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18 de Mayo de 2000 |
Por
AUGUSTO ELMORE |
MIENTRAS avanza la segunda sacada de vuelta que nos están
preparando, una nota al margen: Ahora que me movilizo por lo general en
taxi, he tenido la oportunidad de encontrarme con todo tipo de choferes.
No me refiero a los que manejan en short, con bividí y sayonaras,
sino a esos que aprovechan su ventaja de estar al timón para conversar
como si su taxi fuera una peluquería; aunque los hay también
mudos, gracias a Dios. Entre los primeros hay una buena cantidad que se
mandan con todo contra Fujimori, seguramente en la seguridad de que Montesinos
no toma taxi, porque ellos por lo general son los desplazados de otros
oficios, que se han puesto al timón para ganarse la vida de alguna
forma. También hay otros que son fujimoristas, que más parecen
provocadores contratados porque suelen repetir los chismes de los diarios
amarillos. Pero uno de los mejores que me han tocado en suerte es ese
señor aficionado a los boleros (y no me refiero a "Perfidia", que
conste). Se los sabía todos, inclusive los intérpretes,
tema en el que parecía un erudito. Poco le faltó ponerse
a cantar durante el trayecto. Entusiasmado por un bolero que se escuchaba
en el radio del auto en esos momentos, mencionó en un santiamén
a Pedro Vargas, Toña la Negra, María Victoria, ¿se
acuerda de ella, señor? Tuve ganas de decirle que sí, pero
a esta última no pude recordarla. La próxima vez iré
más preparado. Aquel fue un viaje musical, alejado del tema que
ustedes ya conocen. ¡Qué suerte!
Hablando de cosas de la calle. Hace poco leí en El Comercio algo
relativo a una campaña municipal contra los ruidos molestos. Si
es que quienes la dirigen quieren encontrarse con un banco de papeletas
por poner, pueden instalarse con todos sus instrumentos de medición
en la cuadra 14 de la Av. Arenales, o en la primera de la Av. Larco. Allí
estarán en su garbanzal, porque en ambos lugares, así como
en todo Lima, todos los días, y en especial a las horas punta,
se toca la Sinfonía Nº 1 de Ruidos y Bocinas Insoportables,
interpretada por los maestros choferes. Y la cosa es bien fácil
porque no se necesita ningún instrumento especial para detectarlos.
Un oído maltratado basta.
Las agresiones que dicen haber recibido los periodistas de Canal 2 de
parte de exaltados partidarios de Perú Posible, en caso ser ciertas,
seguramente que no forman parte de ningún plan preconcebido por
dicho partido, sino son consecuencia de la ira de muchísimos peruanos
ante la actitud canallesca que ha venido teniendo dicho canal desde que
fue usurpado. El Canal 2 ha cometido una permanente agresión al
derecho de información que tienen los ciudadanos del Perú,
no sólo desinformando acerca del acontecer político nacional,
sino cerrando su señal a la oposición, en acto que la historia
condenará, como lo condenan la OEA, el Centro Carter y todos los
organismos y periodistas extranjeros que visitaron el Perú con
motivo de la primera vuelta. Hoy día ellos se rasgan las vestiduras
por la rabia ciudadana que engendraron. Se les podría decir aquello
de que quien siembra vientos cosecha tempestades.
La venalidad, la mentira, los golpes bajos, la distorsión de la
verdad en forma permanente, es lo que exalta los ánimos, sin duda.
Ahora ¡llantos al muro!
Los formularios para recibos de arrendamiento le sirven al Estado para
recaudar el 12% sobre los alquileres y no pueden ser utilizados para otra
cosa que esa, porque son demasiado gruesos como para que alguien los use
con fines inconfesables, ni para llenar planas con deberes de colegio,
ni nada parecido: sólo para recaudar a favor del Estado. No me
explico entonces por qué en las oficinas del Banco de la Nación
se niegan a dar más de tres por persona que los reclama, obligando
a los contribuyentes a ir dos, tres, cuatro o más veces para el
mismo objetivo. ¡Absurdo! Es decir, burocrático y sin sentido.
Creo que esto ya lo dije antes, pero la cosa sigue igual.
Las madres de Víctor Polay y de Miguel Rincón, líderes
emerretistas condenados y presos, se declararon en huelga de hambre hace
poco exigiendo mejor trato carcelario para sus hijos. Comprendo su preocupación
de madres, pero ellas, mucho antes, han debido exigirles a sus hijos que
dejen de secuestrar a personas para obtener dinero a cambio de sus vidas
o, por lo menos, debieron reclamarles mejorar las condiciones del encierro
al que sometían a sus víctimas, encerrados en lugares ignominiosos.
O a su debido tiempo preocuparse por la vida de personas tan buenas e
íntegras como el minero David Ballón Vera, al que luego
de someterlo a penurias de hambre terminaron asesinándolo vilmente.
Si ellas entonces hubiesen intercedido por las víctimas del MRTA
tendrían razón ahora en su pedido. Y yo respaldaría
al mismo.
También es cierto que el Estado no es ni puede convertirse en el
ángel vengador de las atrocidades y tropelías cometidas
por esos delincuentes, cometiendo a su vez las propias. El Estado no puede
cobrar venganza ni pagar con la misma moneda. Debe solamente castigar
con cárcel a los culpables, pero esos recintos deben seguir las
normas establecidas internacionalmente a ese respecto. El prestigio del
Estado está de por medio, y el del país también (aunque
se trate de un Estado tan desprestigiado como éste).
Bochornosa la farra de los dineros públicos cometida en estos últimos
meses por los parlamentarios, que durante su autorreceso se llevaron a
casa, sin trabajar, 99,100 nuevos soles cada uno.
Como escuché a alguien: el ex candidato Salas se ha convertido
de brioso jinete en chofer del presidente Fujimori.
El chiste del año: el Presidente declaró que no aceptará
la presidencia si no hay trasparencia (declaración hecha a un grupo
de periodistas españoles, como si estos no supiesen dónde
están parados).
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