Edición Nº 1619

 

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    ARTICULO

    18 de Mayo de 2000


    Nikkeis
    La Memoria Y el Futuro

    En 1940, un brutal saqueo arrasó negocios nipones. Ahora, una colonia
    cauta toma distancias preelectorales.

    El 13 de mayo de hace sesenta años marcó la experiencia de los inmigrantes japoneses. Ahora, muchos descendientes de éstos nos enorgullecen. Ejemplos: Alejandro Afuso, Ph. D. en Investigación Operativa, consultor del BID y del Banco Mundial, y el poeta José Watanabe. Ambos dialogan sobre las elecciones, el valioso aporte nikkei y la responsabilidad de un líder frente a este legado.

    Ingeniero Alejandro Afuso: científico de prestigio internacional.

    Escribe CESAR LEVANO

    PAUSADAMENTE, José Watanabe expresa: "muy pocos nikkeis apoyan a Fujimori". El poeta sabe lo que dice. En agosto último publicó, con la historiadora Amelia Morimoto y gracias al Fondo Editorial del Congreso, La memoria del ojo, (CARETAS 1569), un álbum de fotos, escogidas entre miles provenientes de colecciones familiares.
    "A veces", prosigue el intenso poeta, "la poesía no te da tanto pago moral. Pero ese libro suscitó llamadas, conversaciones, agradecimiento de personas que además agregaban recuerdos y anudaban retazos de historia". Watanabe nacido en 1946, es hijo de japonés y de peruana. Nació en la hacienda Laredo, donde su padre empezó como cortador de caña. "Mis cinco hermanos mayores, una vez terminada la escuela primaria, se incorporaron a la mano de obra de la hacienda. Pero un día mi padre compró un huachito de la lotería de Lima y Callao, y se sacó un premio. Gracias a eso me envió a estudiar al Colegio Nacional San Juan de Trujillo, el colegio en que enseñó César Vallejo, quien tuvo allí como alumno a Ciro Alegría".
    En la parte trasera del colegio había un muro. Recuerda: "Un día lo derribaron y al fondo descubrí una inscripción: Ciro, 1930".
    Quizá de entonces le viene, en vida y poesía, esa inquietud que Bashó, el inmenso, expresó en un haiku: "No sigas la huella de los antiguos; busca lo que ellos buscaron".
    Volviendo a la política peruana actual, Watanabe precisa que su posición política "no pasa por la solidaridad racial con Fujimori. Lo considero muy autoritario, muy concentrador de poder. No sé si le aplicaría el término de dictador. Hay en su acción aspectos que escapan a la descripción de una dictadura; pero existe un manejo dictatorial, muy vertical. Y lo que más me molesta es que no haya separación de poderes".

     

    Tendero saqueado. Centro, negocios en días de tranquilidad. Derecha,, Fábrica de gaseosas destrozada por turbas azuzadas. Eran días de preguerra.

    EL SAQUEO, UNA HERIDA

    Amelia Morimoto ha escrito una notable historia, Los japoneses y sus descendientes (Fondo Editorial del Congreso de la República, 1999). Cuenta allí la llegada de los primeros nipones contratados, así como los maltratos que recibieron y contra los cuales se rebelaron apenas a los tres meses de llegados. No en vano, en 1919, fueron solidarios con la lucha de los proletarios peruanos por la jornada de ocho horas. Narra asimismo el esforzado ascenso en la escala social.
    Uno de los momentos más graves de ese texto es el del saqueo de que fueron víctimas los pequeños negocios japoneses, que eran lo único que tenían entonces, el 13 de mayo de 1940. So capa de luchar contra el eje Berlín-Roma-Tokio, hasta La Tribuna clandestina excitó esa furia.
    Uno podría creer que es historia vieja y recordar que hasta el gobierno de Estados Unidos ha reconocido el abuso, que incluso envió desde el Perú a campos de concentración estadounidenses a japoneses inocentes. Pero esa muestra de racismo persiste en el recuerdo no sólo de los iseis (inmigrantes originarios), sino también de los niseis, sanseis, yonseis y hasta gonseis (hijos, nietos, bisnietos y tataranietos de aquéllos). Es una herida que arde.
    "Hace ocho años", recuerda Watanabe, "fui llamado para integrar un jurado en el concurso `Mis abuelos japoneses', para niños de entre nueve y catorce años. Se presentaron 150 trabajos. Sólo uno no hablaba de los saqueos".

