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ARTICULO
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8
de Junio de 2000 |
Esta Vez Se Quedó Solo
Palacio de Gobierno, martes 6 de junio. El Presidente
estudia con cuidado lo que dirá a la prensa para explicar y negar
el aislamiento de su gobierno en la XXX Asamblea General de la OEA.
El régimen del Presidente-autoelecto sufrió
esta semana en la OEA una derrota tenuemente disimulada. En la columna
de la página contigua Fernando Rospigliosi resume la situación
real con precisión. CARETAS no considera, por cierto, que la guerra
esté ganada, pero encuentra deleite en relatar ciertos pormenores
sobre una sorpresa advertida. La agresiva arrogancia del gobierno esta
vez colmó la tolerancia de los timoratos. También se añade
el despacho de Guillermo Gonzales Arica, enviado especial de la revista.
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| Al
afirmar que la OEA ha "convalidado" los comicios de mayo y que la
Misión que nos enviará de emergencia sólo vendrá
a ayudar al gobierno a "perfeccionar" nuestra democracia, don Alberto
Fujimori ha contado uno de sus mejores chistes. |
ALGO inusual sucedió en la ceremonia que dio inicio al
XXX Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la
Organización de Estados Americanos (OEA): su Secretario General,
César Gaviria, dedicó tres de sus primeros párrafos
a criticar severamente al gobierno del Perú por su comportamiento
durante el reciente proceso electoral.
Puesto que los discursos inaugurales son siempre beatíficos, el
gesto no pasó desapercibido entre los diplomáticos de la
poblada delegación de 27 miembros que acompañó al
canciller Fernando de Trazegnies a Windsor, Canadá.
La mano se comenzó a ver adversa ya que los desplantes del régimen
al embajador Eduardo Stein y a la Misión de Observación
electoral de la OEA habían finalmente enardecido a un antiguo amigo
como Gaviria.
El giro, sin embargo, resultaba novedoso para muchos. Hasta el sábado
3 el cónclave tenía mal aspecto -es decir, mal aspecto para
las fuerzas democráticas peruanas.
Si bien el gobierno hubiera preferido que las denuncias contra las irregularidades
electorales murieran en Washington, en la sesión del Consejo Permanente,
eso no sucedió, pero la delegación logró patear el
asunto hacia adelante, evitando que pasara de inmediato a una reunión
ad hoc de cancilleres para contemplar la aplicación de la Resolución
1080.
Brasil se había convertido en Washington en el sorprendente protector
principal del régimen fujimorista, invocando una suerte de respeto
por la libre determinación de las dictaduras y los autoritarismos,
y al llegar a Windsor parecía arrastrar a todo Mercosur -es decir,
a la Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay.
Previamente, entre el 20 y el 23 de mayo, y en plena trifulca electoral,
la embajada del Brasil en Lima había repartido su ilustre Orden
Cruzeiro do Sul como caramelos, condecorando en el Grado de Gran Cruz
a un `scracht' casi completo de ministros: Alberto Bustamante Belaunde,
Efraín Goldenberg, Alberto Pandolfi, Edgardo Mosqueira y Juan Carlos
Hurtado Miller, además del congresista Ricardo Marcenaro.
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| El
Canciller Lloyd Axworthy de Canadá y el Secretario General
César Gaviria de la OEA constituyen la misión especial
que vendrá al Perú a encontrar una salida al entuerto
electoral. Su mandato es muy amplio y la tarea muy compleja, y si
el Chino también se ríe de ellos arderá Troya.
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Después trascendió que Itamaratí había estado
tratando de convencer en silencio, "por las buenas" y con estos honores
al gobierno para que postergara la segunda vuelta. Nuestro oficialismo,
sin embargo, se quedó con las medallas pero se aferró al
28.
Aun así, Brasil siguió extendiendo una mano amiga. ¿Por
qué?
Ciertos observadores ofrecen una explicación. Brasil realizará
en el segundo semestre del año una primera cumbre de Jefes de Estado
sudamericanos y no quiere que nadie falte.
