Edición Nº 1622

 

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    ARTICULO

    8 de Junio de 2000


    Esta Vez Se Quedó Solo
    Palacio de Gobierno, martes 6 de junio. El Presidente estudia con cuidado lo que dirá a la prensa para explicar y negar el aislamiento de su gobierno en la XXX Asamblea General de la OEA.

    El régimen del Presidente-autoelecto sufrió esta semana en la OEA una derrota tenuemente disimulada. En la columna de la página contigua Fernando Rospigliosi resume la situación real con precisión. CARETAS no considera, por cierto, que la guerra esté ganada, pero encuentra deleite en relatar ciertos pormenores sobre una sorpresa advertida. La agresiva arrogancia del gobierno esta vez colmó la tolerancia de los timoratos. También se añade el despacho de Guillermo Gonzales Arica, enviado especial de la revista.

    Al afirmar que la OEA ha "convalidado" los comicios de mayo y que la Misión que nos enviará de emergencia sólo vendrá a ayudar al gobierno a "perfeccionar" nuestra democracia, don Alberto Fujimori ha contado uno de sus mejores chistes.

    ALGO inusual sucedió en la ceremonia que dio inicio al XXX Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA): su Secretario General, César Gaviria, dedicó tres de sus primeros párrafos a criticar severamente al gobierno del Perú por su comportamiento durante el reciente proceso electoral.
    Puesto que los discursos inaugurales son siempre beatíficos, el gesto no pasó desapercibido entre los diplomáticos de la poblada delegación de 27 miembros que acompañó al canciller Fernando de Trazegnies a Windsor, Canadá.
    La mano se comenzó a ver adversa ya que los desplantes del régimen al embajador Eduardo Stein y a la Misión de Observación electoral de la OEA habían finalmente enardecido a un antiguo amigo como Gaviria.
    El giro, sin embargo, resultaba novedoso para muchos. Hasta el sábado 3 el cónclave tenía mal aspecto -es decir, mal aspecto para las fuerzas democráticas peruanas.
    Si bien el gobierno hubiera preferido que las denuncias contra las irregularidades electorales murieran en Washington, en la sesión del Consejo Permanente, eso no sucedió, pero la delegación logró patear el asunto hacia adelante, evitando que pasara de inmediato a una reunión ad hoc de cancilleres para contemplar la aplicación de la Resolución 1080.
    Brasil se había convertido en Washington en el sorprendente protector principal del régimen fujimorista, invocando una suerte de respeto por la libre determinación de las dictaduras y los autoritarismos, y al llegar a Windsor parecía arrastrar a todo Mercosur -es decir, a la Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay.
    Previamente, entre el 20 y el 23 de mayo, y en plena trifulca electoral, la embajada del Brasil en Lima había repartido su ilustre Orden Cruzeiro do Sul como caramelos, condecorando en el Grado de Gran Cruz a un `scracht' casi completo de ministros: Alberto Bustamante Belaunde, Efraín Goldenberg, Alberto Pandolfi, Edgardo Mosqueira y Juan Carlos Hurtado Miller, además del congresista Ricardo Marcenaro.

    El Canciller Lloyd Axworthy de Canadá y el Secretario General César Gaviria de la OEA constituyen la misión especial que vendrá al Perú a encontrar una salida al entuerto electoral. Su mandato es muy amplio y la tarea muy compleja, y si el Chino también se ríe de ellos arderá Troya.