     

    Lindas nikkeis, es decir, descendientes de japoneses, en fiesta de la primavera en Trujillo.

    POBREZA Y POLITICA

    El recuerdo se desliza hacia la actualidad. La multitud menesterosa y la política. A raíz de un filme sobre María Elena Moyano, cuyo guión escribió, el poeta pasó muchos días en Villa El Salvador. Antes, por cierto, había tenido amplios vínculos con otros pueblos jóvenes.
    "La gente a veces me ve como un poeta aséptico", dice la voz serena, firme. "Conozco mucho, mucho, las barriadas. Muchos pueblos jóvenes se mueven un poco al margen del poder, con una plasticidad nada ideológica. No sé si en los comedores populares se haya generado agradecimiento hacia el régimen. En los más atrasados, sí. Pero en los que han tenido anterior experiencia política, no. Lo que existe es un gran miedo a que regrese el terrorismo. Creo que gran parte de esos sectores se mueven al margen de si hay dictadura o democracia".
    El poeta es un símbolo de cómo los descendientes de iseis conocen y sienten la realidad peruana.

    PERSONAJES DE ALTO RELIEVE

    Múltiple es el aporte de los japoneses y peruanos hijos de japoneses a la producción y la cultura, formas diversas del trabajo humano.
    Entre los rasgos que Amelia Morimoto destaca en la biografía colectiva de los inmigrantes japoneses está el esfuerzo educativo. Apenas podían, fundaban una escuela acorde con los programas educativos del Japón.
    Hay historias que parecen cuento. Por ejemplo, el empresario Chiyoteru Hiraoka, que fue alcalde de Huanta y que se empeñaba en barrer él mismo la tienda que había fundado en Lima. Los hijos tuvieron que imponerle un viaje de descanso. Es el gran amor al trabajo, que distingue a los hijos y nietos del Imperio del Sol Naciente, y cuya ausencia muchos de ellos reprochan a los peruanos (véase reveladora encuesta incluida en la historia de Morimoto).
    La inolvidable Tilsa Tsuchiya encabeza la nómina de los grandes plásticos peruanos de origen japonés. Hay otros notables como Arturo Kubotta, Venancio Shinki, Eduardo Tokeshi y Oswaldo Higuchi (no es pariente de doña Susana).
    En la literatura, el nombre más alto es sin duda José Watanabe, de creciente reconocimiento internacional.

    Pintora Tilsa Tsuchiya. Centro, sismólogo Kuroiwa. Derecha, Watanabe, poeta y dramaturgo.


    En ciencia descuellan Julio Kuroiwa, sismólogo, y el oncólogo Juan Takano.
    En el campo del cine y la fotografía no podemos olvidar a Eulogio Nishiyama, cusqueño, quien me reveló hace muchos años que el gran pintor Fujita había estado en la capital inca e incluso le había regalado su primera cámara fotográfica. En Puente, revista que los hermanos Alejandro y el llorado Enrique Tamashiro crearon para fundamentar la peruanidad profunda de los nikkeis, sin renunciar a matices y pinceladas venidas desde lejos, para aportar a la inmensa transfusión que se llama Perú.
    Enorme es el aporte de personajes de esta cepa a la música popular del Perú. Luis Abelardo Takahashi Núñez señorea. Alguna vez, cuenta Watanabe, preguntó a Chabuca Granda quién era el mejor compositor de valses de este tiempo. Respuesta rápida: Luis Abelardo Takahashi Núñez.
    En el folclor, vibra en el recuerdo la voz de Makino Tori, "el samurai del huaino", huanca aclamado en los coliseos. En Chimbote, me lo contó para Puente, una autoridad le dijo, al final de su actuación: "Ya, pues, quítate la máscara". Creía que era un disfrazado. Imposible olvidar a Angélica Harada, la Princesita de Yungay.

    Hatsusaburo Motonishi, uno de los mayores arrendatarios de tierras en el fértil valle de Huaral.