Hace mucho tiempo que Brasil aspira a ser miembro permanente del Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas y aparentemente considera que este
cónclave sudamericano es de singular importancia para ese propósito.
Lo que no se entiende es cómo el gobierno de un acreditado demócrata
como Fernando Henrique Cardoso (que algunos aquí comenzaron a llamar
Cargoso) y cómo el país en que se realizó en 1992
la Conferencia Mundial de las NN.UU. sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo
pensara que era necesario hacer esfuerzos tan cuestionables en esta ocasión.
Según fuentes consultadas, la posición de Brasil cambió
en el curso de la Asamblea General por dos razones. El canciller Luiz
Felipe Lampreia recibió un llamado de la Secretaria de Estado Madeleine*
Albright desde Moscú, de visita con Bill Clinton, para comunicarle
la preocupación norteamericana por una situación que pondría
en riesgo la existencia misma de la OEA si no se hacía algo por
defender los principios democráticos.
Después, en forma crucial, estuvo la posición principista
de Argentina que comenzó a trazar el vicecanciller Raúl
Ricardez en la Comisión General y que completó el canciller
Alberto Rodríguez Yavarini en el pleno, asumiendo un liderazgo
al que se plegaron rápidamente Chile, Paraguay, Uruguay y eventualmente
el propio Brasil.
Esta influencia enfureció a nuestra delegación hasta el
punto que cuando Argentina puso en votación el tema de Las Malvinas,
como lo viene haciendo desde hace casi 20 años para recibir un
voto mayoritario de apoyo, de Trazegnies dejó la sala.
El gesto no cayó particularmente bien ni el incidente en el que,
habiéndose encontrado en un pasadizo, nuestra embajadora Beatriz
Ramacciotti arengó a Stein asegurándole que la OEA nunca
mandaría en el futuro Misiones de Observación como la suya.
Pronto, claro está, el gobierno tendría que negociar para
lograr que le permitiera salvar la cara e "invitar" a la Misión
peso pesado que se votaba por virtual consenso y que nos visitará
hacia fin de mes presidida por el Canciller Lloyd Axworthy de Canadá
e integrada por el propio Gaviria -una Misión con un mandato mucho
mas amplio que el de Stein y la tarea quizás más compleja
jamás encomendada por la OEA.
El gobierno de Fujimori creía que el peluquín moriría
en Windsor con una amonestación, pero esta vez no ha sido así.
El hecho que en Haití se ha dado una situación fraudulenta
similar a la peruana también ha pesado.
A continuación, el despacho de nuestro enviado especial:
El Moretón de Windsor
Escribe desde Canadá
y Washington
GUILLERMO GONZALES ARICA, enviado especial.
34 cancilleres se reunieron
en Windsor, en la Trigésima Asamblea General de la OEA. Esta se
convirtió en realidad en el centro de las discusiones sobre la
situación política del Perú. El tema de la Seguridad
Humana propuesta por Canadá pasó a un segundo plano.
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| Cónclaves
interminables en una OEA alarmada por amenazas a la democracia en
hemisferio. |
EL lunes 5 a las 6:05 de la tarde la sala de la XXX Asamblea General
de la OEA, ubicada en el Cleary Internacional Centre a orillas de la apacible
Detroit River, era un mar de incertidumbre. En ese mismo instante en un
piso del Hotel Hilton las delegaciones del Canadá, EE.UU. y Perú
daban los toques finales a un proyecto de resolución, que a juicio
de los analistas era un tejido artesanal capaz de ser interpretado, según
el gusto de cada cliente.
Y es que pocas veces en el más bien manso historial de la OEA se
había negociado tan ardorosamente una resolución sobre las
elecciones del proceso político peruano.
La canciller chilena Soledad Alvear sintetizó bien el asunto: "No
sólo está en juego el tema del Perú, que siempre
es una cuestión delicada juzgar a otro país, sino el grado
de eficiencia que tiene el sistema interamericano en la defensa de la
democracia en el hemisferio".