    Después trascendió que Itamaratí había estado tratando de convencer en silencio, "por las buenas" y con estos honores al gobierno para que postergara la segunda vuelta. Nuestro oficialismo, sin embargo, se quedó con las medallas pero se aferró al 28.
    Aun así, Brasil siguió extendiendo una mano amiga. ¿Por qué?
    Ciertos observadores ofrecen una explicación. Brasil realizará en el segundo semestre del año una primera cumbre de Jefes de Estado sudamericanos y no quiere que nadie falte.
    Hace mucho tiempo que Brasil aspira a ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y aparentemente considera que este cónclave sudamericano es de singular importancia para ese propósito.
    Lo que no se entiende es cómo el gobierno de un acreditado demócrata como Fernando Henrique Cardoso (que algunos aquí comenzaron a llamar Cargoso) y cómo el país en que se realizó en 1992 la Conferencia Mundial de las NN.UU. sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo pensara que era necesario hacer esfuerzos tan cuestionables en esta ocasión.
    Según fuentes consultadas, la posición de Brasil cambió en el curso de la Asamblea General por dos razones. El canciller Luiz Felipe Lampreia recibió un llamado de la Secretaria de Estado Madeleine* Albright desde Moscú, de visita con Bill Clinton, para comunicarle la preocupación norteamericana por una situación que pondría en riesgo la existencia misma de la OEA si no se hacía algo por defender los principios democráticos.
    Después, en forma crucial, estuvo la posición principista de Argentina que comenzó a trazar el vicecanciller Raúl Ricardez en la Comisión General y que completó el canciller Alberto Rodríguez Yavarini en el pleno, asumiendo un liderazgo al que se plegaron rápidamente Chile, Paraguay, Uruguay y eventualmente el propio Brasil.
    Esta influencia enfureció a nuestra delegación hasta el punto que cuando Argentina puso en votación el tema de Las Malvinas, como lo viene haciendo desde hace casi 20 años para recibir un voto mayoritario de apoyo, de Trazegnies dejó la sala.
    El gesto no cayó particularmente bien ni el incidente en el que, habiéndose encontrado en un pasadizo, nuestra embajadora Beatriz Ramacciotti arengó a Stein asegurándole que la OEA nunca mandaría en el futuro Misiones de Observación como la suya.
    Pronto, claro está, el gobierno tendría que negociar para lograr que le permitiera salvar la cara e "invitar" a la Misión peso pesado que se votaba por virtual consenso y que nos visitará hacia fin de mes presidida por el Canciller Lloyd Axworthy de Canadá e integrada por el propio Gaviria -una Misión con un mandato mucho mas amplio que el de Stein y la tarea quizás más compleja jamás encomendada por la OEA.
    El gobierno de Fujimori creía que el peluquín moriría en Windsor con una amonestación, pero esta vez no ha sido así.
    El hecho que en Haití se ha dado una situación fraudulenta similar a la peruana también ha pesado.
    A continuación, el despacho de nuestro enviado especial:

     


     

    El Moretón de Windsor

    Escribe desde Canadá y Washington
    GUILLERMO GONZALES ARICA, enviado especial.

    34 cancilleres se reunieron en Windsor, en la Trigésima Asamblea General de la OEA. Esta se convirtió en realidad en el centro de las discusiones sobre la situación política del Perú. El tema de la Seguridad Humana propuesta por Canadá pasó a un segundo plano.

     
    Cónclaves interminables en una OEA alarmada por amenazas a la democracia en hemisferio.