    No se puede omitir al hombre silencioso, con la modestia de los grandes, que más hizo en el Perú reciente en la lucha contra la pobreza. Otros se llevan los laureles... y los votos. Nos referimos al ingeniero Alejandro Afuso Higa, que entre 1995 y 1998 dirigió el Fondo de Compensación Social (Foncodes).
    Afuso, nacido en el Callao en 1945, hijo de un pequeño agricultor que hasta hoy cultiva hectárea y media en lo que fuera la hacienda Esquivel de Huaral, fue el hombre que se consagró a combatir, antes que todo, la extrema pobreza. Por su severa honradez y su afán de no mezclar política con apoyo social ganó para Foncodes el reconocimiento del Banco Mundial y del BID, y su actuación se convirtió en modelo mundial. En julio de 1998 se vio obligado a renunciar. (CARETAS 1529 y 1569).
    Afuso estudió en el Colegio Nacional Dos de Mayo del Callao y luego en la UNI, mientras trabajaba en oficios humildes. Es hoy Ph. D. en Investigación Operativa y es uno de los 80 conferencistas distinguidos del Instituto Internacional de Ingenieros del sector Eléctrico, Electrónico, de Comunicaciones y afines. Ha sido profesor visitante de la Universidad de Londres y durante 15 años investigador en Sistemas Eléctricos de México. Consultor del Banco Mundial y del BID, es un especialista que honra al Perú. Como muchos nikkeis, prefiere no hablar de política. Pero este hombre sorprendentemente parco lo ha dicho todo con su acción contra la extrema pobreza y con su renuncia.

     


     

    Miradas Nuevas

    Jóvenes y famosos representantes de la nueva generación de ascendencia japonesa hablan del presente de su comunidad.

     

    Arakaki, el "Samurai" correctísimo zaguero aliancista .

    "Desde el '90 se han generado tensiones que no se han podido borrar. El país se polarizó y yo lo sentí en mi condición de descendiente de japoneses. Se percibía la mirada poco amable contra nosotros", cuenta Aldo Shiroma (25), uno de los artistas de mayor empuje de la escena local. "Ahora, se ha retomado esa actitud, pero de otro modo. Fujimori ya no es el desconocido que podía arruinar el país. Pero aún se lleva la disputa por el lado estrictamente étnico, y la comunidad ya está tomando sus distancias".
    Esa lejanía, que ya está tomando cuerpo, y que niega un apoyo incondicional al Presidente, de parte de la comunidad japonesa se sintió en mayor medida cuando Ernesto Arakaki (20), baluarte del ya no tan alicaído Alianza de este año, ante los gritos de la tribuna que utilizaban el Ritmo del Chino para demostrarle su aprecio, salió ante cámaras y replicó: "Por favor no me llamen así, que no quiero hacerle publicidad a quien ya saben, llámenme samurai mejor". Más cauto frente a la carga que tiene como nuevo ídolo, recalca que no tiene intención de inclinar la balanza hacia un lado, aunque aclara que para él "Fujimori tiene muchos méritos pero Toledo representa el cambio".

    La flamante Miss Perú ha reconocido que el grupo japonés es muy cerrado. Derecha: El reconocido escultor Aldo Shiroma deja lo lúdico de su arte para enfrentar la realidad. Saca chispas.


    "Mi mami me contó lo que pasó. Nos convertimos en un grupo muy cerrado", afirma Tatiana Angulo Yarita (22), la primera nikkei en alcanzar el título de Miss Perú, y la historia que le había narrado su madre era la partida de millares de japoneses a los Estados Unidos para acabar en infaustos campos de concentración. Esa historia es común a los tres. "Después de la segunda guerra mis abuelos regresaron. Ellos dejaron los negocios y vivieron buen tiempo escondidos", señaló el zaguero blanquiazul. Shiroma agrega:"Es un acto criminal y una experiencia que ha marcado el futuro. Impide que te des íntegro, eres más cauto, menos directo".
    Angulo Yarita, acepta que entre los japoneses y sus descendientes en Perú hay dos bandos: los adeptos al Presidente y los que lo rechazan. "La polarización que tiene la sociedad limeña tiene un correlato en el círculo japonés" cuenta el escultor.
    Shiroma es el más atrevido de todos al declarar y uno puede apreciar el profundo apego a sus convicciones que según cree "lo podrían crucificar", especialmente cuando dice: "me parece que no es saludable para un país que haya un gobernante que esté por tanto tiempo al mando. Especialmente cuando, a pesar de saber que ha hecho cosas buenas, no sabemos cuál ha sido el costo de ellas. Y ésa es la peor pena, es como si te cobrasen y no supieras cuándo pasó, ni por qué". (Martín Mucha).

     



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