El canciller de Venezuela José Vicente Rangel, por momentos más
fosfórico que el mismo Fernando de Trazegnies, señaló
a propósito de la siempre recordada y nunca olvidada misión
Stein: "nadie pone el cuello de motuo propio par que se lo corten". ¿Estaban
dispuestos los 34 países a siquiera rozar la yugular de Fujimori?
En un sentido estricto habría bastado que leyeran con mejor entendimiento
el informe preliminar del jefe de la Misión de Observadores de
la OEA, Eduardo Stein. (Este aún no ha entregado su informe final
a César Gaviria, Secretario General de la OEA, no obstante que
allí podrían haber algunos petardos sobre el trato que la
ONPE ha dado a los votos preferenciales y el favoritismo a la lista oficialista).
También los países miembros de la OEA podrían haber
acogido el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH), que según reconocieron sus integrantes fue presentada con:
"sentido de oportunidad para definir la naturaleza reeleccionista de la
administración del régimen de Alberto Fujimori".
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| Canciller
Fernando de Trazegnies y embajadora Beatriz Ramacciotti. Esta vez
la política de la arrogancia copó la tolerancia de los
timoratos. |
Sucede que la CIDH puso los puntos sobre la íes la mañana
del domingo 4: "La Comisión urge el restablecimiento del Estado
de Derecho en Perú y a la convocatoria de elecciones libres y soberanas
que cumplan con los estándares internacionales respectivos", reza
parte de sus conclusiones. Ese día Helio Bicudo, presidente de
la CIDH, Claudio Grossman vicepresidente y Juan Mendez junto con Jorge
Taiana y Santiago Cantón tuvieron una severa y transparente posición
jurídica. (Ver nota aparte).
De hecho que EE.UU. y Canadá a través de diversos voceros
habían puesto días antes dos picas en Flandes: las elecciones
del 28 de mayo no son "válidas" y por tanto la "legitimidad" del
mandato del régimen de Fujimori está en cuestión.
Cierto es que Peter Romero mandamás del Departamento de Estado
para asuntos de América Latina había recibido días
antes mensajes muy claros. Tanto Jesse Helms del Senado, como la comisión
de la Cámara de Representantes de los EE.UU. habían advertido
que el Congreso tomaría acciones si en Windsor la OEA no adoptaba
una posición clara.
Roger Noriega, asesor de Helms, habría encontrado dos posiciones
en el Departamento de Estado respecto a la aplicación de la Resolución
43 del Congreso. Unos querían propiciar algún tipo de sanción
y otros que predicaban que se hiciera lo menos posible. Fuentes en Washington
han señalado a CARETAS que esta ambigüedad en el Departamento
de Estado empujó al gobierno norteamericano a apretar fuerte en
Windsor. Por ello es que casi todo el estado mayor de la diplomacia política
gringa se trasladó a Canadá. El Nº 2 del Departamento
de Estado, Thomas Pickering y el enviado especial para las Américas
"Buddy" Mac Kay encabezaron la delegación junto con Peter Romero
y Luis Lauredo, embajador de los EE.UU. ante la OEA. También Harold
Koh, subsecretario de Estado para Asuntos de DD.HH. y Laborales, así
como Arturo Valenzuela, del Consejo Nacional de Seguridad para América
Latina.
Aún así, al arribar a Windsor sabían que México,
Brasil y Venezuela podían evitar obtener una resolución
fuerte. La inclinación era a no "castigar" al Perú. En Washington
la semana pasada los tres países mencionados, además de
Chile y Ecuador, tomaron distancia de EE.UU., Canadá y Costa Rica.
En Windsor, EE.UU. y Canadá multiplicaron sus presiones. El Perú
no aceptaba el texto propuesto por Canadá. Tampoco veía
con simpatía la nominación de una Misión que de inmediato
fuera al Perú y que abriera las puertas a la oposición para
denunciar la invalidez de las elecciones el 28.
