Edición Nº 1618

 

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    11 de Mayo de 2000
    Por LORENA TUDELA LOVEDAY

    El Huaco Sicalíptico

    AY qué pesado Mario, no sabes, justo cuando Maryschienka me estaba dando el premio Presidencia de la República por mi yegua Martucha en el concurso de Mamacona el domingo pasado, viene el Tonicurtis Chumbiauca, mi criador (regio, no sabes), a decirme que el celular se venía abajo en mi cartera y claro, o sea, era el neura que a punto de tomar el vuelo en Helsinsky, no se le ocurre mejor cosa que llamarme para que le coordine una reunión con El Kero Cibernético ya pero ya, y como tú sabes que a Mario yo lo represento en Lima, qué remedio, a llorar a la playa, y me perdí el almuerzo con horrores de gente súper simpática, porque ahí estábamos todos, en fin.
    La cosa es que como con El Chaski de la Modernidad yo no tenía el gusto, lo primero que se me ocurrió fue llamar a Diego (con quien sí he tenido el gusto, y varias veces), para que me ayude, ¿ya?; regio hija, nos pusimos de acuerdo para hacer las conversaciones preliminares en Paracas, nos fuimos esa misma tarde y regresamos al día siguiente de lo más satisfechos con los resultados, pero con una pequeña astringencia (como dice Larraburro): nos olvidamos de tratar el tema de la reunión, hija, nos olvidamos.
    De modo que no me quedó más remedio que ir yo misma al día siguiente a buscar a El Tumi Angloparlante a su casa, que queda en una zona así como de media mampara por Camacho. Pero bueno, llegué a la puerta y un montón de igualitos me salieron a recibir. Yo, pucha, de lo más emocionada, o sea, sentí como cuando he subido horrorres de veces a hacer trabajo de campo a una comunidad y ha venido el ayllu entero a recibirme, y así también los traté, ¿ya?, pero resultó que eran todos los guardaespaldas del cholo, varios de ellos -de paso sea dicho- bastante mejor equipados que mi candidadato, para qué te voy a mentir.
    Bueno, qué crees: en el jardín de la casa, un corral de cuyes. Hasta ahí la cosa me pareció hasta marketera, ¿ya?, pero cuando me hacen pasar a un escritorio donde en la pared estaban los abuelos del interfecto en una foto coloreada y ambos con los ojos verdes, qué quieres que te diga, empecé a sentir un poco de gases lacrimógenos; y eso, para no mencionarte el elefante de losa blanca con el culo hacia la puerta (para la buena suerte), la estantería enchapada en ishpingo charolado para que brille más que la nariz del dueño de casa -llena de libros empastados igualitos, como comprados por metros, hija, porque al lado de Tus Zonas Erróneas estaban, por ejemplo, los Essais de Montagne en francés-, ni el mate burilado con letras rojas con la chakana y un "Causachum Toledo" un peut desfasadón, entre otras perlaschayays que mejor me las ahorro para no avinagrarte el almuerzo.
    La cosa es que como una hora después se aparece Eliane, hija, con esa pelambrera cucarachona que yo ya se la habría mechoneado hace rato, porque le da un aire de chafalonera del Metro que no ayuda en nada al proyecto nacional, y digamos que con la menor de sus antipatías me mira de arriba abajo y de abajo a arriba y me lanza, con su acento de mejor no te digo, lo siguiente: "Señorá Tudelá, mi maridó no la puedé atendér porqué ahorá meme está al telefonó con monsieur Su Santidad le Papá y buenó, usté entenderá que..."
    Hija, la mujercita no estaba terminando de decir lo que había empezado, cuando se aparece por detrás el mismísimo Huakrapuko Globalizado y yo pensé que era una pieza escapada de la sala prohibida del museo de mi tía Chabuca, porque tenía los ojos como de burro en primavera, resoplaba por las telúricas narices y daba de gritos, "¡dónde está la mamacita, dónde me han escondido al cuerito de Caretas...!" entre otras chakiras precolombinas que prefiero por ahora no publicar.
    Como tú sabes, hija, en esos casos lo mejor es dejar al carretón con los crespos hechos y salir disparada, que fue exactamente lo que hice, y desde la puerta llamé a Mario para que le encargue la coordinación a Genaro, por ejemplo, que estoy segura que peligro, no corre. Qué densa existencialmente es la política, ¿no te parece? Chau, chau (Rafo León)


     

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