras y entregada al notario.
De esta forma no hay posibilidad alguna que en Quebecor se puedan imprimir
más cédulas de las necesarias. La empresa quiere despejar
cualquier duda.
Por otro lado, todo el personal encargado de hacer el control de calidad
a la cédula, es revisado a la hora de ingreso. No se permite a
ninguno de ellos ingresar con ningún objeto.
Para ingresar al galpón donde se encuentran las máquinas
impresoras y de cortado (primera fase del proceso) hay un vigilante en
la puerta y otro en cada máquina. A los obreros también
les registran el cuerpo a la hora de entrada y salida. Luego, en la puerta
principal, los vuelven a revisar.
En esta primera fase se imprimen las planchas con 16 cédulas cada
una. Luego son cortadas dejando siempre un centímetro de margen.
La exactitud de las maquinarias computarizadas es quirúrgica.
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Daniel
Rodríguez (con flecha), polémico personero de Perú
2000 observa, junto con personeros de Perú Posible, los fotolitos
antes de ser cortados. ¿Se hará lo mismo con las actas?
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Los retazos producidos por los cortes son absorbidos por una máquina
de vacío (tipo aspiradora), la cual los almacena en un container
sellado. Estos retazos son pesados al igual que las cédulas impresas,
el resultado debe ser igual al peso de las planchas de papel sin cortar.
En el almacén donde se realiza el control de calidad de la cédula
(segunda fase del proceso) el nivel de seguridad también es milimétrico.
Cuatro personas hacen el control cualitativo, en caso vayan a tener algún
error. Incluso las que tiene mínimas manchas son descartadas. Estas
son colocadas en cajas que luego serán destruidas.
Luego, tres personas hacen un control cuantitativo, es decir, cuentan
y agrupan las cédulas en paquetes según los requerimientos
de distribución. Cada paquete es revisado luego unas cinco veces.
La última revisión deja al paquete oleado y sacramentado,
listo para ser colocado en bolsas selladas.
Las personas que participan en esta segunda fase trabajan en turnos de
doce horas. Para hacer los relevos, el primer turno abandona el local
completamente, luego entra el segundo. Al llegar a la puerta de salida,
les espera marcar tarjeta y otra revisión.
Los personeros tanto de Perú Posible como de Perú 2000,
así como representantes de la Defensoría del Pueblo, la
OEA, ONPE y JNE pueden ir en cualquier momento, las 24 horas.
Una vez empaquetadas las cédulas en bolsas, según el requerimiento
de distribución, son agrupadas y luego llevadas a otro almacén,
siempre con seguridad. Este está custodiado por dos vigilantes,
puesto que alberga las cédulas ya empaquetadas y las que están
a la espera.
El martes se inició el traslado de las cédulas empaquetadas
por parte de la ONPE. Una vez que éstas abandonan el local de Quebecor,
la responsabilidad se traslada a la ONPE y la observación queda
en manos de los personeros, Defensoría y OEA.
Quebecor ha buscado que la mayor cantidad de ojos estén sobre el
proceso de impresión y empaquetado de las cédulas, para
que no exista duda alguna sobre la transparencia. (Patricia Caycho
Cuba)
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