    EL lunes 5 a las 6:05 de la tarde la sala de la XXX Asamblea General de la OEA, ubicada en el Cleary Internacional Centre a orillas de la apacible Detroit River, era un mar de incertidumbre. En ese mismo instante en un piso del Hotel Hilton las delegaciones del Canadá, EE.UU. y Perú daban los toques finales a un proyecto de resolución, que a juicio de los analistas era un tejido artesanal capaz de ser interpretado, según el gusto de cada cliente.
    Y es que pocas veces en el más bien manso historial de la OEA se había negociado tan ardorosamente una resolución sobre las elecciones del proceso político peruano.
    La canciller chilena Soledad Alvear sintetizó bien el asunto: "No sólo está en juego el tema del Perú, que siempre es una cuestión delicada juzgar a otro país, sino el grado de eficiencia que tiene el sistema interamericano en la defensa de la democracia en el hemisferio".
    El canciller de Venezuela José Vicente Rangel, por momentos más fosfórico que el mismo Fernando de Trazegnies, señaló a propósito de la siempre recordada y nunca olvidada misión Stein: "nadie pone el cuello de motuo propio par que se lo corten". ¿Estaban dispuestos los 34 países a siquiera rozar la yugular de Fujimori?
    En un sentido estricto habría bastado que leyeran con mejor entendimiento el informe preliminar del jefe de la Misión de Observadores de la OEA, Eduardo Stein. (Este aún no ha entregado su informe final a César Gaviria, Secretario General de la OEA, no obstante que allí podrían haber algunos petardos sobre el trato que la ONPE ha dado a los votos preferenciales y el favoritismo a la lista oficialista).
    También los países miembros de la OEA podrían haber acogido el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que según reconocieron sus integrantes fue presentada con: "sentido de oportunidad para definir la naturaleza reeleccionista de la administración del régimen de Alberto Fujimori".
    Canciller Fernando de Trazegnies y embajadora Beatriz Ramacciotti. Esta vez la política de la arrogancia copó la tolerancia de los timoratos.


    Sucede que la CIDH puso los puntos sobre la íes la mañana del domingo 4: "La Comisión urge el restablecimiento del Estado de Derecho en Perú y a la convocatoria de elecciones libres y soberanas que cumplan con los estándares internacionales respectivos", reza parte de sus conclusiones. Ese día Helio Bicudo, presidente de la CIDH, Claudio Grossman vicepresidente y Juan Mendez junto con Jorge Taiana y Santiago Cantón tuvieron una severa y transparente posición jurídica. (Ver nota aparte).
    De hecho que EE.UU. y Canadá a través de diversos voceros habían puesto días antes dos picas en Flandes: las elecciones del 28 de mayo no son "válidas" y por tanto la "legitimidad" del mandato del régimen de Fujimori está en cuestión.
    Cierto es que Peter Romero mandamás del Departamento de Estado para asuntos de América Latina había recibido días antes mensajes muy claros. Tanto Jesse Helms del Senado, como la comisión de la Cámara de Representantes de los EE.UU. habían advertido que el Congreso tomaría acciones si en Windsor la OEA no adoptaba una posición clara.
    Roger Noriega, asesor de Helms, habría encontrado dos posiciones en el Departamento de Estado respecto a la aplicación de la Resolución 43 del Congreso. Unos querían propiciar algún tipo de sanción y otros que predicaban que se hiciera lo menos posible. Fuentes en Washington han señalado a CARETAS que esta ambigüedad en el Departamento de Estado empujó al gobierno norteamericano a apretar fuerte en Windsor. Por ello es que casi todo el estado mayor de la diplomacia política gringa se trasladó a Canadá. El Nº 2 del Departamento de Estado, Thomas Pickering y el enviado especial para las Américas "Buddy" Mac Kay encabezaron la delegación junto con Peter Romero y Luis Lauredo, embajador de los EE.UU. ante la OEA. También Harold Koh, subsecretario de Estado para Asuntos de DD.HH. y Laborales, así como Arturo Valenzuela, del Consejo Nacional de Seguridad para América Latina.
    Aún así, al arribar a Windsor sabían que México, Brasil y Venezuela podían evitar obtener una resolución fuerte. La inclinación era a no "castigar" al Perú. En Washington la semana pasada los tres países mencionados, además de Chile y Ecuador, tomaron distancia de EE.UU., Canadá y Costa Rica.
    En Windsor, EE.UU. y Canadá multiplicaron sus presiones. El Perú no aceptaba el texto propuesto por Canadá. Tampoco veía con simpatía la nominación de una Misión que de inmediato fuera al Perú y que abriera las puertas a la oposición para denunciar la invalidez de las elecciones el 28.
    Venezuela, por cierto, apoyó a Fujimori, porque prevé -no sin razón- que dentro de poco le tocará una faena similar para liberarse de los cargos de fraude, maña y trampa.