Venezuela, por cierto, apoyó a Fujimori, porque prevé -no
sin razón- que dentro de poco le tocará una faena similar
para liberarse de los cargos de fraude, maña y trampa.
CUESTION DE ESTADO
Fernando de Trazegnies a la 1 de la tarde del lunes 5 hizo cuestión
de estado sobre uno de los considerandos de la resolución propuesta
por Peter Boehr, representante canadiense ante el Consejo Permanente.
"Ese párrafo -el que hablaba sobre la falta de credibilidad de
los resultados electorales y las irregularidades del proceso- puede ser
motivo para afectar nuestra estabilidad y promover el caos", dijo fuera
de sus casillas el habitualmente ponderado marqués. Al final tuvo
que admitir ese considerando y no hubo transacción.
Antes de las 9:30 p.m. de esa noche estaba claro que la OEA resolvía
enviar una Misión integrada por el canciller canadiense Lloyd Axworthy
y el Secretario General César Gaviria. El mandato era y es particularmente
amplio: "explorar con el gobierno del Perú y otros sectores de
la comunidad política opciones y recomendaciones dirigidas a un
mayor fortalecimiento de la democracia en ese país, en particular
medidas para reformar el proceso electoral, incluidas las reformas de
los Tribunales Judiciales y Constitucionales y el fortalecimiento de la
libertad de prensa".
Como lo mencionó Jean Paul Ruszkowski, consejero canadiense, "para
lograr la política multilateral hay que partir del hecho que en
la política multilateral no hay blanco o negro".
LA "INVITACION"
Traducido, esto en Windsor quiso decir que hubo que inventar la fórmula
para que la Misión que envía la OEA al Perú no nace
de una iniciativa por virtual consenso de la organización sino
de una "amable y espontánea invitación del Perú interesado
en la colaboración de la OEA para fortalecer la democratización
peruana ya iniciada", inspiradas y para algunos cínicas palabras
del canciller Fernando de Trazegnies.
En Windsor, sin embargo la lectura de esta declaración tanto por
representantes del gobierno como por la delegación opositora de
congresistas peruanos, directivos de ONGs, de DD.HH., de Transparencia,
es distinta. Para Lourdes Flores quien junto con Anel Townsend, Diego
García Sayán y Henry Pease conformaron una delegación
parlamentaria en Windsor "se ha iniciado un proceso de negociación
política entre gobierno y la oposición. En la agenda de
la oposición se reclamarán nuevas elecciones, libres, justas
y transparentes".
Este equipo parlamentario desarrolló una vertiginosa ofensiva en
48 horas y tuvieron más de una decena de reuniones con representantes
de las delegaciones incluyendo las de Canadá, Argentina y EE.UU.
Sofía Macher, secretaria ejecutiva de la Coordinadora de DD.HH.,
y Rafael Roncagliolo de Transparencia también hicieron lo suyo.
MISION IMPOSIBLE
¿Cuál es la naturaleza de la Misión que se enviará
al Perú? Fernando de Trazegnies, especialista en la interpretación
de oscuros textos orientales, señala que se trata de una Misión
de "colaboración". Si uno sigue este argumento, se coloca al canciller
de Canadá, Lloyd Axworthy y a César Gaviria como colaboracionistas.
César Gaviria tuvo veleidades fujimoristas pero ha sabido corregirlas,
primero porque Washington hace lo suyo y segundo su país, Colombia,
no está bien entendido por Fujimori.
Pero para Lloyd Axworthy, un hombre de 60 años, sanguíneo,
con buen sentido del humor, cuyo esfuerzo ha sido lograr que Canadá
abra los ojos a América Latina es difícil, por su trayectoria
democrática, que cierre los ojos al fenómeno "Fujimori".
La Misión Axworthy-Gaviria tiene la función exploratoria,
a juzgar por el texto de la resolución, pero por cierto que tendrá
que conversar además del fujimorismo con Alejandro Toledo.
