Edición Nº 1618

 

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    ARTICULO

    11 de Mayo de 2000


    Drago Kisic pidió la llave maestra para enfrentar la crisis.

    Las Claves de Krugman
    Alentar la exportación no tradicional y escapar de la dolarización, como Israel y Australia, aconsejó el gurú.

    Pese a su genialidad, que lo ubica como probable Nobel de la Economía, Paul Krugman confesó, en cónclave de economistas, que el único idioma que conoce es el inglés. Sus interlocutores tuvieron, pues, que expresarse en el idioma de Lord Keynes. Lo hicieron impecablemente, en la búsqueda de una salida peruana para una economía a la que la medicina tradicional del FMI, ahora aplicada por el galeno Efraín Goldenberg, ha sumido en un estado de coma.

     

    El profesor Krugman colocó la realidad del Perú bajo la luz del panorama mundial y propuso caminos económicos que exigen cambios que escapen al catecismo del FMI.

    Escribe RAFAEL HIDALGO

    COMENTADA encerrona en el Salón de Grados de la Universidad del Pacífico entre Paul Krugman y los más connotados economistas del país. El presidente de IPAE, Drago Kisic le colocó el cascabel al gato al preguntarle al célebre profesor del Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT) ¿cómo se puede conseguir un crecimiento sostenido de 6 % durante 15 años para derrotar la pobreza y el desempleo y asegurar una inversión de 25 % del PBI con la actual política monetaria en una economía dolarizada al 75 %?
    La sala quedó perpleja. Kisic había pedido la llave maestra para remontar la recesión escondida por las estadísticas oficiales.
    Krugman no quiso caer en el facilismo de recetar una dolarización a la ecuatoriana y más bien recomendó recorrer el camino opuesto, esto es, subir la cuesta de la desdolarización.
    Colocó como ejemplo el programa desdolarizador aplicado en Israel a mediados de los '80. Javier de la Rocha, gerente general del BCR , paró las orejas.

    Pese a reciente repunte del tipo de cambio, la caída tendencial persiste desde enero de 1986.


    Para sustentar su posición de manera gráfica sostuvo que "el Perú por su posición geográfica y su corriente comercial más bien debería parecerse a lo que sucede en Australia, donde su comercio exterior depende en forma equitativa del dólar, el euro y el yen y por ello no ha caído en la tentación de optar por el dólar americano". Recordó que ese país persiste en defender el dólar australiano. "A México, que depende en un 80 % del comercio con Estados Unidos, quizá le convenga en el futuro la dolarización", anotó.
    Javier Iguíñiz presentó el caso peruano (basándose en un trabajo de los economistas Oscar Dancourt y Waldo Mendoza de la Universidad Católica). Señaló que, a diferencia de lo que sucede en cualquier otro país donde al aumentar la emisión (incremento de la cantidad de dinero) se inicia la reactivación porque baja la tasa de interés y sube el tipo de cambio (modelo Mundell-Fleming), en el Perú esto no sucede. Explicó que esto es así porque en el país el 71 % de los préstamos (y depósitos) están dolarizados. Entonces una mayor emisión de moneda nacional provoca una mayor recesión, porque la subida del tipo de cambio ocasiona de inmediato un aumento de la deuda en dólares de familias y empresas.
    Julio Velarde precisó que en los últimos dos años ha existido una devaluación de cerca del 22 % frente a una inflación anual de 3 %. Pero la verdad de la milanesa es que si bien en los últimos tiempos ha existido un cierto repunte del tipo de cambio en relación con la década del '80, la caída del tipo de cambio es significativa (ver gráfico).
    Al comentar la trampa que existe entre la devaluación que se requiere para generar un crecimiento sustentado en las exportaciones y la estabilidad de las empresas (y por supuesto los bancos), Krugman recomendó profundizar las reformas en los sectores (agro) que pueden generar un aumento de la exportación no tradicional.

    Wicht animó el debate. Iguíñiz recordó que el 71% de los préstamos están dolarizados.


    En el cónclave, que presidió el padre Juan Julio Witch, participaron, además de los economistas mencionados, Martha Rodríguez, Mercedes Araoz, Socorro Heysen (SBS), el ex ministro Carlos Amat y León, Juan José Marthans, Elmer Cuba de Macroconsult, Fritz Dubois y Guillermo Runciman, entre otros.
    Todos tuvieron que pasar por el papelón de confesar que las cuentas nacionales (cálculo del PBI), pese a haber pasado por una hiperinflación, no se han actualizado y tienen un atraso de 20 años.
    Muchos recordaron las anotaciones de Krugman sobre el tema: "cualquiera que sepa cómo se construyen las estadísticas sabe que realmente son un subgénero de la ciencia ficción"; "en general a los altos funcionarios del gobierno les gusta oír buenas noticias y aquellos que dependen de sus favores (no sólo los empleados de la oficina de estadística sino también los administradores y hombres de negocios locales cuyos informes son los datos en crudo) pueden ser fácilmente tentados a embellecer la verdad" (De vuelta a la economía de la Gran Depresión 1999).
    Una prueba de la falsedad del crecimiento del PBI (8,4 % entre octubre '99-marzo 2000) en la era Goldenberg se puede encontrar en el comportamiento de las utilidades del sector bancario: apenas US$ 4 millones en el primer trimestre del 2000 (con activos que superan los US$ 1.200 millones). Si se compara con las utilidades en el mismo período de 1997 (U$47 millones) salta la liebre.
    No obstante la pobreza de estas ganancias (si así se pueden llamar), los bancos se resisten a aumentar los créditos. Así lo confirmó Roberto Abusada en la misma reunión, al comentar que, "mientras baja el nivel de créditos, las reservas internacionales siguen creciendo, porque los bancos están prefiriendo colocar sus recursos en el BCR, ya que las grandes empresas consiguen préstamos directos del exterior". Una fuente del sistema financiero confirmó que por lo menos US$ 1.000 millones están durmiendo el sueño de los justos en las bóvedas, como las pipas de roble guardan el vino o el coñac. Increíble en un país de sedientos.
    Los consejos de Krugman para nuestra economía apuntan, en resumen, a tres vigas maestras: desdolarización de la economía; promover un crecimiento liderado por las exportaciones, sobre todo las no tradicionales; proseguir las reformas, particularmente en los sectores vinculados a la exportación, por ejemplo en el agro (ley de tierras, ley de aguas, titulación). Para algunos brujos locales que han persistido tercamente en una política antiexportadora, todo esto debe haber sabido a chicharrón de sebo.


     

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