    CUESTION DE ESTADO

    Fernando de Trazegnies a la 1 de la tarde del lunes 5 hizo cuestión de estado sobre uno de los considerandos de la resolución propuesta por Peter Boehr, representante canadiense ante el Consejo Permanente. "Ese párrafo -el que hablaba sobre la falta de credibilidad de los resultados electorales y las irregularidades del proceso- puede ser motivo para afectar nuestra estabilidad y promover el caos", dijo fuera de sus casillas el habitualmente ponderado marqués. Al final tuvo que admitir ese considerando y no hubo transacción.
    Antes de las 9:30 p.m. de esa noche estaba claro que la OEA resolvía enviar una Misión integrada por el canciller canadiense Lloyd Axworthy y el Secretario General César Gaviria. El mandato era y es particularmente amplio: "explorar con el gobierno del Perú y otros sectores de la comunidad política opciones y recomendaciones dirigidas a un mayor fortalecimiento de la democracia en ese país, en particular medidas para reformar el proceso electoral, incluidas las reformas de los Tribunales Judiciales y Constitucionales y el fortalecimiento de la libertad de prensa".
    Como lo mencionó Jean Paul Ruszkowski, consejero canadiense, "para lograr la política multilateral hay que partir del hecho que en la política multilateral no hay blanco o negro".

    LA "INVITACION"

    Traducido, esto en Windsor quiso decir que hubo que inventar la fórmula para que la Misión que envía la OEA al Perú no nace de una iniciativa por virtual consenso de la organización sino de una "amable y espontánea invitación del Perú interesado en la colaboración de la OEA para fortalecer la democratización peruana ya iniciada", inspiradas y para algunos cínicas palabras del canciller Fernando de Trazegnies.
    En Windsor, sin embargo la lectura de esta declaración tanto por representantes del gobierno como por la delegación opositora de congresistas peruanos, directivos de ONGs, de DD.HH., de Transparencia, es distinta. Para Lourdes Flores quien junto con Anel Townsend, Diego García Sayán y Henry Pease conformaron una delegación parlamentaria en Windsor "se ha iniciado un proceso de negociación política entre gobierno y la oposición. En la agenda de la oposición se reclamarán nuevas elecciones, libres, justas y transparentes".
    Este equipo parlamentario desarrolló una vertiginosa ofensiva en 48 horas y tuvieron más de una decena de reuniones con representantes de las delegaciones incluyendo las de Canadá, Argentina y EE.UU. Sofía Macher, secretaria ejecutiva de la Coordinadora de DD.HH., y Rafael Roncagliolo de Transparencia también hicieron lo suyo.