Según Diego García Sayán, vocero de Toledo en Windsor,
le toca a la oposición demostrar que sigue acompañándola
un sólido apoyo popular contra el proceso electoral y al mismo
tiempo demostrar que puede dialogar para derogar los legicidios cometidos
contra el Poder Judicial, el Ministerio Público, el TC, etc.
Lo que parece ser un punto crucial es la fecha en la que debe llegar a
Lima la misión. ¿Antes o después del 28 de julio?
Gaviria la noche del lunes declaró a CARETAS que "vamos antes del
28". Fuentes canadienses bien informadas señalan que la próxima
semana se enviará una misión de reconocimiento para con
ello lograr que la misión llegue a finales de junio.
Trazegnies baraja, por su parte, la posibilidad primero de una consulta.
seguida de una misión preparatoria dentro de 2 semanas para finalmente
tener en Lima a la misión propiamente dicha sólo días
antes del 28 de julio.
La noche del lunes Toledo intentaba conocer éste y otros detalles
de la resolución. García Sayán al teléfono
celular se comunicaba con Toledo en Madrid. Según fuentes del Departamento
de Estado, Toledo habría desistido de asistir a Windsor por la
sospecha que la OEA no hará nada. Este último cálculo
falló.
"La resolución de Windsor no es una camisa de fuerza", señala
un analista, pero a luces vista propondrá un listado de acciones
a cumplirse necesariamente por el gobierno, quien deberá exhibir
esta vez modales democráticos.
El problema de la medición de las conductas democráticas
de cualquier gobierno latinoamericano no es sencillo, porque siempre se
alegarán circunstancias locales, adversidades y apremios coyunturales.
Fujimori desde 1992 ha usado este argumento y hoy ya nadie le cree.
Un detalle que el Gobierno no puede soslayar en relación a la misión
Axworthy-Gaviria es la resonancia que tendrá a nivel latinoamericano
y europeo. Esta misión más que influir en el frente interno
es un elemento de información para cancilleres, inversionistas,
medios de comunicación.
El Alineamiento
Desde la mañana del 31 de mayo a la tarde del lunes 5 de junio
los países fueron tomando y cambiando de posición respecto
a la situación del Perú y su proceso electoral. Aquí
un identikit.
Argentina
Tuvo intervención decisiva en defensa de la democracia que llevó
a un cambio de actitud a los otros países de Mercosur y volteó
la tortilla.
Brasil
Inicialmente el principal apologista del régimen de Fujimori por
razones geopolíticas, se quedó solo y tuvo que plegarse
al consenso.
Uruguay
Si bien su canciller estuvo ligado en 1992 a Gross Espiel, esta vez fue
elocuente en apoyar el envío de una misión de emergencia.
México
Al principio defensor del Perú, (al fin y al cabo el PRI no las
tiene todas consigo en el mes de julio) pero luego según trascendió
tuvieron un diálogo muy franco con Thomas Pickering subsecretario
de Estado Norteamericano para asuntos políticos.
Costa Rica
Entre los más firmes promotores del Estado de Derecho.
Chile:
Impecable cuidado diplomático pero férrea defensa de valores
democráticos.
Canadá:
Firme. En su condición de anfitrión logró notables
mejoras y avances en las conversaciones y discusiones principales de la
Asamblea General. En broma al canciller Axworthy alguien le dijo: que
el gran tema que Canadá propiciaba (Seguridad Humana) había
sido desplazado por el tema de inseguridad democrática (Alberto
Fujimori).
Venezuela:
El mejor aliado del fujimorismo. Además del canciller José
Vicente Rangel, tuvo una guapa vocera que participó más
que la Ramacciotti en la Asamblea.
Ecuador:
Distancia y frialdad al comienzo pero luego rechazo firme (y eso tiene
una lectura no sólo para el Ecuador) de la presencia de las Fuerzas
Armadas en la política.
EE.UU.:
El equipo norteamericano estaba notablemente reforzado: Pickering, Mc
Kay, Romero, Lauredo, Valenzuela, Koh fueron de la partida. El objetivo
de EE.UU. no era sólo poner en salmuera a Fujimori sino sobre todo
evitar verse en la necesidad de aplicar la Resolución 043 del Congreso
norteamericano.