    MISION IMPOSIBLE

    ¿Cuál es la naturaleza de la Misión que se enviará al Perú? Fernando de Trazegnies, especialista en la interpretación de oscuros textos orientales, señala que se trata de una Misión de "colaboración". Si uno sigue este argumento, se coloca al canciller de Canadá, Lloyd Axworthy y a César Gaviria como colaboracionistas.
    César Gaviria tuvo veleidades fujimoristas pero ha sabido corregirlas, primero porque Washington hace lo suyo y segundo su país, Colombia, no está bien entendido por Fujimori.
    Pero para Lloyd Axworthy, un hombre de 60 años, sanguíneo, con buen sentido del humor, cuyo esfuerzo ha sido lograr que Canadá abra los ojos a América Latina es difícil, por su trayectoria democrática, que cierre los ojos al fenómeno "Fujimori".
    La Misión Axworthy-Gaviria tiene la función exploratoria, a juzgar por el texto de la resolución, pero por cierto que tendrá que conversar además del fujimorismo con Alejandro Toledo.
    Según Diego García Sayán, vocero de Toledo en Windsor, le toca a la oposición demostrar que sigue acompañándola un sólido apoyo popular contra el proceso electoral y al mismo tiempo demostrar que puede dialogar para derogar los legicidios cometidos contra el Poder Judicial, el Ministerio Público, el TC, etc.
    Lo que parece ser un punto crucial es la fecha en la que debe llegar a Lima la misión. ¿Antes o después del 28 de julio? Gaviria la noche del lunes declaró a CARETAS que "vamos antes del 28". Fuentes canadienses bien informadas señalan que la próxima semana se enviará una misión de reconocimiento para con ello lograr que la misión llegue a finales de junio.
    Trazegnies baraja, por su parte, la posibilidad primero de una consulta. seguida de una misión preparatoria dentro de 2 semanas para finalmente tener en Lima a la misión propiamente dicha sólo días antes del 28 de julio.
    La noche del lunes Toledo intentaba conocer éste y otros detalles de la resolución. García Sayán al teléfono celular se comunicaba con Toledo en Madrid. Según fuentes del Departamento de Estado, Toledo habría desistido de asistir a Windsor por la sospecha que la OEA no hará nada. Este último cálculo falló.
    "La resolución de Windsor no es una camisa de fuerza", señala un analista, pero a luces vista propondrá un listado de acciones a cumplirse necesariamente por el gobierno, quien deberá exhibir esta vez modales democráticos.
    El problema de la medición de las conductas democráticas de cualquier gobierno latinoamericano no es sencillo, porque siempre se alegarán circunstancias locales, adversidades y apremios coyunturales. Fujimori desde 1992 ha usado este argumento y hoy ya nadie le cree.
    Un detalle que el Gobierno no puede soslayar en relación a la misión Axworthy-Gaviria es la resonancia que tendrá a nivel latinoamericano y europeo. Esta misión más que influir en el frente interno es un elemento de información para cancilleres, inversionistas, medios de comunicación.


    El Alineamiento

    Desde la mañana del 31 de mayo a la tarde del lunes 5 de junio los países fueron tomando y cambiando de posición respecto a la situación del Perú y su proceso electoral. Aquí un identikit.

    Argentina
    Tuvo intervención decisiva en defensa de la democracia que llevó a un cambio de actitud a los otros países de Mercosur y volteó la tortilla.

    Brasil
    Inicialmente el principal apologista del régimen de Fujimori por razones geopolíticas, se quedó solo y tuvo que plegarse al consenso.

    Uruguay
    Si bien su canciller estuvo ligado en 1992 a Gross Espiel, esta vez fue elocuente en apoyar el envío de una misión de emergencia.

    México
    Al principio defensor del Perú, (al fin y al cabo el PRI no las tiene todas consigo en el mes de julio) pero luego según trascendió tuvieron un diálogo muy franco con Thomas Pickering subsecretario de Estado Norteamericano para asuntos políticos.

    Costa Rica
    Entre los más firmes promotores del Estado de Derecho.

    Chile:
    Impecable cuidado diplomático pero férrea defensa de valores democráticos.

    Canadá:
    Firme. En su condición de anfitrión logró notables mejoras y avances en las conversaciones y discusiones principales de la Asamblea General. En broma al canciller Axworthy alguien le dijo: que el gran tema que Canadá propiciaba (Seguridad Humana) había sido desplazado por el tema de inseguridad democrática (Alberto Fujimori).

    Venezuela:
    El mejor aliado del fujimorismo. Además del canciller José Vicente Rangel, tuvo una guapa vocera que participó más que la Ramacciotti en la Asamblea.

    Ecuador:
    Distancia y frialdad al comienzo pero luego rechazo firme (y eso tiene una lectura no sólo para el Ecuador) de la presencia de las Fuerzas Armadas en la política.

    EE.UU.:
    El equipo norteamericano estaba notablemente reforzado: Pickering, Mc Kay, Romero, Lauredo, Valenzuela, Koh fueron de la partida. El objetivo de EE.UU. no era sólo poner en salmuera a Fujimori sino sobre todo evitar verse en la necesidad de aplicar la Resolución 043 del Congreso norteamericano.

    Colombia:
    Dulce nombre. Estuvieron muy prudentes, no dejó de aprovechar a quienes querían escucharlas que el Perú había sido a veces ligero, a veces grosero al juzgar los esfuerzos de paz del Presidente Pastrana.

    Perú
    Fue una prueba de fuego, los muchachos de Torre Tagle hicieron lo que pudieron y al final la solución fue salvar la cara e invitar a la misión que la Asamblea nombraba por virtual consenso.

     


    ¿Podrán Dorar La Píldora?

    El Consejo Empresarial Peruano-Americano: ¿quiénes están detrás del lobby propuesto por el presidente de CONFIEP para mejorar la imagen exterior al régimen?

     
    Roque Benavides, presidente de la CONFIEP, recogió una idea que sus socios de Newmont cocinan desde marzo para 'mejorar la imagen' del regimen en Washington. Lo que se dice: puntada con hilo.

    ROQUE Benavides, presidente de la CONFIEP, anunció la semana pasada la posibilidad de crear un Consejo Empresarial Peruano-Americano para dorar la imagen del régimen en el exterior.
    "Los gremios empresariales vamos a colaborar con el país, no sólo con el gobierno, saliendo a las plazas internacionales para transmitir un mensaje imparcial", declaró Benavides.
    ¿Se trataba de un capotazo? ¿De un acto reflejo de no hacer leña del árbol caído? ¿O de un genuino y/o angustiado respaldo al régimen?
    Todo parece indicar que se trata de esto último.
    Y es que para Benavides "acá ha habido un proceso electoral legal, que ha sido llevado por el país, por sus instituciones, y, por lo tanto, ante esta situación pensamos que tendremos un nuevo gobierno a partir del 28 de julio". Y si bien se cuidó en condicionar el respaldo del gremio empresarial al "vital fortalecimiento de las instituciones democráticas", consideró satisfactorio "el pronunciamiento del presidente Fujimori en el que se ha comprometido a que esto se realice. Estos son los pasos necesarios para mejorar la imagen", afirmó.
    El presidente de la CONFIEP es uno de los pocos que ha pisado ese palito.
    La indignada reacción de Carlos Castro, presidente de Adex, y de otros agremiados no se hizo esperar. "Tenemos que pensar que un país no se desarrolla si no tiene instituciones democráticas bien establecidas e independientes, y eso no lo vamos a lograr si seguimos ocultando la verdad o minimizando los problemas", sostuvo Castro.

    El CUENTO DEL CONSEJO

    El mentado Consejo Empresarial Peruano-Norteamericano mencionado por Benavides es una idea que se cocina en los predios lobbyistas de Washington D.C desde marzo pasado. La idea surgió durante una visita del Premier, Alberto Bustamante, y el ministro de Economía, Efraín Goldenberg, a la capital norteamericana. El concepto de contar con un lobby auspiciado e integrado por empresas norteamericanas que invierten en el Perú, o piensan hacerlo, y que contribuyan a suavizar la posición norteamericana, capturó el entusiasmo de la delegación. Se organizó entonces una cena en la residencia del embajador del Perú en Washington, Alfonso Rivero, pero la premura de la invitación frustró la posibilidad de que el ágape se materializase en la exposición de motivos buscada.
    Se asegura que el principal impulsor de la idea, sintomáticamente, es Lawrence Kuerlander, alto funcionario de Newmont Mining Corp., principal socio de la Cía de Minas Buenaventura en el yacimiento de oro de Yanacocha, Cajamarca. Como se sabe, Buenavetura pertenece a la familia Benavides. Kuerlander ha visitado muchas veces el Perú, incluso vivió en Lima entre 1994 y 1995. Se afirma también que políticamente Kuerlander está ubicado a la derecha del mismísimo Francisco Antonio Gregorio Tudela Van Breugel



     

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