Colombia:
Dulce nombre. Estuvieron muy prudentes, no dejó de aprovechar a
quienes querían escucharlas que el Perú había sido
a veces ligero, a veces grosero al juzgar los esfuerzos de paz del Presidente
Pastrana.
Perú
Fue una prueba de fuego, los muchachos de Torre Tagle hicieron lo que
pudieron y al final la solución fue salvar la cara e invitar a
la misión que la Asamblea nombraba por virtual consenso.
¿Podrán Dorar
La Píldora?
El Consejo Empresarial Peruano-Americano: ¿quiénes
están detrás del lobby propuesto por el presidente de CONFIEP
para mejorar la imagen exterior al régimen?
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| Roque
Benavides, presidente de la CONFIEP, recogió una idea que sus
socios de Newmont cocinan desde marzo para 'mejorar la imagen' del
regimen en Washington. Lo que se dice: puntada con hilo. |
ROQUE Benavides, presidente de la CONFIEP, anunció la semana
pasada la posibilidad de crear un Consejo Empresarial Peruano-Americano
para dorar la imagen del régimen en el exterior.
"Los gremios empresariales vamos a colaborar con el país, no sólo
con el gobierno, saliendo a las plazas internacionales para transmitir
un mensaje imparcial", declaró Benavides.
¿Se trataba de un capotazo? ¿De un acto reflejo de no hacer
leña del árbol caído? ¿O de un genuino y/o
angustiado respaldo al régimen?
Todo parece indicar que se trata de esto último.
Y es que para Benavides "acá ha habido un proceso electoral legal,
que ha sido llevado por el país, por sus instituciones, y, por
lo tanto, ante esta situación pensamos que tendremos un nuevo gobierno
a partir del 28 de julio". Y si bien se cuidó en condicionar el
respaldo del gremio empresarial al "vital fortalecimiento de las instituciones
democráticas", consideró satisfactorio "el pronunciamiento
del presidente Fujimori en el que se ha comprometido a que esto se realice.
Estos son los pasos necesarios para mejorar la imagen", afirmó.
El presidente de la CONFIEP es uno de los pocos que ha pisado ese palito.
La indignada reacción de Carlos Castro, presidente de Adex, y de
otros agremiados no se hizo esperar. "Tenemos que pensar que un país
no se desarrolla si no tiene instituciones democráticas bien establecidas
e independientes, y eso no lo vamos a lograr si seguimos ocultando la
verdad o minimizando los problemas", sostuvo Castro.
El CUENTO DEL CONSEJO
El mentado Consejo Empresarial Peruano-Norteamericano mencionado por
Benavides es una idea que se cocina en los predios lobbyistas de Washington
D.C desde marzo pasado. La idea surgió durante una visita del Premier,
Alberto Bustamante, y el ministro de Economía, Efraín Goldenberg,
a la capital norteamericana. El concepto de contar con un lobby auspiciado
e integrado por empresas norteamericanas que invierten en el Perú,
o piensan hacerlo, y que contribuyan a suavizar la posición norteamericana,
capturó el entusiasmo de la delegación. Se organizó
entonces una cena en la residencia del embajador del Perú en Washington,
Alfonso Rivero, pero la premura de la invitación frustró
la posibilidad de que el ágape se materializase en la exposición
de motivos buscada.
Se asegura que el principal impulsor de la idea, sintomáticamente,
es Lawrence Kuerlander, alto funcionario de Newmont Mining Corp., principal
socio de la Cía de Minas Buenaventura en el yacimiento de oro de
Yanacocha, Cajamarca. Como se sabe, Buenavetura pertenece a la familia
Benavides. Kuerlander ha visitado muchas veces el Perú, incluso
vivió en Lima entre 1994 y 1995. Se afirma también que políticamente
Kuerlander está ubicado a la derecha del mismísimo Francisco
Antonio Gregorio Tudela Van Breugel
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